MARTIN DE ARAGÓN Y TAFALLA (Zaragoza, 1592 - Cengio, 1639), CA-
BALLERO DE SANTIAGO (1634) SOLD. INFª DE LA ARMADA (1618),
CAPITÁN  DE UNA CIA DE CABALLERIA PESADA (1624); MAESTRE
DE CAMPO (1629), GENERAL DE LA ARTILLERÍA (1636), GENERAL
DE LA CABALLERÍA DEL ESTADO DE MILÁN(1638), CONSEJERO
DEL CONSEJO SECRETO DEL ESTADO DE MILAN (1629-1638)

Hijo natural de Francisco de Aragón y Gurrea (1551-1622), que fue brevemente VI
duque de Villahermosa (1592-1598), título que perdería en pleito aunque sería I
conde de Luna. Martín, concebido en una dama zaragozana, fue posteriormente re-
conocido por su padre. Ingresó en la Orden jacobea en 1634, siendo ya maestre de
Campo del Tercio de Lombardía y miembro del Consejo secreto de Milán.

Comenzó a servir muy jóven, en la Armada Real, pasando después a Lombardía; pe-
ro resulta muy complicado rastrear sus primeros pasos en la milicia debido al ruído
que produce su apelllido. El 24-III-1623 solicitaba
"la primera compañía  de Orde-
nanzas que se provea de españoles en el Estado de Milán
", por sus servicios presta-
dos en la guerra y en la Armada Real" (AGS,SP,1801 fol. 461), que se le concedió el
año siguiente. Con ella asistió al socorro de Génova (1625) y al primer asedio de Ca-
sale, tras el cual se le concedió el mando del Tercio de Lombardía (21.XI.1629). In -
mdiatamente se consultó al rey sobre la provisión de su compañia de Ordenanzas,
pero se propusieron tantos candidatos (algunos tan notables como Jerónimo Agus-
tin, Giovanbattista Panigarola, Ghieri della Renna, el marqués Pietro Antonio Luna-
to, Juan Vázquez Coronado o el  marqués de Valdefuentes, etc.) que Felipe IV hubo
de ordenar (14.XII.1629) que la terna incluyera sólamente candidatos de similares
características al que había vacado. Aquel mismo año, ante la inminente desmilitari-
zación del Estado en virtud de las negociaciones de la paz de Cherasco, condujo por
mar, desde Génova a Cádiz, un contingente de 2.000 veteranos españoles, que pos-
teriormente zarparían hacia Flandes en la escuadra del almirante Ribera.

En 1633 el tercio de Lombardía tenía 20 companías que totalizaban 197 oficiales y
2.321 soldados. Pero debido a la formación del Ejército que había de llevar a Alema-
nia el Duque de Feria, quedó reducido a diez. Aparte de Martín, los restantes capita-
nes eran: Juan Manrique, Juan Bringas de Lagos, Pedro de Lesaca, Sebastián Jimé-
nez Torrero, Juan de Córdoba, Gabriel de Valdés, Justo Pérez de Mendoza, Pedro
Pardo de la Casta y Pedro de Birrueza. En 1634 se le incorporó la compañía de Do-
mingo de Eguía, futuro héroe de la defensa de Fuenterrabía y en enero de 1636 se
hallaba con 24 compañías, pero tan disminuídas que 9 tuvieron que reformarse.   
Quedaron en pie 15, pero sólamente 3 —las del MdC y los capitanes Birrueza y Jimé-
nez Torrero— tenían una antigüedad superior a los dos años.

En 1636 mandó el tercio en la batalla de Tornavento (22.VI), que detuvo la invasión
franco-piamontesa de Lombardia. En la acción murió Gerardo Gambacorta,  general
de la Caballería del Estado y uno de los distinguidos de Nordlingen. El marqués de
Leganés le ordenó que gobernara interinamente la Caballería y le propuso para el
empleo, pero la Corte prefirió llamar de Flandes al portugués Felipe de Silva, si bien
nombró a Martin capitán general de la Artillería, el 5º puesto en el escalafón militar
del Estado. El 1 de julio de aquel año, le sucedía al mando del Tercio
Juan de Garay,
que habría de mandarlo solo unos meses, precísamente a causa de un incidente con
Martín, al que se negó a obedecer, pese a tratarse de su superior jerárquico, alegan-
do sus preminencias como MdC del Tercio de Lombardía, el más antiguo del Esta-
do. Leganés apartó a Garay del mando, lo envió a Madrid y proveyó su empleo.

En 1638, al regresar Silva a Flandes, Martín de Aragón fue propuesto para MdC ge-
neral del Ejército del Milanesado, 3º en importancia, pero Olivares volvió a preferir
a otro y mandó llamar para el puesto al virrey de Sicilia, Francisco de Melo, un cor-
tesano que carecía de experiencia militar. Martín fue ascendido al empleo de gene -
ral de la Caballería, ocupando su vacante en la Artillería Juan de Garay, rehabi litado
por su valiente conducta ante Leucate. Aquel mismo año, Martín mandó brillante -
mente el ejército que tomó
Breme (26-IV) y Ponzone (26-IX), participando también
en la conquista de la importante plaza de Vercelli, que dirigió personal mente el mar-
qués de Leganés.

Apenas comenzaba la siguiente campaña cuando recibió un mosquetazo en la cabe-
za mientras reconocía el castillo de Cengio,  cayendo fulminado en el acto. Para ven-
gar su muerte, el ejército lo tomó al asalto, masacrando a sus defensores. El castillo
quedó arruinado desd entonces.

                                                                                     © JUAN L. SÁNCHEZ.
Retrato anónimo de Martin de Aragón,
pintado en Italia ca. 1637-38, para el
Marqués de Leganés, que hoy preserva el
Palacio del Senado, en Madrid (Inv. 111
mod.) El lienzo mide 213 x 111 cm.
El marqués de Leganés apreció las
cualidades de Martín como valeroso y  
"cuerdo" soldado, destacando su
templanza y humildad.
Del castIllo de Cengio, imponente cons-
trucción medieval de la familia Carretto,
destruído por los españoles para vengar
la muerte de Martin de Aragón, no queda
más que unas pocas ruínas. Se hallaba
en el camino que, de Salicetto a Mille-
simo, bordeaba el Bórmida Millesimo.


MARTIN DE ARAGÓN Y TAFALLA, Caballero de Santiago.
(Zaragoza, 1592 — Cengio, Italia, 23.III.1639).