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DIEGO DE LUNA Y MORA
SEGUNDA PARTE
CAMPAÑA DE 1635 (PRIMERA PARTE)
Edición y notas de Juan L. Sánchez
TOMA DE TRÉVERIS [TRIER].
El primer movimiento de armas que hubo, fue la interpresa de Tréveris [Trier] y prisión del
Elector, que se ejecutó a los 26 de marzo por órden del Emperador y del Infante, que viendo
que el Elector, siendo Príncipe y miembro tan principal del Imperio, se había unido y puesto
debajo de la protección del rey de Francia, enemigo declarado de la casa de Austria, y primer
móvil de la venida del rey de Suecia y guerra de Alemania, metiendo en Tréveris [Trier] y en
Iphsburgue [?] guarnición francesa, plaza la más fuerte de su Estado, que pocos dias antes la
había ganado por
interpresa en duque de Lorena, determinaron castigar su rebeldía y para
esto dieron orden al conde de
Henden [Embden], gobernador del País de Lucemburgue
[Luxemburgo], para que procurase ganar aquella ciudad.

El conde lo encargó a su teniente coronel Henolst y al señor de
Ser Fontana [Cer Fontaine],
que lo ejecutaron con felicidad, llevando Henolst alguna infantería en barcas por el rio Mo-
sela, que entrando de noche ganaron una puerta don donde entró
Ser Fontana [Cer Fontai-
ne] con la caballería, que estaba prevenida, y degollaron (a) la mayor parte de la guarnición,
aunque se defendió muy bien, matando a muchos de los nuestros, y entre ellos a don Alonso
de Luna, sargento mayor del conde de
Hostrate [Hoogstraten]. Prendieron al Elector y sa -
quearon su palacio y muy pocas casas, porque la burguesía no quiso tomar las armas.
El
marqués de Aytona
, en teniendo aviso del buen suceso, partió luego de Bruselas para allá,
dando orden marchasen los tercios de Alonso Ladrón de Guevara, de españoles, y del mar-
qués de
Sfrondato [Sfondrati], de italianos, y los del conde de Fresi [Frezin] y de Monsieur
de Ribacourt, de valones, y del conde de
Hostrate [Hoogstraten], de alemanes, y de Mon-
sieur
Brount [Brun], de loreneses, y el de Preston, de irlandeses, y 2.000 caballos a cargo del
conde de
Bucoy [Bucquoy]. Puso guarnición en la ciudad y en orden las cosas del pais, de-
jándolo todo a cargo del conde de
Henden [Embden], y la gente que llevó (dejó) alojada en
los contornos de
Anamur [Namur]. Volvió a Bruselas llevando consigo al Elector; fuéle a
visitar el Infante a
Tribur [Tervuren], de allí le llevaron a Gante [Gand, Ghent], donde al
presente está, tratándole con gran regalo.

Intentó luego tomar por interpresa el fuerte de
Phipina [Filipina], que lo ganó el enemigo el
año de 1633; fue a ello Cristóbal Alvarez, sargento mayor del tercio de D. Francisco Zapata,
con 6 compañías de su tercio, 3 del marqués de Celada y 200 hombres del castillo de Ambe-
res. Llegaron de noche y tomaron puesto en el dique junto al fuerte; el dia siguiente llegó el
conde de
Fontana [Fontaine] con los tercios de Mons(ieurs) de Agustin y de Crequi, de va-
lones, y el de D. Eugenio
Onel [O'Neill], de irlandeses, y la artillería; pero hallándose más
dificultad de lo que se pensó y que no se le podía quitar el socorro por agua al fuerte, que le
metía el enemigo cada hora lo que quería, avisaron a S.A. dello, que envió luego al conde de
la
Fera [da Feira], maestro de campo general y castellano de Amberes, para que viese el es-
tado que aquello tenía y ordenase lo que conviniese. El conde lo vió todo y, vuelto a Bruse-
las, se envió orden para que se retirasen. Hízose con alguna pérdida de gente, que en la reti-
rada y algunas salidas que el enemigo hizo mataron más de 200 hombres, y entre ellos al
sargento mayor Cristóbal Alvarez, al capitán D. Gaspar de Borja, a D. Antonio de Tassis, a    
D. Francisco de
Veriçuela [Brizuela], paje de S. A., y a Manuel de Miranda, alférez del mar -
qués de Celada. Hubo también muchos heridos y, entre ellos, el capitán D. Antonio de Isasi,
el capitán Marcos de Lima y D. José del Pulgar.

