

| Francisco de Valdés según un grabado de Cornelis Visscher (1649), que le representó junto a su esposa Magdalena Moons.Como otros grabadores y pintores que posterior- mente le representaron, hubo de inspirarse en el retrato coetáneo del miniaturista Basilio de Salazar, que conserva el Museo Lakenhal de Leiden. Abajo, la parte de- recha de la misma obra, donde aparece Magdalena. |


| La puerta sur de Mahdia, conquistada por los españoles al asalto, que se dió por la muralla aneja a ésta puerta, inexpugnable por su altura, grosor de sus muros y las ingeniosas defensas que erizaban sus 12 metros de pro- fundidad. Debido a los costes de su guarni- ción, la plaza fue abandonada en 1554, tras arrasasar el castillo levantado sobre el pro- montorio N. (luego reconstruído), pero pre- servando sus puertas y murallas, demolidas modernamente para dar paso a la estrecha carretera que rodea a la ciudad al borde del mar. |
| El castillo de Montalcino, defendido por Blai- se Monluc, consiguió prolongar la resisten- cia sienesa cinco años después de la caida de la capital de la república y tres desde el fin de la participación española en la llamada Guerra de Siena, saldada en 1557 con su cesión a Cosme de Medici, Duque de Floren- cia, a cambio de los llamados presidios tos- canos. La Paz de Cateau- Cambresis entre España y Francia (3.IV.1559), puso término a la ayuda militar y económica que la última les prestaba, capitulando al fin en julio de 1560. |

| Don Rodrigo de Benavides, segundón de la Casa condal de Santistéban del Puerto, ca- recía de experiencia militar pero su ilustre cuna junto a su destreza como “caballista de la jineta y de la brida, peritísimo en el manejo de las armas" le allanaban el ca- mino para cualquier empleo, que tuvo sobre todo en la Corte. Fue gentilhombre de la boca del Principe don Felipe (luego rey), así como camarero mayor de su her- manastro D. Juan de Austria, junto al que combatió en las Alpujarras y en Lepanto. Fue Comendador de las Casas de Calatra- va en la Orden de Alcántara y protagonista de un ruidoso lance caballeresco — su desafío con Richard de Mérode— que acabó en agua de borrajas. Murió retirado en la villa de las Navas, el 5.I.1586. |

| Aunque grabado por Jakob Houbroken (1698-1780), este retrato de Valdés está inspirado en el precedente de Visscher, cuya fuente ya hemos comentado. ABAJO: Firma de Valdés al pie de uan carta dirigida a un grupo de soldados amotinados (año 1574) |



| Dos planos de la ciudad de Haarlem, en la provincia de Holanda. Arriba, ca 1550, con el N. invertido (sur). Abajo, ca. 1574, con el E arriba (en lugar del N.). |

| Julián Romero, retratado por el Greco entre 1609-11, para su enterramiento en la Iglesia del monasterio de las Trinitarias Descalzas de Madrid, fundado por su hija. Había otro retrato preexistente destinado a la Sala Ca- pitular, pero desapareció, como otros que pertenecieron a la familia de Pedro Miota, cuñado de Julián, luego marqueses de Lugros, que residieron en Alcalá la Real y deshicieron la colección a comienzos del siglo XIX. Adquirido por el señor Eguilaz, pasó a manos de D. Luis Errazu, que lo do- naría al Museo del Prado en 1929. |
| El asalto de Alkmaar (18.IX.1573), según Hogenberg. Como el que se dió a Haarlem (21.XII. 1572), fracasó, aunque por causas diferentes. En el primero las planchas de madera dispuestas para salvar el foso re- sultaron estrechas, provocando tapones de paso; para el segundo, en lugar de en- sancharlas, ordenó construir unos puen- tes soportados sobre barriles —mas difí- ciles de transportar y encajar, atascán- dose algunos—por lo que la infantería estuvo más tiempo expuesta a la arcabucería de los sitiados. |

| Mucha tinta se ha derramado sobre la pre- tendida crueldad del Duque de Alba en Flandes, asunto que ha sido, es y será objeto de controversia y que habría de examinarse en relación con otras repre- siones de su tiempo; por ejemplo, la los irlandeses por Isabel de Inglaterra o la de los transilvanos por el Emperador, sin ol- vidar la masacre de hugonotes la noche de San Bartolomé de 1572. Lo que me sor- prende crecientemente del personaje es su doblez, tan contraria al ideario cris- tiano, a la llaneza castellana, y a las en- señanzas de su preceptor, Juan Boscán. Algunas de sus calculadas exageraciones siguen confundido a los historiadores. Por ejemplo, el 16.II.1573, escribieno al em- bajador en Roma (el hermano de Reque- sens, ya designado para sucederle), refiere que sobre Haarlem «fueron volados hasta 20 ó 25 españoles; entre ellos le ha tocado a dos deudos mios que queria muy tierna- mente, al uno retiraron hecho pedazos y el otro, a bien librar, quedará manco», aludiendo a sus sobrinos Rodrigo y Her- nando de Toledo. Kamen creyó que el pri- mero «perdió la vida» pero, mejor infor- mado sobre el segundo, apuntó que «salió herido en un brazo». (El Gran Duque de Alba, pág. 198). |

