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| ALONSO PEREZ DE VIVERO Y MECNHACA (1603-1661), VII VIZCONDE DE ALTAMIRA, III CONDE DE FUENSALDAÑA, GENTILHOMBRE DE CÁMARA DE S.A. EL CARDENAL INFANTE, CBº DE ALCÁNTARA Y COMENDADOR DE MORATALLA EN LA ORDEN DE SANTIAGO (27-VI-1652), CAP. INFª ESP (1632), MDC INFª ESP. (1636-40), GRAL, ARTª (1640-43), GRAL CABª (1643), GOBERNADOR DE LAS ARMAS (1647-56), GOBERNADOR Y CAP. GRAL DEL MILANESADO (1656-1660), EMBAJADOR EN FRANCIA (1660-61). El 13-X-1632 era ya capitán del Tercio que en 1713 recibiría el nombre perpetuo de Soria, aunque ignoramos el tiempo que servía su compañía. El 22.I.1636, dicha compañía pasó a ser la del MdC, aunque su patente debía datar de dias antes. Des- de febrero del año anterior era castellano de Cambrai, donde el tercio quedó de guarnición, aplicándose en restañar las terribles secuelas de la batalla de Avins au- xiliado por el SgM Dionisio de Guzmán, que en 1636 sucedió en el cargo a la Rua, cuya suerte desconocemos. Así, en 1638, pudo presentar a muestra 20 compañías con 190 oficiales y 2.103 soldados; reducidos éstos a 2.089 en la revista de 1639. El tercio se mantenía de guarnición entre Cambrai y Valenciennes. Aquel mismo año, Dionisio de Guzmán fue recompensado con el cargo de teniente de MdC. Gral y el conde fue promovido, en abril de 1640, al generalato de la Artille- ría de la frontera de Francia, con un sueldo de 500 escudos mensuales. Luego fue general de la Caballeria del Ejército de la frontera de Holanda y MdC general de di- cho ejército (1643) siendo transferido en 1644, con el mismo empleo, al de la fron- tera de Francia, que retuvo hasta 1646, en que fue designado para suceder a Diego de Benavides, después VIII conde de Santisteban del Puerto, como gobernador de las Armas [es decir, jefe del ejército, solo subordinado a la autoridad del capitán ge- neral] del Ejército de Extremadura, donde permaneció poco tiempo. El 3 de marzo de 1648 desembarcaba en Ostende para servir los cargos de goberna- dor de las Armas del Ejército de Flandes, a las órdenes del gobernador general el Archiduque Leopoldo, junto con la superintendencia de la Hacienda. Aunque de- rrotado por Condé en la primera campaña, cuando acudió al socorro de Lens, des- de 1649 logró reconquistar casi todo lo perdido desde la batalla de Rocroi, encade- nando una racha de victorias que vino a quebrarse, inesperada e impensablemen - te, ante los muros de Arras, en 1654, uno de los asedios más meticulosamente em- prendidos en Flandes desde Breda. No en balde, al pie del retrato que publicamos al márgen, leemos: Sus fricciones con el Archiduque Leopoldo, intensificadas en 1655, forzaron la di- misión de éste (setiembre), asumiendo el gobierno interino de los Estados hasta la llegada de Juan José de Austria, hermanastro de Felipe IV. Entonces quedó como adjunto del gobernador, mientras el príncipe de Condé —que servía a España des- de 1651— pasaba a desempeñar el gobierno de las Armas. En su nuevo cargo, asis- tió a la firma del tratado con Carlos II de Inglaterra (12.IV.1656), rey en el exilio, a quien Luis XIV había retirado su protección en beneficio de su alianza con en Lord protector Cromwell. Aquel mismo año fue designado para el virreinato de Sicilia a la par que el conde de Oñate lo era para el gobierno de Milán, pero murió Oñate y hubo de ir a Milán, que gobernó desde el 5.IX.1656 hasta el 11-IV-1660. En realidad, llegó a Milán en agosto pero no quiso tomar posesión del gobierno hasta el regreso del cardenal Trivulzio, gobernador interino, que había acudido al socorro de Valenza del Po, asediada por los franco-saboyanos. Tras la paz con Francia y el regreso de D. Juan de Austria a España, Felipe IV le nombró para suceder a su hijo en el gobierno de los Países Bajos. No obstante, debía desempeñar antes una misión diplomática en Paris, donde permaneció más de un año, quedando entretando el marqués de Caracena como su lugarteniente en Bruselas. Cuando se dirigía allí para ocupar su gobierno, enfermó en el camino y se retiró a Cambrai, donde murió. Dejó insatisfechas numerosas deudas, en par- te debidas a su afición por la pintura, de la que fue fino conocedor y coleccionista. En 1653, redactó la breve memoria titulada: «Relación de lo sucedido en Flandes desde 1648 hasta 1653, siendo general del Ejército de S.M. católica el conde de Fuensaldaña», publicada en Co.Do.In, LXXV, cuya edición crítica nos propone- mos incluir en esta página. El WBI no registra ninguna biografía del personaje en obras de referencia, aunque constan de otros antepasados con el mismo nombre; sin embargo Luis de Salazar y Castro le dedicó una breve reseña en sus Comendadores de Santiago, escrita a finales del XVII y publicada en 1949. © JUAN L. SANCHEZ (Noticia publicada en Researching & Dragona no. 19, pgs, 24-25, para el articulo: «La cadena de mando del Tercio de la Sangre hasta después de Rocroi»). |
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| El III conde de Fuensaldaña fue retratado en diversas ocasiones, conociéndose gra- bados de C. Galle, J. B. Hacque, C. Mey- ssens o L. Vorsterman, autor del que mostramos arriba. David Teniers el jóven, lo hizo tambien en al menos 4 de los 10 lienzos de la serie sobre la colección de pinturas del Archiduque Leopoldo Gui- llermo de Austria (abajo). |
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