LA CAMPAÑA DE 1641 (PRIMERA PARTE)
Lo que sigue no es una trancripción fiel del original, sino una adaptación orientada a una lectura fácil y
comprensible. Se han modificacado todas las formas arcaicas (salvo algunas resaltadas en cursiva); los
topónimos y patronímicos, hasta donde ha sido posible identificarlos, se han substituído por su grafías
vernáculas actualizadas.
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JUAN ANTONIO VINCART
CAMPAÑA DE 1641 (II)










Su Majestad Católica, continuando a emplear los dominios, tesoros y medios de sus otros rei-
nos y estados y de sus Indias en la defensa y conservación de sus Estados de Flandes, su pri -
mer patrimonio, envió otra vez este año de 1641 grandes provisiones de dinero a
S.A.R. su
hermano
, para que pudiese aumentar y reforzar su ejército, salir en campaña y pelear contra
los ejércitos enemigos del rey de Francia y de los rebeldes holandeses, que durante tantos
años han hecho guerra injusta a estas Provincias obedientes a su legítimo Rey.

El rey de Francia, para hallar dinero y poder continuar su guerra injusta contra su Majetad
Católica y la Casa de Austria, habiendo el año pasado declarado por un edicto que habia con-
sumido y acabado sus dominios, medios y subsidios ordinarios y extraordinarios en susten-
tar los ejércitos que tenia menester en tantas partes para oponerlos a las fuerzas de sus pode-
rosos enemigos, se hallaba necesitado de forzar a los ricos y cómodos de su reino a pagar y
contribuir cada uno una suma de dinero, segun estaban tasados por comisarios diputados al
efecto, cada uno segun su riqueza y comodidad, para pagar sus dichos ejércitos hizo este año
otro edicto en el cual declaró otra vez que sus dominios, medios y subsidios ordinarios y ex-
traordinarios estando acabados, y el dinero que había sacado de los ricos y cómodos de su rei-
no no bastando para continuar la guerra, y no hallando otro medio para furnir al sustento de
sus dichos ejércitos, se hallaba forzado de hacer pagar el vigésimo dinero de toda y cualquier
mercancía, ropa y hacienda que se vendiera en todo su reino, y todas las veces que una mer-
cancía, ropa o hacienda se vendiera o se truecara, aun cuando fuese seis veces en un dia, ha-
bría de pagar cada vez el dicho vigésimo dinero, con promesa y palabra de rey que con esto no
mandaría más contribuir a los ricos y cómodos de su reino por modo de tasación, como había
hecho el año anterior; y que  esta imposición del vigésimo dinero no duraría más tiempo que
Francia gozara una paz universal, empeño a que tendían todos sus designios e intentos.

Verificada esta nueva imposición tan onerosa por edicto del rey en el Parlamento de Paris y
establecida en todo el reino de Francia, el
Rey Cristianísimo hizo saber tambien el acabamien-
to de sus dominios, medios y subsidios ordinarios y extraordinarios a los eclesiásticos de su
reino y que, habiendo mandado contribuir el año pasado a todos los ricos y cómodos y el año
presente mandado a sus pueblos pagar el vigésimo dinero de toda y cualquier ropa y hacienda,
todavía necesitaba más dinero para sustentar los ejércitos que estaba obligado  a tener en pie
contra sus enemigos, hallándose forzado a pedir también a los eclesiásticos de su reino una
nueva ayuda de dinero.  Después de muchas órdenes y muchos mandados del rey, y muchas
diputaciones de obispos y prelados,los eclesiásticos se concertaron y ajustaron  con
S. M. Cris-
tianísima
que pagarían y contribuirían para el sustento de sus ejércitos,además de las décimas
ordenadas que han pagado en todo tiempo, la quinta parte de la renta de todos los obispos,
prelados, canónigos y otros eclesiásticos de cualquier calidad, mediante la palabra y promesa
del rey que esta ayuda y subsidio eclesiástico no tiraría en consecuencia, sino que solo duraría
hasta que Francia y la Iglesia francesa volvieran a una paz general, que con todo su poder bus-
caba. La dicha ayuda de la quinta parte de la renta de los eclesiásticos fue redimida en una su-
ma de dinero de cinco millones y medio de florines.

Con esta imposición del vigésimo y la ayuda y subsidio de los eclesiásticos de toda Francia,ha-
biendo alcanzado otra vez el rey grandes sumas de dinero, resolvió con el
Cardenal Richelieu
no entrar aun en ningún tratado de paces, sino que mandó restaurar y aumentar sus ejércitos.
El
Cardenal Richelieu dispuso luego todo ese dinero para fomentar la guerra en toda Europa;
destinó parte del dicho dinero para que la Corona de Suecia continuase la guerra en el Impe -  
rio; otra parte para que los príncipes confederados con la Corona de Suecia continuaran la re-
belión contra su Emperador; otra parte para que los holandeses continuaran la rebelión a su
rey, y el resto lo dispuso para restaurar los ejércitos de su propio rey.

Al mismo tiempo, los Estados rebeldes de Holanda tomaron dinero a interés de los mercade -
res de Amsterdam para restaurar su ejército y mandaron llenar los regimientos y las compa-
ñías sin aumentar su ejército este año, como habian hecho el año antecedente. Y debido a la
gran instancia del rey de Francia y del Cardenal Richelieu resolvieron salir a campaña e inten-
tar hacer guerra ofensiva, resolución que tomaron más forzados que de buena gana, habién -
doles el rey de Francia enviado a este  fin un embajador expreso para apretarles y no apartarse
de  allí antes de que viese  a su ejército en campaña.

Nunca como esta vez estuvieron los Estados rebeldes de Holanda tantos días para deliberar
sobre esta resolución porque hallaban que no era de su conveniencia ni interés que el rey de
Francia hiciese  mayores progresos en los paises obedientes a su rey, bien sabiendo que si el
rey de Francia venía a vecindarse más cerca no dejaría sus países y villas, conquistadas y usur-
padas de su rey con el socorro de su dinero y soldados, lo que les habia costado tantos millo -
nes. Y aun no hubiesen tomado dicha resolución si el Príncipe de Orange no se hubiera porta-
do tan en favor del dicho rey de Francia y hecho que los adherentes que tiene entre los dichos
Estados hubiesen dado sus votos conforme a su inclinación.

S. A. viendo que estaría acometido de dos enemigos, el francés y el holandés, y bien sabiendo
que el francés le acometería otra vez con dos ejércitos y por dos diferentes partes, como hizo
los otros años, empezó a disponer desde el principio del año para con las armas de S.M. Cató-
lica, su hermano, y la asistencia de S.M. Imperial poder resistir al uno y al otro enemigos y pe-
lear con los dos ejércitos franceses y el de los holandeses.

