FERNANDO CHIRINO DE LA CUEVA (1597-1652), CABº DE SAN JUAN;
CAPITAN DE INFª (ca. 1628), IDEM DE CABALLOS (1634)  SARGENTO
MAYOR DE CABª (1639) COMISARIO DE TROZO (1640),CASTELLANO
DE JACA y TENIENTE DE CAPGRAL DE ARAGÓN (1641-44), AL SER-
VICIO DE LA ORDEN JEROSOLIMITANA (1645-52).

Citado a menudo como Chirinos, fue hijo único de Rodrigo Chirino de Narváez  y de
su segunda esposa, la baezana Mayor de la Cueva, viuda dos veces antes de contraer
su tercer y último matrimonio; ambos progenitores, así como el hijo, aparecen ins -
critos en el padrón de hijosdalgo de Úbeda del año 1641 (Ginés de la Jara, 1990). Se
recibió en la Orden jerosolimitana el 2 de febrero de 1616, con 18 años de edad, y
tras cumplir el trieno obligatorio en las galeras de la Orden pasó a servir en el  ejér
ci-
ito de Lombardía, donde era capitán en el tercio de Fernando de Rivera, hijo del du-
que de Alcalá, en agosto de 1630 (exp. Diego de Contreras). El 12.IV.1634, el Carde-
nal
Infante le concedió patente para levar una de las 5 compañías de caballos que or-
denó formar para reforzar el ejército con el que pasaría a Flandes (A. Van der Essen,
1944); hecho que, sin datar, confirma también Aedo y Gallart. Con ella combatió en
la batalla de Nordlingen (6.IX.1634), sirviendo después en la defensa de los Países
Bajos frente al ataque combinado
franco-holandés de 1635; en la invasión de Fran-
cia de 1636 y en la campaña siguiente (exp. C. de Bedmar). Es probable que obtuvie-
ra una licencia para España a la conclusión de la campaña de 1638, porque reapare-
ce sirviendo en Cataluña, en julio de 1639, como sargento mayor de un trozo de ca-
ballería formado por soldados andaluces y extremeños para la recuperación de Sal-  
ces. Tras la conquista de la plaza (6.I.1640), dicho trozo pasó a alojarse entre Salt y
Vidreres (Gerona),hasta que recibió la orden del virrey Santa Coloma de marchar a
Blanes para embarcarse desde allí con destino al Rosellón.


En Sant Celoní, donde se reunió con el tercio de infantería modenesa de Leonardo
Moles, ambos fueron atacad
os por un contingente de montañeses armados que ve -
nían tras los italianos, acusados del incendio de la iglesia de Riudarenes (3 de mayo
de 1640). Los insurgentes atacaron y tomaron la villa (21.V), causando gran mortan-
dad entre los modeneses, pero la caballería pudo abrirse paso y salir del lugar, bus -
cando su salvación dirigiéndose hacia Barcelona. Numerosas partidas armadas les
hostigarían en su huída, teniendo que refugiarse aquella noche en un convento de
jerónimos, de donde Chirino pudo huir disfrazado, al abrigo de la oscuridad, aban-
donando a sus hombres. Los supervivientes lograrían no obstante llegar la mañana
siguiente a Barcelona, donde fueron desarmados, desmontados e internados en las
Atarazanas (22 de mayo). Envalentonados, los insurrectos liberarían enseguida al
diputado militar Tamarit, encarcelado anteriormente por orden del rey.


En cambio, Chirino pudo llegar a Blanes y, desde allí, a Perpiñán, donde el goberna-
dor Gheri della Rena pretendía acuartelar diversas compañías sueltas de caballería
que habían permanecido alojadas en Argelés y Collioure.Con dichas compañías y en

virtud de la patente que tenía del Rey, fechada el 11 de marzo de 1640, se le formó el
día 15 junio un «trozo» de caballería, llamado «Rosellón», que iba a permanecer en
la plantilla del Ejército hasta su disolución por la Segunda República en 1931, tras
cambiar en 1718 su primitivo nombre por el de «Borbón». Aunque la villa de Perpi
-
ñán intentó oponerse,el 21 de junio hubo de avenirse a su acuartelamiento intramu-
ros, quedando alojado en «unas casas yermas». En otoño, el «Trozo de Rosellón»
pasó a Aragón, formando parte del ejército que, al mando del marqués de los Vélez,
partió de Zaragoza el 22.X.1640  con la intención de someter a la sublevada Catalu
-
ña. Tras asegurar Tortosa, que dejaron guarnecida, desalojaron a los defensores del
Col de Balaguer (10.XII) y tomaron Cambrils, que resistió tres dias, Salou y Vilaseca,

presentándose el 19 de diciembre ante Tarragona, que capituló el 25. Aquella victo-
riosa marcha fue detenida ante el fuerte de Montjuich, el 26.I.1641, en un combate
donde algunos cronistas —por ejemplo, la relación publicada por Nogués y el Ponti
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fical de Baños— dieron a Chirino por muerto, hecho que, entre otros, aceptaron Vic-
tor Balaguer en su Historia de Cataluña (1860) y Pascual de Gayangos, en el tomo
XVI del Memorial Histórico (1862, pg. 121).


