BALTASAR MERCADER Y CARROZ (1607-1676), CBº DE LA ORDEN DE
MONTESA (1654); SOLD. INFª ESPAÑOLA (1623), CAPITAN ID. (1631),
SARGENTO MAYOR (1636-40), TENIENTE DE MDCGRAL (1640) MDC
INFª ESP (1643), SGTº GRAL DE BATALLA (1652), CASTELLANO DE
AMBERES (1653), MDCGRAL EJTº LOMBARDIA (1658), CASTELLANO
DE MILAN (1661-1676).

FILIACIÓN Y PRIMEROS SERVICIOS:
Fue hijo de Baltasar Mercader y Carroz (ca.1570 - dp. 1629), caballero de Santiago,
baile general de Valencia, hermano del conde de Buñol, y de su esposa Elena Carroz
y Peralta, ambos naturales de Valencia.
Comenzó a servir muy jóven, enrolándose con 16 años cumplidos en el Tercio de  
Juan Claros de Guzmán y Silva (1580-1640), II conde (consorte) de Fuentes, con el
cual partió a Flandes, vía Génova y Lombardía, en 1623. Se halló de capitán en el so-
corro de Brujas (1631) y en 1636 era sargento mayor del tercio de Enrique de Alagón
y Pimentel (1602-1651), conde de Fuenclara, a cuyas órdenes asistió a la invasión de
Francia y toma de Corbie (16.VIII.1636), a la reconqusita de fort Kallo (21.VI.1638),
y al levantamiento del sitio de Saint-Omer (11.VII.1638); aquel año, mandó el tercio
en el socorro de Gueldres (26.VIII), hallándose su MdC enfermo en Amberes.
Siguió fungiendo el empleo bajo el mando del sucesor en dicho tercio, Jerónimo de
Aragón y Tagliavia (c. 1598-1668), hermano de dos duques de Terranova que fueron
caballeros del Toisón.En 1640 ascendió a teniente de maestre de campo general, que
desempeñó en dos batallas de distinto signo, pero en las cuales se le ordenó idéntica
función: el mando de un cuerpo de acarbuceros, escogidos entre los tercios españo-
les, desplegados y emboscados en orden abierto. En la de Honnecourt (26.V.1642),
su actuación impidió la fuga de los vencidos, infligiendo severas pérdidas a los fran-
ceses, que solo podían cruzar el Escalda por un puente; sin embargo, en la de Rocroi
(19.V.1643), fue sorprendido al comienzo de la lucha (quizá por una delación) y cayó
prisionero. Hallándose en dicha situación, Francisco de Melo (1597-1651), goberna-
dor de los Paises Bajos, le remitió fondos para la asistencia de los prisioneros captu-
rados en la batalla «
para socorrerlos y volverlos a aquellos estados cuando se esca-
paran de la prisión (como lo hizo) y asistió a más de 1.500 soldados»
(AHN,Est,Lb.
271). Rescatado en octubre del mismo año, a su regreso a Flandes fue proveído con
el tercio del duque de Alburquerque, vacante desde el mes de marzo anterior,
que
había mandado en la batalla el SgM
Juan Pérez de Peralta. No obstante, prosiguió
coordinando, bajo el gobierno del marqués de Castel-Rodrigo, el socorro a los pri
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sioneros de Rocroi, liberados tras un canje general en octubre de 1646.