S.A.R. trató con S.M. imperial y el
Serenísimo Archiduque Leopoldo para que fuesen servidos
dar al
Barón de Lamboy un ejército auxiliar más grande y más numeroso de infanteria y caba-
lleria que el año anterior, aumentándolo con algunos regimientos más, y S.A.R dio al barón de
Lamboy una parte de las provisiones de dinero que S.M. le habia enviado para reforzar,
rehin-
chir
[completar el pie] y aumentar los regimientos de infantería y caballería que tenía ya bajo
su mando, con los  cuales habia peleado y socorrido a S.A.R. la campaña pasada, y que habían
tenido sus cuarteles de invierno en los paises imperiales de Julich (Juliers) y Kleve (Clebes),
para salir en la primavera de los dichos cuarteles y asistir con su ejército imperial donde S.A.R.
le mandare. Con el dinero de S.M. el dicho barón de Lamboy hizo despues diligencias para ha-
cer reclutas y restaurar y aumentar sus regimientos, tanto de caballeria como de infantería.

El
conde de Soissons, príncipe de la sangre de Francia, el duque de Guise, príncípe de la Casa
de Lorena, el duque de Bouillon, príncipe soberano de Sedan, y otros príncipes y ministros de
la Corona de Francia declararon por un manifiesto que no pudiendo sufrir más al cardenal Ri-
chelieu, el  cual perseguía a todos los príncipes y grandes de Francia que podían oponerse a su
autoridad, a los unos decapitándoles, a los otros apresándoles en la Bastilla y a los demás obli-
gándoles a salir de Francia para apoderarse de sus bienes,estados y gobiernos,que había pues-
to a Francia en una guerra que no tenía menester, para sustentar la cual habia empeñado los
dominios y subsidios de la Corona de Francia, hecho pagar al pueblo unas imposiciones into-
lerables, agotado el dinero de Francia y enviádolo a países extranjeros para suscitar guerras
por toda Europa y forzado a los eclesiásticos a contribuir con dinero y enviádolo en especie a
príncipes herejes para hacer la guerra a la Santa Iglesia y fe católica;los dichos príncipes se ha-
llaron reducidos a la necesidad de tomar las armas, no contra S M. Cristianísima ni contra su
Estado, pero para el servicio de su rey y el bien y reposo de Francia, contra el que ha puesto a
Francia y a los príncipes y ministros de Francia y de la Corona en estos males, y para volver a
Francia a una paz general.Con que habiéndose los dichos Príncipes retirado a la villa de Sedan
y bien sabiendo que el Cardenal de Richelieu los vendría a sitiar, pidieron socorro y asistencia
a SS.MM. Imperial y Católica y a S.A.Real, pues el fin de todos ellos era forzar a S.M. Cristianí-
sima a una paz general, lo cual deseaban de todas veras dichas sus majestades  para el bien y
reposo de sus pueblos y de la Cristiandad.











Inclinándose benignamente S.A.R. [el Cardenal Infante] a petición tan justa, dió a los dichos
príncipes de la paz tambien parte de las dichas provisiones de dinero para levantar algunos re-
gimientos de infantería y caballería para formar un ejército y para que, con él, hiciesen diver-
sión del uno de los ejércitos franceses y tenerlo ocupado en aquel paraje de Sedan,con que no
entraría en el pais de Hainaut, como el rey tenia designado y había ya dado orden al mariscal
de Châtillon de que con aquel cuerpo de ejército entrase en el pais de Hainaut y al mariscal de
La Meilleraye con el otro cuerpo de ejército entrase en el pais de Artois. Con el dinero de S.M.,
los dichos príncipes se metieron luego a levantar seis regimientos: cuatro de infantería, cuyas
patentes de leva dieron a los coroneles Marche, Loene, Demarets y Royenne; y dos de caballe-
ría a los coroneles Griet y el barón de Selles.

La otra parte de las dichas provisiones de dinero mandó S.A.R. emplearlas en levas nuevas de
infanteria y caballeria en estos Estados, en remontar la caballería,en hacer provisión de muni-
ciones y víveres para asegurar las plazas fronteras y aumentar el tren de la artillería y los víve-
res para los dos ejércitos. Así que con estas provisiones tan liberales de S.M. y los dineros que
otra vez suministraron los del Consejo de Finanzas y los subsidios que con tanta afición die -
ron  otra vez las provincias y villas de S.M, habiendo S.A.R. formado dos ejércitos, resolvió go-
bernar él mismo esta campaña el ejército designado para pelear contra Francia, declarando al  
Barón de Beck  por maestre de campo general y al Conde de Fuensaldaña  por general de la ar-
tilleria.Y del otro ejército designado para pelear contra los rebeldes holandeses declaró por ge-
neral al
Conde de Fontaine, por maestre de campo general al Marqués de Velada y por general
de la artilleria al Conde de Sástago;y nombró los tercios de infanteria y las compañías de caba-
balleria que habían de servir en el ejército, el cual S.A.R. quería mandar por su persona, y los
otros tercios de infanteria y las compañías de caballeria que habían de estar a las órdenes del
Conde de Fontaine; y mandó prevenir la artilleria y el tren necesario para salir a campaña tan
presto como la estación lo permitiera.

Entre tanto S. M. Cesárea no deseando nada mas que una reunión de los Príncipes del Impe-
rio mediante una paz en Alemania y extirpación de los Príncipes extranjeros, que tantos años
han tenido al Imperio en una mala guerra, arruinando y despoblando tantas provincias y des-
truído la fe católica en tantas villas y plazas, ordenó una dieta imperial en la villa de Ratisbona
[Regensburg] para con ella conseguir la tranquilidad en el imperio y en la cristiandad.Y estan-
do S.M. cesárea en la dicha villa para asistir personalmente en dicha dieta, pidió a todos los e-
lectores y príncipes del Imperio, y a los monarcas que tenian intereses en la dieta, que acudie-
ran también a ella en persona, y los que no pudiesen que enviasen sus embajadores.