Grande fue el sentimiento que el rey de Francia mostró por la
interpresa de Tréveris y pri-
sión del Elector; prendió al conde de Salazar, que pasaba por París por la posta a España, y
mandó salir de su corte a D. Cristóbal de Benavente, embajador que era en ella, que se vino
luego a Bruselas y asistió toda la campaña cerca de la persona de S.A. Y publicada la guerra
contra España y toda la Casa de Austria, envió con ejército a los mariscales de
Castillon
[Châtillon] y de Bressé al pais de Lucemburgue [Luxemburgo]. Partió luego con esta nueva
el príncipe Tomás [
Tommaso di Savoia],  con el conde de La Fera [da Feira], su maestre de
campo general, a los 17 de mayo, para que, con la gente que el marqués de Aytona dejó alo-
jada en los contornos de
Anamur [Namur], se opusiese al enemigo, que entró quemando
todo el pais. Y, habiéndola juntado, que serían hasta 7.000 infantes y 2.500 caballos, mar-
charon hacia un villaje llamado
Abeu [Les Avins], cinco leguas de Namur, donde ya había
llegado el francés.

BATALLA DE LES AVINS (20-V-1635).
No creyó el príncipe Tommaso que el enemigo traía tanta gente, porque los avisos que había
de Holanda no decían sino que el príncipe de Orange no había pedido al rey de Francia más
de 10.000 infantes y 2.000 caballos; y aunque a las dos de la mañana le dijeron como traía
30.000 infantes y 5.000 caballos, no les dio crédito y mandó marchar hacia ellos, formando
un escuadrón volante de todas (las) naciones, que se encargó a D. Antonio de la Rua, sar -
gento mayor de Alonso Ladrón. Cuando descubrieron el gran número de los enemigos y que
nuestra caballería, a la primera carga, había vuelto las espaldas aunque el conde de
Bucoy
[Bucquoy] y su teniente coronel, el conde de Bilerval [Willerval], hicieron todo lo posible
por detenerlos, mandó el príncipe se metiesen nuestros escuadrones en unos setos que esta-
ban al lado izquierdo, y se comenzaron a desordenar. Luego cargó la caballería e infantería
francesa por todas partes y, como era tanto número, los desbarató con facilidad aunque hi -
cieron más de lo que parecía posible, dando cinco cargas con la pica y espada, vendiendo las
vidas hasta el último fin
dellas, dejando al enemigo bien en la memoria el valor de los dos
tercios españoles e italianos, que los otros tercios de naciones se retiraron sin dar ni recibir
daño, que como estaban en la retaguardia lo pudieron hacer con facilidad.

De personas de cuenta murieron, del (tercio) de Alonso Ladrón, los capitanes D. Francisco
de Velvis [Belvís], hermano del marqués de Benavides; D. Juan Ramírez de Arellano, Don
Diego de Abalos [Dávalos] y Toledo, D. Diego de Guipúzcoa, D. Gabriel Cobos de la Cueva,
Diego de Charcas [Echalar], Pedro de Ayala, Grao de Rivas y Diego López de Contreras. Ca-
pitanes reformados murieron D. Miguel de Riaño, D. Albar [Alvar] Pérez de Navia,  D. Juan
de Ayerbe, D. Pedro de Salazar, D. Pedro Suárez y Sebastián de
Sana* [Suau, que resultó
herido]. Capitanes vivos fueron prisioneros:
D. José de Saavedra, caballero de Santiago,
señor de la villa de Rivas, hermano del conde de Castellar, que en defensa de su puesto
recibió trece heridas y quedó en camisa; D. Diego López de Zúñiga, D. Luis de Barrio, D.
Diego de Contreras, Hernando de Santiago, Sebastián
Juan* [Suau] y don Juan Asensio.
Capitanes reformados fueron presos, Hernandarias de Saavedra y D. Diego de Goñi.

