CABALLERO DE SANTIAGO (1630), I VIZCONDE DE RIVAS (1637), I MAR-
QUÉS DE RIVAS DE SAAVEDRA (25.VII.1641), CAP INF ESP (1633-35), CAP.
CABª ESP (1635-36), MDC INFº ESP (1637-41), GENERAL ARTª (1642).

Fue el segundo hijo varón de Gaspar Juan Arias de Saavedra y Ramírez de Mendoza (1592-
1621), V conde de Castellar, y de Francisca de Ulloa Osorio y Saavedra, hija y heredera del
conde de Villalonso, que le sobrevivió y volvió a casar (1625), convirtiéndose en marquesa
de La Puebla. Su hermano mayorazgo, Fernando Arias de Saavedra y Ulloa, fue VI conde
de Castellar y IV de Villalonso, pero Jose tomó el apellido de su abuela, Beatriz Ramírez de
Mendoza (†Madrid, 3-XI-1626), que había renunciado a su favor el señorío de Rivas cuan-
do profesó en la Orden jerónima al enviudar del IV conde de Castellar.

Asistió de menino en la Corte, pero a finales de 1629, contando con  17 años de edad, acom-
pañó al marqués de Leganés, cuñado de su madre —por su segundo matrimonio—, y co-
menzó a servir de voluntario, a su costa. Luego asentó de soldado en el Tercio de Alonso
Ladrón de Guevara, donde ascendió a capitán. Herido gravemente en la batalla de Avins
(20.5.1635), cayó prisionero de los franceses, sufriendo
indecibles padecimientos —referi-
dos por el capitán
Gonzalo de Luna y Mora— hasta que pudo ser rescatado (noviembre).
Tras regresar a España en 1636, con patente de capitán de caballos, levó un tercio de infan-
tería que condujo por mar a Flandes a finales de 1637. Con él se distinguió a las órdenes del
Cardenal Infante en la recuperación del
fuerte de Kalo (3.VI.1638), en el inmediato levan-
tamiento del
asedio de Saint-Omer, en el socorro de Gueldres (1639),  en la defensa de
Hulst (1640), y numerosas acciones que refiere al pormenor el alférez
Lorenzo de Cevallos.
Durante la campaña de 1640 pasó a mandar el tercio que había sido del
marqués de Velada,
pero anhelando una promoción al generalato que no llegaba, regresó a España a finales de
dicho año para sustanciar sus pretensiones en la Corte.

El rey le honró con el marquesado de Rivas y reconoció sus méritos, que constan en el títu-
lo marquesal expedido el 25 de julio de 1641, pero todavía no le ascendió. Sirvió en aquella
campaña (de mayo a octubre) mandando el Tercio de la Nobleza de Castilla en Extremadu-
ra, donde se enfrentó con el  inepto y ambicioso capitán general Manuel de Fonseca, conde
de Monterrey, cuñado del Conde - Duque de Olivares, que favorecía descaradamente al
maestre de campo Martin de Mújica, su camarada de saraos y francachelas. Ofendido, el
marqués de Rivas, amenazó con retirarse a su estado, pero el rey le ofreció el generalato de
la Artillería del Ejército que había de formar
Pedro de Aragón, marqués de Pobar, para el
socorro de Rosas y del Rosellón. La expedición, que partió desde Tarragona el 23 de marzo
de 1642, resultó un completo fracaso. El dia 28, en Montmeló, se perdieron la mitad de los
efectivos en el primer combate contra los insurrrectos catalanes y las tropas francesas del
conde de la Mothe Houdancourt; el resto hubo de rendirse el día 30 en La Granada, cerca
de Vilafranca del Penedés. El marqués fue llevado preso primero a Barcelona y después a
Montpellier, donde se rescató a su costa. Felipe IV se negó a reembolsarle aquel gasto por -
que, poco después, se ajustó un canje de prisioneros que se verificó en julio de 1643. El
marqués, sintiendo que tal actitud traslucía una falta de aprecio por sus servicios, se retiró
a su marquesado de Rivas, cerca de la Corte, desligándose de la vida militar. En cambio, pa-
trocinó actividades artísticas y literarias, encargando al pintor Sebastian Vranck seis pintu-
ras sobre los hechos de armas más señalados de su carrera, que actualmente se preservan
en el Palacio de Viana de Córdoba. El R.P. Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658), le dedi-
có la edición corregida y ampliada de sus
Dictámenes de espíritu, pero la obra se publicó
cuando ambos había fallecido ya (
Dictámenes del padre Juan Eusebio Nieremberg, de la
Compañía de Jesús, recogidos de sus obras, y añadidos por el mismo autor
. Madrid, Im -
prenta Real, 1674).

