FERNANDO GIRÓN DE SALCEDO Y BRIVIESCA (1564-1631), CBº DE  
SAN JUAN DE JERUSALEN (1575), COMENDADOR DE FUENTES Y BA-
ILÍO DEL SANTO SEPULCRO EN DICHA ORDEN, I MARQUÉS DE SO -
FRAGA (2.XI.1626);ENTRETENIDO (1584-86),CAPITÁN INFª ESPAÑO
LA (1587-90), CAPITÁN DE CABALLOS LANZAS (1590-96), MAESTRE
DE CAMPO INFª ESPAÑOLA (1597-1605), CONSEJERO DE GUERRA
EN FLANDES (1607-09),CASTELLANO DE JACA Y MDCGRAL DE ARA-
GÓN (1610-15), CONSEJERO DEL SUPREMO DE GUERRA (1617-22) Y
DE ESTADO (1622-27).

FAMILIA Y PRINCIPIOS DE SU CARRERA.
Segundogénito de Sancho Girón de Salcedo —natural de Talavera de la Reina, señor
de Cazalegas—y de su esposa burgalesa doña Juana de Briviesca, fue hermano ente-
ro de Juan, el mayorazgo, y de García, capitán general de Venezuela (1610-16) y de
Cartagena de Indias (1619-1625). Sus abuelos paternos, Juan de Salcedo y Maria Gi-
rón, instituyeron una de las capillas fundacionales de la iglesia conventual de Santo
Domingo (1536), donde tuvieron su enterramiento hasta que sus sepulcros fueron
profanados y destruídos durante la invasión napoleónica. Aunque no se conservan
sus pruebas, ingresó en 1575 en la Orden jerosilimitana bajo el nombre de Hernan-
do Girón de Muñatones. El último apellido, materno, lo trocaría más adelante por
el toponímico de la misma línea; no obstante, en la historiografía reciente —que se
ocupa de nuestro personaje como sujeto principal de una famosa composición del
pintor Zurbarán— ha prosperado inexplicablemente un tercero, Ponce de León, que
no aparece en ninguno de sus cuarteles.

Ignoramos cuando pasó a la isla de Malta para cumplir el obligado trienio de servi -
cio en las galeras de la Orden, que podemos situar en torno a 1581-83, antes de que
marchara a Flandes, a su costa. Alejandro Farnesio le concedió una plaza de entre -
tenido (1584-85), aunque el cronista Alonso Vázquez afirma que durante «
el sitio
de Amberes estuvo en el puente y estacada sirviendo como el más mínimo soldado,
en la compañía del capitán don Pedro Manrique [de Lara], y en todo lo que allí se
ofreció, así en apagar el fuego de las minas como en otras acciones, se señaló más
que otros haciendo su deber honradamente
».Tuvo un destacadísimo papel en la ba-
talla del Contradique
(dique de Covenstein, 27.V.1585), hallándose en la vanguar -
dia del ataque que sería decisivo para cambiar el signo de la lucha. A pesar de no ha-
ber militado el tiempo suficiente para poder ser capitán, Farnesio le dió una compa-
ñía de picas en el tercio de
Juan del Águila, al frente de la cual volvió a despuntar a
la vista de su general, a quien logró disuadir de que ordenara el asalto a la brecha de
Sluis (La Esclusa), que no había reconocido como practicable, tres dias antes de la  
capitulación de la plaza (5.VIII.1587), acción que ahooró muchas vidas.

CAPITÁN DE INFANTERIA Y MAESTRE DE CAMPO.
En 1590 recibió una compañía de caballos lanzas con la que asistió al socorro de Pa-
ris, aquel mismo año, y al de Rouen, en 1592. Desde allí pasó a Bretaña, donde vol-
vió a servir a las órdenes de su antiguo maestre de campo,Juan del Águila, a la sazón
MdCGral de la fuerza expedicionaria enviada en 1590 en auxilio de los católicos bre-
tones. Llegó a tiempo de hallarse en la batalla de Craon (21.V.1592), donde su carga
«puso al enemigo en derrota», según escribió el duque de Mercoeur a Felipe II, y
más tarde en la aniquilación del contingente inglés en Ambrières. El año siguiente
sucedió al fallecido Francisco de Toledo, hermano del conde de Orgaz, como maes-
tre de campo del Tercio de la Armada que servía en Bretaña. Su hermano García Gi-
rón de Loaisa, hasta entonces teniente de su compañía de caballos, fue promovido
a capitán de dicho tercio y después sería sargento mayor del mismo; gracias a su re-
lación de servicios, podemos reconstruir la actuación de dicha unidad en el intenso
sexenio que precedió a su “reforma” o disolución (1597-1602).