Del tercio de
Sfrondato [Sfondrati] mataron dos capitanes y malherido el capitán Juan Fran-
cisco
Negro [Negri], y todos los demás asimismo prisioneros, sin quedar destos dos tercios
de españoles e italianos ninguna persona de cuenta que no lo fuese. Quedaron también pre-
sos 3 capitanes del regimiento del conde de
Hostrate [Hoogstraten] y mataron al teniente de
maestro de campo general Cristóbal de Medina, y a D. Diego de Castro, nieto del conde de
Basto, y a monsieur de Hem, y al caballero Montier, capitanes de caballos, y de los dos ter-
cios 1.300 hombres, los más gente particular y oficiales reformados. El
conde de la Fera
[Feira], pudiendo haber escapado como los otros que no cuento aquí por presos, no quiso
sino que se apeó, y con la espada en la mano se puso delante del escuadrón volante, y herido
y atropellado cayó en un zanjón entre muchos heridos y muertos, donde le acabaran de ma-
tar si no fuera por el alférez D. Diego de Villagómez, que le dio a conocer a un sargento fran-
cés, que le ayudó a levantar y le llevó preso. También fueron presos los maestres de campo
Ladrón,
Sfrondato [Sfondrati] y  Bruns [Brun], y el conde de Bilerval [Willerval], muy mal
herido. Y a D. Crisanto Soler, capitán de caballos, que iba en busca de su compañía al pais de
Treves [Tréveris, Trier], y no teniéndola allí, peleó con una pica, y a Lorenzo Pirris [Louren-
ço Pires de Tavora] y a Francisco de Tavora, hijos del conde de San Julián, y hasta 700 solda-
dos y oficiales reformados y vivos, y al ayudante Gabriel de León, a quien S.A. dió compañía,
y a Lorenzo
Pirris [Pires] de Tavora, y a Hernandarias de Saavedra, de los capitanes que ma-
taron del tercio de Alonso Ladrón, y los demás reformaron. Perdiéronse las banderas, artille-
ría y bagaje. Mostráronse en esta ocasión los del país de Lieja piadosos con los españoles,
ayudando a escaparse a muchos prisioneros y curando con gran caridad a muchos heridos
que dejaron en el campo por muertos. Este reencuentro, que los franceses llaman batalla,
sucedió a los 20 de mayo,
día señalado para los que escaparon de tantos peligros, ganando
con él tanta reputación
.

ASEDIO FRANCÉS A LOVAINA.
Estaba S.A. a la sazón en Lovaina y, al punto que supo la rota, fue a Tirlemont [Tienen] con
la poca gente que tenía, dando orden marchasen allá todos los tercios y cuanta gente se pu-
diese juntar, y envió al conde de Fuenclara a Alemania a solicitar y dar
priesa al socorro que
esperaba. Comenzóse a fortificar para detener al francés, que después de la rota fue a
Mas-
triq
[Maastrich] a juntarse con el príncipe de Orange, que había salido de Holanda con
20.000 infantes y 6.000 caballos, con que S.A. tuvo tiempo de juntarse. Y habiéndose jun-
tado franceses y holandeses, marcharon hacia Tirlemont con tan grande ejército que pasa -
ban de 60.000 hombres. S.A., viéndose con tan poca  gente para resistir a tan gran número,  
volvió con su campo a Lovaina dejando alguna guarnición en Tirlemont con el capitán Mar-
tín  de los Arcos; el enemigo la entró, y ejecutó  en la miserable villa enormes crueldades,
quemando las iglesias y la mayor parte
dellas, matando frailes  y violando monjas.

En Lovaina se fortificó S.A.  a un lado de la villa para estorbar  el paso de la  la ribera que pasa
por allí al enemigo, que saqueada y quemada la de Tirlemont, marchó con todo su campo ha-
cia allá, se acuarteló a dos leguas del de S. A. y se estuvo así 8 días sin hacer cosa de conside-
ración. Las crueldades de Tirlemont, y el ver al enemigo tan pujante, causaron  al país gran
temor en todo él, particularmente en Bruselas, de donde comenzaron a ausentarse muchos y
llevar sus mercaderías y muebles a Amberes y a otras partes; y hasta familias de personas
que estaban con cargo en el ejército hacían lo mismo, que causaba mayor confusión en el
pueblo. Más S.A. les envió a animar y pidió a las provincias obedientes ayuda, a que todos
acudieron con gran voluntad y amor, por el grande que le tienen a este príncipe; particular-
mente de los de Henao y Artues vino mucha nobleza, aunque hubo de volverse presto, por-
que el francés entró por aquellas fronteras con otro ejército, que por todas partes intentaba
el rey de Francia hacer todo el daño posible, hasta atreverse a tentar al maestre de campo
don Luis de Benavides, caballero tan conocido y soldado de tanto valor y experiencia como
es notorio, gobernador de Cambrai, por medio de un religioso le entregase aquella fuerza
ofreciéndole grandes estados y cargos; mas don Luis, con buena maña, le hizo firmar al reli-
gioso cuanto le había dicho y luego le mandó llevar preso al castillo de Amberes. Envió S. A.
al país de
Artues [Artois] el conde de Fressi [Frezin] con 3.000 hombres, porque el enemigo
hacía mucho daño y se había puesto sobre
Cateo en Cambresi [Cateau-Cambrésis] y el con-
de de Fontana [Fontaine] quedó en el pais de
Vas [Waas] con 4.000, por si el holandés in-
tentaba (pasar) por las marinas de Flandes.

