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| SEÑOR DE AREVALILLO Y HERNAN GALLEGO, CABALLERO DE LA ORDEN DE CALATRAVA (1646); ALFÉREZ INFª (1627), CAPITÁN INFª (1634), CAPITÁN CABª (1638), MAESTRE DE CAMPO (1642), GENERAL ARTª (1646), CAPGRAL INTERINO DE EXTREMADURA (MAR-ABR, 1648); CAPITAN GENERAL DE CANARIAS (1649-1661); CONSEJERO DEL SUPREMO DE GUERRA (1661-68). CITADO TAM- BIEN POR ALONSO DE AVILA Y GUZMÁN. Asentó de soldado en el tercio de Juan Claros de Guzmán, marques de Fuentes, con el cual partió a Italia el año 1623 y, enseguida, a Flandes por el “Camino español”. En dicho tercio fue alférez y capitán de infantería, empleo que ya tenía en 1634. Tomó parte en la invasión de Francia de 1636 —siendo su maestre de campo el conde de Fuensaldaña— y se halló en las conquistas de La Capelle, Chatelet y Corbie. Dos años más tarde se distinguió en la toma del fuerte de St. Jean de Ruminghem y en el socorro de Saint Omer (1638), acciones por las que recibió la compañía de “caballos lanzas” de Pedro de Heredia que serviría hasta su promoción a maestre de campo (patente de 12 de enero de 1642), para suceder a Juan de Velasco, conde de Salazar, al mando de un tercio de infantería española. Mandó el referido tercio en las invasiones de Francia de los años 1642 y 1643, participando en la victoriosa batalla de Honnecourt (26.V.1642), pero el año si- guiente no pudo llegar a tiempo de socorrer al ejército empeñado en la de Rocroi (19.V.1643), aunque su presencia en las inmediaciones del campo de batalla permitió salvar a la mayor parte de las tropas de Francisco de Melo, vencido por el duque de Enghien. El 24 de abril de 1644 se le concedió una licencia para España, de donde faltaba hacía más de 20 años, y después pasó a servir en el Ejército de Extremadura, siendo promovido al empleo de general de la Artillería por patente de 2 de enero de 1646. Poco después se recibía en la Orden de Calatrava (el título se expidió a favor de Alonso Dávila y Guzmán Bracamonte Arévalo y del Peso) y, el 16 de marzo de 1648 se hizo cargo de la capitanía general de aquel ejército, que desem- peñó interinamente desde que partió a la Corte el marqués de Tavara hasta el 12 de abril siguiente, en que se incorporó el barón de Molinghem. El 29 de enero de 1649 fue nombrado capitán general de las islas Canarias y pre- sidente de su Real Audiencia por la promoción de Pedro Carrillo de Guzmán al gobierno de Panamá, tomando posesión el 25 de noviembre. En aquel destino iba a permanecer más de una década, al prorrogarle el rey su primer mandato, resi- diendo habitualmente en La Laguna (Tenerife), aunque la sede de la Audiencia se hallaba en la Palma de Gran Canaria. El hecho militar mas descollante de su gobierno se produjo el año 1657, cuando el almirante inglés Robert Blake intentó capturar la flota de Indias, que había atracado en Santa Cruz el 22 de febrero de dicho año al mando del general Diego de Egues y Beaumont. Dávila actuó con la mayor previsión, ordenando desembarcar y asegurar la plata, así como el castillo de Paso Alto; pero no pudo impedir que la flota inglesa, fuerte de 36 navíos, in- cendiase en el puerto a los 14 galeones de la Armada de la Carrera de Indias, hecho acaecido el 30 de abril siguiente, tras un combate desigual que se prolongó desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Durante el año siguiente, aten- diendo a lo ordenado en diversas cédulas reales, satisfizo numerosos pagos a cuenta de la plata salvada, hasta que ésta pudo expedirse a Cádiz. En mayo de 1661 entregó el gobierno insular al maestre de campo Jerónimo de Benavente y Quiñones, pasando a la Corte a servir el puesto de consejero del Supremo de Guerra, que desempeñaba cuando falleció en Madrid. Había casado en 1651 con Beatriz Maria Carrillo de Medina y Guzmán, hija del gobernador de Panamá Pedro Carrillo, su antecesor en el gobierno insular, y hermana del almi- rante Luis Tomás Carrillo de Medina, en la que procreó cinco hijos. Las tres hembras profesaron en órdenes religiosas. En 1884, a consulta de la Diputación de Avila, la Real Academia de la Historia prescribió que su nombre debía incribirse en uno de los cuatro frentes del pedes- tal de la estatua dedicada a Santa Teresa en Ávila (en la plaza de su nombre, tam- bién conocida como del Mercado Grande); concretamente, en el que rememora a los más notorios militares abulenses, apareciendo junto a otros siete. © JUAN L. SÁNCHEZ. |
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| La única inscripción que rememora a nuestro biografiado aparece en una de las 4 lápidas que forman la base del momumento a Santa Teresa de Avila, en la antigua Plaza del Mercado de dicha ciudad, patria chica de la Santa, pero también de Alonso Dávila y Guzmán. |
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| Robert Blake (1599-1657), logró destruir la armadilla de galeones indianos de Diego de Egues en Santa Cruz de Tenerife (30.IV.1657), pero no logró apoderarse de uan simple pieza de a ocho por la previsión y celeridad con que actuó el gobernador Alonso Dávila. El fracaso quebró la salud del almirante inglés, que falleció de regreso a su patria ( 17 de agosto), minada por el prolongado bloqueo invernal que habia impuesto a las costas españolas. La propaganda británica expandió la falsedad de que había logrado capturar el oro de uno de los buques españoles, que no era sino el apresado el año anterior al marqués de Baides. |
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