Dicho tercio debía tomar parte en la invasión de Inglaterra, ordenada por Felipe II
en 1597 como  represalia por el ataque sobre Cádiz del año anterior. Para ello, fue
transportado por mar desde Blavet hasta La Coruña, donde embarcó el 19 de octu-
bre en la armada de don Martin de Padilla (1540-1602), Adelantado de Castilla, que
se hizo a la vela el 24. Tres dias más tarde, en Finisterre, una fortísima tempestad
provocó el naufragio de numerosas naves, aunque todas en las que iba repartido el
tercio lograron refugiarse en el puerto de Vigo. En febrero del año siguiente pasó de
nuevo a Blavet, a bordo de la escuadra de Martin de Bertendona, pero tras la paz de
Vervins, firmada con Francia aquel mismo año (2 de mayo), hubo de evacuarla y re-
gresar a España, aportando en Cádiz (agosto) con la escuadra de Pedro de Zubiaur.  
El 2 de setiembre de 1601 embarcó en Lisboa, en la armada del almirante Brochero,
para auxiliar a los irlandeses sublevados contra la reina Isabel del Inglaterra, siendo
de nuevo el jefe de la fuerza expedicionaria el maestre de campo general
Juan del
Águila y Arellano (1545-1602). Tras una aventurada travesía, lograron desembarcar
en Kinsale (22.IX.1601), donde pronto se vieron sitiados por un ejército inglés. Los
irlandeses fracasaron en su intento de socorrerles (3.I.1602)y el general español hu-
bo de capitular ante Lord Montjoy (12 de enero), bajo la condición de ser devueltos
a España, lo que se verificó el 13 de marzo en La Coruña. Tras un corto restablecimi-
ento en la ciudad herculina, pasaron a Flandes aquel mismo año, donde el tercio fue
disuelto para reforzar a los que servían en el sangiento asedio de Ostende.
Fernando quedó en situación de “reformado”; es decir, sin mando operativo y perci
-
biendo sólamente algo menos de los 2/3 de sus gajes, pero el 6 de agosto de 1604,
Spinola le concedió el tercio de Infantería española que había tenido Alvaro de Qui-
ñones (
T.I.E. no. 18), privado de su empleo por una insubordinación. El año sigui -
ente recibió la órden de partir a Italia para organizar y conducir a Flandes un contin-
gente de reclutas españoles e italianos. Lo hizo en diciembre de 1605, probablemen-
te con algún retraso sobre la fecha y licencia calculadas, porque a su regreso halló su
tercio proveído en Alonso de Luna.Entonces obtuvo licencia para regresar a España,
donde el rey le concedió la castellanía de Jaca y una plaza de consejero de Guerra
(16.II.1608), enviándole de nuevo a los Paises Bajos para tomar parte en las negoci-
aciones que abocaron a la firma de la Tregua de los 12 Años (9.IV.1609). Regresó a
España en mayo de 1610 y fue designado Maestre de campo general de Aragón, con-
servado también el gobierno de Jaca hasta 1615. Tras desempeñar durante dos años
la embajada de Francia (1618-20), fue recibido en el Consejo de Estado (7.X.1622),
ocupando la plaza vacante por la muerte de Baltasar de Zúñiga.

DEFENSA DE CADIZ Y RECOMPENSAS.
El 8 de febrero de 1625 el rey le ordenó organizar la defensa de Cádiz ante un previ-
sible ataque inglés que, finalmente, se produjo el 1 de noviembre de dicho año. Tu-
vo tiempo suficiente para poner a punto las defensas de la Bahía gaditana y, cinco
dias después, los ingleses hubieron de retirarse sin haber conseguido desembarcar
en ella. Aquel éxito, último de los encadenados el “annus mirabilis” de 1625 (Géno-
va, Breda, San Salvador de Bahía, Puerto Rico y Cádiz), le colmó de honores. Su Or-
den le designó sucesivamente Gran canciller (9.VI.1626) y bailío del Santo Sepulcro
(15.XI.1628); por su parte, Felipe IV le nombró su gobernador general del Milane -
sado (10.VII.1626), al que hubo de renunciar porque la gota le daba ya “
mucho cui-
dado
” (24 de agosto). Entonces el rey le compensó con la merced del título marque-
sal de Sofraga (2.XI.1626) «
para que, en vida o al tiempo de su muerte, le pueda pa-
sar en Don Sancho Girón de Salcedo, su sobrino
». El 15 marzo de 1629 lo había re-
nunciado ya en el citado sobrino, nombrado dicho día capitán general del Nuevo
Reino de Granada, lo que evidencia su claro propósito de retirarse a la vida privada,
contrariamente a lo aventurado por Elliot. Quiso el rey reternerle a su servicio brin-
dándole la sucesión en el virreinato de Navarra, que volvió a rechazar, y a finales de
mayo se retiró a su villa natal, donde moriría dos años después, en la primavera de
1631. Aún se conserva su tumba en la llamada “Capilla negra” de la Colegiata.  