Inclinándose benígnamente S.M. Católica a la dicha requisición de
S.M. cesárea, envió orden
al Sr. don
Francisco de Melo, conde de Assumar, de su Consejo de Estado, su virrey de Sicilia
y Capitán general de su ejército en Alsacia, de partir del dicho reino de Sicilia y asistir a la di-
cha villa de Ratisbona para representar su persona en la dieta. Habiendo recibido dicha orden
don Francisco de Melo, obedeció enseguida y, dejando aquel reino en mejor estado, tanto en
cuanto al gobierno político como al de la milicia y el de la mar, y dejado los gobernadores que,
con poder y autoridad de S.M., habia nombrado partió de Sicilia y llegó a Nápoles, donde fue
recibido por el virrey y la nobleza con muchas honras. De allí se embarcó para Genova con dos
galeras reforzadas, pero le dio una borrasca en la playa romana que le obligó a volver atrás y
tomó su camino por tierra. Durante el mismo, recibió tambien muchas honras no solo en los
estados de S.M. sino tambien en los del Papa y de los venecianos,por cuyos confines pasó has-
ta entrar en Alemania por el camino de Trento, y prosiguiendo su viaje llegó a la villa de Inns-
bruck, adonde fue recibido por la Archiduquesa y los príncipes archiducales con mucho
agra-decimiento y afición. Allí recibió mayores honras que en ninguna otra parte y entre
otras, por su respeto, fueron hechos
tornoyes a la ortiga y al estafermo.

De Insbruck llegó D. Francisco de Melo a la villa de Ratisbona en calidad de embajador extra-
ordinario de S.M. Católica, con plenipotencia para tratar y concluir en esta dieta todo lo que
fuera de conveniencia y decencia para la monarquía de España y de la Casa de Austria. Fue re-
cibido de S.M. Cesárea y de los electores y príncipes del Imperio y de los otros embajadores
con mucha pompa y magnificencia, y S.M. le hizo mucha honra entregándole luego los más
pesados e importantes negocios de la Dieta, en los cuales se estaba empleando con muchos e-
fectos mientras S.A.R. el Infante hacía nuevas instancias a S.M. Católica, su hermano, para
que le enviase persona a asistirle, deseando sumamente que fuese don Francisco de Melo. Y
habiéndolo alcanzado de S.M., envió a don Miguel de Salamanca a Ratisbona para solicitar de
S.M. Cesárea que fuese servido darle licencia de salir de allí y al señor don Francisco para que
se pusiese en camino después, como él hubiera deseado hacerlo si los muchos negocios del
servicio de la Serenísima Casa que tenia en sus manos, y las sumas instancias que le hicieron
el Emperador y la Emperatriz de acabarlos no le hubiesen hecho dilatar su viaje,que solo pudo
seguir algunos meses despues.

Mientras S. M. Cesárea estaba trabajando en la dicha Dieta para devolver al Imperio esa tran-
quilidad y reunión de sus vasallos, los suecos y sus confederados, habiendo buscado diferen-
tes medios para impedir y estorbar esta Dieta,creyendo no poderse oponer a este bien con ma-
yor efecto que llevando sus armas hasta las puertas de la misma villa, en la cual se hallaba SM,
el mariscal Baner con su ejército y el de sus confederados tomó su marcha hacia el ducado de
Baviera y el reino de Bohemia, y de allí se acercó a la Villa de Ratisbona, con que S.M. cesárea
habiendo algunos días resistido a la impetuosidad de las armas enemigas con su presencia y
las tropas que tenía a la mano,mandó juntar prontamente su ejército entero y luego dio orden
al
Serenísimo Archiduque Leopoldo, su hermano,y al Conde Piccolomini de acometer al dicho
general Baner en la parte donde le hallaren,lo que ejecutaron en el modo que sigue.Las tropas
del Serenísimo Duque de Baviera se movieron primero marchando la vuelta de la ribera Nap,
donde al instante fue echado un puente para pasar con toda diligencia: el
Serenísimo Archi-
duque Leopoldo, secundado del Conde Piccolomini, con la infantería y artillería y parte de la
caballería del ejército imperial, marcharon hacia Camb; y por el otro lado se avanzó el Baron
de Glein con el resto de la caballeria y con los dragones, para cortar al enemigo el camino y ha-
llarse todas las tropas juntas a esta ejecución. Para hacer diversión y engañar al enemigo, fue
juzgado a propósito de hacer manera de querer pasar el Danubio por Straubingen,a cuyo efec-
to fue echado un puente en el dicho lugar y se hizo pasar la consigna de que el
rendez-vous de
las armas imperiales estaba designado a la otra parte del Danubio.

Todo esto estando ajustado de esta manera, el día siguiente al amanecer, 2.000 caballos con-
ducidos por el general
Gaspar de Mercy (1), hallándose a menos de una legua del ejército
enemi- go, encontraron cuatro regimentos de caballeria y las guardias del mismo Baner, todo
a cargo del coronel Slangen, que marchaban hacia Camb, a los cuales embistieron los imperia-
les con tanto valor que les rompieron, tomando muchos prisioneros y adueñándose del baga-
je, lo que obligó a Slangen a retirarse prontamente con el resto de sus tropas a la villa de Neu-
burg, donde fue
ablocado y encerrado por el general Mercy, que avisó prontamente al Archi-
duque Leopoldo y al Conde Piccolomini, con que marcharon con toda el ejército a sitiar la pla-
za. Sabiéndolo Baner, se retiró de la villa de Camb hacia Erfurt, y el archiduque Leopoldo or -
denó al Conde Piccolomini
investir la plaza, pero se rindieron luego y el Archiduque, no que-
riéndoles recibir sino a discreción, mandó tomar preso al dicho Slangen, 4 coroneles, 200  ofi-
ciales y más de 2.000 soldados con 27 estandartes,todos los cuales fueron enviados a Ratisbo-
bona. Tornando el Archiduque sus fuerzas contra Baner, le forzó a dejar el paraje de Ratisbo-
na y le rechazó fuera del reino de Bohemia y, siguiéndole,le quitó las plazas que había tomado
sobre el rio Elba, persiguiéndole hasta Sajonia.

El cardenal Richelieu había insistido mucho tiempo a S.A. el
Duque de Lorena para que fuera
a ver a S.M Cristianísima sobre su palabra,salvoconducto y promesa de que le daría toda suer-
te de satisfacción. Dicha Alteza, creyendo demasiado ligeramente en las promesas del  carde-
nal de Richelieu, se transportó a París y fue a besar la mano a S.M., donde se halló al instante
empeñado a hacer un tratado y acuerdo con el dicho Cardenal en nombre de S.M. Cristianísi-
ma, tal como el dicho Cardenal quería, con secretas advertencias de que si no se inclinaba a
hacer lo que se le proponía, no debía esperar otra cosa que perecer. Así, su dicha Alteza de Lo-
rena se sometió a un tratado y acuerdo con el dicho cardenal en nombre de  S.M.Cristianísima
con las condiciones de que S.M. le restituiría su pais de Lorena y ducado de Bar, reservando
las villas de Stenay, Jamais y Clermont para ser alienadas para siempre de la Casa de Lorena y
agregadas a la Corona de Francia, la de Marsal desmantelada y Nancy quedar guardada con
presidio francés hasta el fin de la guerra que S.M.Cristianísima sustenta contra la augusta Ca-
sa de Austria.

