LUIS DE BENAVIDES CARRILLO DE TOLEDO (1608-1668), III MAR-
QUES DE CARACENA, V DE FROMISTA, III CONDE DE PINTO, SE-
ÑOR DE INEZ, SANMUÑOZ, MATILLA Y  VALDEMATILLA,  CABº Y
TRECE DE SANTIAGO (1661), GENTILHOMBRE DEL REY FELIPE IV.
MAESTRE DE CAMPO Y CONSEJERO DE GUERRA (1636), CAPITÁN
GENERAL DE LA CABALLERÍA DE FLANDES (1644), MAESTRE DE
CAMPO GENERAL DE LOS EJÉRCITOS DE FLANDES (1646), GOBER-
NADOR Y CAPITÁN GENERAL DEL MILANESADO (1647), GOBERNA-
DOR DE LAS ARMAS Y TENIENTE GOBERNADOR DE LOS PAÍSES
BAJOS (1656), GOBERNADOR GENERAL DE LOS PAISES BAJOS Y
BORGOÑA (1659),CONSEJERO ES ESTADO (1659), CAPITÁN GENE -
RAL DE LA ARTILLERÍA DE ESPAÑA (1665), CAPITÁN GENERAL DE
LAS ARMADAS Y FLOTAS DE LA CARRERA DE INDIAS (1665), CAPI-
TÁN GENERAL Y GOBERNADOR DE EXTREMADURA (1665), PRESI-
DENTE DEL CONSEJO SUPREMO DE FLANDES (1668)

FILIACIÓN
Nació en Valencia a comienzos de septiembre de 1608, siendo bautizado el 20 de
septiembre de 1608 (1) por el Arzobispo Don Juan de Ribera, que luego sería ele-
vado a los altares. Fueron sus padrinos Don Juan Pacheco y Doña María Corella,
Marquesa de la Puebla.

Padres:
Don Luis Francisco de Benavides y Cortés (hijo de Don Luis de Benavides, III mar-
qués de Frómista y de Doña Angela Cortés), IV Marqués de Frómista, Caballero de
Calatrava (1601), que contrajo matrimonio en 1606 (2) con Doña Ana Carrillo de
Toledo, (hija primogénita y heredera  de Don Luis Carrillo de Toledo (1564-1626), I
Marqués de Caracena, Conde de Pinto, Señor de Pinto y de Inez, Gentilhombre de
Cámara de Felipe III, Comendador de Santiago, Gobernador de Galicia, Virrey de
Navarra, Virrey y Capitán General de Valencia en 1609, al producirse la expulsión
de los moriscos, Presidente del Consejo de Ordenes, Consejero de Estado, y de Do-
ña Isabel de Velasco, Dama de la Reina), II Marquesa de Caracena, II Condesa de
Pinto, Señora de Inez. Doña Ana Carrillo tuvo dos hermanas: Doña Mariana de
Mendoza y Doña Luisa Fajardo.

Hermanos:
—Isabel, que casó con Don Bernardino de Rojas y Ayala, Marqués de Colmenar,
VII Conde de Fuensalida, Grande de Castilla. De este matrimonio nacieron tres hi-
jos, uno de los cuales Francisco Pedro de Velasco, conocido como Francisco López
de Ayala y Velasco, fue capitán de las Guardias de Flandes en 1656 con Juan José
de Austria y, posteriormente, Maestre de campo por patente concedida por su tío,
el Marqués de Caracena. En alguna fuente, correspondiente al período como go -
bernador del Milanesado, se habla de la muerte de su hermana, lo que le supuso
una importante pérdida ya era ésta quien impulsaba en Madrid las solicitudes de
Caracena para obtener la Grandeza. Existen en el AHN unas cartas escritas al Mar-
qués de Caracena por su hermana, la Marquesa de Colmenar, y por su padre, el
Marqués de Frómista (3).
—Angela. Al parecer soltera.

Matrimonio:
Casó por poderes, en 1652, con Doña Catalina Ponce de León (Marchena, 1629 -
Madrid, 1701), hija de Don Rodrigo Ponce de  León (1602-1658), IV Duque de Ar-
cos, Marqués de Zahara y de Villagarcía, Conde de Bailén y de Casares, Caballero
del Toisón de Oro, Grande de España, Consejero de Estado Virrey de Valencia y de
Nápoles,  y de Doña Ana Fernández de Córdoba y de Aragón, de la Casa Ducal de
Cardona y Segorbe. Según Bartolomé Bennassar (4), Doña Catalina recibió de su
padre como dote la colosal suma de 50.000 ducados al contraer matrimonio. Con
él se unieron los mayorazgos de las dos casas (5). Existe también su testamento (6)
y un codicilo al mismo.Tras el fallecimiento de su esposo, Doña Catalina contrajo
segundas nupcias con Don Pedro Portocarrero, Conde de Medellín.

