MANUEL PIMENTEL DE REQUESENS (1592-1638),VI CONDE CONSOR-
TE DA FEIRA, CBº DE SANTIAGO (1622), COMENDADOR DE CASTRO-
TORAF (1617) Y DE BIENVENIDA (1629),GENTILHOMBRE DE BOCA DE
FELIPE IV (1621); CAP. INF ESP (1610), MDC INFª ESP (1617-1622),CAS-
TELLANO DE AMBERES (1625), MDC GENERAL  (1635-37),DESIGNADO
VIRREY DE NAVARRA (NO TOMÓ POSESIÓN).

Fue el 11º hijo legítimo de Juan Alonso Pimentel Herrera (ºVillalón, 29.VI.1553 - Ma-
drid, 7.XI.1621), VIII conde y V duque de Benavente, noveno de los habidos en su se-
gunda esposa, doña Mencia de Zúñiga y Requesens, cuya numerosa prole se empleó
con generosidad en el servicio real. Sus hermanos enteros Alonso,
general de la caba-
llería del Estado de Milán, y Jerónimo sirvieron con él en el asedio de Vercelli (1617),
donde murió el primero y su empleo se concedió al segundo. Sin duda, la muerte del
hermano favoreció su promoción, como volvería a sucederle después con la su padre
y otros hermanos. De todas formas, había sido su padre quien le nombrara, en 1610,  
siendo virrey de Nápoles, capitán de una de las compañías de aquel tercio. Reformado
por su sucesor (1612), volvió a gozar compañía en el Tercio de Lombardia en 1615, a-
sistiendo de capitán a la batalla de las Colinas de Asti (1615) y, en 1617, al ya  referido
asedio de Vercelli.

Aquel mismo año fue promovido a MdC del tercio de Lombardía y, tras la muerte de
Felipe III (1621), recibió licencia para ir a la Corte, donde fue nombrado gentilhombre
de la boca del rey, como refiere Andrés de Almansa en una de sus cartas, fechada en
mayo del mismo año. Se hallaba aun en ella, procurando algún ascenso, cuando el 8
de noviembre murió su padre, nieto de aquel altivo conde de Benavente que rechaza-
ra el Toisón que le brindaba el Emperador porque estimaba más las
«cruces rojas y
verdes de Santiago o Alcántara»
; que sus bisnietos lucieron con profusión, incluso
los ilegítimos.

A Manuel se le buscó acomodo en Flandes; en principio, como entretenido cerca de
la ya viuda Infanta Isabel. En 1623 partió a Londres, como embajador extraordinario
ante el rey de Inglaterra, para felicitarle por el feliz regreso del Principe de Gales, que
había ido a España a gestionar la restitución de Palatinado y no su boda, como tan a
menudo se dice, aunque sea cierto que —para consegir la restitución— estaba  dispu-
esto a llegar hasta el altar, siempre que no se tocara su religión.Aquel mismo año, du-
rante su ausencia, moría en Flandes su hermano García, capitán de infantería, al que
volaron con una mina el fuerte donde se hallaba;  el siguiente caería Diego, general
de las galeras de Nápoles, combatiendo contra piratas berberiscos. En aquellos tiem-
pos los méritos de servicio se transmitían de padres a hijos; entre hermanos, y de és-
tos a tíos, sobrinos u otros herederos designados. Manuel no había tenido muchas o-
portunidades de lucir los suyos, pero le bastaron los de sus parientes para que reci -
biera la importante castellanía de Amberes. En cambio, Sancho Dávila, Cristóbal de  
Mondragón, Agustín Mejía, Iñigo de Borja o Juan Bravo de Laguna, que fueron sus
predecesores, hubieron de realizar prodigios de valor que aún deslumbran y sobreco-
gen al releerlos.

Al producirse la invasión francesa de los Países Bajos (1635), fue designado MdCGral
del cuerpo de ejército que, al mando de
Tomasso de Saboya, intentó oponérseles y ca-
yó derrotado en Les Avins (20.V.1635), donde fue hecho prisionero. Le guardaron en
el castillo de Maastrich, pero consiguió escaparse a finales del mismo año, por lo que
enseguida le nombraron MdCGral del Ejército del Brabante, o de las fronteras de Ho-
landa, a la creación de dicho cargo.  En 1637 recibió el título de gobernador de las Ar-
mas del Ejército de Flandes; es decir, segundo o lugarteniente del Cardenal Infante y,
en abril de 1639, fue designado para el virreinato de Navarra.

Cuando publiqué su reseña biográfica en Researching & Dragona, no. 17, págs. 19-21,
anadía que:
«enfermó de camino y le suplió, en interinidad, el Arzobispo de Burgos.
Manuel falleció en la corte, el 19-XI-1639»
. Lo de la corte resultó ser una inferencia
infundada, pero la fecha, obviamente errónea, se tomó de
Los Comendadores de la
Orden de Santiago
(II,449), del bien informado Luis de Salazar y Castro (1658-1734),
publicada en Madrid en 1949.  Aquel mismo año, Floris Prims en el tomo XX de su
Geschiedenis van Antwerpen, p. 301, databa su muerte en Amberes el 9 de agosto del
mismo año, fecha que preferimos.

Fue comendador de Bienvenida, en la Orden de Santiago (1627), tras haberlo sido an-
teriormente de Castrotoraf, que recibió a la muerte de su hermano Alonso ante Ver -
celli (1617). También fue VI conde da Feira (
Fera o Feria, en nuestros textos) por su
matrimonio con Joana Forjaz Pereira de Meneses, VI condesa da Feira, en Portugal,  
desde que su padre falleciera en la mar (1608), cuando iba a tomar posesión del vir -
reinato de la India. Pese a los favores que recibió de Felipe IV, Joana
«se pasó fugiti-
va a Portugal el 10 de abril de 1648»
, con sus tres hijos. El primogénito, João Forjaz
Pereira y Pimentel, fue VII conde da Feira en vida de su madre, por privilegio del rey
João IV, a quien sirvió en la guerra contra España como general y gobernador de las
Armas de la Provincia de Beira. Falleció jóven y sin posteridad, sucediéndole su her-
mano Fernando Maria.

                                                                                                                 © JUAN L.SÁNCHEZ
Manuel Forjaz y Pimentel, hijo del VIII con-
de de Benavente, VI conde consorte da
Feira (título de Portugal), comendador de
Santiago, retratado por Van Dyck para su
serie de grisallas sobre los 40 hombres
mas eminentes de su tiempo,  posterior-
mente grabada en su mayor parte por Paul
Pontius, autor de ésta. El retrato debió
hacerse entre 1635 - 1637, ya que em-
puña con la mano derecha el bastón de
MdCGral  del ejército de Flandes. En la
leyenda inferior leemos "Emmanuel de
Frockas" (por Forjaz), apellido de la casa
condal de Feira, que Manuel adoptó
cuando se tituló conde (consorte) de ella.
ABAJO: La grisalla original de Van Dyck,
en Boughton House.
En la batalla de Les Avins —que los fran-
ceses llaman Avein—, Manuel peleó con
bravura frente a fuerzas cinco veces su-
periores en número. Aunque pudo haber
huído al galope, se apeó de su caballo
para  luchar como uno más y compertir la
suerte de sus subordinados, cayendo
prisionero.
MANUEL PIMENTEL DE REQUESENS, CONDE DA FEIRA
(Benavente, ca. 1592  —  †Amberes, 9.VIII.1639)