Sobre lo cual, el duque Nicolás Francisco de Lorena, hermano de S.A.de Lorena, sabiendo que
el cardenal de Richelieu en nombre de S.M. Cristianísima habia sacado de su hermano el tra -
tado por fuerza y violencia, y que el acuerdo sobre las condiciones antedichas también habia
sido forzado y violentado, hizo protesto tanto en nombre de su señor y hermano como en el
suyo propio y en el de todos los demás príncipes de la casa de Lorena, de la invalidez y nulidad
de dicho acuerdo hecho y pasado por su dicho señor y hermano con el cardenal de Richelieu
en nombre de S. M. Cristianísima, no pudiendo S.A. de Lorena alterar o  alienar, tratar ni dis -
poner de sus estados en perjuicio de su Casa y de sus sucesores y tambien por haber sido el
dicho acuerdo forzado y violentado con cierta ciencia de que si su dicho señor y hermano no
hubiera querido pasar por las condiciones que quería el cardenal de Richelieu, como estaba ya
en sus manos, no hubiera jamás salido de Francia, sabiendo que era la intención y voluntad
de su señor y hermano que hiciese el dicho protesto en la manera y forma en que lo hizo.

Y habiendo S.A. de Lorena vuelto a su pais, viendo que el Rey Cristianísimo, excepto La Mot-
te, no hacia salir sus presidios de ninguna otra plaza de consideración, ni dejaba desmantelar
la dicha
villa de Marsal, no efectuando más que por mitad las dichas condiciones del dicho
tratado y acuerdo, no quiso licenciar su tropas teniéndolas en pie hasta que el Rey Cristianísi-
mo hubiese hecho salir el dicho acuerdo a pleno efecto; y así quedó la ejecución del dicho tra-
tado y acuerdo suspendida muchos días.











Entretanto, venida la
suasón [estación] para poder salir en alguna manera en campaña, que
empezaba a haber hierba en los campos para forraje, los rebeldes holandeses habiendo ya em-
barcado su artillería y enviádola hacia Nimega, nombraron las compañías que de cada plaza
frontera habian de salir en campaña, metiendo en lugar de las dichas compañías de soldados
compañias de elegidos. El
príncipe de Orange mandó juntar la gente en plaza de armas en Li-
ttoyen, entre 's-Hertogenbosch [Bolduque] y Grave, con orden de estar toda la gente junta en
la dicha plaza de armas para el principio de junio. Cuando embarcaron la infantería salida de
todos los pre- sidios y la encaminaron hacia el
rendez-vous en Littoyen y la caballería marchó
por tierra y llegó tambien allí, el Príncipe de Orange y los de los Estados de Holanda que esta-
ban nombrados para asistir con él en campaña partieron de La Haya y vinieron tambien a la
dicha plaza de armas, donde estuvo el ejército holandés algunos dias sin dar a conocer donde
llevarían su intento y designio.

En el mismo tiempo, el rey de Francia mandó al mariscal de
La Meilleraye juntar la infantería
y la caballería que había nombrado para el cuerpo de ejército que él habia de mandar en plaza
de armas junto a Abbeville, para a la primera orden entrar en el País de Artois y sitiar la plaza
que se le ordenara. Y al mariscal de Châtillon mandó el dicho rey que juntase los regimientos
de infantería y caballería que había nombrado para estar del otro cuerpo de ejército, que él
había de mandar, en plaza de armas junto a Rethel, y estar a la mira de lo  que intentaran los
príncipes que estaban en Sedan para oponerse a sus designios.

S. A. viendo que a un mismo tiempo estaría acometido por los dos enemigos holandés y fran-
cés, y que el francés saldría en campaña con dos cuerpos de ejército, repartió tambien el ejér-
cito de S.M. en dos cuerpos de ejército: el uno para pelear contra Francia, el cual S.A.R. había
resuelto mandar él mismo con un maestre de campo general, el Baron de Beck; y nombró los
tercios y regimientos de infantería y las compañías de caballeria que habian de servir en este
cuerpo de ejército, y mandó al
Barón de Beck de juntarlo en plaza de armas junto a la Bassée;  
y como el ejército francés quedaba en plaza de armas junto a Abbeville, sin intentar nada du -  
rante algunos días, S.A.R. dió orden al
Baron de Beck de repartir la mayor parte de la caballe-  
ría e infantería por toda la frontera desde Avesnes hasta Namur, y desde Namur hasta Grave-
lines, de tal modo que a cualquier parte que marchasen los dichos ejércitos franceses se pudi-
ese
tirar (reunir) la gente junta y hacerles testa, o a cualquier plaza que intentaran poner sitio
estuviese la gente a la mano para meter dentro de la plaza que quisieran sitiar.

El primer ejército enemigo que hizo movimiento fue el de los holandeses.El Príncipe de Oran-
ge, habiendo estado algunos dias en la plaza de armas en Littoyen, se movió al improviso y a-
prisa hacia el pais de Cleves, y el 8 de junio se acercó al castillo de Gennep. La caballería tomó
luego los puestos y el dia siguiente el Príncipe de Orange dividió el sitio de la plaza en 3 cuar -
teles: el uno dió en cargo al Conde
Guillermo de Nassau a la otra parte de la Mosa, entre la vi-
lla y el castillo; al Conde de Hoorn dió su cuartel en  la otra parte del rio Niers, y el Príncipe de
Orange tomó el suyo a esta parte de la Mosa. Luego mandó empezar a hacer la línea de circun-
valación con fortificaciones y trincheras alrededor de la plaza, fortificándose contra el socorro
sin aun empezar a hacer aproches y baterias hacia la plaza.