A los 20 de junio levantó el enemigo su campo, y se encaminó hacia la ribera de Lovaina. El
marqués de Aytona fue luego hacia allá con el tercio del marqués de Celada, otros de nacio-
nes y la caballería con el conde
Juan de Nasao [Johann v. Nassau-Siegen], hasta un puente-
cillo que estaba fortificado y le guardaban alemanes: el enemigo venía marchando con todo
su ejército tendido por unas colinas de la otra parte de la ribera, y nuestra gente
desta, a vista
el uno del otro. En llegando ambos a emparejar con el puentecillo hicieron alto y estuvieron
así más de dos horas hasta que se descubrió que más arriba, cosa de una legua pequeña, pa-
saba gente el enemigo a ésta otra parte, por otro puentecillo que había hallado sin defensa.
Había ido allá el duque de Lerma con alguna caballería, a cargo del comisario general
della,
D. Juan de Vivero, y 300 bocas de fuego del tercio de Celada, a cargo del capitán
D. Antonio
de Velandia. Mas, cuando llegó el duque, ya el enemigo había pasado más de 4.000 hom -
bres, porque desde el amanecer había comenzado a pasar y como no halló resistencia se ha-
bían puesto en escuadrones en sitios fuertes, con que no les podía acometer. Viendo el mar-
qués que pasaba más gente del enemigo, envió orden al duque para retirarse, mandando al
capitán D. Diego de Luna, que llevó la orden, le dijese que no podía socorrelle porque el con-
de Juan estaba muy atrás con la caballería. Retiróse el duque y el marqués hizo lo mismo
con toda su gente, dejando de retaguardia alguina caballería y el tercio del marqués de Cela-
da, que estuvo en escuadrón toda la noche por si el enemigo intentaba algo más; pero no
trató sino de pasar más gente aquella noche.

Marchó todo el bagaje y toda la artillería la vuelta de Bruselas y, a la mañana, S.A. con todo el
campo, dejando en Lovaina a monsieur de
Grabendone [Grobbendonck] con los tercios del
barón de
Besmal [Wezemaal], su hijo, y Ribacourt de valones, y el de irlandeses de Preston,
en los que había 4.500 hombres y alguna caballería, acuartelóse junto a las murallas. Y al
otro día pasó el ejército de la otra parte de la villa e hizo frente de banderas entre ella y Nues-
tra Señora, de la que con toda la artillería el enemigo acabó de pasar todo su campo la ribera
y entró destruyendo y quemando el país. Saqueó a
Tribur [Tervuren], casa de placer de los
duques de Brabante, de grande recreación y muy adornada, y llegó con la caballería a la vista
de Bruselas, que puso en gran confusión y miedo a la burguesía, que temían ser saqueados y
que S. A. se retiraría a Amberes o a Dunkerque; mas S.A. llamó al magistrado, les animó ase-
gurándoles [que] no les desampararía y guarneció la puerta y medias lunas de españoles e
italianos. La burguesía cubrió la muralla y se dieron a acabar las fortificaciones que estaban
imperfectas, acudiendo al trabajo los de la villa y todas las religiones con muy grande volun-
tad. S. A. rondaba en persona todas las noches la muralla, con que soldados y burgueses co-
braban grande ánimo y consuelo.

