FRANCISCO ZAPATA OSORIO DE VILLALOBOS (c. 1590-1636), CABA-
LLERO DE SANTIAGO (1618); PAJE DEL ARCHIDUQUE ALBERTO
(1601-1606), ENTRETENIDO (1606-14), CAPITAN INFª ESPAÑOLA
(1615-17), GOBº PROVª CALABRIA (1620), GOBERNADOR DE LA ES-
CUADRA DE GALERAS DE NÁPOLES (1622) MAESTRE DE CAMPO EN
LOMBARDIA (1622-23), CAPITAN DE CABALLOS LANZAS EN FLAN-
DES (1627), EMBAJADOR EN LONDRES (1629) MAESTRE DE CAMPO
EN FLANDES (1631-1636) Y CONSEJERO DE GUERRA DESDE 1633.

ASCENDIENTES Y PARIENTES.
Fue hijo de Jerónimo Zapata Osorio (Madrid, ca. 1560 - Idem. 1620), caballero de la
Orden de Alcántara (1584) y comendador de los Hornos (1609-1620) —hijo de Fran-
cisco Zapata Osorio (†1575), segundogénito a su vez de D. Juan Zapata de Luján,  V
señor de Barajas y la Alameda,y de doña Leonor Osorio Coelho— y de su primera es-
posa, la criolla doña María de Villalobos (Méjico, ca. 1566-Madrid, 22.VIII.1593), hi-
ja del Dr. Pedro de Villalobos y Felipe (ca. 1515-1579),natural de Puebla de Guadalu-
pe (Cáceres)— oidor de las Audiencias de Panamá (1539-56) y Méjico (1557-1572),
luego presidente de la de Guatemala (26.I.1573 - 4.II.1578)—, y de doña Francisca
Serrano Velázquez, también nacida en Méjico, «
hija de un caballero muy principal,
de los primeros conquistadores de aquella tierra
», como declararía en las pruebas
para el hábito de nuestro biografiado el Dr. Juan Quesada de Figueroa, natural de
Sevilla (1555), que residió 20 años en Méjico —según su propia deposición— y fue
también Oidor de su Real Audiencia, habiéndolo sido  antes en la Santo Domingo
(1594-99) para fungir enseguida la alcaldía del crimen en Méjico (1599-1601).

En la única relación de servicios que disponemos de él, muy breve por cierto,presen-
tada ante el Consejo de Estado el 7.III.1625 para sustanciar la elección del goberna -
dor de Filipinas,tienen más peso que los propios los de sus parientes, mencionándo-
se profusamente los de su padre, que sirvió 50 años en Flandes, Lepanto, Portugal
—distinguido en la toma de Oporto, donde mandó uno de los dos cuerpos en que
Sancho Dávila dividió su tropa para atacar la ciudad, precisamente el que ejecutó la
diversión—, isla Terceira (1583) y en la Gran Armada (1588), fungiendo después los
gobiernos y corregimientos de Alcántara, Toro (concedido en 1593, tras la muerte de
su primera esposa) y Córdoba (que tenía en III.1618).Murió en Madrid en 1620, tras
haber casado tres veces aunque sólo alcanzó posteridad en la primera, madre de Ju-
ana y Francisco, y en la tercera, Dª María del Barco Gasca, en quien procreó a doña
María Zapata Osorio y Barco,futura condesa de Casarrubios. También se hace sucin-
cinta memoria en la aludida relación a su tio paterno, D. Juan Zapata Osorio, «
Cole-
gial de San Bartolomé de Salamanca, Inquisidor de Córdoba,Canónigo é Inquisidor
de Sevilla, del Consejo Supremo de la Inquisicion y Obispo de Zamora
» (16.XI1615-
†13.VI.1621), aunque no se menciona a otro pariente, también eclesiástico, el carde-
nal Antonio Zapata de Cisneros y Mendoza (Madrid, 8.X.1550 - Idem, 27.IV.1635),
obispo de Cádiz (1587) y Pamplona (1596), arzobispo de Burgos (1600), cardenal
(1603), consejero de Estado (1618), virrey de Nápoles (1620-22) e Inquisidor gene-
ral (1627), sobrino de su abuelo paterno, que  —como veremos— en los 2 años que
desempeñó el virreinato de Nápoles impulsaría notablemente la carrera de nuestro
biografiado en un flagrante caso de nepotismo continuado.Ciertamente, no precisa-
mos el auxilio de dicha relación para reconstruir su carrera, aunque no por ello re -
nunciaremos a transcribir los párrafos que la resu-men. Dice asi:
                 
