JEAN DE BERLO, BARÓN DE BERLO, SEÑOR DE BRUS, CHOKIER Y
SCLESSIN (1660-1685), CONDE DE BERLO (1669), GENERAL DE BA-
TALLA DE FELIPE IV Y CARLOS II, Y CAPITÁN GENERAL DE LA AR-
TILLERIA DEL ELECTOR DE BAVIERA.

Hijo de Paul de Berlo, a quien el conde de Belgioioso, un militar italiano, le arrebató el
feudo de Chokier y dedicó toda su vida a la tarea de recobrarlo legalmente, lo que final-
mente consiguió aunque solo tras la muerte del conde. Quizá por ello fuera el único de
su linaje que no se empleó al servicio del rey de España, algo a lo que no venía obligado
ya que los Berlo eran súbditos del arzobispo de Lieja e, indirectamente, del Emperador.
Siguiendo una vieja tradición familiar (Melchior de Berlo habia muerto en la batalla de
Quièvrain, junto a Mons, en 1572), lo hicieron sus tres hijos varones y, como resultado,
Jean se quedó solo pues sus hermanos Arnold y Hubert perecieron en el campo de bata-
lla: el primero defendiendo Brisach  (1638) y el segundo en el sitio de Dunkerque (1646).
Por cierto, otro Berlo mandó una compañía de corazas desde agosto de 1640 hasta su
muerte (23-I-1646); también aparecía en las revistas como “BARÓN DE BERLO” pero se
trataba de Albert de Berlo-Puenzberg, otra de las numerosas ramas de la antiquísima fa-
milia troncal de los Berloz. El remate de sus atrasos alcanzó nada menos que 2.071 duca-
dos que su viuda, Anne d’Oyenbrugge de Duras, no logró cobrar totalmente hasta 26
años después.

La primera noticia que tengo de Jean es su patente de capitán de infantería valona, ex-
pedida el 21 de julio de 1641 para servir en el tercio del barón d’Hembise, al que se incor-
poró el 24. Allí permaneció hasta el 29-XII-1642, en que recibió patente de Tcol. para
servir en el regimiento de alemanes altos que debía levar el coronel Guillermo Royer, lie-
jense como él, que tuvo su primera muestra y fue recibido al sueldo el 27.III.1643, pa -
sando a servir con las tropas al mando del Barón de Lamboy en el llamado “Ejército de
Alsacia”. Aunque éste se formó en 1634 para la recuperación de Alsacia y Lorena, ocupa-
das por los franceses, hubo de ser empleado, sobre todo, en la defensa de los Países Ba -
jos, aunque invernaba en tierras del Imperio,  con permiso del Emperador.

El 10 de mayo de 1646 Jean de Berlo recibía la patente de coronel de un regimiento de
alemanes altos para servir en España. Había ajustado su leva con el gobernador Manuel
de Moura, marqués de Castelrodrigo, el 28 de abril anterior, constando entre sus capitu-
laciones el compromiso de no reformarlo mientras durase la guerra. Ignoramos cuando
pasó su primera muestra, pero el 30 de setiembre ya había embarcado en Ostende el pri-
mer contingente (8 de las 15 cias), entre ellas la coronela, la del Tcol Maximiliano Ra -
part y las de los capitanes Leonard Laurenci, Leonard Schilbert, Nicolas Rolin, Jean Sar-
gean, Gilles Touvelin y Hendrik van Wilder. Salvo la cia del Tcol, que iba completa, las
demás no lo estaban y en todas faltaban muchos oficiales; así, en la de Touvelin no iba
ninguno; en las de Laurenci y Schilbert, uno y en las restantes dos. El coronel, el SgM
Chapuys y las 7 cias restantes permanecieron en Ostende, donde tan tardíamente como
el 19 de febrero siguiente fueron revistados 111 oficiales y 259 soldados. Ignoramos cuan-
do zarpó esta segunda expedición, pero el 30 de abril arribaron a San Sebastián donde,
sorprendentemente, aun no habían llegado sus camaradas del primer contingente, que
habían sido capturados durante la travesía y llevadoa prisioneroa a Holanda. Afortuna-
damente, la firma de los preliminares de paz con la naciente república de las Provincias
Unidas les procuró la libertad, siendo transportados hasta La Coruña en naves holande -
sas. El arzobispo de Santiago, en carta del 5 de mayo, avisó que aquel mismo día había
llegado al puerto herculano
«un navío con 450 hombres de la leva del Barón de Berlo,
que estuvieron prisioneros en Holanda»
. Una vez junto el regimiento, marchó por Na -
varra y Aragón hasta Tortosa, donde quedó de guarnición desde finales de octubre de
dicho año.

