ANIELO DE GUZMAN Y CARAFA (1641-1677), III CONDE DE LUMIA-
RES, IV MARQUES DE CASTEL RODRIGO, II DUQUE DE NOCERA
(todos, iure uxioris), CAPITAN INFª ESPAÑOLA (1658), IDEM. DE CA-
BALLERÍA (1658), MAESTRE DE CAMPO DEL TERCIO PROVINCIAL
DE MADRID (1662),  CAPITAN GENERAL DE LA ARTILLERIA DE CA-
TALUÑA (1669),  CAPITAN GENERAL DE LA CABALLERÍA DE CATA-
LUÑA (1673), VIRREY Y CAP. GRAL DEL REINO DE SICILIA (1675).

I. ANTECEDENTES FAMILIARES:
Segundogénito de Ramiro Núñez de Guzmán y Quiñones (Burgo de Osma, ca. 1600
— Madrid, 8.XII.1668) —II marqués del Toral, I duque de Medina de las Torres, II
duque de Sanlúcar la Mayor, conde de Aznalcollar, caballero calatravo (1622), virrey
de Nápoles (13.XI.1637—6.V.1644), consejero de Estado (1627), presidente de los
Consejos de las Ordenes y de Italia, que fuera yerno fugaz del Conde-Duque de
Olivares— y de su segunda esposa, doña Ana Carafa Gonzaga y Aldobrandini (1617-
1644) —VI princesa de Stigliano, VII duquesa de Mondragone, V de Sabbioneta y
Trajetto, condesa de Fondi, Aliano y Piadena—, que contrajeron matrimonio en Ná-
poles en mayo de 1636. Su hermano mayor, Nicolás de Guzmán y Carafa (1637-89),
que heredaría los títulos paterno-maternos y sería caballero del Toisón (1649), na-
ció en el palacio real partenopeo el 22 de marzo de 1637. Su madre estaba encinta el
6 de mayo de 1644, cuando el padre fue sustituído en el virreinato; el matrimonio se
instaló en el palacio familiar de Portici, en las afueras de Nápoles, de donde el duque
hubo de partir a España sin poder hallarse presente ni en el parto de su tercer varón,
Domingo (1644-1674), ni en los postreros momentos de su esposa, que falleció el 8
de octubre del mismo año. Del nacimiento de Anielo no se ha hallado aun vestigio
documental, aunque Vivonne, el general francés a quien hubo de enfrentarse en el
último de sus destinos militares, afirma que tenía 35 años recién cumplidos (
à pei-
ne âgé de trente-cinq ans
) cuando se hizo cargo del virrenato siciliano (23.IX.1676),
de donde resultaría haber nacido durante el verano de 1641.

II. INICIOS DE SU BREVE, PERO BRILLANTE, CARRERA MILITAR.
Comenzó su carrera militar a los 17 años, levando en la Corte —a sus expensas—
una compañía para el Tercio de infantería de Francisco de Guzmán, hijo del mar -
qués de la Algaba, con el cual se halló en la defensa de Badajoz, durante el largo
asedio portugués (13.VI —14.X.1658).  Casi al comienzo del mismo, el 23 de junio,
moría el maestre de campo Pedro de Paniagua y Zúñiga, marqués de Lanzarote,
siendo designado su hijo, el capitán de caballos Antonio Paniagua y Loaisa (1638-
1687), luego I marqués de Paniagua (1683), para sucederle al mando del tercio pa-
terno por lo que Anielo recibió la compañía de caballos que éste dejó vacante.
