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| SANCHO MARTINEZ DE LEIVA Y HURTADO DE MENDOZA (c. 1555 - 1601), CABALLERO DE SANTIAGO (1597), SOLD INF ESP (1574) SGT INF ESP (1577), CAP INF ESP (1578), CAP CABª ESP (1585), MDC INF ESP (1588), GOB DE OLDENZAAL (1591), MDCGRAL (1596), COMEN- DADOR DE LA BARA (1598), CASTELLANO DE CAMBRAI (1599). Fue el tercer hijo varón de Sancho Martínez de Leiva y Ladrón de Guevara (1495 - 1579), señor de Leiva, Baños de la Rioja, Bozo y Villanueva del Conde, Cbº de San- tiago, y de su primera esposa, doña Leonor de Mendoza. Su padre completó una brillantísima carrera que comenzó en el Tercio de Nápoles, siendo después gober- nador de la plaza Mahdia, en la costa tunecina, llamada Africa (1550-53), cuatralvo y capitán general de las galeras de Nápoles (1553-58), capitán general de Guipúz - coa (1558-61), capitán general de las galeras de España (1563-74) y virrey de Nava- rra (1575-79). Todos sus hermanos y hermanastros —fruto del segundo matrimo- nio paterno con Dª Hipólita Eril de Cardona—fueron militares, pereciendo la ma - yoría al servicio del rey. Así, el primogénito Alonso, comendador de Alcuesca y ca- pitán general de la Caballeria del Estado de Milan, se ahogó en la jornada de la In- glatera, embarcado en la Invencible (1588) e igualmente murió ahogado Felipe (1602), caballero calatravo, sirviendo de teniente de su hermano Pedro (†1622), comendador de Esparragosa en la Orden de Alcántara, que fue capitán general de las galeras de Sicilia y de Nápoles y el más longevo de todos. Sancho comenzó a servir en Milán en 1574, sentando plaza en el tercio de Lombar- día. Su hermano Alonso, que había levado en Nápoles una muy lucida compañia de infanteria —célebre por su bandera negra (1)— para marchar a Flandes en auxi- lio de D. Juan de Austria, le nombró sargento de la misma (1577), asistiendo con ella a la toma de Limburgo (14.VI.1578). Muerto D. Juan, Alonso regresó a Nápo- les y Farnesio le confió el mando de la compañía de su hermano, incorporada en Bugen (diciembre de 1578) en el tercio de «Julián Romero, difunto», como consta- ba en la pagaduría porque aun no se le habia designado sucesor, aunque desde la muerte de Romero lo tuvo a su cargo del SgM Alvarado. Mandó dicha compañía en el cerco y toma de Maastricht (8.III - 29.VI.1679), ya a las órdenes del sustituto de Romero, el MdC Francisco de Valdés.En febero de 1580, en virtud del acuerdo con- cluído entre Farnesio y las «Provincias reconciliadas», las tropas españolas evacua- ron Flandes por segunda vez en el lapso de tres años, regresando el Tercio de Val- dés a Lombardía, por el «camino español», embarcado posteriormente rumbo a Si- cilia, donde pasó muestra en Palermo el 8 de enero de 1581. La compañía de «San- cho de Leiva» fue destinada a guarnecer el castillo de Sciacca. Aunque en dicha re- vista el Tercio sigue titulándose de Valdés, en realidad dicho MdC no les acompañó a la isla, donde llegó a cargo del SgM Francisco del Campo. Además, Valdés, proveí- do de camino con la castellanía de Piombino,en los Presidios de Toscana, ni siquie- ra vivía, pues habia fallecido a finales de 1580. En agosto de 1581, el capitán de ca- ballos Pedro de Paz fue promovido al mando del Tercio y Sancho de Leiva recibió la compañía de caballos ligeros que éste servía antereormente, pero con retención de la compañía de arcabuceros que tenía en el Tercio, de la que era alférez Juan Pe- legrin y sargento Tristán López de Luna. Al mando de ambas volvió a Flandes en 1582, donde Alonso Vázquez nos dejó un tan pormenorizado testimonio de sus hechos que sería prolijo resumirlos aquí. En mayo de 1588, sucedió a Cristóbal Mondragón al mando del Tercio Viejo, que se- ría reformado (disuelto) a causa de una leve indisciplina el 30 de octubre de 1589. Cánovas del Castillo, el conde de Clonard y otros autores, refieren emotivamente la desgarradora orden que, en la vecindad de Thielt, hubo de dar au alférez D. Pe- dro Sarmiento: «—Ea, batid la bandera y plegadla, pues ya de agora, nunca irá de- lante del Tercio Viejo». Sancho recibió una compañía de lanzas que sirvió en Frisia, donde en 1591 fungió también el gobierno de Oldenzaal. Tras la pérdida de aquella provincia (1595), regresó a España donde Felipe II le designó MdCGral de la expe- dición que preparaba contra Inglaterra el Adelantado Mayor de Castilla, Martin de Padilla, partiendo hacia la Coruña en el otoño de 1596. Hallándose en la capital herculina, le concedió el rey el hábito jacobeo por R.C. de 10.IV.1597. Las pruebas, que comenzaron el 4 de junio en Leiva y prosiguieron en Corzana, de donde proce- día su madre, se aprobaron el 11 de julio. La mayoría de los testigos que declararon conocerle cifraron su edad «en cuarenta años o poco más», (AHN, OM, exp. 4971 de