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| ALONSO PEREZ DE VIVERO Y MENCHACA (1603-1661), VII VIZCONDE DE ALTAMIRA, III CONDE DE FUENSALDAÑA (1618-61), GENTILHOMBRE DE CÁMARA DEL CARDENAL INFANTE, CBº DE ALCÁNTARA (18.I.1622) Y CO- MENDADOR DE MORATALLA EN LA ORDEN DE SANTIAGO (27-VI-1652), CAP. INFª ESP (1632), MDC INFª ESP. (1636-40), GRAL, ARTª (1640-43), CAP. GRAL CABª (1643), GOBº DE LAS ARMAS EJÉRCITO DE FLANDES (1647 - 1656), GOBº Y CAP. GRAL DEL MILANESADO (1656-1660), EMBAJADOR EN FRANCIA (1660-61). Fue el mayor de 8 hermanos —7 varones y una hembra— que sus progenitores en- gendraron en los 16 años que duró su matrimonio:cinco de ellos fueron militares y todos murieron en la guerra. Su padre, Juan de Vivero y Luna (Olmedo, ca. 1575 - Valladolid, 5.I.1616), que había comenzado a servir con 16 años (1591), perdió una pierna durante el asedio de Zaltbommel (20.V.1599), y regresó a la patria con una prótesis de madera, pero honrado con un título en la Orden de Alcántara, la enco - mineda de Villasbonas y un juro sobre las alcábalas de Medina del Campo. Entre 1601-2, contrajo matrimonio con su prima María de Menchaca y Velázquez, hija de Juan de Menchaca, consejero de Hacienda y de la Cámara real, y de Ana de Veláz- quez, hija del señor de Villavaquerin.Además, en 1605, coincidiendo con la muerte de su padre Rodrigo de Vivero (1558-1605),castellano de Alessandria, incóo pleito por la posesión del estado de Fuensaldaña, que poseía su pariente Juan Pérez de Vivero,V vizconde de Altamira y I conde de Fuensaldaña, que no tenía hijos ni des- cendientes por línea de varón, en tanto que él era provenía por tal línea del herma- no del fundador del mayorago, el célebre Juan Pérez de Vivero, contador mayor de Juan II de Castilla, asesinado en Burgos (1453) a instigación de Alvaro de Luna. Siendo el mayorazgo de rigurosa agnación, la Real Chancillería de Valladolid falló a su favor el 9.XII.1609, todavía en vida del conde, y fallecido éste el año siguiente, el 7.II.1611, comunicaba a la Cámara de Castilla que había sucedido en el título y mayorazgo. Juan de Vivero, que antepuso desde entonces a su apellido el de Pérez, con su esposa y progenie se trasladaron a la residencia condal vallisoletana, que ya no era el famoso palacio donde contrajeran matrimonio los Reyes Católicos, vendi- do al Duque de Lerma en 1601, sino otro en la actual calle de Ruiz Hernández, don- de nacerían tres de sus hijos,entre ellos Luis —que sería efímeramente IV conde de Fuensaldaña (1661-64), y donde moriría el padre de Alonso en la fecha referida. Cabeza de familia titulada desde los 12 años, nuestro conde hubo de atender otras obligaciones antes de pensar en servir al rey, sobre todo en relación con la forma- ción de sus hermanos y la propia sucesión. Casó pronto con doña Blanca Enríquez de Guzmán, hija Enrique Enríquez (†1617) y de Isabel Mesia de Guzmán (+1636), VII condes de Alba de Liste,que salió de la tutela materna en 1618, pero no logró en ella posteridad y el 11.II.1632, ya dispuesto a marchar a Flandes, otorgó un poder a su madre, monja en el convento de las Concepcionistas de Zamora, para que ésta administrara sus estados durante su ausencia. Como titulado, tenía derecho a ser- vir con dos compañías de caballos,pero prefirió hacerlo en la infantería y el 13.X. de dicho año era capitán del Tercio de Alonso Ladrón de Guevara (TIE no. 18). El 22.I. 1636, su compañía pasó a ser la del maestre de campo, aunque su patente debía da- tar de algunos dias antes. Desde febrero del año anterior era también castellano in- terino de Cambrai, donde el tercio quedó de guarnición,aplicándose en restañar las terribles secuelas de la batalla de Avins auxiliado por el SgM Dionisio de Guzmán. Así, en 1638, pudo presentar a muestra 20 compañías con 190 oficiales y 2.103 sol- dados; reducidos éstos a 2.089 en la revista de 1639. El tercio se mantenía de guar- nición entre Cambrai y Valenciennes. Aquel mismo año Dionisio de Guzmán fue recompensado con el cargo de teniente de maestre de campo general y el conde, en abril de 1640, fue promovido al gene- ralato de la Artillería de la frontera de Francia, con un sueldo de 500 escudos men- suales. Luego fue general de la Caballeria del Ejército de la frontera de Holanda y maestre de campo general de dicho ejército (1643) siendo transferido en 1644, con el mismo empleo, al de la frontera de Francia, que retuvo hasta 1646, en que fue designado para suceder a Diego de Benavides, después VIII conde de Santisteban del Puerto, como gobernador de las Armas [es decir, jefe del ejército, solo subordi- nado a la autoridad del capitán general] del Ejército de Extremadura,donde perma- neció poco tiempo. El 3 de marzo de 1648 desembarcaba en Ostende para servir los cargos de goberna- dor de las Armas del Ejército de Flandes, a las órdenes del gobernador general el Archiduque Leopoldo, junto con la superintendencia de la Hacienda. Aunque de- rrotado por Condé en la primera campaña, cuando acudió al socorro