

| La tumba de doña Maria Manuel ya no se preserva, pero si una foto antigua, así co- mo su inscripción, transcrita por el Padre Florez en su España Sagrada. Rezaba así: «Aquí yace la Ilustrísima Sra. D.ª Maria Manuel, hija de D. Sancho Manuel y D.ª Gi- nebra de Acuña, nieta de D. Juan Sancho Manuel, bisnieta de D. Juan Manuel, hijo del infante D. Juan Manuel, hijo del Rey D. Fernando el Santo: madre de D. Luis de Acuña, obispo de Burgos, y del Sr. D. Pe- dro Girón, arcediano de Valpuesta, y del Sr. D. Antonio Sarmiento.» |

| El obispo Antonio Sarmiento, tio de nues- tro Francisco, en una talla policromada del retablo de la capilla de la Concepción, en la catedral de Burgos, de la que fue fun- dador y donde se preserva su sepulcro. |

| Francisco Sarmiento fue alcaide de la puerta de Santa Maria desde 1517, por re- nuncia de su padre, hasta su muerte. En 1540, Carlos V se la concedió a su hijo pri- mogénito, don Garci Sarmiento Cotannes de Mendoza, que murió en 1548 siendo capitán de infantería. |

| Iñigo Fernandez de Velasco (1462-1528), en una pintura anónima del siglo XVI en cuya base leemos que fue «Condestable de Castilla en su linaje, II Duque de Frias, IV Conde de Haro, Regente, Gobernador y Capitán general de España desde 1518 a 1521, camarero mayor del Emperador don Carlos V, caballero del Toisón de Oro, se- ñor de las Casas de Velasco y de la de los Siete Infantes de Lara, de las ciudades de Osma y Frias». No obstante, la relación de sus señorios no es completa y tampoco fue nombrado corregente de Castilla hasta el 9.X.1520, poco antes de la elección de Carlos I como emperador. |

| Philibert de Chalon-Arlay (1502-1530), príncipe de Orange, jefe del ejército impe- rial que asediaba Florencia y superior de Francisco Sarmiento aunque era más jó- ven que éste. Tras su muerte en Gavinana le sucedió su sobrino René de Chalon, que moriría también en acción sirviendo a Car- los V (1544), por lo cual los estados de ésta rama segundogénita de los duques de Bor- goña pasaron a los Nassau-Siegen. |
| «El asedio de Florencia, 1529-30» en un fresco de Giovanni Stradano, largo tiempo atribuído a Vasari, que se conserva en la Sala de Clemente VII del Palazzo Vecchio, en Florencia. Al lado, otro fresco del mismo autor reproduce la batalla de Gavinana, publicado a gran formato por G.A. Brucker en Florence, six siècles de splendeur et de gloire. Natham, Paris, 1984, pg. 181, aun- que lamentablemente en B&N. |

| La guarnición de Koszeg, entonces lla- mada Güns, al mando de Nicolás Jurischitz resistió durante 25 dias (5 a 30.VIII.1532) nada menos que 19 asaltos dirigidos por Ibrahim Pachá, Gran Visir de Selim I y de Solimán I. Aquí comenzó a desvanecerse el sueño otomano de conquistar Viena. |

| Solimán II el Magnífico (1494-1566), sultán del Imperio otomano desde 1520, cuya ex- tensión llevó hasta los 15.000.000 Km2; de ellos, 2 en Europa, 4 en Asia y 9 en Africa. Curiosamente, en Turquia es más cono- cido por el sobrenombre de "El Legisla- dor", pues completó el código iniciado por Mehmed II, que habría de permanecer en vigor hasta el reordenamiento general de 1839. Mandaba personalmente el ejercito invasor junto a su gran visir Damad Ibra- him Pacha (Parga,1493-Estambul, 1536), avisado geógrafo y tolerante con los cris- tianos, al que ordenó asesinar (16.III) pese a que conquistara El Cairo, Alepo, Rodas, Bagdad y Mosul, fuera el vencedor de Mo- hacs y su más hábil político. No eran cua- lesquiera los rivales del primer tercio es- pañol, pero Solimán rehusó el combate considerando que una retirada a tiempo constituía su mejor opción de victoria. |
| La antigua forttaleza veneciana de Koroni (Coron), en una vista caballera de Witt, de 1689, cuando fue recuperada por una fuerza conjunta hispano-véneta. No muy diferente debía ser su aspecto una ses- quicenturia atrás y, al menos, la fortaleza permanece todavía (foto inferior) |