su Orden), de donde hemos inferido su fecha de nacimiento. Frustrado el proyecto de invasión por el naufragio de la escuadra de Portugal (24. X.1597), recibió el encargo de conducir a Flandes las 40 compañías de infantería española alojadas en Galicia. Zarpó de El Ferrol el 17.II.1598 y arribó felizmente a Calais, entonces bajo poder español, el 26 del mismo mes, con la armada de Martin de Bretendona. Tras una breve marcha por el Boloñés (Boulonnais), llegó a los Paí- ses Bajos, donde las compañías se redujeron a 15 y pasaron a engrosar los tercios españoles existentes. Después sirvió de consejero del Archiduque Alberto que, a la muerte del MddC Alonso de Mendoza (1599), le dio el gobierno de Cambrai con la capitanía general del Cambresado. Allí murió sin llegar a cumplir dos años de man- dato, siendo enterrado en la capilla de la fortaleza. El ya citado alférez Alonso Váz- quez, que sirvió de soldado en su compañía de infanteria y le cita profusamente en sus memorias, le dedicó el siguiente elogio: «Los valerosos hechos y servicios que don Sancho hizo en Flandes y Francia son dignos de escribirse en duro bronce o mármol, con que más se ilustró la antigua casa de Leiva. Y si la muerte no le ataja- ra, habría ocupado otros muchos y mayores puestos por ser digno y merecedor de ellos». Mas adelante, le llamará «capitán invicto y nunca vencido». Casó en Flandes, ca. 1588, con Margaretta van Barick, en quien tuvo un hijo único, Antonio (1591-1615), a quien Felipe III le concedió los frutos de la encomienda pa- terna (18.VII.1602) y posteriomente su propiedad, por título de 6.XI.1609, al pro- fesar en la orden jacobea. Murió jóven, sin haber dejado posteridad en Ana Maria de Guillamas, su esposa. Alonso Martínez de Leiva, el hermano mayorzago de San- cho, procreó a otro Sancho Martinez de Leiva (1588-1643), que fue I conde de Ba- ños y I marqués de Leiva. Casó con Maria de Mendoza y Bracamonte, en quien tu- vo una hija única, Maria Isabel, que desposó a Pedro de la Cerda, IV marqués de la Adrada, de la casa de Medinaceli, virrey de Nueva España (1660-64), que tomó el apellido Leiva y en cuya prole sucedió la casa marquesal y condal. Nuestro Sancho Martínez de Leiva no consta en el World Biographical Index (WBI), por lo que ca- rece de registros biográficos en obras de referencia; sin embargo, Salazar y Castro, en Comendadores de Santiago (obra del siglo XVII publicada en 1949), trazó muy sumariamente su carrera, que perfilamos por vez primera vez a lo largo de sus 24 años de servicios. © JUAN L. SÁNCHEZ. |
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| El castillo de Leiva, en La Rioja, donde vino al mundo Sancho de Leiva, «en la segunda planta de la torre decágona». |
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| La puerta de la villa de Mahdia, del siglo XVI, que aun se conserva. Los españoles, que la llamaban Africa, la conquistaron en 1550 para abandonarla solo tres años después, siendo gobernador de la plaza el homónimo padre de nuestro biografiado. |
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| El castillo de Sciacca, en Sicilia, donde fue alojada la compañía de Sancho de Leiva en los breves meses de 1581 que permaneció en dicha isla. |
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| Geoffrey Parker afirma que éste retrato de El Greco representa a Alonso, hermano mayo- razgo de Sancho (La Gran Armada, ed. Alian- za, 1988, pg. 25). Cesare Arbasia nos dejó del mismo personaje un retrato al fresco en la bóveda de la Sala de Portugal, en el palacio que edificó el primer marqués de Santa Cruz en el Viso del Marqués (abajo). |
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| NOTA: La compañía no era sólamente notable por su enseña. Alonso de Leiva, al saber «que se había renovado la gue- rra en Flandes, y que el señor don Juan estaba retirado en el castillo de Namur, muy apretado de los rebeldes, deseoso de hacerle algun servicio y socorro de consideración, empeñó, y después vendió, cuatro lugares que tenía en el reino de Nápoles, con que levantó aquella tan celebrada compañía que llamaron de los nobles, de aventureros toda, de maeses de campo, capitanes y alfereces reformados, sin quedar hombre de prendas en Nápoles, Milan y Sicilia que no fuese por su soldado, siendo alferez della don Diego de Leiva, su tío, y sargento don Sancho de Leiva, su hermano, numerándose 800 españoles con sus criados; y los entretuvo en Lombardia a su costa». Para evitar que su bandera hubiera de abatirse ante ningún general, Alonso dispuso en el anverso, sobre la unión de la Cruz de Borgoña, la imágen de Cristo crucifica- do y, al reverso, otra de la Virgen Maria. El campo, como se ha dicho, era negro, cruzado por una aspa roja. |
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