El enemigo dio la vuelta a Lovaina y la sitió, comenzando a batirla y abrir trinchera, mas
Grabendone [Grobbendonck] se defendió muy bien, ayudándole la burguesía, religiones y
estudiantes de aquella Universidad; enviósele socorro de pólvora con 500 caballos, a cargo
de D. Pedro Villamor, que entraron felizmente el barón de
Besmal [Wezemaal] y el maestre
de campo Preston. Estando las cosas en este estado llegó el conde de Piccolomini de Alema-
nia, con 8.000 caballos y los tercios de Alonso Ladrón y Sfrondato, que estaban en
Anamur
[Namur] muy deshechos de la rota del príncipe Tommaso, dejando atrás otros 3.000 caba-
llos y la infantería, con que comenzaron a mejorar nuestras cosas y las del enemigo a empeo-
rarse, porque en su campo había ya falta de pan, iban y se venían a rendir muchos franceses
cada día y nuestra caballería, que corría la campaña, hacía gran daño en los que salían
a pe -
corea
. Los villanos del pais mataron gran número, sin quererlos tomar a prisión, aunque se
rendían, en venganza de las crueldades que con ellos habían usado, tanto que hubo villano
que llenó un saco de orejas
dellos y lo trajo a mostrar a Bruselas. S.A., que había estado estos
dias indispuesto, no obstante que estaba dos veces sangrado, se levantó a ver el socorro de
Alemania y salió a recibir a Piccolomini. Viéndose con 22.000 infantes y 14.000 caballos,
aunque el enemigo tenía mucho mayor número de gente, y la infantería de Alemania no
había llegado, determinó de ir a buscarle y socorrer a Lovaina.













RECUPERACIÓN DE DIEST.
Salió el marqués de Aytona, a los 1 de julio, de Bruselas, la vuelta de Malinas, con el ejército,
y se acuarteló junto a aquella villa. Llegaron 1.500 españoles que pocos dias antes habían
desembarcado en Dunquerque, a cargo del capitán D. Alonso de Cosgaya, y se incluyeron en
los tercios viejos y en los de Alonso Ladrón y Sfrondato y en las compañías de la guardia de
S.A., de que es capitán el marqués de Orani. Llegó S.A.
a los 7; el enemigo, no atreviéndose a
esperar a S. A., levantó el sitio de Lovaina y se retiró pasando el Domer por
Aríscote [Ars -
chot], y de alli fue a
Diste [Diest], y dejando guarnición en ella tomó la vuelta de Ramunda
[Roermond] por la campaña, marchando de dia y de noche a toda priesa, y se acuarteló en el
condado de
Horno [Hoorn, Hornes], fortificando muy bien sus cuarteles, tomando por es -
palda la Mosa. A los 8 partió S. A. de Malinas con todo el ejército en tres trozos, y envió al
conde
Juan de Nasao con la caballería de estos Estados [Bandes d'Ordonnance] y al conde
Piccolomini con la de Alemania y 3.000 bocas de fuego a cargo de
D. Andrea Cantelmo, que
fuesen delante picando al enemigo, que se retiraba tan
apriesa, en la retaguardia. Llegó a
Diste a 10, y aquella noche se le abrió trinchera por cuatro partes: los españoles por la más
peligrosa, y luego llegaron al foso, donde murieron algunos e hirieron al capitán D. Jose de
Vergara de un mosquetazo en los pechos. El maestre de campo Carlo Guasco ganó con su
tercio una media luna que estaba delante de la puerta de
Siquen [Zichem] con que, el dia si-
guiente, se rindió la villa, saliendo la guarnición, que eran 2.000 hombres, toda gente esco-
gida, con banderas, armas y bagaje, y se les dio convoy para Bolduque [Hertogenbosch]. La
caballería que fue en seguimiento del enemigo volvió habiéndole hecho poco daño, y partió
el duque de Lerma con un trozo a
Esteban Verte [Stevensweert].