| El daño causado por el ataque de Ma- chicao sobre Androusa, que le costaría la vida, obligó a Solimán a replantear su es- trategía para expulsar al Tercio de Sicilia de la Morea (hoy Messenia), aunque para lograrlo hubiera de conceder a Fernando en 1533 todo cuanto le negara en 1531. |


| Fernando I de Habsburgo (1503 - 1564), rey de Hungría y de Bohemia, fue atraído por Ibrahim Pasha a una tregua innecesaria (Estambul. 10.II.1533), que favorecía la in- tención turca de someter a los safavies de Persia, cuya capital, Bagdag, cayó el 28.XI de 1534. A Ibrahim no le preocupaba Hun- gría sino el Emperador, pero éste no se ad- hirió al tratado. No obstante, presionado por su hermano, ordenó evacuar Morea tras embarcar en sus naves a cuantos qui- sieron abandonar su patria. Tampoco éstas zarparon hasta recibirse garantías de los turcos, y por escrito, de respetar las vidas y haciendas de los que prefirieron quedar- se. Los refugiados fueron instalados cerca de Monreale, al S. de Palermo (Sicilia). |

| La cuarentena no fue fácil para los hom- bres que regresaron de Koroni. La compa- ñía de Sarmiento tuvo que purgarla en las ruinas de Megara, donde hubieron de construirse sus alojamientos con las pie- dras que había por el lugar y techarlos con las tablas que les facilitaron los veci- nos de Augusta. Por fortuna, no llovió. So- lo 4 de sus hombres murieron, pero nin- guno durante la cuarentena: 3 habian fa- llecido en Malta y el cuarto el mismo dia en que llegaron a Augusta (30.IV.1534). |

| Luis Quijada (ca. 1506 - 25.II.1570), señor de Villagarcía de Campos y de Santa Eu- femia —que heredaría por la muerte de su hermano mayor en Túnez (1535), Obrero de Calatrava, coronel de Infª española, ayo de Jeromín (D. Juan de Austria),mayordo- mo del Emperador, caballerizo mayor del principe don Carlos, consejero de Estado y presidente del Consejo de Indias (1568-70), comenzó su carrera militar a las órdenes de Machicao, de quien fue alférez y en cu- ya compañía le sucedió. Participando en un juego de cañas, que quiso el Empera- dor correr en Nápoles, un accidente de lanza "cortóle todas las venas yugulares y las arterias carótidas con tanto ímpetu de sangre que parecía haber degollado a una vaca». Sanó milagrosamente, pero hubo de abandonar el servicio (1536) para conti- nuarlo junto a la persona del Emperador, que sintióse responsable de su suerte. |
| Khair-ed-Din (la prosperidad de la religión), llamado Barbarroja (Mitilene, Lesbos, 1474 - Estambul, 1546), se llamaba en realidad Khizir ben Yaqub (del árabe Al- Khidr, el compañero de Moisés a que alude el Co- rán). Era hijo de Yaqub, militar otomano originario de Prilep, en la Macedonia bal- cánica, y de la griega Catalina. Fué el últi- mo enemigo de Sarmiento, que prefirió defender la indefendible Castilnovo antes que aceptar una generosa oferta de capi- tulación. ¿Esperaba ser socorrido o era consciente de su propia inmolación y la de sus hombres?. El asunto es endiablada - mente complicado porque, para aportar al- guna novedad sobre aquel suceso es pre- ciso avanzar en el conocimiento de un he- cho poco estudiado y casi desconocido, que además pertenece a lo que hoy llama- ríamos información clasificada: el largo proceso negociador entre el Emperador y Barbarroja para atraer a éste último al ser- vicio imperial. Los primeros contactos se entablaron en Bona (la antigua Hipona,hoy El-Annabi o Annaba, en Argelia), poco des- pués de su expulsión de Túnez (1535). Las negociaciones, dilatadas y difíciles, dura- ron al menos hasta 1543, bien cerca de la muerte del pacha y, desde luego, el pro - ceso estaba abierto cuando se presentó ante Castilnovo en julio de 1538. La gran duda histórica que planea sobre aquellos hechos es si Francisco Sarmiento estaba o no al tanto de las negociaciaciones y cuál era su estado actual, porque dependiendo de ello y considerando la práctica inexis- tencia de una opinión pública, nadie —sal- vo acaso los camaradas de armas no avisa- dos— le habría reprochado una capitula - ción que hubiera salvado muchas vidas y que posiblemente Barbarroja cumpliera es- trictamente, dado que tal solución le per- mitía “nadar y guardar la ropa” tanto ante Carlos V como ante Solimán. |