Curiosamente, cuando en la primavera de 1662, el citado Antonio Paniagua fue pro-
movido al generalato de la Artillería de Cataluña, Anielo fue llamado de nuevo a cu-
brir su vacante, ahora en un tercio de la Real Armada  que, desde 1664, sería deno -
minado Provincial de Madrid (E.M.C.E., 1969). Lo mandó durante toda la campaña
de aquel año, hallándose en los sitios y conquistas de Borba (13 de mayo); Juro -
menha (9 de junio) —donde se adueñó del camino cubierto y puente de la tenaza
(30.V.1662), en los que previamente habían sido rechazados otros tercios (exp. de
Aranguren)— y Monforte (28.VI.1662), que provocaron la sumisión de Veiros, As-
sumar, Cabeço de Vide, Fronteira, Alter Pedroso y Alter do Chão. Ouguela y Crato,
defendidas por fuertes castillos, ofrecieron resistencia, especialmente la última, a
cuyo gobernador mandó ahorcar D. Juan de Austria cuando tomó la plaza (29.X),
que ordenó incendiar después.

La campaña siguiente comenzó con los mejores auspicios, pues tras salir el ejército
de Badajoz (6 de mayo), se presentó el 15 ante Evora, «14 leguas al interior del rei-
no» y capital de la provincia de Alemtejo. El 20 abrieron brecha las baterías y la ciu-
dad demandó capitular, lo que se concedió el 23. Pero los portugueses habían envia-
do ya un poderoso ejército de socorro, muy reforzado por contigentes anglo-france-
ses y don Juan de Austria, dejando fuertemente presidiada la plaza, decidió regresar
a Badajoz. No pudo conseguirlo sin verse obligado a dar batalla en el lugar de Amei-
xal, «a media legua de Estremoz», la tarde del 8 de junio. Refiere un testigo que los
ingleses, «
apresurando el paso con tal gritería, dejaron a los nuestros tan aturdidos
que ni acertaban a huir ni a pelear
. Hubo no obstante, en el tercio de don Anielo, por
los muchos ruegos de aquel valeroso capitan, quienes disparasen; pero viendo ya a
algunos volver infamamente las espaldas, siguieron su ejemplo, abandonando a
aquel pobre caballero con algunos otros a la discreción del enemigo»
. («Relación
de lo sucedido…», 1955). Ameixal fue la derrota más vergonzosa en la Historia de
los tercios, pero no el desastre que los portugueses tanto exageraron. Anielo, junto
con el marqués de Heliche, el conde de Escalante y un puñado de camaradas que
cum- plieron con su deber, cayó prisionero; una prisión que se prolongaría, en el
castillo de San Jorge de Lisboa, durante casi 5 largos años, ya que no fue liberado
hasta la conclusión del tratado de paz, firmado en Lisboa, el 11 de febrero de 1668.

Durante su prisión, su padre concertó su boda con Leonor de Moura y Aragón (ca.
1642-1706), hija mayor y heredera de Francisco de Moura Corterreal y Melo (1610-
1675), III marqués de Castel Rodrigo, II conde de Lumiares y I duque de Nocera.
Las cláusulas matrimoniales se concertaron a finales de 1663, siendo el marqués
virrey de Cataluña; así, cuando regresó a la Corte, el 14 de febrero de 1664, el conti-
nuador de los Avisos de Barrionuevo pudo escribir (IV,539):
«Anoche entró en esta
corte el Marqués de Castel Rodrigo, y toda la grandeza de ella le salió a recibir,
acompañado de su consuegro, el señor duque de Medina de las Torres. Dicen que
los portugueses cargan su palabra al señor don Anelo para que venga a casarse y
que, hecho el casamiento, vuelva a la Lisboa a continuar su prisión»
. No hubo tal.
Alfonso VI, emparentado con Anielo por su madre, Luisa de Guzmán,
«denegó su
rescate, rechazando ventajosas ofertas, y también el permiso para venir a la Corte,
bajo palabra de volver a prisión, apenas celebrase el concertado matrimonio»
(Ma-
ura, 1915, 96-97). Así pues, la boda no pudo celebrarse, como pronto,  hasta 1668,
cuando el padre de la novia se hallaba ausente en Flandes fungiendo la gobernación
general de aquellos estados (1665-68). A su regreso, fue designado presidente del
Consejo Supremo de Flandes y Caballerizo mayor de la reina gobernadora. La Co-
lección de Salazar y Castro (no. 154), de la Real Academia de la Historia, preserva
una carta autógrafa suya (7.IX.1669), en la que noticia a un tercero dicho nombra-
miento, pero consta atribuída erróneamente a Anielo, que no sería marqués consor-
te de Castel Rodrigo hasta la muerte de su suegro, sobrevenida en Madrid el 26 de
noviembre de 1675.