Detúvose S. A. en Diste [Diest] 15 días, alojando el ejército en los contornos, aguardando la
infantería de  Alemania,  y  envió al
Barón de Balançon, general de la Artillería, con 800 in-
fantes y 2.000 caballos a las fronteras de Artois, por haber avisado el de
Fresi [el conde de
Frezin] que cargaban mas franceses por aquella parte. Publicóse en Diste la guerra contra
Francia por un manifiesto de S. A., harto mas modesto y verdadero que el del rey de Francia,
y se supo que una partida de Breda rompió una partida de caballería francesa, que a la nueva
de la rota del  príncipe  
Tomas y que su ejército estaba en Bruselas, como en toda Francia se
publicaba, vinieron por mar a
Bergas [Berg-Op-Zoom], e iban a juntarse con su ejército.
Nuestra gente los esperó en  un paso  estrecho y prendió a 200, toda gente escogida, tan par-
ticular, que el despojo y rescate importó gran suma.

CONQUISTA Y DEFENSA DEL FUERTE DE SCHENK.
El socorro  de  la infantería de Alemania llegó, con que partió S. A. con el ejército a la vuelta
de Stevensweert. El segundo día, que fue a los 29, llegó la nueva de la
interpresa del Esquen-
que
[Schenkenschans], fuerte el más importante de los Estados, que esta en la punta la Be -
tua
[Betuwe], donde el Rhin se divide en dos brazos, paso principal de Alemania a Holanda y
Zelanda. Sucedió la
interpresa a los 27, saliendo de Gueldres en diferentes partidas 1.300
hombres a  cargo del  Teniente coronel Henolst, el que hizo la de Tréveris, que se juntaron
en la riberilla de Cleves y se metieron en diez barcas que tenian prevenidas. Salieron al Rhin
y se desembarcaron cerca del fuerte; fueron sobre él y,  aunque fueron vistos del enemigo,
por ser ya de dia, y se puso en  defensa,  los nuestros acometieron con tanta bizarría que le
ganaron, matando  al gobernador y la mayor parte de la guarnición. Con tan alegre nueva se
marchó apriesa, y el dia siguiente se pasó la Mosa por
Esteban Vert [Stevensweert], de don -
de había partido ya el duque de Lerma con su trozo a meter gente de guarnición en el
Es -
quenque
[Schenkenschans], y metió en él 12 compañías del tercio de Celada en  Ordi,  villa
neutral del Ducado de
Cleves [Kleve], que está dos leguas de la capital y tres del fuerte, ha -
biendo enviado primero al baron de
Vesmal [Wezemaal] con 3.000 infantes sobre Erkelens,
que la ganó con facilidad. A los 3 de agosto envió S. A. con otros 3.000 infantes de españoles,
italianos y naciones al marques de Leide [Lède], a ganar
Estralen [Straelen], villa pequeña
del Ducado de  Gueldres, (donde) plantó  la batería y fue arrimándose la gente al foso. Aun -
que la villa se comenzó a defender disparando a menudo su artillería, se rindió el mismo dia
y el siguiente salió la guarnición, que eran 300 hombres.

Volvió el de Leide [Lède] al campo donde estaba con su trozo el de Lerma y todo junto fue la
vuelta de Gueldres [Geldern], donde estuvo dos dias, y fue el Maestre de campo Carlos
Guasco con alguna gente a ocupar
Arsen [Arcen], castillo puesto sobre la Mosa. S. A. fue a
Goch y se acuarteló junto a la villa; estuvo alli 17 dias enviando convoyes de lo que era me -
nester al fuerte de
Esquenque [Schenkenschans], que el enemigo comenzaba a apretarle;
que asi como el de Orange tuvo nuevas de la pérdida se alteró notablemente, y a toda Holan-
da causó tal miedo, que hasta cerca del
Gaya [La Haya] vinieron a pedir salvaguardias.
Partió Orange con gran
priesa de cerca de Ramunda [Roermond] a Nimega; allí pasó el Val
[Waal] y se metió en la Betua [Betuwe] con su ejército y el del rey de Francia, y se fue acer -
cando al fuerte. Nuestra gente había ocupado un puesto importante, donde se comenzaba a
ensanchar aquella lengua de tierra que hacen el Rhin y el Waal, donde estaba un capitán ale-
mán con gente de su nación. El enemigo se lo ganó, no sin nota del capitán, que se retiró al
fuerte y le prendieron por ello. Comenzóse a fortificar el enemigo y hacer un fuerte a las es -
paldas y reductos a las orillas de ambas riberas, para estorbar a los nuestros la entrada en
Holanda, que por allí era tan fácil, y a la otra parte del Rhin plantó una bateria de seis piezas.
Con ella y muchas bombas que disparaban  a menudo, hacían mucho daño en las casas del
fuerte, aunque en la gente poco. Fue allá D.
Andrea  Cantelmo  con  su  tercio  y  el  de  
Sfrondato [Sfondrati], para que con los españoles que allá había gobernasen las trincheras;
fueron caminando con  ellas contra las del enemigo, y ganando terreno hasta tenelle para
hacer una cortadura, en que comenzaron a trabajar luego para juntar el Rhin con el Waal y
dejar aislado al fuerte.