Teniendo aviso de lo anterior,  S.A.R. dió orden al
conde de Fontaine de moverse de su plaza
de armas junto a Malinas y de marchar con diligencia hacia Gennep para socorrer la plaza, con
cuya orden marchó el Conde hacia dicho Gennep con el cuerpo de ejército que S.A.R. le había
entregado, que consistía en dos tercios de españoles de los maestres de campo el
duque de Al-
burquerque  (TIE no. 11) y de don Jerónimo de Aragón (TIE no.1), uno de italianos del maes-
tre de campo el caballero Visconti (
TIiT no.21), otro de valones del maestre de campo Ribau-
court (
TIVA no.53) y el de ingleses del maestre de campo Gages (TIB no.10), con las compa -
pañias libres de Brabante y Flandes, a cargo del sargento mayor Bitot. La primera
marchada
fue hasta el casar Boechout; la segunda hasta Tessenderlo; la tercera hasta Overpelt; la cuarta
hasta Nederweert; la quinta hasta Blerick, junto a Venlo; la sexta hasta Lottum y la séptima
hasta Vierlingsbeek [Ferlimbeque], adonde el
conde de Fontaine hizo alto y empezó a dispo -
ner  para socorrer la plaza sitiada.

Al mismo tiempo que el enemigo holandés hizo movimiento de su plaza de armas, marchando
hacia el pais de Kleve y se arrimó al castillo de Gennep para sitiarlo,los franceses hicieron mo-
vimiento tambien. El
mariscal de Châtillon salió de su plaza de armas junto a Rethel y marchó
con un cuerpo de ejército francés hacia la frontera de Hainaut haciendo demostración de que-
rer entrar en dicho pais  con indicios de que tenía intento de sitiar a la villa de Avesnes; pero
poco despues hizo conocer lo contrario tomando al improvisto su marchada hacia el paraje de
Sedan, donde estaban los príncipes franceses salidos de Francia, unidos y confederados para
procurar con sus armas una buena paz a Francia. Dichos príncipes fueron avisados por una
carta que contenía las órdenes expresas del cardenal de Richelieu al dicho mariscal de Châti -
llon de tomar el castillo de Bouillon y, habiéndolo hecho, sitiar la villa de Sedan. Informados
por la citada carta del designio del rey de Francia y del cardenal de Richelieu, dichos príncipes
se resolvieron a la defensa que permite la ley natural, tanto por sus propias fuerzas como con
las de sus vecinos, y dieron cuenta a S.A.R. el Infante de los planes del rey de Francia.

Viendo S.A.R. que el cuerpo de ejército francés, en lugar de entrar en el pais de Hainaut iba a
atacar a los dichos Príncipes franceses y sitiar la villa de Sedan, envió orden al Baron de Lam-
boy,
general del ejército auxiliar imperial (2), de salir de sus cuarteles de invierno de los países
de Julich y Trier (Tréveris) y de marchar con diligencia hacia Sedan, juntar sus tropas con las
de los príncipes franceses y oponerse a los designios del rey de Francia y pelear contra el dicho
mariscal de Châtillon.

El mismo dia que el mariscal de Châtillon salía de su plaza de armas y marchaba hacia el para-
je de Sedan, el mariscal de La Meilleraye salió tambien de su plaza de armas junto a Abbeville
con otro cuerpo de ejército; entró en el pais de Artois y el 14 de mayo se arrimó a la frontera de
Flandes (provincia), saqueando los casares de Hazebrouck y Moerbeke, y el 19 de mayo tomó
los puestos y comenzó á sitiar la villa de Aire. Teniendo aviso de ello el
maestre de campo ge -
neral Beck, que estaba con parte del ejército de S. M. en La Bassée, puesto a propósito para
desde allí disponer a todas partes, trató primero de hacer diversión de aquel ejército francés,
tiralle del paraje de la villa de Aire e impedirle asentar allí su campo, estorbándole sus convo -
yes y víveres. Dio orden al
conde de Salazar, que estaba acuartelado entre Saint-Omer, Grave-
lines y  Bourbourg [Burburque] con algunas compañías de españoles de su tercio (
TIE no.41)
y 14 compañías de caballos a cargo del Vizconde de Langle, para que si el enemigo se acercaba
a alguna de estas plazas meterle gente dentro, entrar en el Boloñés [Boulonnois] e impedirles
los convoyes que habian de venir de la parte de Calais, Ardres y Boulogne.

Con dicha orden,
el conde de Salazar con el vizconde de Langle (3), don Fernando de Solís (4),
que gobernaba en Gravelines, y el barón de Licques, gobernador de Bourbourg, con la dicha
infanteria española y alguna valona de las plazas circunvecinas, que en todo fueron 2.000 in-
fantes y 1.000 caballos, empezaron a marchar al anochecer por la orilla de la mar, la vuelta de
Calais, en la manera que sigue: el vizconde de Langle marchó de vanguardia con 1.000 caba -
llos y el
capitán Mateo de Torres con un escuadrón de 400 españoles y valones. El conde de
Salazar venía de retaguardia con otros 500 caballos y 400 infantes. Marcharon sin ser senti-
dos hasta media legua de la villa de Calais,adonde el
conde de Salazar dio orden al vizconde de
Langle que con su caballeria y la infanteria que el capitán Mateo de Torres llevaba a su cargo,
avanzase a romper la barrera y entrase en los burgos de Calais, lo que se ejecutó, quedando el
Conde de Salazar con la otra infantería y caballeria emboscado en las dunas por si el enemigo
intentaba alguna salida de la villa resistirle con aquellas fuerzas.

Comenzaron los soldados a saquear el burgo de Calais, que el vizconde de Langle no permitió
que quemasen por no darles ocasión de hacer lo mismo en este pais.Rompieron la barrera, sa-
caron 1.400 vacas y caballos, pasando a 200 pasos de la puerta de la villa sin que los de ella sa-
liesen; solo tiraron algunos cañonazos sin matar a nadie. Al mismo tiempo, don Fernando de
Solís atacó el burgo de Marais y, hallando resistencia, pegaron sus soldados fuego en algunas
casas y,a favor del humo,ganaron el cementerio y el molino,que quemaron con mas 3.000 sa-
cos de harina que habia allí para llevar al campo francés. Tras lo cual, teniendo noticias el
con-
de de Salazar
y el vizconde de Langle de que los franceses se juntaban para acometerles, trata-
ron de retirarse con la mayor brevedad posible por otro camino distinto al que habían venido,
por el dique d'Oye, adonde el enemigo intentó estorbarles el paso.Pero no les valió porque ha-
bían enviado 100 hombres delante para ocupar la estrechura del camino, con que se abrieron
paso y volvieron a Gravelines y desde allí se encaminaron hacia Merville, adonde se habían de
juntar en plazas de armas todas las tropas que habían estado repartidas por toda la frontera.