Había casado con doña Andrea de Agramunt, en la que tuvo a  Francisco Ramírez de Saa-
vedra y Agramunt, II marqués de Rivas de Saavedra. Su descendiente Juan de Saavedra, VI
marqués, fue titulado duque de Rivas en 1793; el segundo de sus hijos, Angel de Saavedra,
que lo heredó por la muerte de su hermano, fue notable literato y poeta, ministro de gober-
nación (1836) y, aunque brevemente, presidente del gobierno de España en 1854. José Ra-
mírez de Saavedra no aparece en el World Biographical Index, de donde se infiere que no
ha sido objeto de ningún artículo biográfico en obras de referencia.

                                                                                                   © JUAN L. SÁNCHEZ.
Sala de los Saavedra del Palacio de
Viana (Córdoba), donde cuelga el
único retrato conocido José de
Saavedra, I marqués de Rivas, que
sospecho encargó en Flan- des, a
Sebastian Vrancx, la serie de 6
cuadros de batalla que se con-
servan también en dicho palacio,
heredado posteriormente por su
Casa, y actualmente propiedad de
una institución financiera andaluza.
Las pinturas de batallas están erró-
neamente atribuídas a Snayers y en
5 de los 6 hechos de armas re-
presentados participó directa-
mente nuestro biografiado. El sexto
muestra la batalla de Nordlingen, la
victoria militar española más
resonante de su tiempo.
La batalla de Les Avins, a menudo
mencionada como Avein, donde el
capitán Saavedra resultó grave-
mente herido, aunque lograría
recobrarse. Detalle de una pintura
anónima que Richelieu encargó
para su palacio, hoy en Versalles.
JOSÉ RAMÍREZ DE SAAVEDRA Y ULLOA, I MARQUÉS DE RIVAS
(Córdoba, ca. 1612-13; † Rivas [Madrid], 4.V. 1662).
Angel de Saavedra, duque de Rivas.
COPIA DEL TITULO MARQUESAL DE RIBAS, DONDE SE DETALLAN SUS
SERVICIOS MILITARES.
Don Felipe, por la Gracia de Dios Rey de Castilla, Leon, de Aragón, de las Dos Sicilias,
de Jerusalén, de Portugal, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia,
de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaen, de
los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Indias Orientales
y Occidentales, islas y Tierra firme del Mar Océano, Archiduque de Austria, Duque de
Borgoña, de Brabante y de Milan, Conde de Habspurg, de Flandes, de Tirol y Barcelona,
Señor de Vizcaya y de Molina, &c. &c. Por hacer bien y merced a Vos Don Joseph de
Saavedra, Caballero de la Orden de Santiago, Maestre de Campo de un Tercio de infan-
tería española en Flandes, y del Tercio de Infantería de la Nobleza, que se ha de juntar
en Extremadura, cuya diz que es la villa de Ribas, hijo de Don Gaspar Juan de Saavedra
y de Doña Francisca de Ulloa, Condes que fueron del Castellar, y nieto y sucesor del
mayorazgo de Doña Beatriz Ramírez de Mendoza, vuestra abuela, y teniendo conside-
ración a la calidad y antigüedad de vuestra Casa, y a lo que me habéis servido en aque-
llos Estados, desde el año de 1629 a esta parte, de soldado, capitán de infantería y de
caballos y últimamente de Maestre de Campo, habiéndoos hallado en las fortificaciones
del Rihn, interpresa de Rodarte (Ruhrort), en la oposición que se hizo al enemigo en el
Pais de Waas, en fortificar a Estebambert (Steevensweert), y representar la batalla al
enemigo en los páramos de Berta (Werth), y siendo capitán de infantería en la frente de
banderas junto a Maastricht y hacer los fuertes de Labaña (Lavagna) y Lute (Lütz), so-
corro de Breda y en traer al arzobispo de Tréveris (Trier) a Amberes; en la rota del Prín-
cipe Tomas, donde asistiendo en vuestro puesto, peleando pica a pica con los enemigos,
recibísteis trece heridas y quedásteis prisionero, y después de haberos rescatado os ha-
llásteis en hacer el Fuerte de Gennep, y en el socorro al Marqués de Leyden (Lède), pa-
ra ganar a Limburg y demas plazas de aquel Ducado. Con la compañía de caballos en
