ESTUDIOS HISTORIOBÉLICOS. EDICIÓN DIGITAL
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SOBRE LA GUARNICIÓN DEL CASTILLO DE BAIA Y LOS
PRIMEROS TERCIOS DE INFANTERIA EN 1537
Hace unos días, un buen amigo me enviaba el mensaje siguiente: «Te escribo para ver si
me puedes mirar una cosa que necesita un compañero. Está estudiando temas relaciona-
dos con el reino de Nápoles y me ha preguntado si sabemos que unidad estaba de guarni-
ción en el Castillo de Baia en 1537. El cree que podría ser el Tercio nuevo del mar de Ná-
poles o las Compañías viejas del Mar de Nápoles. A ver si le puedes echar un cable.»

En 1537 existian los siguientes tercios: SICILIA [I] (12 cias), NAPOLES [I] —a veces lla-
mado “del Reyno"— (9); LOMBARDIA [I] (10); NIZA —ex Málaga, ex Garcilaso de la Ve-
ga— (10), y FLORENCIA (6). En realidad, existían otros dos más: el de LA GOLETA (4) y
el de BONA (3), pues por tales han de tenerse si atendemos al compromiso de permanen-
cia de sus compañías y plana mayor (característica diferencial de estas unidades con res-
pecto a las demas de su tiempo),  aunque la naturaleza de sus misiones fuera diferente.
Además, el de BONA, andando el tiempo, se reconvertiría en una unidad móvil (1541),
que tomaría parte en la expedición de Argel, en los sitios y  tomas de Düren y St. Dizier
(1543) y en la Guerra de Hungría (1544), donde se refundiría en el Tercio de SICILIA [II].

Geográficamente, los 4 primeros estaban destinados en los dominios del Duque de Sabo-
ya, donde luchaban contra la invasión francesa del Piamonte o presidiaban la importante
plaza de Niza, en la Riviera; el quinto en Toscana, en apoyo de Cosme de Médici, y los
otros dos  guarnecían la Goleta y Annaba, plazas fuertes en el reino hafsita de Tunez, aun-
que hoy la segunda pertence a Argelia. ¿Cómo es esto? ¿Por qué el Tercio de Sicilia o el
de Nápoles no se hallaban protegiendo estos territorios de la monarquía hispánica, para
lo cual se habían creado? A pesar de esta creencia generalizada, lo cierto es que los Tercios
no se crearon para este fin, sino que constituían una fuerza de choque para combatir en
cualquier lugar, pero primordialmente lejos de los dominios del rey de España. Es decir,
no nacieron para defender sino para ofender. Carlos I no adquirió con estas unidades el
compromiso inviolable de no disolverlas para mantenerlas ociosas, sino para disponer
de una fuerza de intervención exterior, permanentemente dispuesta para acudir donde
su política las hiciera necesarias. Ni Saboya, ni Toscana eran dominios hispanos, como
tampoco lo eran Viena (1632), Morea (1633-34), Tunez (1635) o Provenza (1636), donde
todos los tercios  existentes por entonces habian combatido ya desde que, el 1 de mayo de
1531, pasara la muestra original el primero, en la ciudad italiana de Asis, patria de San
Francisco y tierra asolada por frecuentes terremotos. Quizá no sobre apuntar que éste
tercio originario (24 cias de 250 hombres cada una), nunca pudo operar reunido debido a
su considerable tamaño. Poco después de aquella muestra tuvo que repartise en diferen-
tes lugares de Italia, de donde pasaron a Austria igualmente separados, para regresar tam-
bién divididos en tres trozos. A su regreso a Italia, a principios de 1533, se consagró su di-
visión en tres tercios diferentes (Nápoles, Sicilia y Lombardía), atendiendo a las regiones
donde se alojaron. El de Lombardía, sin embargo, no lo hizo allí hasta que Carlos I aceptó
la herencia de Francisco II Sforza (1535), habiéndose hallado antes en Koroni (Morea),
Sicilia y Tunez. Todos los capitanes iniciales de estos tres tercios formaron también parte
del primero, al que ya hemos llamado originario.

En 1537 se formó en España un nuevo tercio de 10 compañías, el Tercio de CASTILLA,
que no aludía al entonces Reino sino al apellido de su Maestre de Campo, Diego de Casti-
lla, descendiente del rey Pedro I el Cruel. Desembarcó en Nápoles a primeros de junio de
aquel año y, aunque se había creado para la Guerra de Saboya, pasó a la sumisión de Flo-
rencia, hallándose en la batalla de Montemurlo (2.VIII.1637).

