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CABALLERO DE SANTIAGO (1586), COMENDADOR DE RIVERA EN LA MISMA ORDEN (1596-1616), CAP. INFª ESPAÑOLA (1578), MAESTRE DE CAMPO (1587), MAESTRE DE CAMPO GENERAL DE PORTUGAL (1599), CONSEJERO DE GUERRA (1609-1616).
En los tiempos en que vivió, el apellido Zúñiga lo llevaban linajes tan importantes como el duque de Béjar, los marqueses de Mirabel, Ayamonte y Flores Dávila, o los condes de Miranda y Benalcázar. Pese al grave error que salpica la edición de la «Historia de Felipe II», de Luis Cabrera de Córdoba (Madrid, Aribau, 1876-77), atribuíble a los compiladores del índice onomástico (IV, pg. L), nuestro personaje nada tuvo que ver con el marqués de Ayamonte y tampoco pertenecía a ninguna de las familias mencionadas. Sus pruebas de ingreso en la orden jacobea revelan que fue hijo de unos modestos hidalgos segovianos, de cuya casa era segundón. Así pues, cuando tuvo edad de servir, marchó a Sepúlveda y se alistó en la primera compañía que reclutaba para Italia, hacia 1562-63.
Como el abulense Juan del Águila, recaló en el Tercio de Sicilia, en cuyas filas asistió al socorro de Malta (1565) para marchar después a Flandes (1567) a las órdenes de Julián Romero, donde ascendió a alférez y fue reformado al cabo de los 3 años prescritos en las Ordenanzas. Como alférez reformado regresó a Italia cuando la primera evacuación de los Países Bajos (1577) y con el mismo puesto volvió a Flandes al finalizar dicho año, aunque ya sin su maestre de campo, que murió durante la marcha cerca de Cremona. Ascendió a capitán de arcabuces el año siguiente, distinguiéndose ante Maastricht, el 7 de abril de 1579, en el primero de los dos fallidos asaltos a dicha plaza. En efecto, refiere Alonso Vázquez (I,203), que «estando sobre la muralla, peleando pica a pica, le dieron un arcabuzazo por el hombro derecho que le pasó a los riñones y habiéndole visto luchar tan animosamente, le hizo llevar a su tienda el Príncipe de Parma y le mandó curar en ella...»
Tras otra temporada en Lombardía (1580-82), regresó de nuevo a Flandes para tomar parte en la reconquista de Hainaut y el Brabante, completada en 1585 con la toma de Amberes, mandando ya el tercio su viejo camarada Juan del Águila. Al concluir la campaña siguiente obtuvo licencia para la Corte, donde Felipe II le confió la leva de un tercio nuevo de infantería española, de 17 compañías, que condujo a Flandes en el otoño de 1587. Aunque pasaría a la Historia con el sobrenombre de “Tercio del Ducatón”, lo cierto es que fue reformado a poco de llegar, en diciembre de dicho año. Antonio no puso reparo a servir con una compañía de lanzas hasta que, en agosto de 1590, recibió el mando del Tercio gemelo en el que había comenzado su carrera militar, al que a menudo se le sigue citando como Tercio Viejo Tercio de Sicilia, aunque no era el mismo. Dicho nombre ha de reservarse al tercio que permanecía sirviendo la isla, del cual Julián Romero había sacado sus 10 mejores companías en 1567, luego sustituídas por otras llegadas de España.
El Tercio de Antonio de Zúñiga sirvió a las órdenes de Farnesio en las dos entradas que hizo en Francia, en 1590 y 1592, para los socorros de París y Rouen, respectivamente; luego lo hizo en el sitio y toma de Noyon, que se rindió el 30 de marzo de 1593; en las victoriosas campañas de 1595 y 1596, saldadas con las conquistas de Huy, Châtelet, La Capelle, Calais, Ardres y Hulst, así como en el frustrado socorro de Amiens, a finales de 1597, poco antes de que regresara a España. Tras la toma de Calais (24.IV.1596), Felipe II le concedió la encomienda de Rivera, en el Reino de León, de la Orden de Santiago (3.VII.1596) y el 18 de marzo de 1599, Felipe III le designó Maestre de Campo general del Ejército de Portugal para suceder al fallecido Gabriel Niño y el 16 de abril siguiente, ante la noticia de que la reina de Inglaterra concentraba un ejército invasor en Irlanda, se le ordenó partir urgentemente a su nuevo destino en Lisboa, donde permanecería hasta el año 1609. En dicho año fue llamado de nuevo a la Corte, donde ejerció como consejero de guerra hasta su muerte.
© JUAN L. SÁNCHEZ.
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