| Luis de Requesens y Zúñiga (Barcelona, 1528 - Bruselas, 23.III.1576), era hijo de Juan de Zúñiga, ayo del príncipe Felipe (luego Felipe II), de quien Luis fue paje y amigo desde la niñez. En 1546 sucedió a su padre como comendador mayor de la orden militar de Santiago, de cuyas gale- ras fue Capitán general en el Mediterrá- reo Luego fue lugarteniente de don Juan de Austria, a quien asisitió en la sumi- sión de los moriscos de Granada (1569- 70) y en la batalla de Lepanto (7.X.1571). Después fue gobernador de Milán, cargo que desempeñaba cuando Felipe II le de- signó en enero de 1573 para suceder al duque de Alba, y que no aceptaría hasta abril, tras enviar a su esposa a la corte para tratar de mover la voluntad del rey. Pese a su inexperiencia en los asuntos flamencos, Felipe II esperaba que puidera abrir vias de pacificación, facultándole para derogar el Tribunal de la Sangre, los tributos impuestos por Alba y la publi- cación de un perdón general. Confió a Valdés un primer intento de conciliación con el Taciturno por mediación de Mar- nix de Sainte-Aldegonde, a quien aquel tenía preso; ante la reticencia de Valdés, que solo veía maniobras dilatorias, envió al conde de la Roche y al señor de Cham- pagney, hermano de Granvela, que aca- baron atrapados en la red del Orange. Persuadido finalmente de la necesidad de proseguir la guerra, hubo de enfren- tarse al creciente descontento de las tro- pas, cuyos motines malograron el fruto de sus victorias. Murió sin haber designado un sustituto, por lo que se hizo cargo del gobierno el Consejo de Estado, al cual logró controlar Orange, ampliando la re- belión a la mayoría de las provincias. Cuando Don Juan de Austria llegó a Flan- des, en octubre del mismo año, para retomar el gobierno, sólo Namur y Luxem- burgo mantenian su fidelidad al Rey. |

| El celebrado poeta inglés George Gas- coigne (Cardington, ca. 1535 – Barnack, 7.X.1577), hijo de Lord Cardington, era el capitán inglés a cargo de la fortificación de Valkenburg. Liberado bajo promesa de no volver a luchar en los Paises Ba- jos, cumplio palabra. El año siguiente dió a la luz The Fruites of Warres y Voyage into Hollande, donde refiere sus dos años de experiencias bélicas. |
| Plano de Leyden por Braun & Hogenberg, datado en 1574, que muestra los nume- rosos fuertes que la circundaban. Lei- derdorp, donde Valdés tenía instalado cu cuartel general aparece a la derecha. ABAJO. El castillo de Ter Does, en Leiderdorp (que aparece en el plano de Braun), residencia de Valdés. |


| Las relaciones de Valdés con Magdalena Moons han interesado a los historiadores durante 4 siglos, dudándose de que hubie- ran llegado a casarse. Magdalena quedó pronto viuda y, al contraer nuevas nupcias en 1597, presentó un documento que aclaraba la identidad de su primer marido, aunque posteriormente el nombre fue ta- chado. Gracias a una técnica moderna, se ha descubierto que aquel no era otro que «don F[ra]nc[i]sco de Baldees». |

| La toma de Amberes por los españoles el 4 de octubre de 1576, en un grabado deci- monónico de L. Evans, que muestra el in- cendio del Ayuntamiento (luego recons- truído), iluminando la lucha en la antigua plaza del Mercado, bajo el cercano e im- presionante edificio catedralicio, que está en una plaza contigua. |

| D. Juan de Austria (1545-1578), hijo natu- ral, aunque reconocido, de Carlos V, tuvo en D. Luis de Quiijada —uno de los prime- ros capitanes del Tercio de Lombardía (cuando se llamaba Sicilia) y quién sucedió en la compañía de Rodrigo Machicao— a un excelente mentor militar. Aunque su misión en Flandes era conciliadora, pronto advirtió que no cabía sino apelar al recurso de las armas, urgiendo el regreso de los tercios (15.VII.1577) a los que habia sacado de Flan- des cuatro meses antes. Valdés, a la sazón maestre de campo reformado, acudió a su llamada para servir de voluntario y de él re- cibió la licencia para contraer matrimonio. |




| Plano de Oudewater, tomada por Valdés el 7 de agosto de 1576 |