III. GENERAL EN CATALUÑA Y VIRREY DE SICILIA.
Anielo mantuvo la titularidad de su tercio hasta el otoño de 1669, no habiendo sido
éste proveído aún el 27 de noviembre de dicho año (exp. A.J. de Valdés); por las
mismas fechas, o a comienzos del año siguiente, fue promovido al generalto de la
Artillería de Cataluña y, en 1673, sucedió al santiaguista Diego Correa y Pantoja, con
quien habia compartido prisión en Portugal, como general de la caballería del Prin-
cipado. La mandó durante la brillante campaña de 1674 en el Rosellón, donde tras
tomar Maurellas, rechazó y capturó al general Labrette en el primer combate del rio
Tech, lo que provocó la caída de Boulou. Después asistió a las conquistas de S. Juan
de Pagés, Ceret y Bellegarde, y a una nueva victoria sobre los franceses a orillas del
Tech, pero ésta vez sobre el mariscal Schomberg (19.VI.1674), en la cual  el político
e historiador Cánovas del Castillo, que fuera jefe de gobierno y director de la R.A.H.
E., le concedió una parte importante del éxito:
«Acometió Schömberg nuestra ala derecha, donde habia dos tercios catalanes que
se defendieron valerosamente y dieron tiempo a que, llegando el conde  de Lumiares
con buen golpe de jinetes, destrozase a los franceses obligándo a la infantería a po-
nerse en fuga».

Sin embargo, no serían sus acreditadas virtudes castrenses las que determinarían su
nombramiento como virrey de Sicilia, sino un execrable cohecho cortesano. En ju-
nio de 1675, la reina gobernadora, en nombre del todavía menor de edad Carlos II,
concedió la llave de gentilhombre de la Cámara con ejercicio a su favorito Fernando
Valenzuela, “el duende de Palacio”, que ya se perfilaba como nuevo valido. El duque
de Medinaceli, sumiller de corps, a quien correspodía tomarle el juramento, se negó
reiteradamente a hacerlo pero, tras la muerte de Castel Rodrigo, se prestó a tomár-
selo en su lugar el príncipe de Astigliano, hermano mayor de Anielo, a cambio de la
presidencia de Flandes para él, y la promesa del virreinato de Sicilia para su herma-
no. El 8 de julio del siguiente año, apenas Valenzuela obtuvo la preeminencia sobre
los demás gentiles-hombres de la Cámara, consiguió de la Reina el decreto de nom-
bramiento de virrey para Anielo
«sin que precediese la regular consulta de los Con-
sejos de Estado y de Italia»
(Co.do.In, 1877). Cuando el secretario del Despacho U-
niversal, Marqués de Mejorada, planteó a la reina la irregularidad del procedimien-
to, el valido le sustituyó del cargo efectivo, sin privarle de sus gajes, por Jerónimo de
Eguía, que firmó la patente el 10.VIII.1676 (Maura, 1915, p. 275). Anielo tomó pose-
sión de su empleo el 22.IX del mismo año.

