![]() |
||||||||||||||||||
| JORGE DE CASTELVÍ (1610-1692), SEÑOR DE SAN SIMONE EN CER- DEÑA (1667), CBº DE ALCÁNTARA (1626); SARGENTO MAYOR DE INFª ESPAÑOLA (1639); MAESTRE DE CAMPO (1641-46), REGENTE DEL CONSEJO SUPREMO DE ARAGÓN (1649-69). Fue el quinto hijo, tercer varón, de Pablo de Castelví (†1650) —vizconde de San Luri, I marqués de Cea (1640), segundogénito de Jaime, I Marqués de Laconi, pro- curador real del Reino de Cerdeña— y de su esposa Mariana de Híjar (†1632), cita- da como Ixar o Dexar en la documentación coetánea, hija de Onofre Fabra de Híjar y de Aldonza de Castelví. Mariana aportó en dote a su matrimonio, celebrado el 26. VII.1604, el cargo transmisible de procurador del Reino de Cerdeña, que sus ante- pasados habían adquirido en 1549 y que,fallecido su esposo,disfrutaría su hijo ma- yor, Jaime Artal (1605-1671); indirectamente, también procuraría a Jorge el seño- río de la isla de San Simone, en la laguna de Santa Guilla, a las afueras de Cagliari, con una pesquería y salinas, que heredaría de su sobrina materna, María de Hijar. A expensas de verificar si existe partida de baustismo en su expediente de Alcán - tara —dudoso para la época—, he corregido las fechas que, para su nacimiento y defunción aporta Bruno Anatra (Dizionario biografico degli Italiani, XXII, 22-24), ambas problemáticas. La primera (1609) por lo ajustado de la misma, dado que a Jorge le precedieron en la cuna sus hermanos Jaime, Faustina, Vicenta y José, el primero de los cuales nació en 1605; en cuanto a la segunda (1679), repugna a la propia confesión del interesado, que reconoció contar 78 años de edad en un me- rial sobre el que, más adelante, volveremos. En 1619, aprovechando el paso por Cagliari de Manuel Filiberto de Saboya (1588- 1624), almirante de la Armada española, su padre consiguió que fuera aceptado en su séquito, aunque finalmente acabaría sirviendo en la Corte, como paje de Felipe IV, «hasta que se colgó el estoque». Este hecho se daba normalmente a los 15-16 años, pero Jorge no regresó a Cerdeña hasta 1627; es decir, con 17 cumplidos se- gún nuestra apreciacion, por lo que aun cabría retrasar su nacimiento hasta 1611. En 1639, su padre levó un tercio de infantería en la isla, de 12 compañías de a 100 hombres cada una, con patente para designar a sus oficiales; en cuya virtud, nom- bró a Jorge sargento mayor del mismo, un empleo para el que generalmente se precisaban tanto conocimientos técnicos para ordenar el escuadrón como experi- encia militar . Es posible que Jorge hubiera servido algún tiempo en Lombardía (1628-30), pero nada sabemos de los jalones de su carrera hasta entonces. El ter- cio embarcó desde Caller hasta Barcelona, atravesando despues a pie Cataluña, Aragón y Navarra para viajar nuevamente por mar desde Fuentarrabía a Dunker - que. Arribaron en abril de 1640, al mando efectivo de Jorge porque su padre, en - fermo, se había quedado en Barcelona, regresando después a Cerdeña. AL MANDO DE UN TERCIO DE INFANTERIA ESPAÑOLA. Aquel mismo año sirvió en la defensa del Pais de Waas contra los holandeses, pe- ro el siguiente, en que fue promovido al empleo de maestre de de campo (12.IV. 1641), pasaron a la provincia de Artois. Jorge debía impedir que los franceses to - maran puestos contra alguna plaza del pais de Lille, contando para ello con su ter- cio y 9 compañías agregadas del de Pedro de León. Diligentemente, consiguió me- ter socorros en Aire, que fue sitiada por el mariscal de La Meilleraye el 19 de mayo, pero lograría resistir dos meses antes de capitular (26.VII.1641) dando tiempo sufi- ciente para que el Cardenal Infante se preparase para recobrarla. El nuevo asedio comenzó el 8 de agosto, quedando afecto su tercio al cuartel del conde de Fuensal- daña. Los franceses habían reforzado mucho la guarnición y defensas, sobre todo artilleras, prolongándose las operaciones hasta el 5 de diciembre, en