SEÑOR DE ROO (HAINAUT). SOLDADO INFª ESP (1533), CAP INFª
VALONA (1556), GOBERNADOR DE DAMVILLERS (1561-1572), CORO-
NEL INFª VALONA (1568-70; 1572-76; 1578-79), CASTELLANO DE GAN-
TE (1573-76), CAPITAN GENERAL DE LAS PROVINCIAS DE ZELANDA
(1573-76) Y DE LIMBURGO (1578), MDC INF ESP (1582-1588), CASTE-
LLANO DE AMBERES (1585-1596), CONSEJERO DE GUERRA Y PRESI-
DENTE DE DICHO CONSEJO EN LOS PAISES BAJOS (1582-1596).

ORÍGENES Y CARRERA MILITAR EN ITALIA (1513-1544).
De ascendencia guipuzcoana, su familia era originaria de Mondragón, como recuerda
Insasti (612), emparentada con los Mercado de dicha villa. En cuanto a la fecha de su
nacimiento, preferimos la anotada por su biógrafo Angel Salcedo Ruiz y consonante
con la «
Relación de los españoles en Flandes, hecha el 3.VII.1574», (Nueva Co.Do.In,
tomo III, Madrid, 1894), donde se dice que servía en Flandes
«de 30 años continua-
dos
»; por lo tanto, desde 1544. Este dato coincide con la afirmación de Coloma de que
«había asistido más de 50 años en Flandes» (en realidad, 52), pero el mismo autor
dijo que murió a los 92 años de edad, por lo cual se ha venido generalmente datando
su nacimiento en 1503. Creemos que Cristóbal murió con 81 años cumplidos, aunque
el contemporáneo y bien informado
SgM Alonso Vázquez nos desmienta. Y no pudo
éste seguir a Coloma pues sabemos, por su propia confesión, que hasta 1610 no co-
menzó a escribir sus voluminosa obra «Los sucesos de Flandes y Francia del tiempo
de Alejandro Farnese», concluída antes de su muerte cinco años después, aunque no
se publicara hasta 1880.

Ignoro si Angel Salcedo resolvió suficientemente la primera etapa —la más oscura—
de su biografía militar. Hace años consulté en la B.N. de Madrid su libro
El Coronel
Cristóbal de Mondragón. Apuntes para su biografía
(Madrid, M. Tabares, 1905), pe-
ro aquellas notas, escritas con tinta estilográfica, son ahora ilegibles debido a que una
posterior mancha de café las ha diluído. Apenas puedo leer que Salcedo conoció la e-
xistencia de una pintura donde se le retrata de cuerpo entero que poseían sus descen-
dientes. En todo caso, sabemos que Cristóbal marchó a servir a Italia, quizá con 17 ó
18 años, siendo probable que asistiera a la empresa de Túnez (1635) y, de regreso en
Lombardía, a las operaciones contra los franceses para la liberación de los estados sa-
boyanos. Cristóbal era entonces un simple soldado, pero puede resultar muy difícil
reconstruir los jalones de su carrera por los grados inferiores de la milicia (cabo, sar-
gento, quizá ayudante, etc.) porque, aunque se ha preservado una relación de sus
servicios militares (AHN, Estado, 1315/2), ésta se compuso posteriormente por sus
descendientes, que no suelen ser exhaustivas sino, más bien, centrarse en los gran-
des hechos. Por eso no la hemos consultado aun.

EN FLANDES, 1544-1568.
Sabemos que llegó a Flandes en 1644, donde casaría y pasaría el resto de su vida, sal-
vo dos esporádicos viajes a España (1570-71 y 1579). Allí participó en las guerras del
Emperador contra Francisco I, que saldaría su hijo Felipe II al derrotarle en S. Quin-
tín (1557) y Gravelines (1558); batallas a las que asistió como capitán de infantería
valona. Cristóbal dominaba ya la lengua y, casado con una flamenca, estaba plena -
mente integrado en el país. De hecho, no fue comprendido en la primera evacuación
de las tropas españolas de aquellos estados —el resto de los tercios de Cáceres y Nava-
rrete, ya refundidos en el presidio de Damvillers,  que en 1561 hubierion de reotrnar a
España por mar. Precísamente, Cristóbal sería designado gobernador de aquella pla-
za, en sustitución de Julián Romero, al marchar los españoles de ella. Fue el 24 de
enero de 1561, aunque no recibiría su título de «
Gouverneur, prévôt et capitaine de
Damvillers pour le roi d’Espagne
» hasta el 27 de febrero siguiente. Mantendría su go-
bierno, durante el cual sobrevivió milagrosamente a la voladura accidental del casti-
llo, hasta 1572, en que le sucedió su teniente François D'Allamont (1550-1597), capi-
tán de su tercio, que desde 1568 era prácticamente su gobernador en ejercicio y a
quien, tras su muerte, sucedería en el mismo empleo su hijo homónimo (†1616).