Con lo anterior queda cerrada la nómina de Tercios a dicho año de 1537, que no incluye a
ninguno llamado Tercio del Mar de Nápoles, nuevo o viejo. Ahora bien, antes de pasar a
la segunda parte de la cuestión planteada, y ya que hemos hecho una breve sinopsis his-
tórica de los primeros tercios de infantería española, quisiera apuntar algo más sobre
ellos.En 1538, solo un año después, el boceto anterior va a cambiar drástiamente.Por mo-
tivos disciplinarios, los tercios de Lombardia, Reyno y Sicilia van a ser reformados, refun-
diéndose en uno que se llamará también Lombardía, pero que no guardará ninguna rela-
ción orgánica con el precedente Además, cualquier intento de establecer algun nexo entre
ambos, toparía con el insalvable escollo histórico de que el primero de ellos fuera disuelto
formalmente y, por lo tanto feneciera o dejara de existir. Es una unidad nueva, formada
con compañías diferentes, la que va a recuperar su nombre y, por lo tanto, es preciso dife-
renciarla de la anterior porque ambas reciben el misma nombre. ¿Cómo hacerlo? Tradi-
cionalmente, en la genealogía regimental española se han venido empleando, a guisa de
sufijo, los adjetivos nuevo o viejo como diferenciadores, pero esta fórmula abre un rango
de variabilidad muy corto (sólo dos opciones) para que resulte aceptable. Como hacemos
para identificar a reyes, o papas, o incluso a buques de una armada naval, es mejor adop-
tar un ordinal romano. Por lo tanto, el nuevo tercio será LOMBARDIA [II]. Con los solda-
dos  excedentes de dicha reforma se formó un nuevo tercio al madrileño Cristóbal de Mo-
rales, de sólo 5 compañías, que se formó para luchar contra los turcos en Hungría. Por
esa razón se llamó Tercio de HUNGRÍA, aunque antes de partir hacia la puszta asistiría, a
finales del verano de 1540, a las conquistas de Hammamet, Susah, Monastir y Sfax, en el
reino de Túnez.

A causa de la disolución disciplinaria del Tercio de SICILIA [I], hallándose en Lombardía,
el Tercio de Diego de Castilla recibía el nombre, por entonces liberado, de SICILIA [II].
Sin llevarlo todavía asistió a la conquista de Castilnovo de Esclavonia (Herceg Novi, Mon-
tenegro), en octubre de 1538, embarcándose después para la toma de Kelibia, en Túnez,
donde el MdC perdió la vida de un cañonazo. Dos ataques sufrió esta plaza, en 1538 y
1540, antes de su captura por García de Toledo en 1541; en octubre de 1540 ya mandaba
el tercio Alvaro de Sande, y el ataque de 1538 fue en julio, anterior a la toma de Castilno-
vo. De manera que la muerte del maestre de campo, que se produjo ante dicha plaza aun-
que Bernardino de Escalante la ubicara en la retirada de Kairouan (12.XI.1540), quizá tu-
viera lugar durante otro intento de tomar la esquiva plaza costera, en 1539. Queda aun
mucho trecho por recorrer para fijar inequívocamente la cronología de las acciones béli-
cas emprendidas por Carlos V en Túnez. Baste para confirmalo el hecho de que, hasta la
línea anterior, la fecha de la famosa «retirada de Carvan» no había sido establecida, y que
el mismo hecho se ha datado en 1539, 1540 y 1541, después del desastre de Argel.

Para asistir a la conquista de Castilnovo,que se produjo el 28.X.1538, se había constituído
un contingente numeroso, se dice que de 3.000 hombres, pero heterogéneo, formado bá-
sicamente con compañías que se sacaron de los presidios de la Puglia, puestas todas bajo
el mando de Sancho de Alarcón. Tras la conquista de la plaza, dichas compañías fueron
devueltas a sus guarniciones de orígen, pero Alarcón recibió el encargo de levantar una
nueva unidad que sustituyera al disuelto Tercio de Nápoles. El nuevo tercio de NAPOLES
[II] tuvo incialmente sólo 6 compañías, las mismas que habia tenido originalmente su
precursor,todas las cuales recibieron su baustismo de fuego en octubre de 1540 en Tunez,
en la serie de conquistas más arriba referidas. Por cierto, una vez tomada Castilnovo, se
creó para defenderla un nuevo tercio de 12 compañías que nació de la refundición de los
de NIZA y FLORENCIA. Esta unidad fue aniquilada al reconquistar los tucos la fortaleza
en agosto de 1539. Para concluir, los tercios existentes en 1540 eran: LOMBARDIA II (8),
NAPOLES II (6), SICILIA II (14), HUNGRIA (6), GOLETA (4) y BONA (3).




