El 5 de julio de 1648 se presentó ante la plaza el ejército francés del nuevo virrey de Cata-
luña, Charles Schomberg, duque de Halluin. El 10 comenzó a jugar su batería; el 13 la
guarnición abandonó las murallas y se refugió en el castillo, donde el gobernador capi -
tuló el dia siguiente, lunes 14 de julio.

«La defensa de Tortosa —escribe Parets (XXIV, 306)— fue tan poco honrosa que, retirada
la guarnición al castillo y queriendo capitular el gobernador,  Diego de Brizuela, le fueron ne-
gados pactos, rindiéndose prisionera y siendo llevada a Francia».
 

Sin embargo, de la relación certificada de servicios de François Chapuys, que había su -
cedido a Rapart como teniente coronel del regimiento el 7.IX del año anterior, se des -
prende que la conducta del regimiento de  Berlo no tuvo nada de reprochable.  El texto
que sigue se refiere a la actuación personal de Chapuys durante el asedio, pero permite
seguir la del regimiento:

«En la defensa de Tortosa, donde estuvo de guarnición 8 meses hasta que la sitió el enemi-
go,  procedió con gran valor, puntualidad y cordura portándose con entera satisfacción co-
mo gentilhombre y honrado soldado en todas las ocasiones, particularmente en el último
asalto que dieron los enemigos y en las surtidas que hizo, con daño considerable del ejército
francés, dando avisos del estado en que se hallaba la plaza a D. Francisco de Melo, su capi-
tan general ... fortificando con grandes trincheras, a prueba de artilleria, la media luna que
fabricó en el portal de San Francisco, sustentándola con grande riesgo él y su regimiento,
donde perdió la mitad de la gente de él por haber estado dos dias descubierto, a la inclemen-
cia de las balas enemigas y sin que por eso desamparase su puesto hasta la entera retirada
de las otras naciones. Y habiendo pasado todo género de extremidad, quedó el último en la
trinchera, con la espada en la mano, lo que certifican el gobernador de la plaza y los otros
oficiales que se hallaron en ella».

En efecto, Brizuela no pudo obtener ningún pacto y toda la guarnición, incluyendo al
barón de Berlo y los supervivientes de su regimiento fueron llevados prisioneros a Fran-
cia. Afirma Parets que, como nota de deshonor por su mala defensa, Brizuela salió con
una caña en lugar de su espada. Chapuys logró evadirse, pero del barón no sabemos na-
da; incluso su propia hoja de servicios silencia el hecho, resumiendo la peripecia regi -
mental que hasta ahora hemos reconstruído como sigue:

«...Tcol. del regimiento del coronel Guillermo Royer, por patente de D. Francisco de Melo de
29-12-1642, y lo fue hasta la muestra de 10-5-1646, que se reseñó por coronel de un regi -
miento de infantería alemana alta de las tropas del Barón de Lamboy. Por patente de 1.VIII.
1646, le confirmó SA por coronel del dicho regimiento y, tras haber pasado al servicio de és-
te Ejército, SM por real titulo de 4.IV.1652 le nombró  Sargento General de Batalla,  mante-
niendo dicho regimiento y  con 300 escudos de sueldo al mes».
(AHN, E, 1285)

El certificado de la Contaduría del Ejército de Flandes es inexácto, pero no cabe repro -
bárselo. Ni el ejército de Alsacia ni el de Cataluña eran de su incumbencia; por lo tanto,
no pueden exigírsele más precisiones que las relativas al servicio militar en los Estados.
Ahora bién, la inclusión del Regimiento de Berlo entre las tropas de Lamboy, que no es
cierta, solo pudo provenir de la propia declaración del barón, evidentemente interesado
en soslayar sus servicios es España, donde la actuación de la unidad fue tan accidentada
como breve, saldándose además poco airosamente. Por otra parte, su presencia personal
en la península al mando del regimiento, queda confirmada por el expediente de Cha -
puys, donde leemos:

«Vino asentado por sargento mayor del Rgtº de Infª alemana del Barón de Berlo desde 30
de abril de 1647, que vale una lista que se formó en San Sebastián, copiada de otra que se
formó en Ostende, y lo continuó hasta 7 de setiembre de dicho año, que con nombramiento
del Barón de Berlo y orden del Marques de Aytona, Capitán General que fue del Ejército de
Cataluña, pasó a Tcol. de dicho regimiento, que se perdió en Tortosa».