Hijos:
Barrionuevo habla (7) de un hijo varón muerto niño en Milán (1656),  pero no me
ha sido posible encontrar confirmación de este nacimiento, por lo que no hay que
excluir que se trate de uno de los frecuentes errores del cronista, especialmente te-
niendo en cuenta que precsisamente ese año se produce el nacimiento de la primo-
génita de Caracena y su esposa.  

1.- Doña Ana Antonia (1656-1707), VI Marquesa de Frómista, IV Marquesa de Ca -
racena, IV Condesa de Pinto, Mariscala de Castilla por su propio derecho. En febre-
ro de 1656, Caracena regresa de Flandes a Milán "ya que su mujer acaba de dar a
luz" (8). En 1672 Doña Ana casó con Don Gaspar Téllez-Girón y Gómez de Sando -
val  (1625-1694), V Duque de Osuna, que había enviudado (9). El Duque de Osuna
fue Virrey de Cataluña (1667-1669) y gobernador del Milanesado (1670-1674), con
lo que su esposa regresaría como gobernadora al lugar donde nació.
De este matrimonio nacieron los siguientes hijos:
a.- Francisco María de Paula (†1716), VI Duque de Osuna, que casó en 1694 con
María de Velasco y Benavides, IX Duquesa de Frías.
b.- José María, Marqués de Caracena, VII Duque de Osuna, que casó con Francisca
de Guzmán y Silva, de la Casa de Medina Sidonia;
c.- Ana María, segunda esposa (1705) de José Fernández de Velasco y Tovar, Con-
destable de Castilla, Duque de Frías, y
d- Manuela María, que casó con José Manuel Manrique de Lara y Gonzaga, XII
Conde de Paredes de Nava y Marqués de La Laguna.

2.-Varón nacido en Bruselas, el 16 agosto de 1659 (10). El 26 de septiembre, el Ma-
gistrado de Bruselas hizo un don de 12.000 escudos a Caracena con ocasión de este
nacimiento (11), pero el niño moriría poco después.

3.- Doña Mariana (Bruselas, marzo 1661), que figura como "ya difunta" en el testa-
mento de su madre, otorgado el 13 de septiembre de 1698. Casó con Don Luis de
Moscoso (†1698), IX Conde de Altamira, X Conde de Monteagudo, VI Marqués de
Almazán, VI Marqués de Poza, Grande de España, Virrey en Valencia (1688-1690)
y en Cerdeña (1690-1696), Embajador en Roma (1696-1698), donde falleció. De
este matrimonio nació un hijo (Gaspar).A la muerte de Doña Mariana, Don Luis de
Moscoso contrajo nuevo matrimonio con Angela de Aragón, hija del Duque de Se-
gorbe.

4,- Doña Victoria (? — ?), segunda esposa de Don Cristóbal Portocarrero de Guz-
mán y Luna (1638-1704), IV Conde de Montijo y III de Fuentidueña, VIII Marqués
de la Algaba y IV de Valderrábano, Señor de las Villas de Huetro, Ladrada, Codesal
y Los Palacios, Grande de España (1697) , Caballero de lSantiago (1678).  Del ma-
trimonio nació Maria Teresa de Portocarrero, religiosa.

5.- Doña Angela († 2.XII.1704). Casó con Don José Fernández de Velasco, Condes-
table de Castilla, Duque de Frías, Marqués de Jódar.

SERVICIOS MILITARES.
Las primeras noticias sobre Caracena, como sería conocido a lo largo de su carrera,  
las proporciona el Barón de Vueorden en un curioso documento (12) en el que
compara las “vidas paralelas” de Caracena y Fuensaldaña, con quien prestó servi-
cios —entre otros lugares en Paris, durante la embajada de éste último en 1659—,
donde nos narra que:
«... tous deux avoient esté enfans d’honneur de Philippe IV vers l’an 1615, lorsqu’il es-
toit encore Prince d’Espagne. Tous deux avoient fait paraître dans leurs jeunesse
beaucoup de feu d’esprit et de dispoisition a de grands employs. Tous deux estoient
bien faits de leursvpersonnes en leur taille assez petit à la verite, mais vigoureuse, ra-
massée, et propre a soutenir les fatigues de la guerre. Tous deux fort autorisés par les
services qu’ils avoient rendus au Roy leur maistre en Flandres, en Espagne et en Ita-
lie. Tous deux du conseil d’Estat de la Monarchie. Tous deux Gouverneurs des Armes
en Flandres et du Milanais, sucessivement l’un a l’autre».

