JOSÉ ANTONIO FUNES DE VILLALPANDO  (1623-1685), III MARQUÉS
DE OSERA, IV DE CASTAÑEDA, IX BARÓN DE QUINTO Y DE FIGUE -
RUELAS, X SEÑOR DE ESTOPIÑÁN Y VILLAFRANCA DE EBRO, CABº
DE SANTIAGO; SOLD. INFª ESP (1642),  CAPITAN IDEM (1645), MDC
DEL TERCIO DE ARAGON (1649-52), IDEM TERCIO DE LISBOA (1652-
1658), GOBº DE BRUJAS (1667), GANTE (1669) Y AMBERES (1671),
CAPGRAL ARTª FLANDES (1674-80), VIRREY DE CERDEÑA (1680),
CAPGRAL DE GUIPUZCOA (1681) Y DE ORAN (1683-85)

Fué el 6º hijo, segundo varón, que D. Juan de Funes de Villalpando y Ariño (†1640),
I  Marqués de Osera (3.X.1626), tuvo en su primera esposa, Dª María Francisca Cli-
ment Enríquez de la Carra y Navarra (†Zaragoza, 19.VII.1625). En 1679 sucedió a su
hermano mayor, Francisco Jacinto Funes de Villalpando, en los títulos paternos ha-
biendo sido siempre citado anteriormente como José de Villalpando en la documen-
tación coetánea.

Comenzó a servir en 1642, con 19 años de edad, en el Tercio de Aragón, que enton -
ces mandaba su hermano Francisco Jacinto. En 1646 ascendió a capitán tras demos-
trar su valor en el asalto a las trincheras francesas que cercaban Lérida (21.XI.1646),
donde fue derrotado completamente al ejército de Henri de Lorraine, conde d’Har -
court, que abandonó en la huída 20 cañones y un inmenso botín. En cambio, no pu-
do evitar la pérdida de Tortosa en 1648, que cayó en poder de Charles Schomberg,
duque de Halluin, antes de que pudieran socorrerla; el tercio de Aragón, que habia
partido de Alcañiz, estaba ya en Traiguera cuando se supo la rendición de la plaza
(13 de julio). Mandando ya dicho tercio, lograría desquitarse de aquel fracaso asis -
tiendo a la definitiva recuperación de la misma ciudad (4 de diciembre de 1650) y en
todo el asedio de Barcelona, que comenzó el año siguiente. Para entonces, su pres -
tigio militar y personal eran tan notables que el rey le había nombrado maestre de
campo del Tercio Viejo de Lisboa, el más antiguo de los que servían en Cataluña,
siéndolo también de todos los ejércitos peninsulares. Por la misma razón, los dipu-
tados catalanes que pasaron al campo sitiador para tratar sobre la capitulación de
Barcelona (4.X.1652), le designaron por rehén, en garantía de sus personas, mien -
tras duraba la negociación; en consecuencia, ingresó en la plaza con D. Gaspar de la
Cueva, hermano del duque de Alburquerque, hasta que, firmada y cumplida la capi-
tulación, entró en ella el ejército de Felipe IV, al mando de D. Juan de Austria, el do-
mingo 13 de octubre.

El Tercio de Lisboa se halló después en los socorros de Gerona (1653), Palamós y
Vich (1655), aunque su destino habitual fuera la guarnición de Barcelona, donde
José Antonio iba a comprometer su carrera por un lance amoroso. Una dama catala-
na, doña María Magdalena Alemany, le acusó en febrero de 1657 de no cumplirle la
palabra de matrimonio bajo la cual habían mantenido relaciones. Él se negó a hacer-
lo, alegando que «nada le debía», pese a lo cual fue detenido y procesado. Al cabo de
un año (abril de 1658), fue sentenciado a «
destierro perpetuo en Orán, privado pa-
ra siempre de oficios, honores y gajes del Rey
» (Barrionuevo, IV, 111), además de in-
demnizar a la demandante con la suma de 8.000 ducados. Le fue proveído el regimi-
ento y hubo de partir a Orán, pese a que apeló la sentencia.