El barón debió rescatarse pronto, empleándose seguidamente en la reconstitución de su
regimiento, al que hallamos a sueldo del Ejército de Flandes el 25 de diciembre de 1649,
cuando pasa muestra con 10 compañías. Ninguno de los capitanes anteriores está pre -
sente en la revista, donde hallamos a Jean de Caes,Charles de Bethune, Friedrich Düren,
Hermann Pavek, Robert de Blois, Philippe de Berlo y Adrien de Mornes. Como era habi-
tual en la época,las compañías del Tcol y del SgM aparecen citadas por los  empleos en
lugar de sus nombres, desconociéndose su identidad. Añadamos, como curiosidad, que
el capitán Charles de Bethune iba a mantener su compañía durante los siguientes 16 de
servicios del regimiento.  

Como revela su expediente, el 4 de abril de 1652, el barón fue promovido al empleo de
sargento general de batalla. Sin embargo, respetando lo pactado, no se le proveyó el re-
gimiento, que continuaría prestando servicios hasta la conclusión de la guerra, en 1659.
El 31 de diciembre de dicho año ordenaba el rey la primera "reformación general del
Ejército de Flandes", pero el marqués de Caracena, a la sazón gobernador general, se
justificaba de la siguiente manera, desde Bruselas, el 18 de marzo del año siguiente
(AHN,E,2097):

«En conformidad con la orden de VM., se ha dado principio y fin a la reformación del Exto.
Yo hubiera deseado dar entero cumplimiento a la orden de VM, sin haber transgredido en
cosa alguna, pero no ha sido posible por las razones que iré diciendo a VM. en cada punto de
dicha reformación... Con los alemanes no se ha podido observar tal puntualmente la orden
que VM. dio, porque habiendo querido reformar el regimiento que tiene el conde de Isen -
burg y no pareciéndome conveniente hacerlo sin primero participárselo, ha sido tan grande
el sentimiento que ha mostrado de solo el intento, que no me he determinado a hacerlo ni
dar esta ocasión de queja a un hombre de la calidad y servicios del conde sin consultarlo pri-
mero a VM. Y como no reformando este regimiento no se podía reformar el del conde de Na-
ssau, hijo de un  padre que sirvió tan bien y tantos años a VM, solo podia ser (causa) el no
servirle, pero no sirviendo el suyo tampoco el conde Isenburg , venía a faltar dicho pretexto
y darle justa queja. Y asi ha sido fuerza dejar 2 regimientos más, pues no fuera razón que
por dejar estos dos, que son sumamente pequeños y no los sirven sus coroneles, se reforma-
sen otros dos»

En regimiento del barón no fue comprendido en la reforma, entre otras razones, porque
lo servía personalmente, cosa que no hacían otros de su grado con mandos regimenta -
les; además, su celo en el servicio le reputaba como uno de los mejores de su nación. De
hecho, era uno de los cuatro alemanes previstos para sobrevivir, inlcuso, a la reforma de
1662, tras la cual quedó fijado el definitivo pie de paz del Ejército de Flandes. El 20 de
abril de 1665, el marqués de Castel-Rodrigo, nuevo gobernador del Estado (hijo del go -
bernador arriba citado), ordenó refundir los regimientos de Nassau y Berlo en uno sólo,
del cual tomó el mando el barón. Sin embargo y pese a que, junto a Carlo Campi, el Ca -
ballero Villanueva y Felipe de Mallea, era tenido por
«uno de los viejos soldados carga-
dos de servicios»
el 9 de noviembre del mismo año (1665), fue reformado su regimien -
to,  continuando con el cargo de SgBat y sueldo de 300 escudos mensuales a fecha de 31
de marzo de 1666.

Para entonces habia muerto su padre (1660) y heredado los feudos de Brus, Sclessin y
Chokier, en los que sucedió el 3 de febrero de dicho año. Tiempo atrás había casado con
una pariente, Anne Marguerite Ursule de Berlo-Hozémont (†1.V.1700), que le sobreviría
quince años. Le dio varios hijos, de los cuales el primogénito, cuyo nombre ignoramos,
siguió la carrera de su padre al servicio del rey de España y sería el último de los Berlo en
dar por él su sangre (1674). Jean Alphonse, que heredó los feudos, murió el 10.III.1702,
al parecer sin haber logrado posteridad en su esposa, Marie-Agnès-Mechtilde Roist de
Weerts, porque mas tarde hallamos a un François-Ferdinand de Berlo, conde de Berlo,
señor de Sclessin, Grand-Maieur de Lieja, que murió en 1713 sin haber visto concluídas
las obras del castillo de Sclessin. A éstos hubiera debido precederles Ferdinand-Maximi-
lien (1654-1725), pero había abrazado la carrera religiosa, alcanzando la dignidad de ar-
zobispo de Malinas  y obispo de Namur. Quizá tuviera también alguna hija, como sospe-
cho pudo serlo una Jeanne Philippine, que murió en Sclessin el 1 de octubre de 1721 des-
pués de haber estado casada dos veces. Capituló su primer matrimonio, el 8.XI.1671,con
su pariente Albert Ferdinand, que luego usó el título de conde de Berlo, y sobre el que
volveremos en seguida. Antes, aclaremos que todos sus hijos fueron condes del S.R.I., tí-
tulo que el emperador confirió al padre en 1669 para recompensar sus servicios a la casa
de Austria.