Al parecer, Caracena coincidió también en la joven Corte de Don Felipe con el futu-
ro primer ministro Don Luis de Haro. En mayo de 1621 —
“con doce o trece años po-
co más o menos”
— fue nombrado Caballero de Santiago (13 ), Orden en la que, cua-
renta años más tarde, alcanzaría la máxima dignidad de Caballero Trece.

1629-1634: Italia. Caracena comienza su vida activa en las armas probablemente
en 1629 en Italia; en 1633 recibe el nombramiento de  capitán de caballos.

1634-1635: Flandes. Tras su primera etapa en Italia, es enviado a servir en el
Ejército de los Países Bajos, bajo las órdenes del Marqués de Aytona.

1635-1644: Italia. En 1635 es nombrado miembro del Consejo de Guerra por Fe-
lipe IV y de nuevo es enviado al Milanesado, interviniendo en las guerras contra
Francia, Saboya y Parma a las órdenes del Marqués de Leganés, que le nombró
maestre de campo. Es herido varias veces en combate, una de ellas muy graveme-
nte durante el asedio de Casale, y tomó parte en numerosas batallas y victorias de
las armas españolas. Durante esta segunda estancia en Italia es también designado
Gobernador de la Caballería.

1644-1647: Flandes. El 12 de diciembre de 1644, en reemplazo del Duque de Al -
burquerque, es  patentado Capitán General de la Caballería Ligera de los ejércitos
de Flandes, en consideración de
«lo bien que me habeis servido desde el año de
1629 a esta parte en Milán y en Flandes con una compañía de caballos y de capitán
de las guardias del gobernador de Milán, y últimamente de maestre de campo y go-
bernador de la caballería de dicho estado ...»
(14). En su nombramiento, fechado el
12 de septiembre de 1644 —es decir, tres meses antes de la patente ex- pedida por el
Rey— y firmado por el Gobernador Melo, figura como
«capitán de la compañía de
cavallos del Duque de Alburquerque»
, aunque le menciona como "Capitán General
de la Caballería".
[N.d.E.-No hay contradicción, ya que el capitán general de la Ca-
balleria era también el capitán nato de su compañía de guardas, que mandaba efec-
tivamente un capitán-teniente].
El año 1645 hereda el marquesado de Frómista por fallecimiento de su padre. Ese
mismo año el Rey quiere llevarle al frente del ejército que lucha en Cataluña, pero
Castel Rodrigo le retiene en Flandes por considerar imprescindible su pre- sencia
allí. El 1 de enero 1646 es nombrado Maestre de Campo General de los Ejércitos de
Flandes y, en marzo del mismo año, el Secretario de Estado, Galarre- ta, le trasmite
una orden del Gobernador Castel Rodrigo notificándole que desempeñará su em-
pleo en la frontera francesa (15), a la sazón de mayor importancia que la forntera
holandesa, a cargo de otro maestre de campo general.

1647-1656: Italia. Al ser autorizado el Condestable de Castilla a regresar a Espa-
ña por motivos de salud, Caracena es nombrado, el 8 de septiembre de 1647, Go-
bernador general del Milanesado (16) en recompensa por los méritos contraídos en
las campañas de Italia y de Flandes. En el nombramiento, Felipe IV le encarece que
«luego que recibais esta carta, con la mayor brevedad que fuere posible paseis a
Lombardía, que al Archiduque, mi primo, ordeno os despache sin per-der hora...».
Durante esta nueva etapa italiana le corresponde recibir y atender en Milán, duran-
te varios meses, a Doña Mariana de Austria en su camino hacia España para con -
traer matrimonio con Felipe IV; también lo hace él, por poderes, con Doña Catalina
Ponce de León. Entre sus muchas batallas, en las que logra grandes éxitos, consi-
gue conquistar en 1652 la estratégica fortaleza de Casale, ante cuyos muros habían
fracasado anterioemente Gonzalo Fernández de Córdoba, el vencedor de Fleurus,  
y Ambrosio Spínola, expugnador de Bredá (1628-30).