PRIMERA CORONELÍA VALONA (1568-1570).
En enero de 1568, tan pronto como el Duque de Alba se hizo cargo del gobierno de
los Estados de Flandes, le expidió una patente para levar un tercio de 6 compañías de
infantería valona, recibido al sueldo real el 10.III.1568. Tras la victoriosa campaña de
aquel año, en que fue rechazada la invasión de Luis de Nasau, apoyada por  hugono-
tes franceses, quedó de guarnición en Deventer y fue aumentado a 8 compañías. El
22.IX.1569 se embarcó en Flessinga, con todo su tercio, formando la guardia de ho-
nor de la Princesa Ana, hija del Emperador Maximiliano, que viajaba a España para
casar con Felipe II, acompañada por sus hermanos los archiduques Alberto y Wen-
ceslao. La expedición desembarcó en Laredo (5.X.1569) y de allí marchó  a la Corte.
Cristóbal visitó después Medina del Campo y Mondragón (1570-71), antes de regre-
sar a Flandes, pero la pista de sus hombres se pierde en España. Este fue el primer
tercio valón que llegó a la Península, inaugurando la tradición —luego inveteramente
repetida— de que ninguno regresaría jamás a Flandes. Algunos de sus antiguos cama-
radas  quedaron en la Corte, sirviendo en la guardia flamenca del rey, otros pasaron a
sofocar la rebelión morisca de las Alpujarras y muy pocos volvieron, si acaso, años
más tarde.

SEGUNDA CORONELIA VALONA (1572-76; 1578).
En todo caso, Cristóbal regresó solo a Flandes, donde el duque de Alba le encargó en-
seguida que levantara otro regimiento de infantería valona, también de 6 compañías,
tras la toma de Brille por los confederados (1.IV.1572). Lo hizo en poquísimo tiempo,
pues según descubrió Guillaume, pasó su primera revista el 12.V.1572. En agosto del
mismo año fue aumentado a 10 compañías y a finales de 1573, aparece ya con 15. El 4
de enero de 1575 eran ya 18 banderas, repartidas entre Breda, Bergen-op-Zoom, Se-  
venberghe, Steenberg (Estrembergue), la isla de Tholen (Tola), St. Martin, el dique de
Huesden y los fuertes frente a Gertruidenberg; totalizando dichas compañías unos
efectivos de 2.620 hombres. En septiembre de 1575 tomaron parte en el asedio y con-
quista de Zierickzée (que resistió hasta junio de 1576) y luego se amotinaron; poco
antes, el 15.V.1576, habían pasado revista 2.992 oficiales y soldados, agrupados en 19
compañías,  cuyo coste mensual ascendía a 20.960 florines de de 20 placas (10.492
escudos). Desde el 1 de octubre, muerto ya Requesens e inutilizado el Consejo de Es-
tado, que asumió el gobierno, los diputados de los Estados generales habían pedido
insistentemente la destitución del coronel Mondragón, finalmente apartado del man-
do y reemplazado  por Jacques de Glymes, SgM del Regimiento del barón de Hèze. El
regimiento de Glymes se alineó con los Estados y lucharía en Gembloux contra don
Juan (31.I.1578); más tarde, fue enviado de guarnición a Philippeville, defendiendo
esta importante plaza para los Estados, pero acabó capitulando el 21.V.1578 y se pasó
al partido realista, aunque su mando le fué devuelto a Mondragón. Se distinguió en
el sitio de Maastrich, tomada al asalto el 29.VI.1579, razón por la que Mondragón fué
enviado a España para informar al rey; en el entretanto, y en virtud del acuerdo de
Farnesio con los «malcontents», Farnesio dio su coronelía a Charles de Glymes, ba-
rón de Florennes (al que nuestros textos citan como Floring), bajo cuyo mando apa-
rece con 10 cias en la revista de 10.VIII.1579, pero ya sólamente con 4 al 3.IX.1580,
todas de guarnición en Philippeville, con un coste mensual de 6.343 florines para sus
732 hombres, repartidos entre la compañía  coronela (125) y las de los capitanes Fa-
brizio di Celis (179), Robert de Miruer (191) y Jean de ... (ilegible), con 167 hombres.  
Fue disuelto a la conclusión de la campaña de 1582.