Albert Ferdinand, conde de Berlo, señor de Papenhoven,
burgrave de Quabeck, fue co -
ronel comandante (1676-1688) del Rgtº de caballería Wittgenstein, al servicio de los Es-
tados Generales de Holanda, donde alcanzó el grado de brigadier general y fue coronel
de su propio regimiento de dragones (1688-1690), antes de morir en el campo de batalla
de Fleurus (1-VII-1690). Naturalmente, era también liejense, hijo de Willem de Berlo, se-
ñor de Abyes, Leenmannen de Clermont y Hermalle, y de su esposa Maria Anna de Han-
xeller. Sospecho que éste caballero, que también fue barón antes que conde, fue el pri-
mer MdC del tercio de dragones formado el 9-III-1674, que más adelante recibiría el
nombre de Belgia y que acabaría conviertiéndose en el Regimiento del Rey, del cual re-
cordamos en R&D-20 su carga en Talavera. Evidentemente, no faltan otros presuntos
candidatos entre la amplia saga de los Berlo, pero de éste se dice que sirvió al rey de Es-
paña antes de hacerlo a las Provincias Unidas, constándonos que el Berlo que mandó el
Tercio lo hizo hasta  junio de 1676, el mismo año en que Albert comenzó a servir en Ho-
landa. Quizá convenga aclarar que la república, aliada a la sazón, solicitó a España un
importante número de oficiales para nutrir su ejército, lo cual le fue concedido; no po-
cos españoles gobernaron plazas holandesas, cometido para el que fueron especialmen-
te apreciados.

Nuestro barón completó su vida y carrera sirviendo también a otro príncipe aliado, el bá
varo Maximilian Emmanuel, éste no solo más tradicional sino, además, casado con una
infanta de España. Entró a su servicio en 1680, como capitán general de la Artillería del
ejército electoral y gobernador de Ingolstadt. Si tales mercedes no fueran pocas, el 29 de
junio de 1682 recibió la coronelía de un regimiento de infantería recién formado, que
más adelante sería el I.R. no. 5 del ejército bávaro.

Jean de Berlo murió en Ingolstadt el  5 de marzo de 1685.

                                                                                          © JUAN L. SÁNCHEZ.
Jean de Berlo, retratado en 1680 en una
calcografía de Karl Gustave Amling.
ABAJO: Detalle.
El castillo de Chokier, que el padre de Juan
de Berlo logró recuperar tras dura pugna
legal, pero que su hijo no llegó a habitar,
prefiriendo el de Sclessin.
Charles Schomberg (1601-1656), duque de
Halluin, virrey de Cataluña por Luis XIV
Tortosa en un grabado del siglo XVIII.
WILLEM VAN LAMBOY (1600-.1659), BARÓN
DE DESSENAER Y CORDESHEM, CONDE DEL
S.R.I. Generalwachtmeister
imperial (1634),  
en cuya condición mandó el Ejército de Al
-
sacia hasta su promoción a Feldmarschall
(1645). El Ejército de Alsacia se formó en
1634 para la recuperación de aquel feudo
imperial, tomado por los franceses; sin em
-
bargo, hubo de emplearse en Flandes.
El marqués de Caracena, gobernador de los
Países Bajos (1659-1664), incumplió las ór
-
denes del rey al no reformar el regimiento
del barón de Berlo.
Francisco de Moura Corterreal, marqués de
Castel Rodrigo, gobernador de los Países
Bajos (1664-1668). Ordenó la disolución del
regimiento de Berlo, precísamente levado
por orden de su padre, que le había prece
-
dido en el cargo. (Grabado de Wouvemans)


Dragón del Regimiento de Albert de Berlo,
al servicio de la República de Holanda. Tras
su muerte en la batalla de Fleurus (1690),
pasó a mandarlo el coronel van der Cruysse.
JEAN DE BERLO-BRUS, BARÓN DE BERLO.
(¿? — Ingolstadt,  5-III-1685.