1656-1664: Flandes. El 7 de enero de 1656 se publica el nombramiento de Cara-
cena como Gobernador de las Armas del Ejército de Flandes, acompañando al nue-
vo gobernador Juan José de Austria, y siendo reemplazado en Milán por el Mar-
qués de Fuensaldaña (17). Pero no parece demostrar gran interés en servir de men-
tor y vigilante de Juan José, por lo que pide licencia para
«venirse a su casa,que no
quiere ir a Flandes de ninguna manera»
(18). Esa "ninguna manera" parece ser, se-
gún Barrionuevo, la petición de la Grandeza para su casa, pues
"todo este mundo es
aspirar a más y más"
(19). Al fin, consciente de su deber, acepta el nuevo cargo,
aunque se plantea el problema de que el Cardenal Trivulzio no quiere ocupar el go-
bierno de Milán en interin, por lo que Caracena se verá obligado a mantenerse en
su puesto hasta la llegada de Juan José a Milán y, en  junio,  regresará a Flandes
acompañando al Gobernador (20). Una de las habituales maledicencias de Barrio-
nuevo (21) señala que:
« ... dícese le tiraron al Marqués de Caracena un carabinazo sobre unos amores anti-
guos que tuvo en Flandes con una hija de un presidente, en quien tuvo hijos siendo ge-
neral de la caballería; y como después fue a gobernar a Milán y es Flandes tierra tan
fría, la dama buscó un francés con quien entretenerse en las noches y abrigarse en la
cama, si no es que fuese medrosa por no dormir sola. Y como ahora Caracena ha vuel-
to, los celos le han hecho al francés que haga este disparate. Unos di- cen que es muer-
to, otros herido, y los más piadosos que lo erró. Crea Vm. lo que fuere servido, que así
lo hago yo»
.

CONSEJERO DE ESTADO
El 8 de junio de 1659 es nombrado Consejero de Estado por Felipe IV, mantenien-
do, como era habitual, su puesto en el Consejo de Guerra. El nombramiento como
consejero de Estado llevaba aparejado el de consejero  de Guerra, lo que no ocurría
a la inversa, situación que se mantendría hasta los Borbones (22). Los Consejeros
de Estado eran elegidos entre personas que reunían la condición de nobles y de ex-
periencia probada (23) en puestos de la administración, el ejército o la diplomacia.
«Que sepa, que quiera, que ose», es la recomendación de Álamos de Barrientos (24)
para aquellos que son elevados al Consejo, y que describía en 1659 el Mariscal de
Gramont con las siguientes palabras:
«Para el bien universal de la Monarquía y su conservación hay un Consejo, que lla -
man de Estado, en el que no entran más que gentes de espada y algunos cardenales,
para el que Su Majestad establece los ministros más capaces y calificados de todo su
reino, tanto por su nacimiento, méritos y cualidades particulares, como por los car -
gos principales que han desempeñado en la paz y en la guerra» (25).

Cuando el Rey quería convocar el "Consejo Pleno de Estado y de Guerra", el Secre-
tario del Consejo de Guerra comunicaba la fecha al consejero de Estado más anti-
guo para que éste fijase la hora. La precedencia entre unos consejeros y otros tuvo
que fijarse por un decreto de 29.XI.1659, en el que se estableció que los consejeros
de Estado accederían por la cabecera a la mesa en la que se celebrara el Consejo,
para quedar situados en una posición preeminente que marcara su precedencia so-
bre los "simples" consejeros de Guerra. Cuando se recuerda el afán con que espa -
ñoles, italianos o flamencos trataban de usar títulos y tratamientos, y lo que en esa
época significaba la "reputación", no deben extrañarnos estas aparentes minucias
de protocolo.

Tras la derrota de Las Dunas y el regreso de Juan José a España, Caracena es nom-
brado Gobernador
ad interim, como era habitual cuando no se trataba de personas
de sangre real, el 13 de noviembre de 1659 (26). Aunque algunos autores conside -
ren que su gobierno se desarrolló
"en circunstancias menos difíciles que la mayo -
ría de sus antecesores"
(27),  su gobierno no fue precisamente fácil ni cómodo. Su-
po mantener el orden, hacer frente a la nueva situación creada por la Paz de los Pi-
rineos, mejorar la Hacienda y disminuir los gastos militares, lo que no parece poca
cosa. En realidad, las
"circunstancias menos difíciles" consisten simplemente en
que la paz había cerrado formalmente el periodo de guerra abier-to en 1635, pero
tuvo que enfrentarse a las continuas apetencias territoriales de Francia y a tratar de
remediar la situación que tantos años de guerra habían producido en los Países Ba-
jos. Durante su gobierno, pudo fomentar sus aficiones artísticas y literarias siendo
un auténtico protector de las artes y las letras.

En septiembre de 1661, Felipe IV nombró para sustituirle al Embajador en París,
Alonso Pérez de Vivero, III Conde de Fuensaldaña, que había intrigado activamen-
te para obtener este cargo, y cuyos enfrentamientos con Caracena venían de anti -
guo. Con este motivo, el Rey nombró a Caracena Gobernador de Galicia (28) y ge -
neralísimo del Ejército (29) que allí luchaba con Portugal. Sin embargo, la muerte
de Fuensaldaña en Cambrai, cuando viajaba hacia Bruselas, impidió que los nom-
bramientos se llevaran a cabo, pues no quiso el destino que disfruta-ra de un cargo
obtenido mediante la intriga.