Rodrigo Zapata, Lope Zapata y Pedro
Zapata. Imprimerie Lemercier,  Paris,  
1864. Cromolitografía de una pintura
española del siglo XV, que representa a
unos antepasados de Francisco Zapata.
Rodrigo Zapata y Aponte, copero mayor de
los reyes Juan II y Enrique IV, fue segundo
señor de Barajas y la Alameda. La imágen
le representa con dos hijos de su segunda
esposa, doña Guiomar de Alarcón, que
darían lugar a la casa de Daracalde y
Viveros, lugares ya desaprecidos de la
provincia de Madrid, aunque la historia
recuerde aun el puente de Viveros.
«El Maestre de Campo Don Francisco Zapata Osorio, caballero del hábito de
Santiago, ha servido 22 años,[de ellos] 16 en Flandes con 50 escudos de paga,
y últimamente de capitan de una compañía de infantería española con la que
tomó parte en todas las ocasiones que se ofrecieron. En Nápoles fue goberna-
dor de la provincia de Calabria y en la residencia de dicho oficio fue dado por
libre. Mandó la escuadra de galeras de Nápoles por nombramiento del carde-
nal Zapata, en ausencia de su general, con 150 ducados de paga cada mes. El
año de 1622, el dicho cardenal le dio patente de maestre de campo de 7 com -
pañías de infantería española que fueron enviadas al estado de Milán y capi-
tán de una de ellas. Vino a esta Corte con licencia del Duque de Alba, que es-
cribió a V.M. recomendándole a V.M. Por orden de V.M. ha ido a visitar al
duque de Lorena y, yendo a Flandes, debe recibir el primer tercio que vacare,
disfrutando en el entretanto el salario de maestre de campo de  infantería vi-
vo; es decir, 116 escudos cada mes.»
Luego siguen las citas a los servicios de los
parientes mencionados para concluir con el siguiente párrafo:
«Sus otros antepasa-
dos, paternos y maternos murieron en el real servicio».
Juan Zapata Osorio (1562-1621), el
Cardenal Zapata, Inquisidor de Córdoba y
Sevilla y obispo de Zamora, tío paterno de
Francisco, cuyos servicios a la Corona
computaron como méritos en beneficio de
su sobrino.
Mi interés por el párrafo final fue el punto de partida de una árdua investigación so-
bre la parentela paterno-materna del personaje, que me obligó a reconstruir la gene-
alogía de la casa de Barajas, ni mucho menos resuelta pese a sus numerosas inspec-
ciones, debido a la continuada repetición de datos sin contrastar y al escaso interés
de los genealogistas clásicos por las fechas. De aquella dedicación descuella el hecho
de que el bisabuelo paterno de nuestro Francisco fuera V señor de Barajas, en lugar
de IV, que es el comúnmente aceptado. Tanto él como su esposa fueron inhumados
en el Monasterio de los Jerónimos de Madrid, pero las fechas de defunción inscritas
en sus lápidas —copiadas para Salazar y Castro— son erróneas,dado que el hermano
mayor, Pedro de Zapata «el tuerto», a quien heredó, señoreaba aun la casa en 1529.
Dejando aparte estas cuestiones, lo que la investigación ha dejado claro es la falacia
íntegra del párrafo final, compuesto intencionadamente —sin duda por un deudo o
parcial de la casa de Barajas, numerosos en la Corte— para mover la voluntad de los
consejeros y del rey;así, Francisco llegó a recibir cinco votos para la nominación,tan-
tos como Juan Niño de Tavora, que sería finalmente elegido para el cargo.

