![]() |
|||||||||
| I MARQUES DE SAN ROMAN (1614-1625), III MARQUES DE VELADA (1616-1666), SEÑOR DE VILLANUEVA, VILLATORO Y REVILLA DE LA CAÑADA (1616-1666), COMENDADOR DE MANZANARES EN LA ORDEN DE CALATRAVA (1616-1666), MAESTRE DE CAMPO DE INFANTERIA ESPAÑOLA (1636-1640), MAESTRE DE CAMPO GENERAL (1641), GENERAL DE LA CABALLERIA (1642), CAPITAN GENERAL DE LOMBARDIA (1643-46) Y DE ORAN (1625-28), CONSEJERO DE ESTADO Y GUERRA (1647-53), PRESIDENTE DEL CONSEJO DE LAS ORDENES (1653-61) Y DE FLANDES (1661-1666). Fue el primogénito de Gome Dávila (†1616), II marques de Velada, ayo del rey Feli- pe III, después su Mayordomo mayor, y de su esposa, Ana Álvarez de Toledo. Nació en el palacio real, donde vivió ininterrumpidamente hasta que el rey le concedió la capitanía general de Orán, saliendo de la Corte el 18.IX.1625. Había sido menino y bracero a la Reina doña Margarita y después gentilhombre de cámara los reyes Fe- lipe III y Felipe IV. En 1614, Felipe III, su padrino de baustismo, le concedió el títu- lo marquesal de San Román —que transfirió a su primogénito en 1625— y dos años mas tarde (1616), a la muerte de su padre, le sucedió en su títulos y señoríos, como también en la grandeza de España y en la rica encomienda de Manzanares, de la Orden de Calatrava, en la cual ingresó el mismo año. Alvarez de Baena, en “Hijos de Madrid” (I ,148-150), pondera su gobierno africano, que incluía las plazas de Orán, Mazalquivir y Tremecén, del cual tomó posesión el 11.X.1625 y desempeñó hasta el 6.IV.1628, en que le sucedió Francisco de Andia e Irarrazábal, vizconde de Santa Cara; pero lo cierto es que el juicio de residencia que éste le formó, que conserva la Real Academia de la Historia, contenía 32 cargos que deslucen su gestión, aunque el rey no consintió que fuera sentenciado por ninguno. Posteriormente fue nombrado Capitán general de Mar y Tierra para la reconquista del puerto de La Mina, en Guinea, y para la segunda expedición de San Salvador de Bahía, en Brasil, pero no llegó a ejercer ninguno de ellos, como tampoco el gobierno de las Armas de Portugal, pasando a Flandes a servir a las órdenes del Cardenal In - fante. Gascón nos informa que partió de la Corte el 29.V.1636. El infante D. Fernando le concedió el mando del Tercio de Infantería española que estaba vacante por la muerte del marqués de Celada, la Capitanía general de las pla- zas marítimas de la Costa de Dunquerke y de la Armada Naval de Flandes. Raras veces mandó personalmente su tercio, a cargo sucesivamente de los sargentos ma - yores Pedro de la Cotera, Baltasar Porcell y Bernabé de Vargas, cuyas promociones alentó. El cronista Cevallos le reputa atinadamente de cortesano antes que soldado y nos recuerda que su tercio era por entonces apodado como «Tercio los asadores de la cocina de S.A», destacando con ello el trato de favor que recibió de los provee- dores de bastimentos del Ejército. A primeros de abril de 1640 fue designado embajador extradordinario en Londres, junto al marqués e historiador Virgilio Malvezzi, en apoyo del vizconde de Villaher- mosa para negociar una alianza anglo-española con el amenzado Carlos I, a quien conocía desde su larga estancia en Madrid (1623-25), cuando vino como príncipe de Gales para negociar su posible boda con la infanta María. El rey inglés había convo- cado al Parlamento, dominado por Cromwell, que consiguió enjuiciar y condenar a muerte al primer ministro del rey, el conde de Strafford, momento en que, dando su misión por perdida, abandonó el país (marzo de 1641) y regresó a Bruselas. Felipe IV le designó Maestre de campo general del ejército contra Holanda aquella campaña, en que cubrió al Cardenal Infante mientras éste asistía al socorro, sitio y recuperación de Aire, donde enfermó y murió sin ver recobrada la plaza, que toma- ría su sucesor, Francisco de Melo. El marqués de Velada fue promovido entonces al generalato de la Caballería del Ejército de Flandes, que sirvió a las órdenes de Melo en la batalla de Honnecourt (26.V.1642). Según Álvarez de Baena, «la voz común de todo el ejército le dió la mayor parte de la batalla que se ganó contra Francia en Honnecourt, cerca de Châtelet». Esta es la batalla que evocó el pintor Jean de Bruyn a los pies de su corcel, en el magnífico retratato ecuestre que después grabaría el bu- ril de Antoon van der Does, una de cuyas copias preserva la Biblioteca Nacional (IH, 2480) y que reproducimos parcialemnte al márgen. El año siguiente Felipe IV le nombró gobernador y capitán general de Lombardía, empleo que ejerció desde el 29.VI.1643 hasta que, debido a su mala salud, obutvo licencia para regresar a la Corte (febrero de 1646), donde se le dió asiento en el Con- sejo de Estado y Guerra (21.VI.1647). Luego sería presidente del de las Órdenes Mi- litares (16.XII.1653), gobernador del Consejo de Italia (1660-61) y presidente del de Flandes, cargo que ejercía cuando murió en Madrid. © JUAN L. SÁNCHEZ. |
|||||||||
| Gome Dávila, II marqués de Velada, preceptor del infante D. Felipe y padre de Antonio Sancho Dávila. Su pupilo, el futuro rey Felipe III, apadrinó a su hijo el dia que recibió su bautismo, celebrado en San Gil, el 24.I.1590. |
|||||||||
![]() |
|||||||||
| Fragmento del retrato de Antonio San- cho Dávila, pintado en Flandes por Jan de Bruyn, del tiempo en que fué general de la Caballeríade aquel Ejército («Duci generalis equites in Belgio», se lee al pié), que grabó A. van der Does en gran formato (405 X 300 mm). |
|||||||||
![]() |
|||||||||
| Las Armas de Velada en la portada de un manuscrito anónimo que conserva la Biblioteca Nacional de Madrid. |
|||||||||