En septiembre de 1664 Caracena fué reemplazado por el Marqués de Castel Rodri-
go. Su salida de Bruselas fue tan ruinosa para él y su familia como solía ser el caso
de todos los altos funcionarios y generales españoles. No solo tuvo que empeñar
su vajilla de plata y otras muchas prendas para pagar a sus acreedores, sino que su
situación dejó tal recuerdo que, doce años después, el Barón de Bergeyck escribía
al Duque de Villahermosa (gobernador de 1675 a 1680) aconsejándole que se hicie-
se pagar sus emolumentos e indemnizaciones antes de dejar el gobierno
«para que
no le ocurra lo que le pasó al Marqués de Caracena, cuya viuda no logró nunca que
se le pagaran los 60.000 florines que se debían a su marido»
(30).

1665: España. Al regresar a España Felipe IV le nombra, en febrero de 1665, Ca-
pitán General de la Artillería de España (31), cargo en el que sucede al Marqués de
Leganés, con un sueldo de 1 000 escudos de 10 reales de vellón.

1665: Portugal:  Tras el fracaso de Juan José de Austria en Portugal, Caracena
fue nombrado en abril Capitán General del ejército y Gobernador de la Provincia de
Extremadura (32), al mando de las fuerzas españolas destinadas a sofocar la insu-
rrección en Portugal. Ocupó este cargo junto con el de Capitán General de las Ar -
madas y Flotas de la Carrera de Indias y otros cualesquiera navíos que tocaren en
los puertos andaluces en todo lo relativo a la navegación para las Indias Occidenta-
les y las Islas de Barlovento (33), para el que había sido nombrado en marzo. El au-
tor de su nota biográfica en el Diccionario Espasa considera que en Portugal se en-
contró con una situación
"comprometida, aunque no desesperada" debido a la tor-
peza de sus antecesores en el mando. Tal opinión se basa sin duda en las acusacio-
nes de que fue objeto sobre las disposiciones que tomó para la batalla de Villavi -
ciosa, en la que fué derrotado por las tropas portuguesas (apoyadas por ingleses y
franceses)  el 17 de junio de 1665. La derrota produjo un aluvión de críticas y pan-
fletos de los que Caracena se defendió de la mejor manera posible. Aunque la pér -
dida de Portugal fue un durísimo golpe para Felipe IV, no debió el Rey considerar
que Caracena hubiera incurrido en tan grave demérito como se le trataba de acha-
car, ya que le mantuvo al mando del ejército y le nombró además para el cargo de
Superintendente de las fortificaciones de España (34).

PRESIDENCIA DE FLANDES Y MUERTE.
A finales de 1667 Caracena volvió a Madrid con la idea de pasar algún tiempo en la
capital, posiblemente fatigado tras tantos años de guerra y penalidades, pero cayó
enfermo y falleció el 6 de enero de 1668, a los tres días de enfermedad (35).

Poco antes de su muerte, aún recaería sobre él un nuevo honor y una nueva res-
posabilidad: la presidencia del Consejo de Flandes. Signorotto afirma que
“ostentó
este cargo hasta su muerte”
, mientras que Ríos Mazcarelle (36) dice que fue nom-
brado para este cargo el mismo día de su muerte. Según E. Requette (37),
«la Re-
gente acababa de nombrarle para este cargo y le hizo enviar, como reconocimiento
de los servicios prestados, la declaración de la merced para que la viese antes de
morir»
(38). En todo caso, cierto es que tuvo la satisfacción de conocer su nombra-
miento antes de su hora postrera, ya que se califica en su testamento como
«Mar-
qués de Frómesta y de Caracena, Conde de Pinto, Gentilhombre de la Cámara de
Su Majestad, de sus Consejos de Estado y Presidente del de Flandes, Capitán Gene-
ral de la Artillería de España…»
(39). A este respecto hay que mencionar la carta
de la Reina regente al Secretario del Consejo Supremo de Flandes, Bécquer, comu-
nicándole esta designación (40).