Mientras venía marchando la gente hacia la dicha plaza de armas,el
maestre de campo general
barón de Beck trató por otro medio de impedir al enemigo que sitiara la villa de Aire.Dio orden
al ingeniero Gilles para que intentara serrar la ribera y anegar el terreno alrededor de la villa
para impedirles hacer su cordón y meter socorro en la villa con barcas, como se hizo en el sitio
de Saint-Omer.El ingeniero Gilles fue a visitar la dicha ribera con otros dos ingenieros y con el
cura del lugar vecino,el cual había informado que esta cortadura podía hacerdr en Bacq-Estie-
ne, pero los dichos ingenieros hallaron que serrando allí la ribera sin tener el puesto de Isber-
gues sería de poco efecto porque estando la ribera allí serrada las aguas se extenderían entre  
dicho Isbergues y el Bacq por encima de las praderías,hallando que sería más provechoso se-
rrar en Bacq-au-Lacq, por ser puesto más eminente. Así se ordenó al dicho ingeniero Gilles
que con los otros dos ingenieros fuera a reconocer aquel otro puesto de Bacq- au-Lacq. Pasa-  
ron el río  con escolta de algunos soldados y hallaron que al otro lado había una pradería tan
baja que la superficie del agua no era sino dos pies más baja que el terreno, de manera que
tampoco podía esperarse algun efecto serrando allí el río.

Entretanto, el enemigo avanzaba hacia la villa de Aire. El
conde de Fuensaldaña, general de la
artilleria de aquella frontera, ordenó a los maestres de campo alojados en aquel paraje con sus
tercios y tropas de infantería y caballería que si el enemigo hiciese punta en alguna parte, fue-
sen todas las tropas de aquella frontera de puesto en puesto avanzándose al enemigo; y si tra-
taba de sitiar plaza, metiesen dentro la gente que pudieran, por lo que todos se esforzaron en
meter socorro en la plaza. El maestre de campo Giovanni delli Ponti, que estaba atrincherado
al Neuffossé con 7 compañías de italianos de su tercio (
TIiT no. 10) y dos compañías de elegi-
dos del pais de Cassel, viendo que no tenia bastante gente para resistir a las grandes fuerzas
del enemigo, metió en la plaza su persona con la gente. El maestre de campo Alfonso Strozzi,  
que ocupaba el puesto de St.-Venant y los otros puestos del río Lys, metió en la villa otras cin-
con com pañias de italianos de su tercio (
TIiT no. 22) y 3 compañías de valones del tercio del
Príncipe de Ligne (TIVA no. 66), con las cuales entró a mediodía el capitán Carondelet a la vis-
ta del enemigo. El maestre de campo
D.Jorge Castelví, que estaba en Pont-au-Sau con su ter-
cio (
TIE no 50) y 9 compañias del tercio del maestre de campo Pedro de León para impedir
que el enemigo tomase algun puesto en el País de Lille, envió 2 compañías de españoles con
las cuales iba el capitán don Silverio de Quiñones  y una de irlandeses a su cargo, que entraron
a media noche por unos marjales con
salvapantanos (zancos), sin armas ningunas. Y aunque
se intentó meter más gente, no se pudo por haber ya el enemigo ocupado todas las avenidas;
con que había en la villa 1.600 infantes y una compañía de caballos con 3 maestres de campo:
el maestre de campo Bervoets, el maestre de campo Giovanni degli Ponti y el maestre de cam-
po Catrice.

Entretanto el ejército francés, avanzándose de más a más hacia la villa de Aire, vino a cuarte -
larse el 17 de mayo al casar de  Fenin, a la vista de la villa. El dia 18, el mariscal de La Meillera-
ye sacó de su ejército 6.000 hombres, infantería y caballería, y 6 piezas de artillería, y con este
trozo de ejército pasó el rio Lys por
Thérouanne ya cerca de la noche y vino derecho al Neuf -
Fossé y ocupó el puente; y el 19 de mayo, dia de Pentecostés, a las siete de la mañana dió
una
arma
(ataque) a la villa, apareciendo con la caballería a un tiro de cañón de la villa del lado de
St.-Omer, haciendo a un mismo tiempo avanzar su infanteria a lo largo del Neuf-Fossé, ocu-
pando el fuerte de la
Cabeza de Flandes, y luego avanzó hacia el río Lys, donde echó un puen-
te más arriba de la villa e hizo pasar algunas tropas de caballería e infantería al otro lado.

Aquella misma tarde el marical La Meilleraye
hizo frente de banderas a la maladería (formó
el ejército en el sanatorio) y a las diez de la noche hizo tirar seis cañonazos en la villa para se-
ñal de que avanzase el resto del ejército que habia quedado en el casar de Fenin con
el conde
de Guiche
, y a la mañana tomaron los puestos. El mariscal de La Meilleraye repartió los cuar-
teles, tomando el suyo en la campaña de Lambres y Gassion, con parte de la caballería, en el
villaje del dicho Lambres.Al conde de Guiche dió su cuartel al molino de Lecomte; al marqués
de La Ferté-Senneterre en el villaje de Saint Quentin y a los esguízaros enfrente del casar de
Boësenghem. Estando así tomados los puestos, y asentados los cuarteles alrededor de la villa
de Aire, el mariscal de La Meilleraye mandó comenzar la línea y las trincheras y a fortificarse
contra el socorro, haciendo trabajar a los soldados por dinero con mucha prisa para tenerlas a-
cabadas antes de que pudiese llegar el ejército católico a socorrer la villa. Los de dentro les in-
comodaban mucho con su artillería y las salidas que hacían, matándoles a muchísima gente,
con lo cual retardaban sus obras.






S.A. Real habiendo dispuesto a la parte de Holanda para la defensa de Brabante, Flandes  y
Gueldres, dejó aquel cuerpo de ejército a cargo del
Conde de Fontaine, con el marqués de Ve-
lada por maestre de campo general, el Conde de Sástago por general de la artillería y el mar -  
qués Sfondrati por
teniente general de la caballeria. Teniendo aviso del maestro de campo ge-
neral Beck que el cuerpo de exército que tenia a cargo el mariscal de La Meilleraye habia he-
cho movimiento y puesto sitio a la villa de Aire, envióle orden de moverse luego de su plaza de
armas de junto a La Bassée, de sacar la gente que se pudiera de todos los otros presidios sin
desnudar las plazas de gente necesaria, tirar la gente junta y venir marchando hacia Merville,
que allí le vendría a encontrar con la que él traería de la parte de Brabante.

