GIOVANNI TOMMASO SPINA (1556-1625), SEÑOR (1611) Y I MARQUES
DE SALCITO; CAP. INFª NAPOLITANA (1587), CAP. DE CABª (1595),
MDC INFª NAPOLITANA (1601), GOBERNADOR DE LAS ARMAS DE LA
PROV. DE OTRANTO (1610-19), CONSEJERO DEL COLATERAL DEL
REINO DE NÁPOLES (1619-1625).

Pertenecía a una antigua y patricia familia de Scala, aunque originaria de la vecina A-
malfi, que tenía su enterramiento en la iglesia de San Agustin de Nápoles y figuraba
inscrita en el Libro de Oro del cuartel de Nido, entonces uno de los cuatro de la noble-
za partenopea. Aunque no he conseguido indentificar a sus padres, sabemos que fue-
ron sus hermanos: Annibale (†1620), el primogénito; Scipione (1553-1639), que fue
obispo de Lecce durante cerca de 49 años, —desde 10.V.1590 hasta 6.III.1639, en que
falleció— y Orazio, el único al que precedía en la cuna.

Entre mayo y junio de 1587 levó una compañía para el tercio de infantería napolitana
de
Carlo Spinelli, solicitado por Felipe II al virrey Miranda (4.III.1587), para tomar
parte en la invasión de Inglaterra. Embarcado en Nápoles el 19 de julio de aquel año,
desembarcó en Savona (29.VII), atravesó los Alpes por Saboya y, recorriendo «el ca-
mino español», llegó a Luxemburgo el 10 de octubre, quedando acuartelado en Bra-
bante (P. Giustiniano, 1609). Al no tener efecto la proyectada invasión, fue empleado
el año siguiente en las conquistas de Bonn (22.IX.1588) y de Wachtendonck (20.XII.
1588), tras las cuales Spinelli regresó a Nápoles y el tercio sucedió en Pietro Caetani,
duque de Sermonetta y, después, en Alessandro de' Monti, marqués de Acaia (1593).
A las órdenes del primero asistió Spina a las dos expediciones de Farnesio en Francia,
para los socorros de París (1590) y Rouen (1592), quedando después de guarnición  
en la Fère. Allí le sorprendería el motín de las compañías que se hallaban en Zichem
(26.VII.1594), por cuya causa sería desmovilizada la unidad (1596), aunque no lo fue-
ra su compañía. En 1595 recibió el mando de una compañía de caballos ligeros italia-
nos que sería disuelta tras alcanzarse la paz con Francia (Vervins, 23.V.1598).

Juan regresó a Nápoles, donde levó un tercio de infantería, en la primavera de 1601,
para servir nuevamente en Flandes. En agosto se hallaba ya en Saboya para empren-
der una nueva travesía del «camino español», ahora a las órdenes de Federico Spino-
la y en compañía de otros tres tercios napolitanos (marqués de Bella, Teodoro-Trivul-
cio y Antonio Gambaloita) más el de españoles de Bracamonte;llegados a Namur (no-
viembre), su tercio y el de Bella recibieron órdenes de marchar a Brabante mientras
que los restantes se incorporaban al asedio de Ostende. En julio de 1602 acudió al so-
corro de Grave, sitiada por Mauricio de Nassau, a las órdenes de Francisco de Mendo-
za (1545-1623),almirante de Aragón, militar poco estimado de sus hombres que venía
de padecer una larga prisión en Holanda. Sus disposiciones no fueron acertadas y el
tercio de Spina fue sacrificado en un ataque inútil sobre las trincheras holandesas
(20.VIII.1602), llevado a cabo con poco apoyo y escasos medios (J. J. Orlers, 1624); si
bien el italiano
Giustiniano, testigo ocular, habla de una pronta retirada con poca per-
dida. En todo caso, el tercio se amotinó poco después, apoderándose de Hoogstraten
(1 de septiembre de 1602), cerca de Breda; un motín que no lograría reducirse hasta
el 18 de mayo de 1605, tras lo cual la unidad fue licenciada. Juan Tomás  permaneció
sirviendo en Flandes —como maestre de campo reformado— hasta la conclusión de
la campaña de 1606, cuando ya se vislumbraba la suspensión de hostilidades previa a
la tregua de los doce años (1609).

