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| JEAN CHARLES WATTEVILLE DE JOUX (1628-1698), II MARQUÉS DE CONFLANS Y I DE USIÈS, CONDE DE BUSSOLINO Y DE COMIÈRES, SEÑOR DE CHÂTEAU-VILAINE, CHARGEY-LES-GRAY Y LES FONCI - NES, CABº DEL TOISÓN DE ORO (1653); SARGENTO GENERAL DE BA- TALLA (1667), GOBº INTERINO DE NAMUR (1675-75) Y LUXEMBURGO (1676), GOBº ARMAS DE GALICIA (1682-84) MAESTRE DE CAMPO GE- NERAL DE CATALUÑA Y GOBº ARMAS DEL PRINCIPADO (1695), VI- RREY DE NAVARRA (1698). Primogénito de Philippe-François de Watteville-Joux (1601-1636), conde de Bussoli- no —fallecido antes de suceder en los títulos y estados de su padre en el condado de Borgoña—, y de su esposa Louise-Christine de Nassau-Siegen (1608-1678). La pre - matura muerte de su progenitor le convirtió en heredero de su abuelo paterno, Ge - rard de Watteville (1575-1637), a la edad de 8 años, a pesar de lo cual continuaría la tradición familiar de servir en los ejércitos de la monarquía hispánica, como ya hicie- ran, entre otros, su padre y abuelo mencionados, su tío-abuelo Pierre de Watteville- Joux (1578-1634), general de la gendarmería del Estado de Milán, y su tío Charles de Watteville (1605-1670), caballero del Toisón. Comenzó su carrera en la compañía de caballos corazas del barón de Clinchamps, de la que sería nombrado capitán-teniente en 1649, al formar dicho barón uno de los pri- meros tercios de Caballería de los Países Bajos. En 1650 sucedió en la compañía que el fallecido conde de Waroux tuvo en el Tercio de Jacques iego Drouhot y, por paten- te de 25 de junio de 1653, fue designado maestre de campo del tercio que había man- dado el Príncipe de Hesse-Homburg, futuro “Regimiento de Caballería Farnesio” que todavía continúa en activo en el Ejército español. Lo mandó en la aplastante victoria sobre los mariscales La Ferté y Turenne ante Valenciennes (16 de julio de 1656), pero cayó prisionero de los anglo-franceses en la batalla de la Dunas de Dunkerque (14 de junio de 1658) al evitar la captura del rey Carlos II de Inglaterra, entonces exiliado en Flandes, que luchaba junto a las tropas españolas con un millar de seguidores. Obtu- vo la libertad rescatándose a su costa y prosiguió al frente de su tercio hasta la conclu- sión de las hostilidades (1659). En julio de 1660 fue enviado a Londres, como emba- jador extraordinario, para felicitar al rey de Inglaterra —su antiguo camarada de ar- mas— por su exaltación al trono tras la restauración monárquica propiciada por la muerte de Cromwell. Allí aguardó la llegada de su tío Charles de Watteville, nombra- do embajador permanente del rey de España ante la misma Corte —a quien Pinedo y otros historiadores confunden con su padre—, regresando a Ostende después de ha- berle presentado al rey. El 15 de diciembre de 1667 fue promovido al empleo de Sargento general de batalla, cediendo el mando de su tercio al conde de Trauttmansdorf; poco después, obtuvo asiento en el Consejo de Guerra de Bruselas y recibió la compañía que había tenido Francisco de Rye, marqués de Varembon, en las Bandes d’Ordonnance, la elitista caballería pesada que mandaban sólamente las familias nobles más importantes de los Paises Bajos y de Borgoña (Franco-Condado). En el trancurso de la siguiente gue- rra contra Francia (1672-78) fue gobernador general interino de las provincias de Na - mur (1674-75) y de Luxemburgo (1676), siendo recompensado por Carlos II con el collar del Toisón de Oro (26.IX.1675). A comienzos del año siguiente planeó y ejecu- tó un audaz golpe de mano en territorio enemigo, donde sorprendió y tomó la plaza de Châtelet (4.I.1676), saqueada antes de regresar a Cambrai, su base de partida. El 3 de enero de 1678 se le encargó la defensa de Yprès, amenazada por los franceses, cu- yo asedio sostuvo vigorosamente hasta que se vió obligado a capitular tras perder la contraescarpa de la ciudadela en un ataque nocturno (25.III.1678) donde los france- ses emplearon masivamente proyectiles incendiarios. Su defensa, que sería reputada dos siglos después de “muy honrosa” por el historiador, académico y presidente del gobierno Cánovas del Castillo, fue el epílogo de la dominación española en aquella ciudad, cedida definitivamente a Francia en virtud de la Paz de Nimega (7.IX.1678). En octubre de 1681 estaba ya designado para el gobierno de las Armas del Reino de Galicia, que desempeñó entre 1682-1684. En marzo de dicho año fue llamado a Na- varra para mandar, con rango de maestre de campo general, el cuerpo de ejército que había de pasar a Cataluña, lo que verificó el 7 de agosto de dicho año, tras haber ejer- cido interinamente el gobierno por la muerte del virrey Iñigo de Velandia. Posterior- mente fue nombrado consejero del Supremo de Guerra, en la Corte, maestre de cam- po general de Cataluña y, desde 1689, gobernador de la armas del Principado, en cu- ya condición mandó el ejército que recuperó Camprodón (21 de agosto). También se halló en la batalla del Rio Ter (27.V.1694) y en el infructuoso asedio de Palamós (1695). En marzo de 1697 se le concedió en propiedad el virreinato de Navarra, em- pleo que fungió escasos dias, ya que falleció en Pamplona poco después de tomar posesión. El Obispo de la ciudad, Toribio de Mier, que comunicó su muerte a la Cor- te, le sucedió temporalmente al frente del gobierno. Había casado con Delia de Beaufremont, en la que tuvo tres varones: Carlos Manuel (1656-1728), III marqués de Conflans (1698-1728), caballero de Toisón de Oro (12.I. 1700); Juan Carlos (1657-1679), conde de Bussolino, y Juan Cristóbal (1658-1725). Los dos primeros sirvieron a España, pero el tercero lo hizo al rey de Francia, dueño del Franco Condado desde 1678, que le haría marqués de Watteville y comendador de la Orden de San Luis. © JUAN L. SÁNCHEZ. |
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| Diversos grabados que reproducen diferentes retratos de Charles de Watteville, II Marqués de Conflans. Abajo, el escudo de armas de la familia Watteville-Joux. |
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