que hubieron de capitular. El Cardenal Infante había enfermado a mediados de agosto, yendo a curarse a Courtrai y después a Bruselas, donde murió (9.XII.1641) dos días des - pués de que hubiese salido la guarnición francesa. Francisco de Melo, designado para sucederle como gobernador de los Países Bajos, fue quien completó la recon- quista de Aire. En 1642, reforzado el tercio hasta reunir 18 compañías, tomó parte en la brillante campaña que Melo redondearía aquel año, iniciada con la recuperación de las pla- zas de Lens (15.IV) y la Bassée (13.V), proseguida con una señalada victoria en la batalla de Honnecourt (26.V), y rematada con la entrada en Francia por el Boloñés (Boulonnais), donde se tomaron los fuertes de Oye, Rouge y St. Louis (8/9.VIII). También lo hizo el año siguiente en la nueva invasión de Francia por las Ardenas, frustrada por la derrota sufrida ante la plaza fuerte de Rocroi (19.V.1643), un revés que la propaganda francesa magnificó hasta trocarlo en una resplandeciente victo- ria, la primera del reinado de Luis XIV. El tercio de Jorge fue de los más castigados entre la infantería española, al ser deshecho su escuadrón por la reserva francesa al mando de Sirot; sin embargo, el capitán Francisco Dávila Orejón, que servía en él y logró refugiarse en el escuadrón del tercio de Alburquerque, nos dejó un vívi- do relato de lo acontecido, revelándonos que la infantería española no pudo ser vencida, pese a verse rodeada del enemigo, y logró salir del campo capitulando «en campaña rasa, como si se hallara en plaza fuerte». Jorge, que había caído prisionero en el curso de la lucha, fue llevado a Francia, donde sufriría 40 meses de cautiverio, 20 de ellos en la Bastilla por haber intenta- do evadirse. No recobraría su libertad hasta finales de octubre de 1646, merced a un canje general de prisioneros, reincoporándose entonces a su tercio, reducido a la sazón a 5 compañías que sumaban 62 oficiales y 211 soldados. No había sido re- formado en atención a la prisión que padecía su jefe, pero en diciembre de aquel mismo año, ajustada la liquidación pertinente, el tercio fue desmovilizado. Aunque sus oficiales y soldados pasaron a servir en otras unidades, Jorge, regresó a Espa- ña en la primavera siguiente. REGENTE DEL CONSEJO SUPREMO DE ARAGÓN. Antes de su anunciada vuelta a la Corte, el rey había pensado ya en compensarle por los tres largos años de prisión, proponiendo al Consejo de Aragón su nombra- miento como gobernador de las armas del Reino de Cerdeña, que se vió en consul- ta el 16.II.1647. Sin embargo, la oposición del vicecanceller Valldaura y del conde de Albaterra, que veían en el nuevo cargo una disminución de las funciones virrei- nales, desaconsejó la instauración de la figura, de la cual carecería el Reino duran- te toda la dominación española. También se opuso el Consejo a la siguiente propo- sición real, que pretendía gratificarle con una plaza de regente de capa y espada en su seno, objetándose que la administración de la justicia requería los conocimien- tos de un letrado, no de un militar, al tiempo que devaluaron el perfil del candida- to al «no tener vasallos por ser hijo segundo en su casa». Sin embargo, Felipe IV volvió a insistir el año siguiente, aprovechando que había de cubrirse la vacante del fallecido regente Pedro Vico, ocasión en que demandó que se hiciera una ex - cepción «porque don Jorge es persona de mucha sangre y gran soldado». El Con- sejo hubo de claudicar (12.III.1649), concediéndole la plaza de Regente Provincial de Cerdeña en el Supremo de Aragón. GUARDIÁN DE DUQUES. Por aquel entonces, Jorge había acudido a Nápoles con D. Juan José de Austria para sofocar la rebelión de Tomás Aniello, llamado Masaniello, apoyada y encabe- zada tras su muerte (16.VII.1647) por Enrique II de Lorena (1614-1664), II duque de Guise (1640-1664). Se distinguió en la defensa de las posiciones