Tras el desastre naval de Palermo (2.VI.1676) — que constituyó la excusa para remo-
ver de su cargo al marqués de Villafranca, pese a que no tuvo ni parte ni responsabi-
lidad en el mismo— la revuelta de Messina, apoyada por Luis XIV, amenzaba exten-
dese a toda la parte oriental de la isla, donde los franceses tenían ya Augusta desde
el verano de 1675. Cuando Castel Rodrigo llegó a su destino, se instaló en Catania
para tratar de evitar la progresión gala desde el sur, pero no pudo impedir que estos
ensanchasen su cabeza de puente al tomar los castillos de Brucoli y Melilli, uno al
norte y otro al sur de la ciudad, amenazando a Sortino, unica via de comunicación
entre Siracusa y Catania, que pudo conservarse. Dueños del mar, los franceses ocu-
paron sorpresivamente Taormina (16.X), asi como el resto de plazas costeras entre
dicha plaza y Messina. Ante la gravedad de la situación, el virrey envió a la Corte, a
finales de 1676, un extenso memorial en el que advertía del peligro que corría todo
el reino, solicitando al rey que, de no suministrarle socorros cuantiosos y urgentes,
le relevara del cargo para eludir la responsabilidad de ser él quien lo perdiera. Solo
Carlentini, Lentini y Catania impedían a los franceses controlar el litoral entre Au-
gusta y Messina pero, inopinadamente, el general Vivonne  puso prematuro fin a su
ofensiva, que carecería de continuidad el año siguiente, permitiendo un respiro a
las fuerzas españolas. En ese momento se produjo su repentino fallecimiento, que-
dando su esposa encargada del gobierno interino hasta la llegada de un nuevo
virrey.

IV. UN HIJO LEGÍTIMO SILENCIADO EN LAS GENEALOGÍAS
Aunque las genealogías suponen su matrimonio estéril, lo cierto es que ambos cón-
yuges procrearon un temprano fruto:
«Félix de Guzmán y Carrafa, natural de Ma-
drid, hijo Anelo de Guzmán y Leonor de Mora; abuelos paternos: Ramiro Núñez de
Guzmán y Ana Carrafa»
, como inequívocamente prueba su expdiente de recepción
en la Orden jerosolomitana en 1687 (A.H.N.). La existencia de éste vástago, nacido
en Madrid ca. 1669-70, pasó inadvertida a los genealogistas —véase, por ejemplo So-
usa (1743) o Alvarez y Baena (1789)— descubriéndola Raffaele Raimondo (1974),
aunque éste le suponía de pocos meses a la muerte paterna y fallecido en edad tier-
na. Pero tenía 7 años cuando quedó huérfano de padre y, por  entonces, quedaba no
solo como heredero cierto de la casa de Castel Rodrigo, por via materna, sino tam-
bién como el más probable de las de los Guzmanes, tan acrecentada por el Conde-
Duque de Olivares, los Carafa de Stigliano y los Gonzaga de Sabbioneta porque su
tío Nicolás, del Toisón, II Duque de Medina, príncipe de Astigliano, etc., no había
procreado descendencia desde su lejano matrimonio (1657) y no era previsible que
la lograra; como en efecto no la tuvo cuando murió en Madrid, el 7 enero de 1689.
Pues bien, a medio año escaso de suceder en ella, Félix desaparció del mundo en
1688, cuando viajaba a Malta para cumplir el obligado trienio de servicios en las
galeras de la Orden, tan oportuna aunque más silenciosamente como había sido la
muerte su tio Domingo, porque constituía un obstáculo para los pleitos sucesorios
que después desgajarían su inmensa herencia: la práctica totalidad de la italiana y
buena parte de la española. Puede que Domingo pusiera algo de su parte para labrar
su desgracia; Gregorio Marañón le hizo maestre de campo, pero lo cierto es que
hubo de abandonar la Corte, con 20 años, tras matar en duelo (22.V.1664) al mar-
qués de Almazán (Barrionuevo, IV, 539). Luego vivió entre Génova y Bolonia, cose-
chando fama de «spadaccino e donnaiuolo», pero no fue
«ammazzato, con archi-
bugiate, di notte per... cagion d'onore»
, sino porque había de por medio feudos que
importaban cientos de miles de escudos en rentas, y eso que no constituía más que
un segundo obstáculo, inmediatamente subordinado al de su sobrino Félix. La suer-
te de éste, no por más desconocida es menos excogitable, como torna sospechosa su
desaparición genealógica —aportación de parte en pleito y en todas obliterada—, co-
mo si hubiera mediado algún acuerdo tácito para echar tierra sobre algún feo asun-
to. En fin, eliminado el hijo y heredero, su madre volvía a constituírse en objeto de
deseo y el mismo año contrajo segundas nupcias con Carlos Homodei Pacheco y
Lasso de la Vega, II marqués de Almonacid de los Oteros, que no logró perpetuarse
en la Casa de Castel Rodrigo. En cuanto a la verdaderamente mollar —las de Guzma-
nes, Carafas y Gonzagas—, que Félix habría recibido intacta, quedó muy repartida al
recaer en su media tia María Sinforosa de Guzmán (1665-1698), fruto del tercer y
último matrimonio de su abuelo, porque la agnación privóla de gran parte de aque-
llos títulos y señoríos.
