![]() |
||||||||||||
![]() |
||||||||||||
| JUAN ANTONIO PIMENTEL DE PRADO Y OLAZÁBAL (1626-1708), I MARQUÉS DE FLORIDA PIMENTEL (1693), CABº SANTIAGO (1658); SOLDADO INFª DE LA ARMADA (1652), MAESTRE DE CAMPO DE CA- BALLERIA (1672-85), GOBº DE CHARLEROI Y SGT.GRAL.BAT (1688- 93), GENERAL ARTª DE DE CATALUÑA (1694-97), MDCGRAL DE CA- TALUÑA (1697), CASTELLANO DE AMBERES (1698-1701), CAP.GRAL DE EXTREMADURA (1701) Y CASTELLANO DE MILAN (1702-1707). Fue nieto de D. Juan Alonso Pimentel (1548-1621), V duque de Benavente (1576- 1621), y sobrino de Antonio Pimentel de Prado (1604-1671), el pretendido amante de la reina Cristína de Suecia (1626-1689), de cuyos brillantes servicios militares y diplomáticos fue heredero. Comenzó a servir en 1652, con plaza de soldado en el Tercio de la Armada de la Mar Océano, para asistir al asedio y toma de Barcelona (13.X.1652), pasando después a Cádiz y posteriormente a Extremadura, donde fue capitán de infantería y de caba- llos corazas. En 1672 se le proveyó el mando de un tercio de caballería que embarcó en La Coruña hacia Ostende, donde aportó en abril. Esta unidad fue destacada en apoyo del ejército de la Provincias Unidas, hallándose en la reconquista de Grave (20.XI1674), a las órdenes del barón Sparre, general de la Caballería del Elector de Brandenburgo. Mandó su tercio durante 13 años, sucediéndole Jean-Baptiste de Bassecourt en 1685, año en que fue designado capitán general de la ciudad y puerto de la Trinidad de los Buenos Aires (R.D. 1.II.1685), al que rehusó para continuar sirviendo en Flandes. El mismo año realizó, como enviado extraordinario, una mi- sión diplomática ante la corte de Felipe Guillermo de Neuburg (1615-1690), nuevo elector del Palatinado y padre de Mariana (1667-1740), que sería la última reina de España bajo la casa de Austria (1690-1700). En 1688 se le confió el gobierno de Charleroi (25.VI), recibiendo poco después la graduación de sargento general de batalla (24.VIII.1689). Tras la batalla de Neer - winden (29.VII.1693), los franceses marcharon sobre dicha la plaza, junto al Sam- bre, empleando mas de un mes en transportar municiones, bastimentos y pertre - chos antes de abrir la trinchera (10.IX). Abandonado a sus propias fuerzas por la re- tirada del rey Guillermo de Inglaterra, opuso una tenaz resistencia antes de verse forzado a capitular honrosamente (11.X), logrando desorganizar a un enemigo que nada más pudo emprender aquel año y se mantendría a la defensiva durante todo el siguiente. Por su memorable defensa, Carlos II le concedió un título marquesal (26. X) y le nombró general de la Artillería del Ejército de Cataluña, adonde fue destina- do (2.VI.1694), concediéndole el año siguiente (17.I.1695) el gobierno accesorio de Lérida. Sirviendo el puesto de general de la artillería, se halló a las órdenes del con- de de la Corzana en la defensa de Barcelona (15.VI / 15.VIII.1697), distinguiéndose de nuevo y mereciendo otra recompensa real: el nombramiento de maestre de cam- po general de Cataluña (11.IX.1697), enseguida mejorado con la castellanía de Am- beres, la más importante de los Países Bajos (1698). Felipe V le designó capitán general de Extremadura (29.IV.1701) y, un año después, le daría la castellanía de Milán (10.V.1702), de cuya fortaleza sería el último de los gobernadores de la monarquía hispánica. En efecto, tras la desastrosa derrota del duque de Orléans ante Turín (7.IX.1706), los restos de su ejército regresaron a Fran- cia, abandonando Lombardía a su suerte. Eugenio de Saboya, tras recobrar Vercelli, Chivasso, Ivrea, Verrua y Asti, ingresó en el casi indefenso Estado de Milán.Alessan- dria (21.X) y Pizzighettone (30.X) cayeron en su poder tras sendos asedios, mien - tras que Milán (24.IX) y Pavía (2.X) abrieron sus puertas declarándose a favor del Archiduque Carlos de Austria. El príncipe de Vaudemont, gobernador español, se retiró hacia Mantua mientras Pimentel quedaba bloqueado en el castillo milanés, e incomunicado con la ciudad, desde finales de setiembre. Aunque el marqués de San Felipe alude a una posible tregua con los sitiadores, sabemos que el 5 de marzo «el marqués de la Florida hizo una gran salida donde clavó 12 cañones y el enemigo perdió mucha gente» (Dangeau, XI, 321). Quizá fuera uno de sus últimos actos de resistencia porque, poco después, Vaudémont firmaba, por orden de Luis XIV, el tratado de evacuación de Italia (13.III.1707) y, en su virtud, el marqués entregó el castillo (20.III), marchando con su guarnición hacia Francia por el paso de Susa. El 14 de mayo, fue recibido en Marly por Luis XIV, ante quien manifestó «que se habría defendido todavía 3 meses si no le hubieran ordenado rendirse» (Dangeau, XI, 368). Tenía 82 años cumplidos y había dedicado 55 al servicio real, habiéndose hallado, según su relación de servicios, «en 36 campañas, 20 sitios y 4 batallas». De regreso en la Corte, Felipe V le honró con la encomienda de Yeste en la Orden ja- cobea, que no llegó a gozar porque murió antes de que se le hubiera despachado el título. Su esposa, que falleció en Charleroi en 1691, le dio dos varones que también fueron militares: Gregorio (†Estrasburgo, 1713) y Sebastián, que fue II marqués de la Florida-Pimentel y murió siendo intendente de la provincia de Toledo (1750). © JUAN L. SÁNCHEZ. |
||||||||||||
| Antonio Pimentel de Prado y Blanca, tío de nuestro Juan Antonio, a quien legó sus servicios prestados al rey de España, que entonces computaban en las carreras de los causabientes. |
||||||||||||
![]() |
||||||||||||
| Arriba, plano del asedio de Charleroi en 1693, que señala la posiición de los ata- ques sobre la plaza. Abajo, panorámina de la ciudadela y la villa (grabado alemán). |
||||||||||||
![]() |
||||||||||||
| El castillo sforcesco de Milán, símbolo de la dominación española en Lombardía, del cual Antonio Pimentel fue su último castellano por el rey de España. |
||||||||||||
