
| Retrato de Paul Benard de Fontaine grabado por Vosterman. |



| ARRIBA: La visión del viejo conde de Fontaine, enfermo de gota y mandando a los tercios de Flandes encaramado sobre una silla de mano, compone una insólita pero entrañable estampa cuya apostura no han marchitado los siglos pasados ni lo harán los venideros. Sin embargo, no debe ni puede seguir velando su alta resposabilidad personal en aquella jornada, por mucho que los franceses exageraran, tergigiversaran y transmu- taran aquella derrota insustancial, ni mucho menos la primera que sufrían los tercios, en el resplandeciente hecho de armas que quedó en los anales de la historia. (Grabado de Lalauze, 1899). DERECHA: La rica iconografía preser- vada sobre el personaje no se agota, ni mucho menos, con los ejemplos que pro- ponemos, ambos basados en el retrato que pintara Paul de Iode. El primero, gra- bado en España por un buril anónimo (siglo XIX) y el segundo, aunque modi- ficada la postura, grabado por Moncornet en 1652. Tambien Merian se basó en el mismo retrato para su grabado en el Theatrum Europaeum (1645). |
