
| No se trata de la casa natal de los Velandia, en Miranda de Ebro, que ignoro si se conserva todavía, aunque bien lo me- reciera como vestigio del valor que Iñigo y su hermano Antonio derramaron por los campos de batalla de la vieja Europa. La fachada corresponde a lo que actualmente se conoce como Palacio de Donadío, o Casa de la Colina, que don Pedro de Arce, edificó en Selaya (Cantabria), en torno a una vieja torre familiar. Heredada por su hermana Leonor, madre de Iñigo, revertió en éste, que ordenó acondicionarla con la idea de pasar allí alguna etapa de su vejez. Sin embargo, apenas lograría visitarla. |

| Casale de Monferrato, al borde del Milanesado, fue un foco permanente de conflictos desde que lo herederaron los duques de Nevers, de orígen francés. Pese a sufrir numerosos asedios, la plaza sólo pudo ser tomada en dos ocasiones por las tropas españolas (1652 y 1694), de manera que su conquista no puede orlar la carrera de muchos militares, El caso de Iñigo de Velandia constituye una de las excepciones. |
| La reciente pérdida de mis archvos digitales me impide traer aquí una imágen de la lápida sepulcral de Iñigo de Velandia, preservada en una iglesia de su Miranda natal. Confío que —antes o después— algún amable lector me permita reparar su carencia. |