Con este aviso, S.A. partió de Bruselas a 8 de junio,seguido y acompañado del príncipe de Lig-
ne, quien pocos días antes había hecho su entrada en palacio como Grande de España, habi -
éndole S. A. enviado a recibir en su carroza por el marqués d'Este, con acompañamiento de
muchos caballeros e hízole muchas honras, y del
conde de Isenburg, del marqués de Trelon,
del conde de Falais, del marqués Malvessi, de don Antonio Sarmiento, del Conde de Garcíez,
del conde deVillalba, de don Juan de Borja y otros caballeros. El dicho príncipe de Ligne asis-
tió de allí adelante con su tercio,  como maestre de campo de infantería valona; el conde
Isen-burg y los otros sobredichos caballeros asistieron cerca de la persona de S.A.

S. A. llegó aquel día a Enghien, el día siguiente a Tournai y al otro a Lille, donde paró hasta el
14 de junio,en que partió de Lille y llegó a Merville. El mismo día llegó tambien a Merville el
Barón de Beck y la gente que traía de La Bassée se incorporó con la de S.A.,  formándose el e-
jército. Luego S.A.mandó marchar hacia la villa de Aire, resuelto de acometer al enemigo fran-
cés antes que hubiese acabado su cordon y sus fortificaciones. S.A. llegó con el ejército el 15
de junio a Moerbeke,adonde dio orden al
barón de Beck de marchar adelante hasta el casar de
Bousinghem. El Barón ordenó al vizconde de Langle de tomar puesto en dicho casar con la ca-
ballería que llevaba a su cargo y el tercio de infantería del
maestre de campo O'Neill, y de man-
tenerlo hasta que llegase todo el ejército; lo que hicieron sin que el enemigo intentase estor -
barles. El barón de Beck alojó luego allí el ejército en frente de banderas y S.A. se quedó con la
corte en Moerbeke. Y no hallándose en aquella parte traza ni camino para acometer al enemi-
go y socorrer la plaza, Su Alteza se movió de Moerbeke y fué con el ejército alojar a Steenbec-
que, desde donde envió otra vez a reconocer los cuarteles y los puestos del enemigo y hallan -
do que su línea estaba ya acabada y sus fortificaciones en perfección por aquel lado de la villa,
S. A. partió el 19 de junio de Steenbecque y marchó con todo el ejército hacia el otro lado de la
villa, alojando el maestre de campo general el ejécito al Neuf-Fossé, junto al Fuerte Rojo, y S.
A. con la corte a la abadía de Woestine,adonde se quedó hasta el 21 de junio. Cuando se movió
de allí fue alojarse en campaña debajo de su tienda junto a la abadía de
Cler [Audomarais], a
una hora y media de la villa de Aire, adonde S.A. paró hasta el 22 de junio, que mudó otra vez
de cuartel y marchó con todo el ejército arriba, a la colina de Aire [Mount St.-Michel], que era
al lado de la villa de St.-Omer.

El día siguiente S.A. marchó hacia Thérouanne y de allí avanzó con todo su ejército en batalla,
derecho hacia las trincheras del enemigo por el lado del dicho Thérouanne. Luego, S.A. dispu-
so lo necesario para echar un socorro a la villa por el otro lado. Mandó al teniente de maestre
de campo general
don Antonio de Velandia que con 500 hombres, gente escogida de todos los
tercios y regimientos,avanzase a la medianoche por el camino que la guia le llevaría y procura-
se meter la gente en la villa. Y a la misma hora, S.A. con el grueso del ejército avanzó hasta un
tiro de mosquete de la línea del enemigo. Algunos escuadrones de infantería y caballería pro-
gresaron hasta la iglesia de Rincq para atraer a los franceses a ese lado de la villa mientras al
otro lado se hacía la otra facción para meter el socorro. Con que se trabó una escaramuza con
las guardias de la caballería francesa que estaban fuera de la línea,dando un arma muy viva en
las trincheras del enemigo con la que esperaban atraer sus mayores fuerzas hacia el ejército
de S.A.R. y con este medio dar entrada al socorro, el cual marchaba por los
marrazos [panta -
nos] para entrar en la villa. No sucediendo como se esperaba por haber las guías errado el ca-
mino, el ejército se retiró seguido de algunos cañonazos; y don Juan de Vivero, teniente gene-
ral de la caballería de Su Majestad, escaramuzando con mucho valor contra toda la caballería
francesa dió lugar a que la infantería se retirase.

Así volvió el ejército de S.M. a ponerse en su primer puesto al Neuffossé, al opósito del fuerte
Rojo, y S.A.R. se alojó otra vez en la abadía Woestine, adonde S.A.R. quedó con todo el ejér-
cito hasta el 25 de junio, en que partió de allí para alojarse en la villa de St.-Omer. Y el día si-
guiente S.A.R. volvió otra vez a Moerbeke y el ejército se alojó otra vez, en frente de banderas,
en Boësenghem.
                                                           © JUAN L. SANCHEZ.
WILLEM VAN LAMBOY, BARÓN
DE DESSENAER Y CORDESHEM,
(Limburgo), ca. 1600; †Dymokury
(Chequia), 12-12-1659]. Hijo de
Willem van Lamboy, señor de De-
ssener, y de Marguerite, señora
de Méan. Aunque Wintershoven
(incorporada en 1976 al munici-
pio de Kortessen) pertenece hoy a
Bélgica, en el siglo XVII formaba
parte del condado de Looz, depen-
diente del arzobispado de Lieja,
feudo del Emperador, a quien
Willem sirvió toda su vida, como
coronel,  generalwachtmeister
(1634), Feldmarschall (1645) y co-
mandante en jefe del ejército,
cargo que obtuvo a la muerte de
Peter Melander, conde de Hol-
zapfel (1648), que había sucedido
a su vez al Archiduque Leopoldo
Guillermo
. (Grab. Merian)
Louis de Bourbon (1604-1641),
conde de Soissons (grabado de
Merian)
Jean de Beck, Barón de Beaufort,
MdCGral de la frontera de Francia

