MATEO SERRANO (1550 -1616), CAPITÁN DE INFANTERIA (1580),
TENIENTE DE GENERAL DE LA ARTILLERIA (1593-1596), GOBERNA-
DOR DE SLUIS (1596-1604), CONSEJERO DE GUERRA EN LOS PAI -
SES BAJOS (1609-1618).

Fue uno de los capitanes del tercio de infantería española que levantó el maestre de
campo Luis Enríquez para la conquista de Portugal, que pasaron muestra ante Fe-
lipe II en Cantillana (13 de julio de 1580). A dicho tercio le cupo la toma de Oporto,
apareciendo Serrano mencionado en diversas acciones (CodoIn, 1862). Reformado
al pacificarse el reino (1583) y, tras contraer matrimonio en San Clemente, pasó a
Flandes en calidad de entretenido junto a la persona del capitán general, Alejandro
Farnesio, hallándose en el sitio de Amberes (1585). En la misma condición le cita
en 1587 el coronel Verdugo (Commentario, 1834), cuando hubo de conducir desde
Frisia a Flandes al regimiento irlandés de Guillermo Stanley (1548-1630), uno de
los señalados para embarcarse en la frustrada invasión de Inglaterra. Tras la muerte
de Farnesio (1592), el conde Pedro Ernesto de Mansfeld (1517-1604), gobernador
interino, le prorrogó el entretenimiento y le confió una misión en la Corte, que apro-
vechó para presentar un memorial al rey solicitando alguna merced por sus servi -
cios. Regresó a Flandes con una carta de recomendación real (31.XI.1593), que tuvo
efecto el 14 de marzo siguiente cuando fue designado teniente de general de la Arti-
llería (AHN, Est., lb. 262, fol. 58v). Los autores del
Diccionario de personajes con -
quenses
(Cuenca, Diputacion Prov., 2002), confundieron este empleo con el de te-
niente general, que a la sazón sólo existía en el Arma de Caballería, cuando Serrano
no era más que uno de cinco los ayudantes del
general de la artillería del ejército de
Flandes, Valentin de Pardieu, conde de la Motte aux Bois, y su graduación militar la
de capitán del ejército.

Sin embargo, tuvo la dirección de la artillería junto a
Cristóbal Lechuga en el sitio de
la pequeña plaza de La Capelle, rendida el 9 de mayo de 1594 y, de nuevo colegiada-
mente con el anterior —al morir el conde de la Motte durante el cerco de Doullens
(16.VII.1595)— en la conclusión del cerco de dicha plaza (28 de julio) y durante todo
el de Cambrai (20.VIII – 9.X.1595). Pese a dichas victorias, la liga católica contra el
ya coronado rey Enrique IV de Francia, se resentía por la incesante defección de sus
antiguos partidarios, por lo que Pedro Enríquez de Acevedo, conde de Fuentes, nue-
vo gobernador del Estado, le confió la misión de retener la alianza con Juan Luis de
Nogaret de la Valette (1554-1642), duque d’Épernon, con quien  logró firmar un tra-
tado que comprometía a éste a proseguir la lucha en Provenza (10.XII.1595).

El año siguiente asistió al nuevo general de la artillería, conde de Boussu, en el ase-
dio de Calais, siendo nombrado, tras la toma de la plaza (24 de abril de 1596), gober-
nador de la de Sluis (La Esclusa, Exclusa o Inclusa en nuestros textos), en la vacante
producida al pasar Juan de Rivas a gobernar la recién conquistada.En 1601, asistien-
do voluntariamente al sitio de Ostende, hubo de entrar en la plaza, como rehén, jun-
to a Mateo de Otañes (1558-1626), mientras que Lord Fairfax y sir John Ogle pacta-
ban con el Archiduque Alberto su capitulación (22.XII.1601); pero aquello formaba
parte de la estrategema del gobernador Francis Vere (1560-1609) para retrasar el in-
minente asalto español hasta la llegada del socorro que aguardaba por momentos.
Una vez reforzado y abastecido por mar (24.XII), el general inglés justificó la ruptu-
ra del pacto,  que no habían llegado a firmarse, devolviendo los rehenes con una car-
ta exculpatoria, fechada el 25, alegando que no podía entregar la plaza habiendo si-
do socorrido. Mateo Serrano permaneció en el lugar hasta que se dio el asalto, la no-
che del 7 de enero, que fue rechazado, regresando después a Sluis.