de Lens, des- de 1649 logró reconquistar casi todo lo perdido desde la batalla de Rocroi, encade- nando una racha de victorias que vino a quebrarse, inesperada e impensablemen - te, ante los muros de Arras, en 1654, uno de los asedios más meticulosamente em- prendidos en Flandes desde Breda. No en balde, al pie del retrato que publicamos al margen, leemos: Sobre sus éxitos de esta época, conocemos una Relación de lo sucedido en Flandes desde 1648 hasta 1653, siendo general del ejército de SM católica el conde de Fuen- saldaña, publicada en Co.Do.In, LXXV, cuya edición crítica incluiremos en la pági- na.Sus fricciones con el Archiduque Leopoldo, intensificadas en 1655, forzaron la dimisión de éste (setiembre), asumiendo el gobierno interino de los Estados hasta la llegada de Juan José de Austria, hermanastro del rey. Entonces quedó como ad- junto del gobernador, mientras el príncipe de Condé —que servía a España desde 1651— pasaba a desempeñar el gobierno de las Armas. En su nuevo cargo, asistió a la firma del tratado con Carlos II de Inglaterra (12.IV.1656), rey en el exilio, a quien Luis XIV había retirado su protección en beneficio de su alianza con Cromwell. Aquel mismo año fue designado para el virreinato de Sicilia a la par que el conde de Oñate lo era para el gobierno de Milán, pero murió Oñate y hubo de ir a Milán, que gobernó desde el 5.IX.1656 hasta el 11.IV.1660. En realidad, llegó a Milán en agos- to pero no quiso tomar posesión del gobierno hasta el regreso del cardenal Trivul- zio, gobernador interino, que había acudido al socorro de Valenza del Po, asediada por los franco-saboyanos. Pese a las críticas de Signorotto, que afirma que militar- mente no estuvo a la altura de su fama, logró sacar al duque de Mantua de la alian- za franco-saboyana. Tras la paz con Francia y el regreso de D. Juan de Austria a Es- paña, Felipe IV le designó para suceder a su hijo en el gobierno de los Países Bajos. No obstante, debía desempeñar antes una misión diplomática en Paris, donde per- maneció más de un año,quedando mientras tanto el marqués de Caracena como su lugarteniente en Bruselas. Cuando se dirigía allí para ocupar su gobierno, enfermó de camino y se retiró a Cambrai, donde murió. Dejó insatisfechas numerosas deu- das, en parte debidas a su afición por la pintura, de la que fue fino conocedor y exi- gente coleccionista. Finalmente, haremoa quí un hueco a la memoria de sus hermanos, algunos de los cuales merecerán biografías aparte debido a sus empleos militares. Fueron éstos: 2º.—JUAN PEREZ DE VIVERO Y MENCHACA (1604-1644), caballero de Calatra- va (1637),comisario general y teniente general de la Cabª de Flandes (1635-43), ca- pitán general de la de Alsacia (1643) y de Cataluña, donde falleció de enfermedad tras la conquista de Lérida. 3º.—RODRIGO DE VIVERO (c.1606-1624), que murió en la incursión de Hendrik van den Berg en la isla de Beluwe, en Flandes. 4º.—ALVARO DE VIVERO Y MENCHACA (c. 1607, - ?), Cabº de Santiago (1638), hasta entonces conocido como Alvaro de Luna. Fue capitán de caballos en Flandes, sirviendo junto a sus hermanos Alonso y Juan, y general de la caballeria del Ejérci- to de de Extremadura. Casó en Cáceres con Mariana de Toledo y Moctezuma, en la que procreó sólamente a doña María de Vivero y Toledo (†1684), señora de las En- cinillas que casó con Juan de Carvajal Perero, I conde de la Enjarada, cuyo primo- génito litigó por la casa de Fuensaldaña. 5º.—GIL DE VIVERO, que murió jóven. 6º.—FRANCISCO DE VIVERO, que fue monje de la Orden benedictina. 7º.—MARIANA DE VIVERO, religiosa descalza en Zamora. 8º.—LUIS PÉREZ DE VIVERO (ca. 1615 - 1664), IV CONDE DE FUENSALDAÑA, maestre de campo en Galicia (1647-59), general de la Artillería y gobernador de Al- cántara, donde falleció (8.V.1664). No tuvo sucesión en su esposa Maria de Quija- da, pero sí un hijo natural, Alonso Pérez de Vivero (ºca, 1632), que fue gobernador de Badajoz. © JUAN L. SANCHEZ |
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| El III conde de Fuensaldaña fue retratado en diversas ocasiones, conociéndose gra- bados de C. Galle, J. B. Hacque, C. Mey- ssens o L. Vorsterman, autor del que mostramos arriba. David Teniers el jóven, lo hizo tambien en al menos 4 de los 10 lienzos de la serie sobre la colección de pinturas del Archiduque Leopoldo Gui- llermo de Austria (abajo). |
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| Ampliación del lienzo anterior que nos revela con mayor detalle el rostro del Conde de Fuensaldaña. Es probable que Vors- terman se basara en él para componer el retrato que grabó, lo que nos daría como fecha límite de ejecución el año 1656, antes de que la pinacoteca del Archiduque salie- ra de Bruselas para formar el esqueleto del actual Kuntshistorischen de Viena. |
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| El bello castillo condal de Fuensaldaña, que pertenecióa sus condes y hoy es la sede de las Cortes de Castilla y León. |
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