Desde luego, ninguno de los antepasados directos de Francisco murió con las botas
puestas, hecho que me interesaba elucidar, ni siquiera en activo. El más doloso es el
de su abuelo materno, el doctor Pedro de Villalobos, que lo hizo privado de sus car-
gos, en Santiago de Guatemala, donde había sido gobernador y presidente de su Au-
diencia, meses después de haber escrito al rey lo siguiente:











Sus dos tíos maternos Cosme y Diego,hijos del Dr. Villalobos,sirvieron algún tiempo
en Flandes, pero ambos murieron plácidamente, gozando del mayorazgo instituído
por aquel, en el cual se sucedieron, dedicando sus afanes a empresas literarias. Aun-
que la línea paterna presenta mayor densidad en el servicio de armas, no hallamos
tampoco en ella a ningún caído en combate, al menos en la línea directa, porque en
ramas laterales encontramos a personajes como el
MdC Lope de Figueroa.

Referidos mas arriba los méritos paternos, lo haremos sucintamente con los de su
abuelo Francisco Zapata Osorio y Coelho (†1575), caballero de Santiago, que asistió
a la jornada de Túnez (1535), a la invasión de Provenza (1536) y, siendo ya capitán
de infantería, al socorro de Perpiñán (1543) e invasión de Francia (1544). Licenciado
tras la tregua con Francia (1545), regresó a Madrid y no volvió a servir, muriendo en
sus casas junto a la iglesia de San Martin. Puestos ya en antecedentes de como se
fraguaba la carrera militar de un hidalgo prosapiudo, sigamos ahora su desarrollo.

LOS SERVICIOS EN FLANDES (1601-1617)
Fallecida la madre (1593) y casado el padre en segundas nupcias, apenas cumplidos
los diez años de edad su padre lo envió a los Paises Bajos con su tía Francisca, her -
mana de su madre, y esposa de Jerónimo Walter Zapata, veedor general del ejército
de Flandes, que le acomodó como paje del Archiduque Alberto. En el palacio real de
Bruselas creció junto a su primo Lope Zapata Walter, también paje de los archidu-
ques y «su compadre», como recordaría poterioremente un testigo de sus pruebas
jacobeas. Debió ceñir el estoque hacia 1606-7, pero el Archiduque le entretuvo a su
servicio hasta que, por patente de 17.IX.1615, le concedió una compañía «
de infante-
ría española de picas, del tercio de Juan de Meneses
» (Col. Salazar, M-134, f. 197).
Dos años después, el propio Archiduque le concedía licencia para regresar a España,
escribiendo de su puño y letra una carta de recomendación para el rey Felipe III (5.
XI.1617), que le concedió el hábito jacobeo por cédula de de 3.X.1618, con dispensa
de «
que las pruebas de la madre y abuela materna en lugar se hacerse en Méjico se
hagan en esta Corte
» (AHN, O.M.,Santiago, exp. 9115).

OCIOSO Y ENGALANADO EN MADRID (1618-20).
De manera que nuestro soldado de latón, tras servir de cortesano y fungir una capi-
tanía durante dos años,en tiempo de paz,obtuvo una merced que no alcanzaron sol-
dados de cuerpo entero como
Francisco Valdés,Sancho Dávila,Juan del Aguila y tan-
tos otros cargados de servicios tan notables como heridas en sus cuerpos y almas. O-
cioso, paseaba su palmito por las calles de Madrid en compañía de su
compadre Lo-
pe Zapata Walter,también pretendiente a un hábito, mientras la guerra se había rea-
bierto ya en Bohemia. Para que no careciera del lustre necesario, Felipe III expidó
una real cédula, fechada el 9.XI.1618 «
autorizando a Francisco Zapata Osorio para
vestir ropas de colores
» ( Col. Salazar, M-134, f. 216).  