Apenas de vuelta en Nápoles, recibió del virrey conde de Benavente la patente para
levantar un nuevo tercio de infantería regnícola (13 de enero de 1607), que debía con-
ducir a Milán para una campaña que su gobernador, el conde de Fuentes, proyectaba
contra los venecianos; pero al no tener ésta efecto, el tercio fue reformado el mismo
año (Zotta, 2002).  En 1610 fue proveído con la gobernación de las armas de Tierra de
Otranto, una de las doce provincias del reino, bañada por el Adriático (E) y el Jónico
(S) y, por lo tanto, de las más expuestas a las incursiones turcas. Hasta 1619 fue  res-
ponsable de su defensa militar, que dirigía desde Otranto —pese a que el gobierno po-
lítico y religioso residía en Lecce, donde su hermano era obispo—, así como del man-
tenimiento de sus ocho fortalezas y numerosas torres de vigilancia, la conservación
de sus presidios y de la milicia llamada «del Batallón». Después residió en Nápoles y
fue consejero del Colateral hasta su muerte, sobrevenida en octubre de 1625. Pietro
de la Valle la supo apenas sobrevenida al llegar a Malta (4.XI.1625), por boca de un
amigo común, el caballero jerosolimitano Marco Antonio Brancaccio. Fue célibe, he-
redándole su sobrino Francisco, hijo único de su hermano mayor Annibale.

Sus largos años de servicios le fueron recompensados con un título marquesal sobre
la villa de Salcito, en el territorio de Molise (actual provincia de Campobasso), lugar
que aparece frecuentemente deformado en las citas (Saliceto, Salceto, Saceto, etc.),
que responde a la antigua Saliticum y cuyo primer feudatario fue Nicolás de Evoli
(1337). He reconocido su dilatada cadena señorial tratando de hallar algún vestigio
sobre sus progenitores, pero confirma Cesare d’Engenio que fue el primero de su fa-
milia en poseerla (1611), como también el primero que se tituló marqués del lugar
por merced real, que ya gozaba el 30 de agosto de 1622, del cual se adorna en la carta
que escribió en dicha fecha a su antiguo camarada de armas Carlos Coloma (1566-
1637), publicada por Avalle-Arce. Por ello, cuando en 1627 Pedro A. Lonati solicitó a
Felipe IV un título marquesal, fundamentó su pretensión en las mercedes anterior-
mente concedidas a otros, entre ellos a Spina, que también conoció Matteo Camera,
aunque la retrasara a 1624. Sin embargo, González Doria data la concesión de dicho
título el 13 de enero de 1670, a favor de Pablo Francone, quien lo adquirió por enaje-
nación de la tercera marquesa, Juana Spina (†2.VII.1700), que no había procreado
descendencia en ninguno de sus dos maridos. Fue la única hija de Francisco Spina,
sobrino de nuestro Giovanni Tommaso.

El
capitán Alonso Vázquez (c. 1556-1615), que le conoció en Flandes, dejó de él la si-
guiente semblanza: «El capitán Juan Tomás Espina, siéndolo de infantería italiana,
peleó con grandísimo esfuerzo y valor; fue hechura de Alexandro (Farnese) y, por
sus grandes servicios y merecimientos, se le dio (después) una compañía de caballos.
Sirvió y peleó con ella gallardamente e hizo cosas muy señaladas: digno este valiente
capitán de haber ocupado puestos de mayor importancia». Los tuvo sin duda, pues
fue maestre de campo, gobernador de las armas de una provincia y consejero del Co-
lateral de Nápoles, pero el autor, que ultimó su libro en 1614, poco antes de morir, no
llegó a conocerle tales promociones.


                                                                                           © JUAN L. SANCHEZ.
Escudo de armas de la familia Spina, se-
ñores del feudo de Bugnano, «sito en el ca-
sal de Casapuzzana, perteneciente a la
ciudad de Aversa», cuya sucesión seño-
rial, custodiada en el Archivio di Stato di
Napoli (Spoglie delle significatorie dei re-
levi, vol. 16, fol. 114v.), fue publicada con
posterioridad a mi investigación en  Note e
documenti per la storia di Orta e di Atella.
Istituto di Studi Atellani. Frattamaggiore,
2006 (dir. F. Pezzella). Gracias a este
trabajo he podido inferir que el padre de
los hermanos Spina ciitados en el pre-
sente estudio fue Marco Antonio Spina, III
señor de Bugnano, que en 1533 sucedió
en el señorío a su fallecido padre Giovanni
Tommaso Spina, abuelo paterno homóni-
mo de nuestro personaje. Lamentablemen-
mente, no se noticia el nombre de la es-
posa, su madre.
Retrato de Scipione Spina, hermano mayor
de Gio. Tommaso, que orna su mausoleo
en la catedral de Lecce. La lápida, abajo,
aporta información sobre su largo minis-
terio, siendo decano de los obispos y que
reconstruyo magníficamente la casa
arzobispal, pero salda su orígen familiar
con un lapidario «patrizio napoletano».
GIOVANNI TOMMASO SPINA, I DE MARQUES DE SALCITO
(Scala, Italia, ca. 1556 – Nápoles, 1625)
Francisco de Mendoza, almirante de Ara-
gón y
general de la Caballería de Flandes,
ordenó al tercio de Spina atacar las trin-
cheras ante Grave (20.VIII-1602), donde
fueron rechazados, amotinándose poco
después.