Daniele Santambrogio, de la asociación
"Vivere il palazzo e il giardino Arese
Borromeo", en la localidad lombarda de
Cesano Maderno, me remitió en julio de
2011 esta foto de un retrato de un
personaje desconocido, que perteneció a
los fondos del palacio de Cesano Maderno
aunque actualmente pertenece a la
colección de los príncipes de Borromeo en
l'isola Madre (Lago Mayor). La pintura se
atribuye al pintor milanés  Carlo
Francesco Nuvolone. Daniele se pre-
guntaba si el retratado podía tratarse de
Baltasar Mercader, castellano de Milán,
pero nada más verla me vino a la mente el
nombre de otro personaje que creo es el
verdaderamente retreatado: Anielo de
Guzmán. ¿Por qué? De momento, no
puedo aportar ninguna prueba de con-
vicción, que he intentando localizar sin
conseguirlo. He visto muchos retratos de
militares españoles y creo que poseo un
importante archivo mental de los mismos.
Ya he dicho que, nada más ver el retrato,
enseguida lo asocié con Anielo, pero
ignoro el porqué.
La verdad es que la atribución de Daniele
no es del todo descartable, porque no
puede negarse el parecido físico con
Mercader, pero de momento yo no abjuro
de mi identificación, aunque por ahora no
pueda validarla. Debe existir algún retrato
de Anielo para que enseguida pensara en
él como candidato. Yo debí poseer una
copia, pero ahora no aparece.
El palacio de Cesano Maderno fue
construido por el conde Bartolomeo III
Arese, presidente del Senado de Milan,  
entre 1654 y 1674, dos años antes de la
muerte de Anielo,cuyo hermano mayor fue
príncipe de Stigliano, duque de
Mondragone, de Sabbioneta y de Trajetto.
***
Cuando comuniqué a Daniele mi primera
impresión  sobre la identidad del retratado,
me escribió lo que sigue: «La moglie di
Bartolomeo III Arese era Lucrezia Omodei
(o Homodei, ricca e nobile famiglia
milanese molto legata alla Spagna). Suo
nipote Carlo Omodei (1655 ca., + 1711),
figlio di suo fratello Agostino, aveva
ottenuto il titolo di marchese di Castel
Rodrigo perchè aveva sposato nel 1678
donna Leonora de Moura y Aragona,
vedova proprio di Aniello de Guzman !!!
quindi erano quasi parenti.
Complimenti perchè hai avuto un'intui-
zione così geniale e appropriata! credo
anche io senza dubbio che il ritratto di
Cesano è quello di Aniello de Guzman!»
Desde luego, tiene sentido que se halle
donde está por la razón de parentesco
apuntada, pero sigue siendo impres-
cindible hallar el retrato o grabado por el
que, nada mas ver la foto de éste, creí
identificarlo con Anielo. Por supuesto, tal
confirmación  puede tardar.