En lo que respecta a la guarnición del castillo de Baia, no he sido capaz de hallar ninguna
noticia sobre ella para el año requerido de 1537.  Se habla mucho del Castillo Aragonés,
sobre todo en guías turísticas, levantado sobre el palacio de Julio Cesar en Baia —una an-
tigua ciudad romana destruída, como Cuma, por los terremotos— pero en referencias his-
tóricas ni siquiera se habla de tal castillo, sino de una simple torre rodeada de una mura-
lla. En 1531,  y 1532 se registraron movimientos sísmicos en la zona (al N. de la Bahía de
Nápoles, cerca de la isla de Ischia, que la cierra), y el 28.IX.1538 se produjo una erupción
volcánica que originó la aparición del Monte Nuovo y que destruyó casi por completo lo
que quedaba del castillo aragonés, erigido en 1495 sobre un proyecto de Francesco Marti-
ni, del año anterior. Una obra que se concluye en un año no da la sensación de que pudie-
ra ser muy grande.Mi impresión es que, aunque pudiera estar eventualmente guarnecida,
no lo estuvo permanentemente hasta la erección del castillo nuevo,  una de las mayores
fortalezas del reino, levantada entre 1539 y 1550 por el ingeniero Pietrantonio Lettieri.
Tan tempranamente como en 1544, fue ya capaz de resistir el asedio de una fuerte arma-
da turca al mando de Barbarroja. Es solo a partir de 1550 cuando podemos reconstruir la
cadena de mando de sus castellanos,que mandaron una guarnición cuya fuerza osciló en-
tre los 35-50 hombres hasta 1707. Sin embargo, sabemos que en 1542 estaba ya guarne-
cido, aunque todavía no se habla de castellano, sino de capitán a cargo. Lo era entonces
Sancho de Mardones (1), que el año siguiente (1543) se distinguiría en las conquistas de
Düren y St. Dizier y en 1551 sería nombrado maestre de campo del Tercio de Nápoles.
Para concluir, añadiré que en el informe sobre el estado de las fortificaciones del Reino,
remitido por el virrey Pedro de Toledo al Emperador en 1534, ni siquiera aparce mencio-
nado, aunque si constan otros, como los de «Cotrón, Rijoles, Torpía y el de la Mantea, de
tan poca fortaleza e importancia que aun para casas llanas no son buenos».

(1) «A Sancio de Mardones, al cui carico sta il Castello di Baia, o a chi stesse nel detto cas-
tello.» (Coniglio, Il vicerregno di don Pietro di Toledo, v. 1, pg. 109)

                                                                                                                       
© JUAN L. SÁNCHEZ.
Garcilaso de la Vega (Toledo,
1503 - Niza, 1536), mandó su
tercio sólamente unos meses.
Diez de sus compañías se ha-
bían levantado en Castilla, di-
rigiéndose a finales de 1535 a
Málaga, donde embarcaron para
Italia. El famoso poeta se unió a
ellas con su compañía en Tos-
cana y, al frente de la unidad,
tomó parte en la invasión de
Provenza. Durante la retirada,
fue herido de una pedrada en al
asalto a una torre en Le Muy,
cerca de Fréjus, pero expiró en
Niza.
Hace años localicé un docu-
mento muy interesante y curio-
so que contenía las instruc-
ciones para la marcha de 5 de
las compañías de su tercio des-
de Cuenca a Málaga, a cargo del
coregidor de Cuenca, en el cual  
se aclaraban las misiones de los
diferentes oficiales, y como de-
bían de actuar al paso por los
pueblos, pero desgraciadamen-
te hace tiempo que le perdí la
pista. Lo que recuerdo todavía
es que aquellas diez compañías
fueron divididas en dos cuerpos
de 5 cada uno, y que a cada uno
de ellos se le aplicó el nombre
de Tercio. Era la primera vez que
aparecía ante mí aquel mítico
nombre en un documento
contemporáneo tan antiguo.
El castillo alto de Sousse o Su-
sah, que domina el puerto desde
lo alto de la colina a cuya falda
se extiende la ciudad, fue
abandonado sin resistencia. En
cambio, los monjes-guerreros
islámicos defendieron algun
tiempo el Ribat, pegado al puer-
to, y que tambien se conserva.
En todo caso, la resistencia fue
breve y la plaza se ganó en un
solo dia (15.X.1540)
ARRIBA, la plaza fuerte de Castil-
novo, hoy Herzeg-Novi, en las
Bocas de Cattaro (actual Rep.
de Montenegro), que se con-
vitió en la tumba de un tercio
completo de infantería española
en el que entraban soldados de
los tercios de Málaga (llamado
también Niza o Vargas) y
Florencia.
DERECHA. Grabado de la forta-
leza de Baia (Baya), publicado
por D.A. Parrino a finales del
siglo XVII.
El castillo de Baia alberga ac-
tualmente un museo arqueoló-
gico, tras haber sufrido ante-
riormente una importante
transformación que le convirtió
en orfanato militar La torre mas
alta se alza, contando con su
base rocosa, 95 metros sobre el
mar.


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