Fue enterrado en la Iglesia Parroquial de Pinto  y en su tumba figuraba un extenso
epitafio
«grabado a la letra en un marmol en la Iglesia Parroquial de la villa de
Pinto; donde yace en un magnifico y sumptuoso sepulcro; y para su mayor per -
manencia se copia en este lugar y es de este tenor»
(41):

«A la esclarecida y heroica memoria del que fue Don Luis de Benavides Carrillo de To-
ledo, Caballero Trece de la Orden de Santiago; Marques de Fromista y de Caracena,
Conde de Pinto; Gentil-hombre de la Camara del Sr. Rey Don Phelipe 4º; de sus Con-
sejos de Estado y de Guerra; su Governador y Capitán General, primero del estado de
Milán, y después de los Países Bajos; Grande en sangre; Maximo en valor; Singular
en meritos; Ejemplo y ejemplar de Generales y Consejeros Católicos; en quien resplan-
decieron unidas la Religión, la Piedad, la Justicia y la Clemencia; Siempre vencedor,
vencido nunca; Amado y temido de amigos y enemigos y venerado de neutrales de es-
ta Catolica Monarquía. Heroe valentisimo y sabio: ... y del arte militar y govierno po-
lítico; y no menos eminente por la pluma que intrepido por la espada. Amole la Cris -
tiandad, temiole la heregia y le aplaudió la razón (en el serenissima) de Estado. Testi-
go sera Italia de diversas Plazas expugnadas y defendidas; y la Belgia de haverla
mantenido en su mayor aprieto y resumidola a su maior autoridad, no sin ofensa de
las armas Enemigas. Y no callaria la Europa su prudencia, fortaleza, diligencia y se-
renidad en todas sus victorias y triunfos. Vivió en la guerra y murio en la paz, obran-
do más contra su vida la Corte, que la Campaña. Expiro en Madrid con 59 años de
edad, viernes a las dos de la tarde a 6 de enero, comenzando con su muerte el año de
1668. A cuyas amadas y siempre tristes cenizas que yacen en este sepulcro, la Mar -
quesa Doña Cathalina Ponce de Leon, su Tristisima Esposa, erigió este Monumento a
la posteridad; ultima demostración de su amor, de su dolor y de su ternura, donde
espera en la resurrección la perfecta inmortalidad».

«Vivió en la guerra y murió en la paz, obrando más contra su vida la Corte que la
Campaña».
No hay nada peor que no servir a banderías y no buscar la protección
de los poderosos del momento fiándolo todo a la propia honradez y capacidad. Qui-
zá pensara, como su contemporáneo Cyrano de Bergerac, que era preferible estar
“un poco más bajo, pero solo”. Siempre habrá necios que no perdonen a quienes
quieren cumplir honradamente con su conciencia y su deber manteniendo su in-
dependencia. Y cuando tengan la ocasión, tratarán de desprestigiar a quienes no
pudieron someter a su subordinación.

La agitada historia de España y el nulo respeto que, desgraciadamente, parece e-
xistir por ella ha hecho que no quede ninguna huella de su tumba en la Iglesia de
Pinto. Al parecer, a finales del siglo XIX, todos los restos enterrados en tan sagra-
do lugar fueron arrojados, presumiblemente con motivo de la Desamortizaión, a
una fosa común en un cercano; es de suponer que el mármol del mausoleo sería
empleado con fines menos nobles.