El interrogatorio de testigos para su probanza comenzó en la Puebla de Guadalupe
el 20 de octubre, tan solo 17 dias después de concedida la merced, cuando en otros
casos transcurría un mes antes de que el Consejo señalase al caballero y al freile de
la Orden encargados de llevarlas a cabo. Con la misma celeridad se practicaron en O-
caña y en la Corte y, el 12 de noviembre, mismo dia en que se había interrogado al
último testigo,Jorge de Lima,caballero septuagenario de la Orden de Cristo,
«habien-
do visto esta información los señores marqués de Caracena, don Juan de Occo, don
Luis de Villavicencio, don Pedro de Guzmán y don Antonio de Castro y Andrade, de-
clararon concurrir en el pretendiente las calidades precisas para el hábito de Santia-
go y le mandaron despachar los recados necesarios y lo rubricaron
».Al menos, los
testigos fueron casi unánimes en declarar su edad, lo que nos permite datar su nata-
licio entre 1589-90, dos años antes de lo afirmado por L. Ballesteros Robles en su
Diccionario Biográfico Matritense, Madrid, 1912, p. 401.

GOBERNADOR EN NÁPOLES Y MDC EN MILÁN (1620-23).
En 1620 falleció su padre, en la Corte, donde testó el 28 de mayo. Hasta el 3 de agos-
to no alcazó Francisco un acuerdo sobre el reparto de la herencia paterna con doña
Maria del Barco Gasca, tercera esposa de su progenitor, con el que hubo una hija. O-
tra parte interesada era Francisco Orense, viudo de su hermana entera Juana Zapa-
ta Osorio, de cuyo enlace también había descendencia. Ajustadas estas cuestiones,
pudo acompañar, el 17 de setiembre, a su pariente el cardenal Antonio Zapata cuan-
do  partió de Madrid para hacerse cargo del virreinato de Nápoles, de cuyo gobierno
se hizo cargo el 16 de diciembre del mismo año. Doce dias después, por patente del
28.XII, era designado por el cardenal gobernador de la provincia de Calabria Ultra
(Salazar, M-134, f. 201), con instrucciones sobre lo que debía obrar contra los foraji-
dos de la provincia. La colección documental de Salazar y Castro, en la Academia de
la Historia, conserva una decena de documentos sobre aquel gobierno, que el carde-
nal favoreció encargándole la fabricación de pólvora y el abastecimiento de trigo pa-
ra el ejército, magnificando en diversas cartas de agradecimiento los servicios más
veniales. Por patente de 16 de abril de 1622, le nombró gobernador e intendente ge-
neral de las galeras de Nápoles, en interin, durante la ausencia del titular, Pedro de
Leiva, que aun fungía el 27 de mayo y que probablemente retuvo hasta junio, cuan-
do su pariente le proveyó, por patente de 16 de dicho mes, maestre de campo de un
tercio de infantería española, formado por 7 compañías de nueva leva que habia de
conducir a Milán, donde sería disuelto para «rehinchir» a los que allí servían.
A su regreso de Lombardía, en el invierno de 1523, halló que el cardenal había sido
reemplazado en el virreinato por el duque de Alba (22.XII.1622), del que obtuvo li-
cencia para regresar a España.

RETORNO A FLANDES Y ASCENSOS FRUSTRADOS  (1625-1630)
La relación de servicios refiere una visita o embajada al Duque de Lorena que el di -
plomático y académico Miguel A. Ochoa Brun no acusa (Historia de la diplomacia
española, Apd.I, pg. 211), aunque anota una de 1623 que, bajo el título de enviado,
hizo su su primo Lope Zapata Walter, al que posiblemente acompañara. En cambio,
su marcha a Flandes, donde debía recibir el primer tercio que vacara, está documen-
tada en una cédula de Felipe IV, expedida el 8.III.1625, donde le facultaba para que
«
residiendo cuatro días en un convento de la Orden de San Agustín en Flandes, don-
de va a servir a S.M., se le reciba la profesión en la Orden de Santiago
» (col. Salazar,
M-134, f. 212). Asistió a los últimos compases del asedio de Breda, apareciendo en
el monumental grabado de Callot sobre el asedio. En efecto, le hallamos en la «
Des-
cription du quartier du Marquis»
(Spinola), en Ginneken, al no. 28, bajo la siguiente
inscripción «
Les Barraques des Maistres de Camp Don Melchor de Bracamonte et
Don Francisco Zapata
».