(1). Caspar von Mercy, general
de la Caballería (generalwacht-
meister der Reiterei) y hermano
del Feldmarschall. Murió en el
combate de la colina de Loretto,
previo a la batalla de Freiburg, el
5.VIII.1644.
Marsal conserva intacto, tras la
restauración de 1929, su viejo re-
cinto amurallado, declarado mo-
numento nacional. En la foto, la
puerta de Francia.
(2).-En realidad, el llamado ejér-
cito de Alsacia, formado en virtud
de un acuerdo secreto entre en
Emperador y el rey de España
(1633) para la reconquista y pos-
terior cesión a España de Alsa-
cia, hecho que conocido por Ri-
chelieu fue el desencadenante
de la entrada de Francia en la
Guerra de los 30 años. Cierta-
mente se trataba de un ejército
auxiliar, pero del rey de España
(que lo fianciaba) y no del em-
perador, aunque sus efectivos
eran mayoritariamente de pro-
cedencia imperial. Además, in-
vernaba en tierras del imperio.
(3).-Philippe-François-Charles de
Croy (1610-1650),duque de Havré
y de Croy, vizconde de Langle,
barón de Turcoing, caballero del
Toisón, tendrá biografía propia
dado que fue maestre de campo
de un tercio valón de 15 compa-
ñías, que levó en virtud de paten-
te de 24.II.1642. Luego fue gober-
nador de Tournai (1.V.1643) y de
Luxemburgo (1.IX.1646).
(4).-Fernando de Solís y Vargas
Carvajal (1603-70), la tendrá
igualmente por su condición de
MdC, el generato de la artille- ría
de los Países Bajos y la caste-
llanía de Amberes, que fungió
hasta su muerte.
Claude Lamoral, III Príncipe de
Ligne y d'Epinoy, Marqués de Rou-
baix, conde de Faukenberg
(1618-1679)
Alonso Pérez de Vivero y
Menchaca (1603-1661), III conde
de Fuensaldaña
CAPITULO I
Preparativos de campaña.— Contribuciones que impone el rey de Francia  a sus
vasallos y subsidios que reparte entre los príncipes enemigos de la Casa de
Austria.— Preparativos de guerra de los holandeses.— El Cardenal Infante,
gobernador y capitán general de los Países Bajos católicos,  organiza sus tropas
para contrarrestar a las enemigas.— Confederación de los Príncipes franceses
perseguídos por Richelieu con el Rey Católico.
CAPITULO II
Socorros del Rey Católico a los príncipes franceses.— El Cardenal Infante forma
dos ejércitos, uno para combatir contra Francia y otro contra los holandeses:
generales nombrados para mandarlos.— Dieta imperial en Ratisbona a la que
asiste D. Francisco de Melo.— El Cardenal Infante pide a S.M. la presencia de
Melo en Flandes para asistirle en la guerra.— Los suecos, al mando de Baner,
marchan sobre Ratisbona, pero son ahuyentados y perseguidos por los
imperiales.— El Duque de Lorena, atraído por Richelieu, firma un oneroso tratado
con el Rey de Francia, contra el cual protestan los príncipes de su Casa.
CAPITULO III
Disposciones del Príncipe de Orange para esta campaña.— Los ejércitos
franceses, mandados por La Meilleraye y Chatillon, se juntan en sus plazas de
armas.— La misma operación efectúan los del Rey Católico.— Asedio de Gennep
por el Príncipe de Orange; acude a socorrerlo el Conde de  Fontaine.— El mariscal
de Chatillon ataca a los Principes rebeldes de Francia, en cuya ayuda marcha con
un cuerpo de ejército el barón de Lamboy.— El mariscal de La Meilleraye sitia la
ciudad de Aire.— Tentativas de nuestras tropas para hacerle desistir del propósito.
—Socorro que recibe la plaza.— Comienza el ejército sitiador las líneas y
trincheras.
CAPÍTULO IV
Distribución de los cargos principales del ejército que mandaba el Conde de
Fontaine.— El infante D. Fernando se pone al frente de su ejército y trata que el
enemigo levante el sitio de Aire.
Luis XIII de Francia, el rey Cris-
tianísimo (retratado por Cham-
paigne). Murió pocos dias antes
de la batalla de Rocroi (14.V.1643)
El Cardenal Infante, su Alteza Real
(S.A.R), don Fernando de Austria.
gobernos de los Paises Bajos.
Su Majestad Católica (Felipe IV). El
apelativo designaba a los reyes de
España, abreviado de «Sacra,
Católica y Real Majestad».
Armand Jean du Plessis
(1585-1642) cardenal de Riche-
lieu, inspirador de la política anti-
hasbúrgica francesa desde la pre-
sidencia del Consejo real. En la
práctica, fue primer misnistro,  
desde 1624 hasta su muerte.
Fernando III de Hasburgo, S. M.
Cesárea en tanto que emperador
del S.R.I. (1637-57). Fue coronado
en Gratz con 28 años de edad
(retrato de Frans Luycx)
Francisco de Melo de Branganza,
conde de Asumar y marqués de
Tordelaguna, que sucedería al
Cardenal Infante como goberna-
dor general de los Países Bajos
Ottavio Piccolomini (1599-1656). I
Duque de Amalfi, feldmarschall
imperial que llegó a gobernar las
armas del Ejército de Alsacia, sos-
tenido básicamente por el rey de
España.
Charles de Vaudémont (Nancy,
5.IV.1604 - Bernkastel, 18.IX.1675),
Duque de Lorena y de Bar, estados
en los que sucedió en 1625 y de
chelieu en 1634, aunque los recu-
peraría parcialmente en 1659.
Frederik Hendrik de Nassau
Frederik Hendrik de Nassau
Orange al que alude el texto. Fue
(1584-1649) es el príncipe de
(1584-1649) es el príncipe de
Orange al que alude el texto. Fue
el hijo menor de Guillermo el
Taciturno, fautor de la rebelión
contra Felipe II. (Van Dyk)
Charles de la Porte (1602-1664),
marqués y duque de la Meilleraye,
nombrado mariscal de Francia tras
la toma de Hesdin (30.VI.1639).
Plano de Thérouanne, por Harre-
wyn, publicado en 1720.
Antoine de Grammont, conde de
Guiche y duque de Grammont,
mariscal de Francia en 1641.
(1604-1678)
Ernst, conde de Isenburg-Grenzau,
(1584 - 1664)
Wilhem-Friedich von Nassau-Dietz
(7.VII.1613 - 31.X.1664), gobernador
de Frisia, veldmaarschalck de las
Provincias Unidas.
Gaspard III de Coligny (26.VII-1584-
4.I.1646), duque de Châtillon y ma-
riscal de Francia (21.II.1622). El
retrato de Anton van Ravenstein le
representa ca.1610-11, con 30
años de menos. La de 1641 fue su
última campaña. Nombrado Par de
Francia en 1643, se retiró a su
castillo de Châtillon, donde murió.
Juan de Velasco y Henin, V Conde
de Salazar, IV Marqués de Belveder
y conde de Castilnovo.
Alonso Pérez de Vivero y Mencha-
ca, III conde de Fuensaldaña.
(1603-1661)
Owen Roe O'Neill, maestre de
campo de irlandeses.
(1582 - 1649)
La abadia bernardina de Clairma-
rais, en L'Audomarais, ya no se
con serva, pero aun subsiste la
iglesia de Rincq (abajo) que el
original llamaba Reims