                                                                                  © JOSE IGNACIO BENAVIDES.
Como veremos, la iconografía existente
sobre el marqués de Caracena es muy
rica. Sin embargo, para corresponder a la
gentileza de José Ignacio Benavides,  
descendiente del marqués, que nos ha
remitido el artículo biográfico sobre su
antepasado, comenzaré a glosarla con un
lienzo que le representa, aunque su
actual propietario aun lo ignore. Se trata
de una pintura anónima de la colección
que el marqués de Leganés runió en su
palacio de Morata de Tajuña (no. 913 del
catálogo de Andrea Podestà) y que hoy
cuelga, sin identificar, en el Palacio del
Senado (Cat. 110 mod, 90 ant.). Se pintó
en Italia, en 1636, poco después de que el
marqués sucediera en el mando del Ter-
cio de Infantería española "sobresaliente"
que tuvo el temperamental e intratable
Juan de Garay. Luce las divisas de mando
de maestre de campo: es decir la banda
roja, anudada en faja, y el bastón.
ABAJO. Estado actual del retrato,  recor-
tado tanto lateral como inferiormente por
sus poseedores del siglo XIX, aunque no
lo suficiente para que desapareciera el
número de catalogación de su primer
propietario (abajo, derecha). Su vestigio
nos permitió convalidar una antigua
presunción, pues los rasgos faciales del
retratado ya aventuraban su identidad.  
Retrato grabado en Milán, el año 1656,
por Cesare Agostino Bonacina, que debió
basarse en una pintura anterior, quizá en
una copia del retrato arriba comentado.
Es muy sintomático que vista coleto, aun-
que el artista se preocupara de sobre-
ponerle la banda terciada de general.
Grabado de Peeter Huybrechts
(1614-1660), datable hacia 1656-58, sobre
dibujo de J. Hollander, probablemente
inspirado todavía en el retrato de 1636 que
conserva el Senado. El garabador cometió
un descuido imperdonable, ya que la
banda descansaba siempre sobre el
hombro izquierdo.
El magnífico busto del marqués de
Caracena que esculpiera hacia 1662 Artus
Quellin (1609-1669), hoy preservado en el
Museo de Bellas Artes de Amberes. La
bengala de capitán general no está muy
trabajada, pero las facciones corresponden
a la edad que entonces tenía el
representado.
El busto anterior grabado por Jan
Neessen. ABAJO, detalle del rostro del
marqués, a quien retrató para la ocasión
Philipps Freutiers (Fruytiers).
Retrato ecuestre del marqués, de la mano
de Van Dyck, según sus actuales pro-
pietarios, los duques de Medinaceli.
Recuerdo que hará unos años, sostuve
una esclarecedora correspondencia sobre
el tema de la autoría con el firmante del
artículo, pero los virus la destruyeron.
Desde luego el pintor no pudo ver al retra-
tado  portando una bengala de mando y el
rostro le revela más jóven que cuando al-
canzó el generalato. Tampoco parece plau-
sible que el encargo se rematara en su
taller, con posterioridad a su muerte, sobre
algun boceto preexistente. En todo caso,
se conservan numerosos registros
contables de Van Dyck y creo que podría
verificarse si el encargo llegó a existir.
Independientemente de su autoría, no cabe
negarse al retratado cierto parecido con
nuestro personaje, pero también podría
representar a su padre, el IV marqués. Esta
atribución tornaría más inviable aún la
autoría de Van Dyck, que nunca estuvo en
España, como tampoco es sabido que D.
Luis Francisco viajara nunca a Flandes,
Italia o Inglaterra, donde residió el pintor.
Me dice José Ignacio que, tiempo atrás,
consultó el caso con algunos expertos en
Bruselas, pero todos rechazaron la
atribución pese a la notoriedad que su-
pondría el descubrimiento de una pieza
ignota en el catálogo del artista. En su
opinión, podría tratarse de una obra de
Juan de Alfaro, discípulo de Velázquez que
"hacía notables copias de Van Dyck", como
afirma José López Rey, Velázquez, Catálogo
razonado, pg. 189).
Don Juan José de Austria (1629-1679),
hijo natural de Felipe IV, a quien el
marqués de Caracena sucedió en los
gobiernos de Flandes y Extremadura
(retrato anónimo).
La iglesia parroquial de Santo Do-
mingo de Silos, del siglo XVI, donde
tuvo su enterramiento el marqués
de Caracena. El campanario, recons-
truído tras la guerra civil, sufrió
importantes modificaciones.
ABAJO, estado actual de su fachada.
NOTAS:
(1).- AHN, Nobleza, Frías, 123, f. 1. Fe de bautismo de Luis Benavides.
(2).- AHN, Nobleza, Frías, 1689, f. 9.  Para las capitulaciones matrimoniales vid. AHN, Nobleza,
Frías, 1708, f. 12. Ver también la
Dote y Arras de Doña Ana Carrillo de Toledo para su matrimonio con