MAESTRE DE CAMPO:
Mandó su tercio en el intentado socorro de Gravelines, frustrado por la pérdida del  
fuerte de San Felipe (1644); en el más afortunado de Brujas y en el que se trató de
meter en Dunkerque cuando cayó en poder de Francia (1645); en las reconquistas
de Lannoy, Armentières, Menin, Commines, Landrecies y Dixmude (1647); en las
de Furnes y Lens, en la batalla dada en su contorno contra el tardío socorro francés,
en el malogrado socorro de Ypres y en la recuperación de Courtrai (1648); en las to-
mas de Saint-Venant e Yprès y en los socorros de Cambrai y Bouchain (1649), en los
cuales tuvo destacadas actuaciones. En el primero de ellos, el 29 de junio,
«acudió
don Balthazar Mercader, con cavalleria y infanteria y acometió al enemigo con tal
valor que los forçó a volver a sus trincheas»
(Vincart,1894),que poco después aban-
donaron marchando a Chatêlet. En agosto, intentaron los franceses sitiar la otra pla-
za, pero
«Don Balthazar Mercader réussit à faire entrer des renforts à Bouchain so-
us les yeux du comte d'Harcourt» (Robert, 1899). Aquella campaña, «una de las más
gloriosas que han hecho nuestras armas», según el conde de Fuelsaldaña (Co.do.In,
LXV, 556), concluyó con la reconquista de la Motte-aux-Bois. El año siguiente par-
ticipó en la invasión de Francia, donde se tomaron las villas y plazas de Châtelet (Le
Catelet), Hirson, La Capelle, Aubenton, Verdun, Moncornet, Rethel,
Mouzon y Ste-
nay; en 1651, en las reconquistas de Bergues-St. Winocq (Bergues-sur-Sambre),«en
los sitios y tomas de Linque
(Lynck), Burque [Burcht] y los demás fuertes de la ribe-
ra de Sambra» (exp. Bravo Zambrana); en 1652 en las reconquistas de Gravelines y
Dunkerque y en las tomas de Chaun
y y Vervins, en Francia, donde el año 1653 cayó
finalmente Rocroi en poder de los españoles. Le había tocado vivir una
esplendoro-
sa racha de victorias del Ejército de Flandes (1647-53), sólo superada en los anales
militares por las de Farnesio entre 1579-92, y antepuesta a las de Spinola
(1603-07
y
 1623-27) o el Palatinado (1619-21).

El 16.X.1647, tras la recuperación de Dixmude, fue nombrado gobernador de dicha
villa, con retención de su tercio, para dirigir la reconstrucción de sus fortificaciones.
Aunque mantuvo dicho cargo hasta su promoción a la castellanía de Amberes, des-
de mayo de 1648 mandó en la plaza su teniente, el ya aludido Juan Pérez de Peralta,
que luego sería su gobernador propietario (1653-58).


EL GENERALATO:
En 1652 ascendió a Sargento general de batalla y el siguiente se le confió la castella-
nía de Amberes, la más importante de los Países Bajos.Allí se recibió en la Orden mi-
litar de Santa Maria de Montesa (1654) y, en agosto del mismo año, se veía sorpren-
dido con la llegada a la ciudad de Cristina de Suecia, que había abdicado de su digni-
dad real apenas dos meses antes en Upsala y entró de incógnito. Así lo narraba, dias
después, a su primo Laudomio Mercader y Centelles  (1592-1654), conde de Buñol:
«La señora rreyna de Suecia se me entró por las puertas desta villa a quatro deste,
bestida de onbre y en un carro»
 (Clavería, 1954). El 22 del mismo mes, le confiaba
que:
«Me allo aquí con la Señora Reyna de Suecia y tan favorecido que soy todo su
priuanza. Como está incógnita, suele pasear conmigo en mi coche y son mis herma-
nas sus balidas»
. Sin embargo, Cristina marchó pronto a Bruselas, donde abrazó el
catolicismo la víspera de Navidad de aquel año, y después a Roma, adonde llegaba
en
setiembre del siguiente. También Italia sería el último destino de Baltasar, que el
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.III.1658 partía hacia Milan para ejercer el cargo de Maestre de campo general en
Lombardía,
cuya situación militar y política era muy delicada. El conde de Fuensal -
daña, uno de los artífices de los éxitos militares arriba repasados, no había sido bien
acogido cuando se hizo cargo del gobierno milanés (1656); se vió  incapaz de organi
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zar la recuperación de Valenza del Po (1657) y manifestó a la Corte su deseo de re-
nunciar al cargo. Atendiendo a sus razones, se decidió sustituírle por Íñigo Vélez de
Guevara (1597-1658), VIII conde de Oñate; sin embargo, una larga y grave enferme
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dad demoró su partida,que hizo inviable su muerte (6.III.1658). Anticipándose a és-
ta, Felipe IV había previsto que Mercader cooperase con Fuensaldaña, designando a
Juan Antonio Pacheco (c. 1606-1680), IV marqués de Cerralbo, para sucederle en
Amberes.