                                                                                        © JUAN L. SÁNCHEZ.
Fernando Girón retratado por Zurbarán en
«La defensa de Cádiz» (1625), sexagenario y
dos años antes de que se retirara de la vida
pública. Enfermo de gota, dirigió la defensa
gaditana haciéndose transportar sobre una
silla de manos.
Juan del Aguila (1545-1602), fue el jefe
superior de Fernando Girón en Bretaña y
en Irlanda. El retrato es de Otto van Veen,
pero aun no se ha documentado más que
inidiciariamente que el retratado sea, en
efecto, don Juan del Aguila, que se lo
encargó al pintor en 1587.
El castillo de Jaca, que le fue concedido a
Fernando Gión el 16 de febrero de 1608,
junto con un asiento en el Consejo Supre-
mo de Guerra. El cronista Alonso Vázquez
fue su teniente y sustituto en sus ausencias
Fernando Girón tiene su enterramiento en
la renombrada "Capilla Negra" de la Cole-
giata de Talavera de la Reina.
FUENTES Y BIBLIOGRAFIA:
ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL.-Relación de servicios militares de Luis de Aguilar, gobernador de Ostende (Estado, legajo 1268); pa-
tente a/f D. Hernando Girón  de capitán de caballos lanzas en Flandes, 1590 (Estado, Lb. 151 fol. 94v); idem. de maestre de campo en
Flandes, 1604 (Estado, Lb. 254 fol. 176r-177r); ARCHIVO GENERAL DE INDIAS, Rel. de servicios de Felipe de Beaumont, gobernador del
tercio de la Armada (INDIFERENTE, 161 no. 523); Idem. de Sancho Girón de Salcedo, fechada el 16.VII.1653, donde constan los de su
padre, D. García Girón, y su tío, D. Fernando Girón (Indiferente, 118 no.1); L. CABRERA DE CÓRDOBA, Relaciones de las cosas sucedi-
das principalmente en la Corte desde 1599 hasta 1614. Madrid, J. Martín, 1857, pgs. 88, 185, 331, 405, 521; P. GIUSTINIANO, Delle gue-
rre di Fiandra. Amberes, Joachino Trognesio, 1609, pgs. 130, 131, 306; A.VAZQUEZ, Los sucesos de Flandes y Francia del tiempo de
Alejandro Farnese. Madrid, Colección de documentos inéditos para la Historia de España (Co.do.In), 1879-1880, 3 vols., LXXIII, 61, 290,
312, 313; LXXIV, 372, 416 (manuscrito de 1614); J. GASCÓN DE TORQUEMADA (ed. A. de Ceballos-Escalera), Gaceta y nuevas de la Cor-
te de España desde el año 1600 en adelante. Madrid, Real Academia matritense de Heráldica y Genealogía, 1991, pgs. 134, 147, 153,
247, 251, 259, 298 (ms. de 1650);  J.A. SAMANIEGO, Disertación sobre la antigüedad de los Regimientos de Infantería, Caballería y Dra-
gones de España. Madrid, Ministerio de Defensa, 1992, pgs. 91 y 122 (ed. príncipe de 1737); J. BERNI Y CATALÁ, Creación, antigüedad
y privilegios de los títulos de Castilla. Valencia, 1769, pg. 291; A. PARDO MANUEL DE VILLENA y F. ALVÁREZ DE TANGIL, Índice de prue-
bas de los caballeros que han vestido el hábito de San Juan de Jerusalén en el Gran Priorato de Castilla y León, desde el año 1514 has-
ta la fecha. Madrid, 1911, pgs. 62-63; VV.AA, Diccionario de Historia de España. Madrid, Revista de Occidente, 3 vols, 1952  (I, 592);
V. FERNÁNDEZ CANO, Las defensas de Cádiz en la Edad Moderna. Sevilla, CSIC, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 1973, pgs. 71-
75; H. O’DONNELL, La fuerza de desembarco de la Gran Armada contra Inglaterra (1588). Madrid, Editorial Naval, 1989, pgs. 76-82; G.
PARKER, El Ejército de Flandes y el Camino español, 1567-1659. Madrid, Alianza Editorial, 1991, pgs. 220, 279, 328-29, 361; J. ELLIOT,
El conde-duque de Olivares. Barcelona, Grijalvo-Mondadori, 1990 (ind. onomástico, pg. 906); E. CÁRDENAS PIERAS, Forjadores del Im-
perio español. Flandes. Madrid, Dykinson, 2001, pg. 354; M.A. OCHOA BRUN, Historia de la Diplomacia española, Apéndice I. Madrid,
Ministerio de Asuntos Exteriores, 2002 (Biblioteca diplomática española, sec. Estudios no. 6, pg. 181); J. L. SANCHEZ MARTIN, «La ca-
dena del mando del Tercio de la Sangre hasta después de Rocroi» (1591-1645), en Researching & Dragona no. 19 (Madrid, 2003), pgs. 4-
29 (biografía en pgs. 14-15).


FERNANDO GIRÓN DE SALCEDO Y BRIVIESCA, MARQUÉS
DE  SOFRAGA
(Talavera de la Reina, Toledo, ca. 1564 —  Idem, 1631).
El asedio de Kinsale por las tropas inglesas
al mando de Charles Blount, Baron Mount-
joy (1563-1606). La batalla se dió en el cam-
po que aparece en primer plano, la vispera
de Navidad de 1601, según el calendario
juliano, que los británicos mantuvieron en
vigor hasta mediados del siglo XVIII.