El destierro es el período más oscuro de su biografía.En Aragón sus deudos se movi-
lizaron, llegándose a temer “alguna inquietud” en el reino, al decir de Barrionuevo,
que nos privó de la solución del caso al poner fin a sus avisos en el otoño de 1658.
José Antonio estuvo en Orán, aunque ignoramos durante cuánto tiempo. Después
regresaría a su casa y tomaría estado; época de la que debe datar igualmente su in -
greso en la Orden jacobea, que conocemos por Launay aunque no hemos podido
confirmarla al no localizar sus pruebas. Tampoco hemos podido documentar el mo-
mento en que marchó a servir a Flandes, quizá a sus expensas, al menos en un pri-
mer momento.

En 1667, casi una década después de que hubiera sido privado de su tercio, le halla-
mos de gobernador de Brujas, de nuevo al sueldo real. Después, lograría enderezar
rápidamente su carrera. En 1669 fue promovido a la
castellanía de Gante, mejorada
en 1671 con la de Amberes, que hubo de abandonar en 1674 tras su nombramiento
como
Capitán general de la Artillería de los Países Bajos, quinto puesto en el escala-
fón de aquel ejército. En 1678 regresó a España ante la enfermedad de su hermano
mayor, Francisco Jacinto, a cuya muerte (1679) le sucedería en los condados de Ose-
ra de Ebro y Castañeda. Según Launay, se intituló también conde de Morata y de
Ablitas pero no llegaría a gozarlos al fallarse el pleito sucesorio a favor de terceros
con mejor derecho. Carlos II le empleó en el virreinato de Cerdeña, cargo que ejerció
en interinidad algo menos de un año (1680), dándole a su regreso la Capitanía gene-
ral de Guipúzcoa, que fungió desde 1681 hasta 1683. Aquel mismo año, el 2 de seti-
embre, desembarcaba de nuevo en Orán, ahora acompañado de su esposa e hijos,
como capitán general de la plaza y sus presidios. La defendió de un asedio argelino,
pero enfermó y murió en ella sin llegar a verse vencedor de sus enemigos. En su
testamento, otorgado el mismo dia de su muerte, dejó el gobierno en manos de su
esposa, que dirigió la defensa de la plaza hasta la llegada, el 2 de mayo de 1685, del
marqués de Santa Cruz de Paniagua, que logró redimirla del cerco con los refuerzos
que conducía.

Había casado con María Leonor de Monroy y Aragón, marquesa de Castañeda, hija
de Sancho de Monroy y Zuñiga, embajador en Génova, señor de la casa de Luzón en
Madrid, y de Maria de Aragón, marquesa de Castañeda. Tuvo en ella dos hijos: Mel-
chor y Maria Regalada, que sucedieron en los títulos paterno-maternos. Con la se-
gunda, el condado de Osera se incorporó en la casa de Portocarrero, condes de Mon-
tijo y de Fuentidueña.
                                                                                        © JUAN L. SÁNCHEZ.
José Antono Funes nació en el palacio
zaragozano que los marqueses de Osera
poseían, desde mediados del siglo XVI, en
la antigua calle Mayor (hoy Espoz y Mina,
no. 26). Adquirido por una entidad finan-
ciera en 1937, fue derribado ca. 1960, pero
aun se conservan testimonios fotográfi-
cos de su pasado esplendor, como el arte-
sonado de la foto inferior.
El escudo de armas de los Funes de
Villalpando, tomado de la red. El de josé
difiere sustancialmente del que consta en
el manuscrito de Pirre Albert de Taunay
sobre los Grands Maistres et Capitaines
generaux de l'Artillerie des Armées des
Pays-Bas (BNM), que reserva el primer
cuartel a la cruz jacobea.
Vista de la rada de Oran, desde el castillo
de Santa Cruz. Aqui vino nuestro perso-
naje, fungiendo el cargo de capitán gene-
ral de la plaza y de la vecina Mazalquivir.


JOSÉ ANTONIO FUNES DE VILLALPANDO Y CLIMENT, MAR-
QUÉS DE OSERA Y DE CASTAÑEDA, BARÓN DE QUINTO.
(Zaragoza, 1623 — Orán, Argelia, 18-III-1685).