La entrada de la Inglaterra cromwelliana en la guerra (1656), aliada con Francia, ha-
bía empeorado sensiblemente la situación española, sobre todo porque su armada
capturó parte de la flota de Indias en 1656 y bloqueó en Canarias la 1658. El Milane-
sado carecía de recursos —
«no se podía sacar sangre de una piedra», decía un con -
temporáneo (Signorotto,2001, p.306)— y Francia contaba en Italia con aliados loca-
les, los duques de Saboya y Módena. El 22 de julio de 1658 el ejército coaligado se
presentó ante Milán, intentando sorprenderla. Tras sostener algunas escaramuzas,
el enemigo se retiró a Melegnano, pero el 4 de agosto ponía cerco a Mortara, que no
pudo ser socorrida y hubo de capitular el 25.Francia acariciaba la posibilidad de atra-
er a la
República véneta a la coalicción antiespañola, pero la muerte de Cromwell (3.
IX.1658) y la dimisión de su hijo Richard como Lord Protector (25.V.1659), que pre-
ludiaban la restauración de los
Stuart, refugiados en Bruselas y protegidos por el rey
de España, aceleraron los acuerdos de la Paz de los Pirineos (7.XI.
1659). Valenza del
Po y Mortara fueron restauradas el 30.XII.1659, a cambio de Vercelli —devuelta al
duque de Saboya— y Correggio,  al de Módena. Aunque Mercader no había tenido o
-
c asión
de revalidar sus talentos militares, demostró gran capacidad al solucionar los
problemas que planteaba la reducción compensada del ejército, formando parte de
una junta integrada, con él, por el marqués de Spinola, Vitaliano Borromeo e Iñigo
de Velandia. Desde su llegada a Milán, y en razón a su cargo, formó parte del Conse
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jo Secreto de gobierno, al que siguió perteneciendo hasta el final de sus dias. El año
1661 sucedió como castellano del castillo sforzesco al fallecido Juan de Borja y Ara
-
gón, residiendo en la fortaleza, con su esposa e hijos, hasta su muerte. Los dos varo-
nes, Francisco y Diego, fueron también militares.

                                                                                          © JUAN L. SÁNCHEZ.
Retrato de Baltasar Mercader, de autor
anónimo, pintado durante su cautiverio en
Francia (1643), que conserva el Museo de
Versalles. Poseía una imágen de mayor
resolución, desaparecida con la pérdida
del tantas veces mencionado disco duro.
Baltasar Mercader luciendo su bengala
de general. Se trata de una ilustración
decimonónica, de orígen flamenco, cuyo
tema y autor se perdieron al recuperar
este fichero del disco estropeado. Aun-
que no puedo asegurar que fuera la
intención del dibujante representar a
nuestro biografiado, lo cierto es que "un
aire" no le falta.
Retrato de Cristina de Suecia, por Bour-
don, preservado en el Prado. Mientras
que la reina muestra el aspecto que
tenía cuando se conocieron, Baltasar
tenía 12 años mas que en el retrato que
conocemos.
En la torre de Filarete, del castillo sforces-
co
de Milan, residió los últimos años de su
vida.


BALTASAR MERCADER Y CARROZ, CBº DE MONTESA
(Valencia, ca. 1607 — Milán, 1676).