Luisa Francisca de Guzmán y Sandoval
(Sanlucar, 13.X.1613 - Lisboa, 6.XI.1666),
hija de de Juan Manuel Pérez de Guzmán,
VIII Duque de Medina-Sidonia, y de doña
Juana Lorenza de Sandoval y la Cerda, fue
reina consorte de Portugal (1640-56) por
su matrimonio con el duque Juan de
Braganza, futuro rey Juan IV de Portugal,
aclamado como tal en Lisboa el 1 de
diciembre de 1640. A la muerte de su
marido, fue regente del reino, a la sazón
rebelado contra España, durante la
minoría de edad de su hijo Alfonso
(1656-1662), futuro Alfonso VI, pariente de
Anielo de Guzmán por linea materna.
Fort Bellegarde, estado actual.
Fernando Valenzuela y Enciso  (Nápoles, 8
de enero de 1636 – Méjico, 7 de febrero de
1692), primer marqués de Villasierra.
Valido de la reina Mariana de Austria,
durante su regencia, se refugió en el
Escorial tras la rebelión de Juan José de
Austria (23.I.1677), que el apresó sin
respetar el derecho de asilio eclesiástico.
Desterrado durante una década a
Filipinas, se instaló después en la Nueva
España. (Retrato de Claudio Coello).
Francisco de Moura Corterreal y Melo,
padre de Leonor y abuelo Félix de Guz-
mán, el hijo de Anielo y de Leonor de Mora,
que hubiera sucedido no solo en la casa
de Castel Rodrigo, sino en la de los
Guz-manes de Olivares, los Carafa de
Stigliano y los Gonzaga de Sabbionetta.
Murió casi sin dejar rastro en 1688,
cuando viajaba a la isla de Malta.  (Retrato
anónimo, esc. flamenca. Museu Quinta das
Cruzes, cat. 2255).
V. FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA:   
ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL: Expediente de pruebas para la concesión del título de caballero de la orden de San Juan de
Jerusalén a Félix de Guzmán Carrafa, natural de Madrid, 1687 (O.M., San Juan, exp.25.399); idem. para el título de caballero
de la Orden de Calatrava de Ramiro Núñez de Guzmán y Quiñones, natural de Burgo de Osma, Marqués de Toral, 1622 (O.M.,
Calatrava, exp.1801); Relación de los servicios militares del capitán Martín Gómez Serrano, 1673 (Estado, leg. 1301, apd.1);
idem. del maestre de campo Alonso Juan de Valdés e Inclán (Estado, leg. 1361, apd.1); ARCHIVO GENERAL DE INDIAS: Relación
de los servicios militares del capitán Iñigo de Aranguren y Aguirre, Caballero de Santiago, 1672 (Indiferente, 124, no.14).

G.GASCÓN DE TORQUEMADA, Gaçeta y nuevas de la Corte de España desde el año 1600 en adelante. Madrid, Real Academia
Matritente de Heráldica y Genealogía, 1991, págs. 388 y 406; ANONIMO, «Relación de lo sucedido a las armas católicas en Ex-
tremadura desde el 6 de mayo hasta el 10 de junio, de 1663» en Vida y Obra de Serafín Estébanez Calderón, tomo II. Madrid,
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drid, Gutenberg, 1910, tomo I, pg. 608 y 629-30; G. MAURA GAMAZO, Carlos II y su Corte. Ensayo de reconstrucción biográ-
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tel Rodrigo (16 aprile-13 maggio 1677), Archivio storico siciliano (Palermo, Società Siciliana di Storia patria, 1998), Annua-
rio, IV Serie,  XXIV, fasc. 1, págs. 267-302; L. RIBOT, La Monarquía de España y la guerra de Mesina (1674-1678). Madrid, Ac-
tas, 2002 (índice onomástico, pág. 667).
© JUAN L. SANCHEZ.
ANIELO DE GUZMAN Y CARAFA, III CONDE DE LUMIARES,
IV MARQUES DE CASTEL RODRIGO, II DUQUE DE NOCERA
(Nápoles, ca. 1641 — Palermo, 16.IV.1677).