CASTELLANO DE GANTE Y CAPITÁN GRAL. DE ZELANDA (1573-1576).
A primeros de 1573, tras la muerte de Jerónimo de Salinas, hermano del consejero de
Felipe II, Martín de Velasco, el duque de Alba le proveyó la importante castellanía de
Gante. Sin embargo, no podría servirla personalmente durante mucho tiempo ya que,
poco después, el mismo Duque le designaría capitán general de Zelanda, tras fallecer,
el 21 de junio del mismo año, Antoine de Bourgogne (1525-1573), bisnieto del homó-
nimo y famoso bastardo de Borgoña. Cristóbal partió inmediatamente a socorrer Mid-
delburg, la capital de su gobierno, confiando la castellanía de Gante a su teniente An-
tonio Dávalos Maldonado, quien tras brava defensa, habría de rendirla a los rebeldes
que la sitiaban (11.XI.1576). Por cierto, también su esposa flamenca, que había per-  
manecido en el castillo, contribuyó virílmente a defenderlo, como recuerda Strada
(Década I, 429, edic. Roma, 1638).
 
Antes de dicha fecha, el propio Cristóbal se había visto compelido a firmar otra capi-
tulación: la suya propia, ante Guillermo de Orange, la primera que concedieron los
españoles en Flandes. Mondragón había quedado al mando de las tropas españolas
en la isla de Walcheren (Zelanda), donde no pudo ser avituallado pese a intentarlo en
diferentes ocasiones Julián Romero, Sancho Dávila y el conde de Boussu, debido a la
superioridad naval de los rebeldes. Sin embargo, logró mantener la capital de la isla y
de su gobierno, así como el castillo costero de Rammekens, hasta que la falta absolu-
ta de bastimentos le obligó a capitular su salida de la isla, el 18 de febrero de 1574.
Bernardino de Mendoza, en sus Comentarios de las guerras de los Países Bajos (ed.
BAE, pg. 504), narró las patéticas condiciones que le movieron a hacerlo:

«Pues con pasar gran hambre la gente en las plazas, habiéndose muerto en Middel-
burg, desde el dia de Navidad hasta el 6 de febrero (de 1574), 1.568 personas, sin las
que antes habían perecido, se conservaron tantos dias y esto creciendo la falta de co-
mida tan en extremo que obligó a disminuir de libra y media de pan, que era la ración
ordinaria del soldado, a una libra de 16 onzas, después a 12, a 8, a 4 y a 2, haciéndose
tortas de linazas a causa de haberse consumido las vacas, caballos, perros y gatos
que se hallaban y los cueros de los mismos animales. El coronel Mondragón, no te -
niendo ya comida de las tortas de linaza más que para 6 dias...»

Al menos, tanto él como sus capitanes y soldados, así como el clero y los ciudadanos
que quisieron conservarse en la devoción real, salvaron la vida y fueron desembarca-
dos en Bergen-op-Zoom. Muchos de ellos le acompañaron, el año siguiente, en las
reconquistas de las islas de Duiveland y Schouwen, también pertenecientes a su go-
bierno, sublevadas en junio de 1574, que daría lugar a una de las más celebradas ges-
tas de su tiempo: el vado del Escalda, el dia de San Miguel de 1575 (29 de setiembre).

El ejército formado para la operación se puso en marcha desde la isla de Tholen, atra-
vesando en barcas el canal que la separaba de Philipsland. Desde allí, al anochecer de
la víspera de San Miguel, aprovechando la bajamar, 1.750 hombres atravesaron el ra-
mal N.del Escalda, hoy estrecho de Mastgat o Zijpe, soprendiendo la mañana siguien-
te a la guarnición de Oosterland, en la isla de Duiveland, que huyó despavorida ante
su inopinada aparición. El resto de las fortificaciones de la isla se rindieron el mismo
dia y, el 30, Mondragón y sus hombres se echaron de nuevo al agua para vadear el
brazo de mar que la separaba de la isla de Schouwen, a la sazón de media legua, y hoy
ya desecado.