Luis de Benavides, Marqués de Frómista, por lo que se funda un censo de 16.000 ducados impuesto sobre el estado
de Frómista
; inserta capitulaciones y poderes.
(3).- AHN, Nobleza, Frías, 83. 53-54
(4).- B. Bennassar,
Histoire des espagnols. VIe – XXe siècle, p. 491
(5).- AHN, Nobleza, Frías, 171. f. 23. Escritura de unión de los mayorazgos de Frómista y Caracena
realizada entre Luis Carrillo de Toledo, Marqués de Caracena, su hija y heredera Ana Carrillo,  y el
marido de ésta, Luis de Benavi-des, Marqués de Caracena
(6).- AHN, Nobleza, Frías, 1721. no. 3.
Testamento otorgado por Doña Catalina Ponce de León, Marquesa de
Caracena.
(7).- J. de Barrionuevo, Avisos. Tomo II, pg. 336
(8).- AGS, Estado, Lb. 2087, Fuensaldaña a Haro, 25 febrero 1656.
(9).-
Capitulaciones matrimoniales entre Gaspar Téllez Girón, V Duque de Osuna, Gobernador ... con Ana An-
tonia de Benavides Carrillo de Toledo, hija mayor de Don Luis de Benavides Carrillo ... y Doña Catalina Ponce de
León Aragón, marqueses de Frómista y de Caracena.
AHN, Nobleza, Frías, 1442, no. 15. También existe
un
"testimonio de las capitulaciones para el matrimo-nio de la Marquesa de Caracena con el Duque de Osuna" en
AHN, Nobleza, Frías, 128. f.5.
(10).-
Biographie Nationale, vol. 3, columna 297.
(11).-
Rélations véritables. Bruxelles,  12 juillet-23 août 1659. Citado por Henne y Wauters, Histoire de
Bruxelles, Tomo II, p. 80  
(12).-
Mémoires du Baron de Vueorden. Bibliothèque municipale de Cambrai, Ms. 759, fols. 129-v a 136-v.
(13).-AHN, Ordenes Militares, Santiago, Lb. 1621
(14).-AHN, Nobleza, Frías, 123, no. 8.
«Nombramiento de Capitán General de la Cavallería ligera de los exer-
citos de Flandes, 12 diciembre 1644».
(15).-AHN, Nobleza, Frías, 123. f.12
(16).-AHN, Nobleza, Frías, 123, f.14
(17).-J. de Barrionuevo,
Avisos, 8 de enero de 1656.
(18).-J. de Barrionuevo, ibid., 26 de enero de1656.
(19).-J. de Barrionuevo, ibid., 4 de marzo de 1656.
(20).-AHN, Nobleza, Frías, 123, fols. 25-31.
Inventario general de los bienes y pertenencias que el Marqués de
Caracena traslada a los Estados de Flandes.
(21).-J. de Barrionuevo, ibid, 20 de septiembre de 1656.
(22).-Decreto de 23 abril 1714
(23).-Cerdán de Tallada: «
Este Consejo de Estado es un ajuntamiento de hombres sabios de lición y experien -
cia»,
recogido por  F. Barrios, op. cit.,  p. 239.
(24).-Alamos de Barrientos,
Discurso al Rey Nuestro Señor sobre el Estado que tienen sus reinos y señoríos,
con alguna advertencias del modo de proceder y gobernar,
fº. 2
(25).-Gramont,
Viaje a España, en García Mercadal, Viajes, II, p. 536.
(26).-Felipe IV quiso nombrar para el cargo al hermano del Emperador, el Archiduque Segismundo,
que no aceptó, probablemente escarmentado por las dificultades con que había tenido que
enfrentarse el Archiduque Leopoldo. El nombramiento de Caracena se encuentra en AHN, Noble-
za, Frías, 123 no.15
(27).-
Diccionario Enciclopédico Espasa, tomo 11, p. 665.
(28).-AGRB, SEG, Regº. 269, fº. 69, Caracena a Felipe IV, 7 agosto 1661, agradeciendo el nombra-
miento.
(29).-AGRB, SEG, Regº. 269, fº. 80, Felipe IV a Caracena, 17 agosto 1661
(30).—Bergeyk a Villa Hermosa, 4.XI.1676, citado por Gachard,
Les bibliothèques de Madrid et de l’ Es-
curial,
p. 352
(31).-AHN, Nobleza, Frías, 123, no. 18.
Real Cédula de Felipe IV dando instrucciones al Marqués de Carace-
na y Frómista, Luis Carrillo de Benavides, de cómo debe actuar en su cargo de Capitán General de la Artillería de
España.
(32).-AHN, Nobleza, Frías, 123. 19
(33).-AHN, Nobleza, Frías, 123.21
(34).-Buscayolo, Opúsculos, recogido por P. Vindel, op. cit.
(35).-AHN, Nobleza, Frías, 123, 2. Certificado de defunción de Luis Francisco Benavides y Carrillo
de Toledo, Marqués de Caracerna y Frómista.
(36).- M. Ríos Mazcarelle,
Mariana de Austria.
(37).- Eugénie Requette, Le gouvernement du Marquis de Caracena dans les Pays-Bas espagnols, 1659–1664.
Histoire Externe.
Memoria de licenciatura, Lovaina, 1940.
(38).-
Rélations véritables. Bruselas, 4 febrero 1668
(39).-
Testamento hecho en Madrid ante Andrés de Cantañazor, Escribano Real y del número. Abierto, por ha-
berlo otorgado cerrado, el 5 de enero de 1668.
(40).-AGR, Secretarías provinciales, Lº. 2465, La Reina regente a Juan Bécquer, 4 enero 1668.
(41).-AHN, Nobleza, Frías, 123. 3.
Inscripción sepulcral en el mausoleo de Luis de Benavides Carrillo de Tole-
do, Marqués de Frómista y de Caracena, ubicado en la Iglesia Parroquial de Pinto.


LUIS FRANCISCO DE BENAVIDES CARRILLO DE TOLEDO,
MARQUÉS DE CARACENA
(Valencia, 20.IX.1608 — Madrid,  6.I.1668).