Quizá alimentara la confusión el que, en abril del mismo año, le sucediera al mando
del «Trozo de Rosellón» el capitán Andrés de Haro, pero Chirino había sido promo-
vido al gobierno de Jaca, que aparejaba la
castellanía de San Pedro, la tenencia de la
capitanía general de Aragón y el mando sobre las fortificaciones subordinadas de
Berdún, Canfranc, Ainsa y Benasque y las torres de Espelunca y Santa Elena. En la
primavera de 1641 alertó al rey sobre las intenciones del príncipe de Condé de apo
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derarse de Jaca para asegurar la comunicación entre Francia y Cataluña, aunque fi-
nalmente los franceses optaron por atacar el Rosellón (Osset, 1971). Felipe IV le en-
vió dinero y al ingeniero Francisco Ruesta para atender los reparos más urgentes,
procediendo a
«recrecer un lienzo de muralla, abrir 24 pies del foso y hacer parte de
la contraescarpa
» (AGS, GA, 1454). Posteriormente, en octubre, tras visitar y reco -
nocer su jurisdicción, remitió un completo informe sobre el estado y necesidades de
cada plaza, ordenándole el virrey marqués de Tavara que pasara a la Corte, en febre-
ro de 1642, para exponer personalmente su proyecto. Sin embargo, fue preferido el  
elaborado por Simón Cornacciolo, hecho que le contrarió profundamente, como
i-
gualmente que se le negara el empleo de teniente general de la Caballería para sevir
en guerra viva. Paralelamente, los desórdenes de unas guarniciones malpagadas se
multiplicaban por el pais sin que pudiera frenarlos. Las quejas al rey y las  reclama -
ciones de los diputados oscenses dibujaban un panorama tan desolador —de hecho
darían lugar a la aprobación de un fuero específico en las Cortes de Zaragoza de
1645—, que Chirino no entrevió otra salida más digna para él que la de solicitar al
rey licencia para volverse a Malta. En 1644 ya le había sucedido en Jaca el maestre
de campo Luis Carrillo de Toledo.


En la Orden sanjuanista encadenaría una rápida sucesión de promociones que le
llevarían desde la sargentía mayor de las galeras (10.VIII.1645) hasta ejercer de con-
sejero del Cumplido o Consejo de Estado reducido (10.VIII.1647), empleo que le
fue conferido tras desempeñar durante 6 meses la receptoría del Priorato de Castilla
y León, con sede en Valladolid, que le permitió el desagravio personal de regresar
temporalmente a España revestido de la máxima autoridad financiera de su Orden.
Su muerte, sobrevenida tempranamente hacia 1652, le impidió acceder a una enco-
mienda o baliazgo y al plenario del Consejo de Estado maltés.
Aunque su carrera militar quede empañada por dos abandonos (el del servicio real y
el de sus hombres en un convento catalán), merece consideración por dos hechos
relevantes:
1º.—Que fuera protagonista del primer enfrentamiento importante entre paisanos
armados y militares en Cataluña, hecho que precipitaría la rebelión del Principado.
2º.—Que fue el primer jefe de la unidad militar que, durante casi tres siglos, ostentó
el decanato del Arma de Caballería española, aunque por privilegios reales le prece-
dieran, desde el siglo XVIII, los regimientos del «Rey», la «Reina» y el «Príncipe».

                                                                                          © JUAN L. SÁNCHEZ.
Fernando de Austria (1609-1641), her-
mano de Felipe IV, llamado el Cardenal
Infante, impulsó la carrera de Chirino al
concederle una patente para levar una
compañía de caballos con la cual peleó
en la batalla de Nordlingen.
En el combate del paso del Somme (4.VIII.
1636), el francés Andelot disparó a bocaja-
rro un pistoletazo al capitán Quirinos «que
desvió la mano de Dios». Es el hecho cen
-
tral de una pintura anónima titulada "El
lance de Quirinos" (col.part.), seg
un refiere
una cartela fijada al marco. Es muy plausi
-
ble que el Querinos de la acción tenga que
ver con nuestro personaje,
pero  es mas
dudoso que se trate de una representación
fiel, dada su procedencia francesa.
El lustro de actividad militar de Chirino
e
n España (1639-1644), está marcado por
3 castillos: el de Salces, el de Montjuich
(centro, hornabeque) y el de Jaca (abajo,
puerta
).Ante el primero ganó su ascenso
a jefe de caballería; ante el segundo al
-
gunos le dieron por muerto, y el tercero
le obligó a salir de España.


FERNANDO CHIRINO DE LA CUEVA, CBº DE SAN JUAN.
(Úbeda, Jaen, ca. 1597  —  La Valeta, Malta, ca. 1652).