| Torre, rosetón y pórtico de San Esteban, donde fue bautizado Sarmiento, que da la espalda al cerro del castillo, en cuya lade- ra se asienta. De ahí el nombre de Cuartel Alto, o del Castillo, que también recibía el barrio burgalés donde nació y residió su familia. La vecindad con el castillo casuó numerosos daños a la parroquia, joya ar- quitectónica gótica de los siglos XIII y XIV, que no siempre fueron satisfactoriamente reparados. |

| Portada de la fachada de la casa de Fran- cisco Sarmiento en Burgos, en el llamado Cantón de los Sarmientos, de la colación de San Esteban, que su hija Francisca hubo de vender ca. 1557-58. Se preserva actualmente en el claustro del Convento de San Juan, adosada a una pared, pero su simple existencia es ya un símbolo del aprecio burgalés por esta familia tan influ- yente en su época, la de mayor esplendor histórico de la ciudad. |
| Desembarco de las tropas de Carlos V en Cabo Kamart (Cartago), cerca de la Goleta, segun detalle del tapiz no. III de la serie so- bre la conquista de Túnez. Muestra al gran galeón portugués, el mayor de la armada cristiana, divisándose por encima de sus cofas un amplio panorama del Golfo de Tu- nez, comprendiendo la Goleta, el estaño, Tunez, Cartago y Porto Farina, hasta más alla del Cabo Blanco. La serie constaba de 12 paños, tejidos por W. Pannemaker en- tre 1548-1554, sobre cartones de Jan Cor- nelis Vermeyen (Barbalunga), que asistió a la expedición para tomar apuntes, aun- que no los concluyó hasta el año 1548. |
| Sitio de la fortaleza de la Goleta por las tropas de Carlos V (19.VI — 24.VII.1535), en otro de los tapices de la serie tejida por Pannemaker. Tras el castillo, en el estaño, se aprecia surta la flota de Barbarroja, que cayó en poder de los asaltantes. |

| Vista de la alcazaba de Tunez, al NE. de la ciudad y en su parte mas alta, donde Bar- barroja había ordenado recluir a todos los cautivos cristianos. Liberados con la com- plicidad de algunos guardianes, lograron apoderarse de la ciudadela, obligando al bajá turco a huir de la ciudad. (Grabado de Mattaus Merian, 1646). |

| El primitivo castillo de Bizerta, en la colina de Koudia, pintado a principios del siglo XX. Todavía recibe el nombre de "Fort d' Espagne", aunque no sea la única fortifi- cación de la ciudad de traza española. |
| Vista caballera del golfo de Bizerta y sus alrededores (detalle), entre Cabo Blanco y Cabo Zebib, incluyendo las torres de Cha- valaviat, en el golfo, y la de Ras Zebib. En la parte superior, aparece la siguiente ins- cripción: "Biserta, fortezza in Barbaria", El grabado fue publicado al fol. 81 de la Des- crittione dell' Africa", de Paolo Forlani (Ve- necia 1562), aunque el dibujo había sido compuesto precedentemente por el cos- mógrafo Giacomo Castaldi (1500-1566). Re- presenta el ataque combinado a la plaza de Bizerta por la armada de Andrea Doria y un escuadrón de 1.000 infantes en el que en- traban 4 compañías del Tercio de Sicilia, una de ellas la de Sarmiento, y 2 de la co- ronelía de Agostino Spinola. El dibujo no refiere formaciones diferentes, sino las dis- tintas posiciones del único escuadrón des- de que desembarcó ante la torre de Cha- valabiat, el 4 de noviembre por la mañana, hasta que tomó el burgo oriental de la vi- lla, el mismo dia, tras una hora de resisten- tencia.Tras ellos,entraron los moros de Mu- ley Hamed, retirándose los españoles del burgo y formando nuevamente su escua- drón, que embarcó al atardecer en el mis- mo punto, que Cereceda llama la Atalaya. |

| Francesco II Sforza (Milan, 4.II.1495 - Villa Sforcesca, Vigevano, 24.X.1535), último Duque de Milán, cuya muerte avivó el per- manente deseo de Francisco I de Francia de incorporarlo a su corona, solicitando al Emperador su cesión al menor de sus hi- jos. (Atribución de R. Sacchi, del retrato de Tizziano, dado por perdido). |

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| Los restos del castillo franco de Androusa. A la izquierda, parte de una de las torres donde los turcos ensartaron, a modo de espetones, las cabezas de los soldados españoles muertos en el asalto de la villa (2.II.1534) y de los prisioneros ejecutados antes de abandonarla. |
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