algunas correrías en Francia y en amunicionar a Estevanbert (Stevensweert), Gennep y
Gueldres, socorro del Esquenque (fuerte de Schenk), toma de la Capela (Capelle) y en  
romper un cuartel al enemigo junto a La Fère, ganar a Châtelet y rota de la ribera Soma
(Somme), toma de Roye y Corbie, y en quemar los burgos de Amiens. Y con el tercio de
que os hice merced el añ1o de 1637 en el socorro de Saint-Omer, asalto y toma de los
fuertes de San Juan y del Vaque (Bacq), y en la ocasión de San Nicolás (Sint Niklaas),
donde mantuvísteis un puesto con mucho valor, peleando con el enemigo y entrete -
niéndole a la boca del puente, dando lugar a que se cortase el dique por donde intenta-
ba pasar, acudiendo con vuestro tercio a la defensa de la ribera hasta que se retiró; y
fuísteis en su seguimiento, matándole mucha gente; en el socorro de Brujas fuísteis de
vanguardia de todo el ejército, y cuando atacó el Conde Enrique de Nassau el reducto
de Santa Ana, os hallásteis solo con vuestro tercio y defendísteis el puesto, peleando
toda la noche, hasta que hicísteis retirar al enemigo con muerte de su general, y le to -
másteis una pieza de artillería, con dos carros de municiones, quedando herido en esta
ocasión de un picazo en el rostro. Y acudísteis al socorro de Gueldres con 400 hombres
españoles a vuestra costa y con 1.000 valones, en que no sólamente cumplísteis con la
obligación de esta leva, sino que hicísteis mucho más porque después de haber tenido
levantada la gente, la sustentásteis más de 4 meses, y esta costa lo fue mayor que si le-
vantarades 2.000 hombres. Y por más honrar y sublimar vuestra persona y Casa, es mi
merced y voluntad que ahora, y de aqui adelante, Vos, y los que fueran poseedores de
la dicha vuestra casa y mayorazgo, perpetuamente, para siempre jamas, os podáis lla-
mar e intitular, y os llaméis e intituléis y llamen e intitulen, y os hago, e intitulo a Vos y a
ellos, Marqueses de Ribas. Y por esta mi carta encargo al Serenísimo Príncipe Don Bal-  
tasar Carlos, mi muy caro y muy amado hijo, y mando a los infantes y prelados y du -
ques, marqueses y condes, ricos-hombres, priores de las Ordenes, comendadores y sub-
comendadores, alcaides de los castillos y casas fuertes y llanas, y a los del mi Consejo,
presidentes y oidores de las mis audiencias, alcaldes, alguaciles de la mi Casa y Corte,
chancillerías, y a todos los corregidores, asistentes, gobernadores, y a otros cualesquiera
mis jueces y justicias, y personas de cualquier estado, condición o dignidad que sean
mis vasallos y súbditos naturales, asi a los que ahora son, como a los que adelante fue-
ren, a cada uno y a cualquiera de ellos, que a Vos y a los que fueren poseedores de
vuestra casa y mayorazgo, perpetuamente, para siempre jamás, os hayan y tengan
y llamen Marqueses de Ribas, y os guarden y hagan guardar a Vos, y a ellos, todas las
honras, gracias y mercedes, franquezas y libertades, ceremonias y otras cosas que por
razon de este título debeis y debereis haber y gozar, y os deben ser guardadas sin que
os falte cosa alguna. Y si de ello Vos, o cualquiera de los poseedores de la dicha vuestra
Casa y mayorazgo de Ribas, ahora o en algun tiempo quisieren, o quisieredes mi carta
de privilegio y confirmación, mando a los mis concertadores y escribanos mayores de
los privilegios y confirmaciones, y al mi mayordomo, chanciller y notario mayor, y a los
otros oficiales que estan a la tabla de mis sellos, que os la den, libren y pasen y sellen la
más fuerte, firme y bastante que les pidièredes y menester hubièredes. Y de ésta mi car-
ta se ha de tomar la ration en la mi Secretaría del Registro de Mercedes dentro de los
cuatro meses primeros siguientes. Y declaro que de esta merced habéis pagado el dere-
cho de la media anata. Dada en Madrid, a 25 julio de 1640 años.— YO EL REY.