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| FRANCISCO DE MELO DE BRANGANZA (1597-1651), I CONDE DE AS- SUMAR (1636), I MARQUÉS TORRELAGUNA (1642),PERMUTADO POR EL DE VELLISCA (1646).GENTILHOMBRE DE LA BOCA (1622), EMBA- JADOR ANTE SABOYA, LUCCA, TOSCANA Y EL IMPERIO (1632-1637), VIRREY DE SICILIA (1637-39), GOBERNADOR GENERAL DE LOS PAI- SES BAJOS (1641-44), VIRREY DE ARAGÓN (1647). Fue primogénito de Constantino de Melo de Braganza, consejero de Estado de Feli- pe III. Asistió a la coronación de Felipe IV, que le nombró gentilhombre de su boca, cargo que juró el 22-VI-1621,comenzando una carrera cortesana que culminaría con su designación de mayordomo de la reina en 1631. Para entonces, ya había llamado la atención del Conde-Duque de Olivares, que le confió algunas misiones diplomáti- cas: embajada extraordinaria ante el duque de Saboya y tratado con Génova (1632), embajadas a Lucca (1634) y Florencia (1634 y 1636). Para recompensar tales servi - cios, el rey le nombró conde de Assumar, en Portugal (30.V.1636). Hasta 1638, el Conde-duque cuidó de su preparación para mayores empresas, como le reconocía el propio Melo en 1642: «La cuna de donde V.E. me ha sacado, alimentado y manteni- do» (AGS,E,3860). Tras una embajada extraordinaria ante el Emperador (1637), se le nombró virrey de Sicilia, que fungió sólamente dos años (1639-41) porque hubo de asistir como como plenipotenciario del rey de Espala a la Dieta de Ratisbona, pro- veido con la capitanía general del ejército de Alsacia, que no llegó a fungir. Reclama- después por el Cardenal Infante, pasó aquel mismo año a Flandes, donde le sucede- ría a su muerte como gobernador interino. Aupado a la capitanía general del ejército de Flandes pese a su nula experiencia mili- tar, se apoyó en Johan v. Beck para recobrar Aire (1641), Lens y La Bassée (1642) y vencer a los franceses en la batalla de Honnecourt (26.V.1642), éxitos recompensa- dos aquel mismo año por Felipe IV con el marquesado de Torrelaguna.Sin embargo, pleiteó la villa ante la Cámara de Castilla para impedir su titulación, obteniendo sen- tencia favorable en 1645;por ello,el rey le concedió el 7.IX.1646 los títulos de vizcon- de de Saceda y marqués de Vellisca, en Cuenca, lugar éste cuyos nombre trocaron sus sucesores en Villescas, aunque ya figura como antaño en la toponimia actual. Derrotado en Rocroi por la tardía llegada de Beck (19.V.1643), si bien a costa de pér- didas superiores a las suyas —y contrariamente a la especie tan diferente que logró instalarse en la historiografía— tampoco pudo evitar que sus vencedores tomaran a- quel mismo año las plazas de Thionvilley Sierk, en Luxemburgo.El año siguiente fue sustituído por el marqués de Castel-Rodrigo y se incorporó al Consejo de Estado, en Madrid. Tras salir absuelto de un proceso de residencia por su administración en Flandes, fue nombrado virrey de Aragón en 1647, aunque no llegó a Zaragoza hasta el miércoles de ceniza del año siguiente.Como en Rocroi, el duque de Alburquerque era su general de la Caballería y, como entonces, las armas volvieron a darle la espal- da, saldándose la campaña con la pérdida de Tortosa (14 de julio). Sustituído por el conde de Lemos, regresó a Madrid dedicándose a ampliar su casa en la calle Relato - res, esquina a LA de de Atocha,enfrente del impresionante, pero ya inexistente, con- vento de la Trinidad (primera sede de la pinacoteca y biblioteca nacionales), que no llegaría a disfrutar mucho tiempo. Murió sin haber llegado a cobrar nada de las mer- cedes que Felipe IV le concediera en Flandes, aunque su cicatera administración en Aragón—en tan solo un año de virrenato— le permitiera rehacer su fortuna. Casó con Antonia de Vilhena Sousa (Oporto 1601 - Madrid 1625), hija de Henrique de Sousa,conde de Miranda, y de Mencía Vilhena da Silva, en quien tuvo posteridad. © JUAN L. SANCHEZ. |
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| Grabado holandés, sin mención de auto- ría, que representa en su base la batalla de Honnecourt (detalle, derecha). Abajo, el retrato que grabara Merian para el Thea- trum Europaeum (completo y detalle). |
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