Al tercer dia que llegó a Goch, dia del gran San Lorenzo, que fue a 10, fue el marqués de Ay-
tona a ver el
Esquenque, y habiéndole reconocido todas las fortificaciones y trincheras y da-
do las órdenes convenientes, se volvió el mismo dia al campo. El siguiente se sintió malo, y
aunque acudieron con los remedios posibles, murió a los 17 con gran sentimiento de S.A. y
de todo el ejército y países, así por sus grandes partes como por la falta que hacía en seme-
jante ocasión. Lleváronle a Bruselas con  pasaporte  del  príncipe  de  Orange, con  sola  la  
compañía de su guardia y los criados de su casa.

De Goch envió S. A. al  país de Artois 2000
crovatos [croatas],  gente a  propósito para corre-
rías,  que con la que tenia allá el
barón de Balançon hicieron grandes entradas en Francia.
Quemaron los burgos de La
Capela [Capelle] y muchos casares, corriendo hasta Boloña
[Boulogne] y cerca de Amiens, robando innumerable ganado mayor y menor, haciendo mu-
chos prisioneros,  trayéndolo todo a nuestras fronteras, con que se satisfacieron bastante -
mente del daño que habían recibido de los franceses.

A los 23 salió S. A. de Goch y fue legua y media de allí a
Uden [Uedem]; hizo la infantería
frente de banderas junto a la villa y la caballería se  alojó en
Calcar [Kalkar] y los contornos:
estuvo aquí el ejército 33 dias. En todo este tiempo apretaba el enemigo al
Esquenque con
artillería y bombas en tanta cantidad que hubo dia que echó 60; echaba también muchas
granadas y los barriles llenos dellas. Los Estados sentian agriamente que hubiese tomado
S.A. puesto tan importante en Holanda, y más en tiempo que se vieron poderosos en nues-
tros países, que pensaron ser señores dellos, y su veian ahora de suerte  que tenian harto
que hacer en conservar los suyos: apretaban al príncipe de Orange le recuperase sin reparar
en costa ni riesgo de su ejército, y las ciudades del Rhin sentían también mucho que se les
hubiese cerrado el paso a Holanda.

El de Orange daba a todos muy buenas espcranzas que saldría con la empresa, asegurándo-
les que para principio de octubre ganaría el fuerte, sobre lo que había grandísimas apuestas
en Alemania y Holanda. Plantó otra hatería a la parte del Rhin, mas arriba de la primera, con
que franqueaba el paso del Waal al fuerte, que hacia algun daño en las barcas que pasaban.
En las trincheras se trabajaba de ambas partes, ellos a cavar los fuertes y nosotros las corta-
duras; hacian algunas salidas y de todas fueron rechazados. En una mataron a D. Antonio
Trexo [Trejo], del hábito de Santiag0, hijo mayor del marqués de la Rosa, y al capitán Trui-
llos, cuya compañía dio S. A. a D. Juan de Somoza, caballero del mismo hábito, e hirieron de
un mosquetazo al caballero Melei, sargento mayor de Sfondrati, que aquel dia gobernaba las  
trincheras. Envióse  para  que asistiese en ellas a Damián de Lara, Sargento mavor de Don
Francisco Zapata, con dos compañías de su tercio y otras del de Celada, cuyo Sargento mayor
era
Pedro de la Cotera, y fue a Goch con 5 compañías de su tercio que le quedaban y todas las
banderas del.




