El largo asedio de Ostende, que se prolongaría hasta el 23 de setiembre de 1604, fue
causa indirecta de la pérdida de Sluis, que controlaba la salida al mar del Escalda y
cuya conservación era de vital importancia para la seguridad del comercio portuario
de Amberes. En un desesperado intento por salvar a Ostende, ya cerrada al mar por
los sitiadores, Mauricio de Nassau lanzó un ataque de diversión sobre Sluis, donde
conseguiría un éxito muy superior al de sus mejores expectativas. Tras desembarcar
un fuerte ejército en la isla de Cadzand (25 de abril de 1604), consiguió apoderarse
de los fuertes que defendían los aproches a la plaza y la asedió. Artillada con un cen-
tenar de cañones y fuerte «por arte y por naturaleza», hubiera podido resistirlo, pero
como la mayoría de los suministros se dirigían a Ostende, apenas había en sus alma-
cenes provisiones para un mes. Consciente del peligro, el Archiduque ordenó soco-
rrerla, empresa en la que sucesivamente fracasaron
Luis de Velasco (1559-1626),
Fernando Girón (1564-1631) y el mismísimo Ambrosio Spinola, viéndose Mateo Se-
rrano obligado a rendirla el 28 de agosto.

Había prolongado la defensa de la plaza hasta más allá del límite de sus recursos,
pero la pérdida había sido sensible por su valor estratégico y porque, además de la
artillería, los holandeses capturaron íntegramente la armadilla de galeras surta en
su puerto. Serrano fue acusado de imprevisión por el Consejo de Estado, que orde-
nó su apresamiento (Roco, 1973), siendo posteriormente enjuiciado y sentenciado a
inhabilitación perpetua (AGS,SP,1800). El 18 de diciembre de 1605 ya se había eje-
cutado, pues en dicha fecha le hallamos de nuevo en la Corte, que a la sazón residía
en Valladolid, para impetrar el perdón real; dicho dia deponía como testigo en las
pruebas para la concesión del título de la Orden de Alcántara que pretendía Francis-
co Calderón de Vargas, hijo del célebre D. Rodrigo Calderón, antiguo camarada de
armas en Flandes, declarando tener 55 años de edad. Desde Bruselas, el Archiduque
apoyó su causa escribiendo al rey (23.III.1606) que consideraba exagerado su casti-
go «
por la notoriedad de sus servicios» (A.H.E., 1928). Aun habría de desplazarse a
Madrid en el verano de aquel año, cuando los consejos se trasladaron nuevamente
a la antigua Corte,pero finalmente obtuvo el perdón real y en 1609 se hallaba de nu-
evo en Flandes, empleado por el Archiduque como consejero de guerra de aquellos
estados, como se acredita en la condena por blasfemia impuesta aquel mismo año
por el Santo Oficio a su hijo Francisco, residente en San Clemente (Cirac, 1965).
Fungió dicho empleo hasta su muerte, ocupando su vacante el todavía sargento ma-
yor Otañes, arriba mencionado, futuro maestre de campo,
gobernador de Orbetello,
en Toscana, y de
Alessandria en Milán. (AHN, Est, Lb.259).

                                                                                        © JUAN L. SÁNCHEZ.
La Iglesia Mayor, o de Santiafo, frente al
edificio del actual Ayuntamiento, donde
probablemente fue bautizado Mateo
Serrano, ca. 1550-1551.
El asedio de Doullens, según un grabado
coetáneo de Frans Hogenberg (detalle iz-
quierdo), que resolvió en la misma ilustra-
ción el bombadeo del castillo, su asalto (31
de julio) y la batalla en que previamente
fue derrotado el socorro francés (24.VII).
La plaza de Ostende, asediada por los es-
pañoles desde 1601 hasta 1604. Mateo Se-
rrano estuvo en su interior como rehén,
desde el 22 hasta la víspera de Navidad de
1601, mientras los holandeses pactaban
los términos de una capitulación que
inclumplirían. Para eludir la jutificación de
aquel incumplimineto, Richard Vere, go-
bernador de la plaza por los Estados gene-
rales, concluyó sus famosos Comentarios
dias antes del suceso.
La plaza de Sluis, próxima a la desembo-
cadura del Escalda. El grabado de Hogen-
berg no muestra el asedio de 1604, sino la
conquista española (1587) t, en concreto,
el ataque que ditrigió Cristóbal de
Mondragón.
MATEO SERRANO.
San Clemente (Cuenca), ca. 1550-51 – Bruselas, 1616