en torno a Sant’Elmo, donde tuvo a sus órdenes al tercio de la Armada, mandado a la sazón por Alonso de Monroy, y se halló en la restauración de la autoridad real en Nápo- les (6.IV.1648). Luego, a las órdenes a Luis Poderico, marchó a tomar los reductos rebeldes en la «Tierra de Antrodoco», lográndose capturar al duque de Guise cerca de Gaeta. Poderico le confió su custodia, que D. Juan le ratificó en Nápoles para conducirle a España, donde Felipe IV le designó su guardián en el alcázar de Sego- via, que sería su residencia hasta la liberación del prisionero, en julio de 1652. Des- pués fungió una embajada extraordinaria en Génova (no registrada por Ochoa Brun), que enlazó con otra particular para felicitar a la condesa de Condé por su reciente parto, regesando a España en 1654. Felipe IV le confió enseguda otra mi- sión de custodia, ahora en la persona del duque Carlos IV de Lorena (1604-1675), cuyas tropas combatían al servicio de España en los Países Bajos, pero que se ha- bía granjeafo la sospechs de traicionar la causa común contra Francia. Fue confi - nado en el Alcázar de Toledo,donde Jorge permanecería los siguientes 5 años, has- ta la liberación del duque en (1659, próxima a firmarse la Paz de los Pirineos. CONSAGRACIÓN RELIGIOSA Y AMARGO FINAL DE SU VIDA. Jorge habia vivido tan enclaustrado como sus prisioneros durante casi una década. Había tenido mucho tiempo para meditar y decidió tomar las órdenes sagradas. Quiso renunciar a la regencia de Cerdeña, pero Felipe IV le disuadió; además, una vez consagrado (1660), le concedió la capellanía mayor del convento de Santa Ana, de carmelitas descalzas, que después le mejoraría, trasladándosela al de las Descal- zas Reales, de franciscanas, la sede conventual mas encopetada de la Corte. Algunos años más tarde, unos hechos acaecidos en Cerdeña, de los que no fue res- ponsable ni tuvo en ellos la menor influencia o injerencia, vinieron a trastocar su vida. Primero fue el homicidio de su primo Agustín de Castelví (20.VI.1668), mar- qués de Laconi, en circunstancias poco claras pero del cual el virrey Camarasa le señaló como instigador; hoy sabemos que, en realidad, se trató de un crimen pa - sional, promovido por la segunda esposa del finado y ejecutado por su amante. Apenas un mes después (17.VII), el marqués de Camarasa caía asesinado por otro pariente de Jorge, en esta ocasión su hermano mayor Jacopo, marqués de Cea. Quizá Jorge se implicara demasiado en la defensa de su hermano, cuyo delito de lesa majestad era incontrovertible y por el cual sería ejecutado; pero también sabe- mos que supo interpretar correctamente los hechos como fruto de una disputa personal, aunque aquello le costara su posición. En efecto, en setiembre de 1669 fue desposeído de sus cargos y desterrado a Medina del Campo, residiendo poste - riormemente en Valdemoro, Pinto y Carabanchel. En 1676 y 1678, las Cortes de Cerdeña solicitaron su reposición en el Consejo, cuyo puesto no se había cubierto desde su destitución. Jorge apoyó su propia reivindicación dando a la luz los dos memoriales que se conservan: uno dirigido al Rey y el otro a la Reina regente, aun- que ambos carecen de data y de lugar. Anatra los fecha en 1677, quizá solapándo - los a la iniciativa del parlamento corso; pero aunque lógica, su inferencia no es co- rrecta. En uno de ellos, Jorge reconoce tener 78 años de edad y haber servido a la corona durante 68, comenzando como paje; por lo tanto, debió redactarse hacia 1688; por otra parte, aunque se titula en ambos «capellán mayor de las Descalzas y del Consejo de Aragón», queda claro que no lo era en ejercicio. A la sazón, resi - día en Carabanchel y su mayor aspiración consistía en que «se le volviese a la Cor- te y se le restituyera su reputación para morir en paz y quietud interior» (memo - rial al rey, que parece el postrero); es decir, ni siquiera solicitaba el desempeño