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| «RELACIÓN DEL SOCORRO QUE ENVIÓ S. M. DESDE EL PUERTO DE LA CO- RUÑA A LOS ESTADOS DE FLANDES, AÑO DE 1637, escrita por un alférez re- formado llamado Don Lorenzo de Cevallos y Arce, del tercio del Vizconde D. Jo- sé de Saavedra, Marqués de Rivas, en la cual van escritas las campañas de el año de 1638 y 1639, poniendo los sucesos de la frontera de Francia en particu- lar, como testigo de vista, y los demas por mayor, sabiéndolos de personas fide- dignas; y la campaña de 1640 escribe con la misma calidad, con los sucesos de la frontera de Holanda, por haberse mudado al Tercio Viejo con su Maestro de campo; y pide al lector le perdone lo que faltare al lenguaje cortesano, por lo que tiene de verdadero». De la vida de Lorenzo de Cevallos no hemos logrado acopiar el menor vestigio, ni siquiera en sus memorias, en que se cita una sola vez y en tercera persona. Le suponemos criado del vizconde, luego marqués de Rivas, a cuyo servicio debió ligar el resto de su vida. Pese a ello, tengo su relato por más reivindicativo que panegirista o lisonjero. Sin ser deudos del vizcon- de, los capitanes Diego de Luna o Jerónimo Mascareñas tampoco ahorraron adjetivos elogio- sos hacia él; en cambio, Cevallos relata hechos más que calificarlos. Sus servicios militares no parecen haberse prolongado más que escasamente 4 años, en los cuales no nos consta que cursara ninguna petición de merced al rey; en cambio, de su hijo Bernado, que fue capitán de infanteria, conocemos un memorial de servicios, fechado en 1669, que pubicamos extractadamente en Researching & Dragona no.2, pg. 12, consultable en línea en la web de la revista. En cuanto a la justificación de su obra, el mismo Lorenzo de Cevallos, apunta lo que sigue al comienzo de su narración: «El motivo que he tenido para escribir esta relación ha sido el haberme importunado un amigo de Madrid a que le diese cuenta de los sucesos de estos Estados; y para ponerlos con más fundamento, los pongo desde mi venida a ellos. Y tambien me ha movido a escribir esto el ver la malicia del mundo en el estado que está, pues hay muchas personas que se fían más en lo que saben escribir que en lo que saben hacer, y otras que fundan su esperanza en el favor que han sabido granjear con adulaciones y no en el que debieran adquirir con obras y servicios». |
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