Breda capituló el 2 de junio. El asedio había sido muy duro y se habia cobrado un al-
to coste en vidas.Dos de los maestres de campo de los 4 tercios de infantería españo-
la que asisterieron al mismo fueron proveídos con sendas capitanías generales y en
la misma fecha: la de Filipinas para Juan Niño de Tavora y la de Brasil para Diogo
Luiz de Oliveira. Aunque en teoría esto suponía dos vacantes, en la práctica solo se
produjo una, dado que Spinola reformó el tercio de Francisco de Medina para engro-
sar a los demás, dándole a éste la vacante de Oliveira. Quedaba una, que debería ha-
ber sido para Francisco, en virtud de la cédula real de que era portador, pero fue pre-
ferido Fernando de Guzmán, pariente del Conde-Duque de Olivares; de manera que
entre "emboscados" andaba el juego.

Al no conseguir su objetivo, obtuvo licencia para volver a la Corte, donde se le reno-
varon las cartas de recomnedación para la Infanta y se le concedió una substanciosa
ayuda de costa para regresar a Flandes, en 1627 (AHN, Lb. 260, f. 266), una vez lla-
mado Spinola a España. A su llegada, los tercios del  marqués de Fuentes (
No. 11) y
de Fernando de Guzmán (
No. 18) había sido ya proveídos, por lo que hubo de con -
formarse con la vacante de una compañía de lanzas. Desde la corte, seguía insistién-
dose en favorecer su carrera. El 23 de junio de 1629, Felipe IV comunicó a la Infanta
que había decidido nombrar embajador en Inglaterra a
Carlos Coloma, pero ante el
peligro que corría la plaza de 's-Hertogenbosch (Bolduque), asediada por los holan-
deses, aquel rehusó. Entonces, se decidió que fuera en su lugar Francisco Zapata,
pero el Rey de Inglaterra no le aceptó al considerar que su nivel no era equivalente
al representante que él había enviado a Madrid. En julio, Felipe IV hubo de escribir
a la Infanta para que urgiera a Coloma pata que no demorase más su partida.

No sería ésta su última decepción. En 1630, por la promoción de Luis de Benavides,
sobrino del marqués de Caracena, al importante gobierno de Dunquerke, quedó de
nuevo vacante su tercio (
No. 11), pero de nuevo fue preterido de la promoción, pese
a todas sus recomendaciones, por un soldado más curtido y experimentado; en defi-
nitiva, más capaz para mandar uno de los tres tercios de infantería española —pilar
básico del Ejército de Flandes— ante la fuerte contraofensiva holandesa, favorecida
por el oro español capturado en Matanzas (Cuba) en 1628. Por lo tanto, en su lugar,
fue designado Baltasar de Santander Pérez, que moriría el mismo año que nuestro
Francisco (1636), siendo gobernador de Ostende, pero acumulando 45 años de ser-
vicios continuados de armas, sin computar ninguno cortesano que a Francisco le va-
lieron para salir del palacio de Bruselas con la gineta de capitán y en época de paz.

MAESTRE DE CAMPO, CONSEJERO DE GUERRA Y MUERTE (1631-36)
Durante el invierno de 1630-31, se levaron en Galicia 7 compañías bisoñas que su-
maban 1.234 infantes, para cuya formación «
costó encontrar sargentos y alféreces
experimentados
» (C. Saavedra, 1996, pp. 158-160). Embarcaron en La Coruña, el 12
de marzo de 1631, sobre una escuadra de 7 navíos al mando del almirante Jacobsen.
Aunque desde 1615, cuando aun perduraba la tregua, no se habían vuelto a enviar
hombres por mar a Flandes, el contingente arribó  felizmente tras una travesía de 10
dias. Las compañías bisoñas solían repartise entre diversas guarniciones, al mando
de sus capitanes inciales para completar su instrucción antes de reformarse, cuando
pasaban a engrosar los efectivos de los tercios. Sin embargo, en este caso permane -
cieron agrupadas dando lugar a un tercio de solo 7 compañías, cuyo mando se confió
a don Francisco Zapata, a los tres dias su desembarco en Mardyck; es decir, el 25 de
marzo de 1631.