de sus cargos que, a las puertas de la muerte, ya le importaban poco. No he podido constatar cuando se produjo su fallecimiento, ni donde, que Anatra sitúa en Madrid y data en 1679. Sabemos, en cambio, que su asiento de regente en el Consejo no se proveyó en Pedro Frasso hasta el 20.IX.1692, para cubrir «la pla- za dejada por D. Jorge de Castellví»; por otra parte, también aquel año, aunque ig- noramos la fecha precisa, su sobrino Miguel Cervellón, hijo de su hermana Vicen- ta y de Bernardino Mattia, tomó posesión en Caller, de «l’isolaetta de S. Si mone e la peschiera de Iscaois» en virtud de un testimonio emitido en Madrid por el nota- rio Juan de Atzarla. Ignoramos si Jorge ortogó testamento ante dicho notario, pe- ro el que fuere de la Corte permite suponer que, para entonces, hubiera alcanzado su deseo de volver a residir en ella, donde debió morir, como muy tardíamente, a principios de 1692. © JUAN L. SÁNCHEZ. |
||||||||||||||||||
| Cagliari, la capital de la isla de Cerdeña, uno de los reinos dependientes de la monarquía hispánica cuando nació Jorge de Castelví. El grabado de Braun & Hogenberg para su Civitatis Orbis Terrarum (1572) la llama por su nombre latino (Calaris), pero los españoles la denominaban Caller. |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||
| Reconstrucción digital del antiguo Alcázar de Madrid, que fue sede de la Corte hasta 1636, en que ésta se trasladó al nuevo palacio del Buen Retiro. Jorge vivió en el Alcázar desde ca. 1621-1627, sirviendo como paje del rey Felipe IV, tras haberlo sido del duque Filiberto de Saboya. |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||
| Algunas compañías del Tercio de Castelví tomaron parte en la defensa de Aire sur la Lys (19 de mayo / 26 de junio de 1641), hasta que hubieron de capitular ante el mariscal de Meilleraye. Pero el grueso de ellas, con su maestre de campo, sirvieron durante el asedio que poco después (8 de agosto) le puso el Cardenal Infante, que contrajo ante sus muros la enfermedad que le llevaría a la muerte. Dos dias antes (7 de diciembre), la plaza había sido recobrada por los españoles. |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||
| El Tercio de Castellví fue el más severa- mente castigado de toda la infantería del Rey de España (es decir, incluyendo a las de todas las nacionalidades), en la batalla de Rocroi, (En la imágen, detalle de la pintura de Sauveur Le Comte para el palacio de Chantilly (panel central). |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||
| Cristóbal Crespí de Valldaura (1599- 1672), caballero de Montesa, vicecanciller del Consejo Supremo de Aragón, opuso una tenaz resistencia a las peticiones reales para dar empleo a Jorge, pero el fallecimiento de Pedro Vico le dejó sin argumentos para oponerse a que aquel ocupara su asiento vacante en el Consejo. Murió en Madrid (22.II.1672) siendo, desde su constitución en 1665, uno de los miembros de la "Junta para la Goberna- ción Universal de la Monarquia", que asistió a la Reina regente durante la minoría de edad de Carlos II. |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||
| Jorge residió casi 5 años en el alcázar de Toledo, como responsable de la custodia del duque de Lorena (1655-59). Ante- riormente habia vivido en el alcázar de la Corte, como paje de Felipe IV, y en el de Segovia (1648-52), donde también fue guardián de otro notable prisionero: el duque de Guise (1648-52). |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||
| Tras tomar las órdenes sagradas, Jorge Castelví obtuvo la capellanía mayor de la iglesia conventual de las Descalzas Reales, fundación franciscana donde usualmente se acogían las hijas de la realeza y alta nobleza de la Corte. Pese a la austera fisonomía de su fachada, los interiores eran dignos de sus linajudas moradoras (Abajo, escalera principal). |
||||||||||||||||||
![]() |
||||||||||||||||||