Aunque S.A. se vio con tantos cuidados en Brabante, no dejó de tener el que convenía de las
cosas de Flandes y de ordenar se hiciese el daño posible a los holandeses; paro esto mandó
se aprestase en Dunkerque con gran secreto una armada de 14 galeones y 6 fragatas, con que
salió del puerto Monsieur de Graveli, Superintendente de la armada de Flandes, por ausen-
cia del marques de Fuentes, general della. A los 15 de Agosto, fue la vuelta del Norte en bus -
ca de las pesquerías; a los 25 dio sobre ellas, y echó a fondo tres navíos armados, y rindió
otro que estaba en guardia de las barcas de la pesquería, que eran 400, desbaratándolas, y
las redes, tomando 160 con mas de 1.000 prisioneros; destos se enviaron en un navío de
Hamburgo 500 viejos y muchachos, y con 721 volvieron victoriosos a Dunkerque. Vino esta
nueva a S. A.  estando  en  Uden,  que le  causó gran  contento  cuanto pesar a las islas, por-
que el trato mas grueso y en lo que más interesa el común dellas es en las pesquerías.

También vino aquí nueva que
Galasso [Gallas] había hecho retirar a Francia al duque de
Weimar y al cardenal de la
Baleta [Valette], degollándoles mucha gente y ganándoles la ar-
tillería y bagage, y que el conde Juan de
Verta [Weert], que estaba con el duque de Lorena,
había cogido con emboscadas 3.000 caballos y rótolos todos, degollándoles la mayor parte,
que en todas les castigaba Dios el haber alterado tanto la cristiandad, que es cierto que, en
esta ocasión, de tanto número como entró en estos países no habían quedado sino 6.000
infantes y 1.000 caballos con el Mariscal de Bresse, que el de Châtillon dias había que era ido
a Francia por mar.

                                                                                                       © JUAN L. SÁNCHEZ
Tréveris  [Trier] ca. 1560  (Cos-
mographia de Sebastian Munster)
Francisco de Moncada, marqués
de Aytona (Van Dyck)
Paul Bernard de Cer Fontaine,
conde de Fontaine, señor de
Fougerolles (Moncornet)
Tommaso de Saboya, grabado por
Paul Pontius según un retrato de
Van Dyck
Sebastián Sana y Sebastián Juan
eran la misma persona, en realidad
apellidada Suau. Era capitán en el
Tº de Saboya (Milan), siendo su
compañía de las incorporadas al Tº
de Idiáquez para pasar a Alemania
con el Cardenal Infante; por lo tan-
to, combatió en Nordlingen en el
tercio más distinguido en la lucha.
Al disolverse aquella unidad de
efímera existencia pero imborrable
recuerdo, obtuvo una compañía en
el de Ladrón (>SORIA), que fue la
que mandó en Les Avins. Tras
recuperar la libertad se le proveyó
otra compañía en el mismo tercio,
siendo promovido en 1639 a SgM
del Tº de Saavedra, con el que
luchó en Rocroi. Allí cayó nueva-
mente prisionero, posiblemente
herido, porque no parece que so-
breviviera al cautiverio. Su herma-
no Miguel, capitán en el tercio de
Velandia desde marzo de 1642,
cayó también prisionero en Rocroi
y no fue liberado hasta el canje
general de noviembre de 1646,
quizá por haberse preocupado más
por la salud del hermano. En 1678
era Cuartelmaestre general del
Ejército.
Frederick-Henry, príncipe de
Orange (1584-1647)
El palacio de Tervuren (Jan
Brueghel, el Viejo)
El conde de Grobbendonc, padre
del barón de Wezemaal.
El i asedio francés de Lovaina en
1635, en un lienzo de Vrancx
Ruramunda era el nombre latino
de Roermond. Muchos de los lo-
cativos y gentilicios de los textos
contemporáneos nos llegan co-
rrompidos por el trabajo de su
primer editor, mas que por el
autor. (Atlas de Blaeu)
Claude de Rye, barón de Balan-
çon, retratado por Velázquez en
«las Lanzas»
Stevensweert
La Calcaria latina es hoy Kalkar
(Braun & Hogenberg)
Mattia Galasso (1584-1647), conde
di Campo y Matarello, pasó a la
historia como Gallas. El palacio del
Senado, en Madrid, conserva otro
retrato suyo de cuerpo entero, el
segundo de tal especie del que se
tiene noticia.
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DIEGO DE LUNA
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El conde Juan de Nassau,
retratado por Van Dyck en un
grabado de Paul Pontius
Al lado, el asedio holandés de Fort
Schenk (Schenkenschans), cuya
impresionante alzado nos revela  el
grabado inferior.
Batalla de Les Avins, en una pin-
tura anónima francesa (detalle)