(CONTINUARÁ)



                                                                                       © JUAN L. SANCHEZ.
Torre del castillo de la Alameda (estado
actual), otrora cárcel del III Duque de Osu-
na (1620-22), que pertenecía a la casa de
Barajas, cuya influencia en la Corte cre-
ció a raíz en su entronque con los Cisne-
ros (herederos del cardenal primado)
Diego de Villalobos y Benavides (Méjico,
ca. 1562 - Madrid, 16.IV.1537), tío materno
de Francisco, sirvió en Flandes de capitán
de infantería y lanzas hasta 1598, en que
fallecido su hermano Cosme, obtuvo li-
cencia para hacerse cargo de su herencia.
Capturado por los holandeses en el viaje
de regreso, hubo de pagar un cuantioso
rescate por su liberación, solicitando
autorización para hipotecar su mayorazgo
(1612). El rey le compensó con la super-
intendencia de las fortificaciones de Gi-
braltar y Cádiz, y posteriormente con la
corregiduría de Málaga (1622). Publicó
sus experiencias bélicas en un libro titu-
lado Comentarios  de las cosas sucedidas
en los Paises Bajos de Flandes desde el
año de 1594 hasta el de 1598. Madrid. Luis
Sánchez. 1612.
Las llamadas casas de Zapata, en Madrid,
constituían el impresionate y compacto
complejo inmobiliario que registra el pla-
no de Texeira, anejo a la iglesia de San
Miguel de los Octoes (senalada con una
L). Precísamente la casa de Jerónimo, su
padre, era la adosada a la iglesia, a la que
accedían por un pasadizo. La mayorazga,  
con fachada a la Plazuela del Conde de
Barajas, daba al patio principal. Todo fue
demolido hacia 1880, incluso la iglesia, en
cuyo solar se edificó el mercado del mismo
nombre. Sin embargo, las casas de la ace-
ra derecha de la Cava de San Miguel per-
manecen casi invariables todavía, aunque
algunas se vieron afectadas por el  el in-
cendio de la Plaza Mayor (detrás) en 1790.
Charles de Vaudémont (Nancy, 5.IV.1604 -
Bernkastel, 18.IX.1675), Duque de Lorena
y de Bar, estados en los que sucedió en
1625 y de los que sería despojado por Ri-
chelieu en 1634, aunque los recuperaría
parcialmente en 1659. Fue aliado de Espa-
ña, pero pasó cinco años preso en el Al-
cázar de Toledo, bajo custodia de  
Jorge
Castellví. al cuestionarse su fidelidad.
Francisco le visitó dos veces, la segunda,
con títilo de agente en 1629.
Carlos Coloma
FRANCISCO ZAPATA OSORIO DE VILLALOBOS, CBº DE SAN-
TIAGO
(Madrid, ca. 1590 – Arras, 11.X.1636
«El Licenciado [Diego García de] Valverde llegó y tomó posesión de la Presidencia
[4 de febrero de 1578] y preparó la residencia y se concluyó a 3 de febrero [1579].
Hízome 10 cargos que V.M. mandará ver, porque (f.3) a mi juicio antes me parece
que serví en ellos a V.M. y remedié la necesidades de esta república. Yo he queda-
do aquí sin oficio y sin salario, habiendo servido más de 23 años. Suplico a V.M.,
pues he servido bien y con limpieza, ahora a la vejez no me deje sin oficio porque
teniéndole he hecho justicia de muchas personas que, viendome sin él, por ventura
se querrán satisfacer de mí. Y en esto V.M. me haga toda merced. Guatemala, 25
de marzo de 1579. Criado de V.M., que sus reales pies besa.—Rúbrica».. (A.G.I,
Guatemala, Cartas de la Audiencia, 10, R.6, No.57).