(CONTINUARÁ)

                                                                                          © JUAN L. SÁNCHEZ.
De Cristóbal de Mondragón existe una
rica iconografía. Arriba, grabado de H.J.
Woouw, datado en 1614, luego copiado
—que no reproducido— en 1699 para la
edición de aquel año, en Frankfurt del
Main, de la Segunda Década de Famiano
Strada (IH,6025-2). Resulta muy intere-
sante la iscripción EQ(UES) AUR(ATUS),
DOM(INUS) DE ROO. En este caso, el ad-
jetivo auratus (resplandeciente, reful-
gente como el oro, que es ru raíz), está
modificando al sustantivo Eques (caba-
llero), que solía reservarse para los miem-
bros de las Ordenes de Caballería Cris-
tóbal no se cruzó en ninguna, aunque sí
su hijo homónimo (que, por cierto, no lo
fue hasta 1619). El señorío de Roo (hoy Le
Roo) en Hainaut, fue erigido en condado a
favor de sus sucesores, en 1628.
Detalle de un registro de sueldos venci-
dos de la Pagaduría militar de los Paises
Bajos, con sede  en Bruselas (AGS,E,
566). Su transcripción reza así: «Regimit
(ent)o del Coronel Christoval de Mondra-
gon.—El dicho regimiento tiene 19 compa
(ñia)s que fueron recibidas al sueldo en
10 de março de 1568 y en ellas 2.900 sol-
dados cuyo sueldo de un mes monta
20.960 flori(ne)s de las dichas 20 placas
segun...». La relación es de 1576 y en la
parte superior izquierda consta la deuda
total contraída con el regimiento desde
su primera formación en 1568, que se-
guía acumulándose porque aun no había
sido satisfecha pese a que, en realidad,
el primer regimiento que tuvo Mondragón
desapareció de las listas del Ejército de
Flandes el 22.IX.1569, momento en que
embarcó para España, de donde no
habría de volver.
La formación de las 19 compañías del se-
gundo regimiento puede seguirse en el
texto, a partir de las 6 nuevamente le-
vantadas en mayo de 1572, de las cuales
sólamente la del referido D'Allamont, que
no llegó a embarcar, tenía que ver con el
primero.
La Historia regimental es una de las dis-
ciplinas históricas de mayor y más exi-
gente basamento documental y prosopo-
gráfico, necesario para juzgar crítica-
mente determinadas aserciones que po-
drían llevarnos a validar hechos inciertos
y fechas erróneas. En España está muy
retrasada porque, desde sus comienzos
en el siglo XVIII, no ha dado más que me-
dia docena de estudiosos y, entre ellos
habría que ser muy generoso para iden-
tificar a un par de verdaderos especia-
listas. La consecuencia de todo ello es
que, precísamente las unidades militares
más antiguas que hoy se mantienen en
pie, todas espa ñolas, están poco y muy
deficientemente estudiadas. El pasado 4
de octubre (2004),
en una conferencia
pronunciada en Badajoz, descorrí por pri-
mera vez el verdadero orígen del actual
regimiento de Saboya (1591), unidad que
celebra oficialmente su 470 aniversario
(desde 1537), aunque sólamente se le re-
conociera existencia histórica desde
1633, precísamente a causa de una certi-
ficación sin valor probatorio que, no obs-
tante, nadie había cuestionado.  
La entrada principal del castillo de Gan-
te, construído por el ingeniero Donato di
Boni-Pelezzuoli, entre 1540 y 1545.
(Aguada de L. van der Schelden, 1547).
Plano de Middelburg, levantado muy
poco después de la capitulación de
Mondragón (Braun & Hogenberg,
Civitatis Orbis Terrarum, 1575).
CRISTÓBAL DE MONDRAGÓN Y OTALORA, SEÑOR DE ROO.
(Medina del Campo, Valladolid, 1514 — Amberes, 4.I.1596)
Este otro grabado fue publicado por Jean
Le Clerc en su Histoire des
Provinces-Unies des Pays-Bas. Avec les
principales medailles et leur explica-tion.
Amsterdam, 3 vols, 1723-28, reproducido
de una me- dalla antigua (IH,6025-4). Otro
grabado tardío de Jacob Schrenck se
publicó a finales del siglo XVIII (IH,6025-1).
En cuanto a pinturas, conocemos dos: la
reseñada por Salcedo en su biografía
sobre el personaje, que en 1905 todavía
conservaban  sus descendientes; y otra
que el Museo del Ejército, donde se halla,
encargó a Ricardo de Madrazo en la se-
gunda mitad del siglo XIX.