![]() |
||||||||||||
| ESTUDIOS HISTORIOBÉLICOS. EDICIÓN DIGITAL |
||||||||||||
|
EL CORONEL DOMINGO DE ELIZONDO (1710-1783) |
|||||||||||
| Estoy interesado en obtener información sobre las operaciones militares españolas en la re- gión de Hermosillo (Sonora, México) durante el siglo XVIII, ya que existen muchas eviden- cias de pinturas rupestres cercanas a la ciudad que muestran, entre otras cosas, los contac- tos con los Dragones españoles y los Voluntarios de Cataluña. [Julian Robles Ibarra, Mexico]. (R).—Nuestros objetivos se centran en el estudio de las unidades militares españolas y sus campañas. Como en América no sirvieron unidades regulares hasta el siglo XVIII, el tema que le interesa no suele serlo de investigación por ninguno de los colegas que integramos el grupo. Algunos de ellos han publicado libros sobre el partícular, pero ya en relación con las guerras de emancipación. No obstante, si me indica algún nombre quizá pudiera hallar in- formación asociada a él, ya que los archivos biográficos que mantenemos son muy amplios. Específicamente estoy buscando datos acerca de la expedición militar llamada "campaña del Cerro Prieto", al mando del coronel de dragones Don Domingo Elizondo, en los años de 1767 a 1771. Esta expedicón estaba formada por los "Voluntarios de Cataluña", los "Dragones de España", los "Dragones de México" y diversos piquetes de infateria de México, entre otros. Existen varios documentos e inclusive un libro publicado del diario de campaña de Elizondo. Pero, hasta donde sabemos, hay muchos vacios en cuanto al equipamiento de la tropa, datos biográficos del mismo Elizondo, etc. Conozco de primera mano el llamado "Cerro Prieto", una agreste región al sur de la ciudad de Hermosillo, capital del estado de Sonora. En realidad consituye un núcleo de montañas cuyas alturas son las mayores en esta región. He subido hasta la cima, y toma dos día en llegar a pie, aun con el mejor equipo. Las tropas de Elizondo lo hicieron en medio día, mejor dicho, en media noche. ¡Increíble! En esta misma área, existen muchas pinturas rupestres que ilustran el uniforme de los solda- dos, únicas, hasta donde sabemos, en toda América. Poco se ha escrito sobre el tema, de ahí mi interés. La mayor parte de los pocos estudios que existen son acerca de cuestiones políti- cas y nada desde el punto de vista militar. Creo que estos hechos merecen mayor difusión de- bido, insisto, a la increible naturaleza del esfuerzo y determinación de los participantes. (R).—El coronel Domingo de Elizondo era navarro, del valle de Baztán, probablemente del mismo lugar de su apellido (Elizondo), donde debió nacer ca. 1709-10, porque en un escrito en el que solicita al Rey el empleo de mariscal de campo, fechado en Pamplona el 19.V.1781, dice tener «la avanzada edad de 71 años». Había ingesado de cadete, con 19 años, en el Regimiento de Dragones de Sagunto, donde de- sarrolló toda su carrera. Tendría que comprobar algunas revistas del regimiento para seguir sus ascensos, pero parece que no fue capitán hasta después de 1751. Sin embargo, había com- batido con distinción en la reconquista de Orán (1733), en las batallas de Camposanto (1743), Pianceza (1746) y Tidone (1746), así como en la defensa de Velletri (1744). Luego tomó parte en la campaña de Portugal (1762) y posteriormente fue enviado a Nueva España, siendo uno de los responsables de la formación del ejército regular virreinal. Allí fue promovido a coro- nel del Regimiento de "Dragones de España", cuyo mando conservaría hasta su muerte, que le sobrevino hallándose en Madrid, el 1 de junio de 1783. El 9.IX.1774, Carlos III le concedió una licencia de dos años para España, que no podría dis- frutarla hasta cinco años después, en 1779. Dicha licencia vencía el 1.VI.1781, pero obtuvo prorrogarla por un año más. En su carta de 19.V.1781, ya mencionada, decía que era el bri- gadier más antiguo del Cuerpo de Dragones , graduación que gozaba desde 1771; que su ac- cidentada salud le imposibilita embarcarse y que, por ello, suplicaba su promoción a maris- cal para continuar su carrera en Europa. Debió trasladarse a la Corte para apoyar sus pre- tensiones, aunque murió sin haberlo conseguido. Era soltero y dejó por heredera a una prima llamada Bernarda de Garro, a quien a veces he visto mencionada como su esposa cuando no lo fue. Esta señora cobró todos sus «sueldos, raciones y otros goces vencidos», que importaron 27.924 reales, según la liquidación prac- ticada el 19.IV.1784; pero, en 1789, el virrey Revillagigedo le reclamó unos centenares de pe- sos "por un error en los ajustes", que el rey le dispensó de devolver el 20.III.1790. Merced a esta señora conocemos los rasgos generales de la carrera de Domingo, que trazó someramen- te para justificar sus pretensiones. Entre ellos, destacaba que «mandó las tropas de la expe- dición de Sonora y sujetó a la dominiación de V.M. en 4 años que duró esta campaña a los indios seris, pimas y sububapas». Elizondo había compuesto un memorial que su prima remitió a la Corte junto a la carta refe- rida, pero éste no se halla en el expediente de reclamación a que dió lugar la actuación doña Bernarda, que es el que se conserva en Simancas (AGS,GM,6959 fol. 282 y ss). Quizá dicho memorial se conserve en el mismo Archivo, pero nuestros esfuerzos por localizarlo han resul- tado baldíos. Desconozco si el reciente trabajo de José Luis Mirafuentes y Pilar Maynez, editores del diario del coronel Elizondo (Noticia de la expedición militar contra los rebeldes seris y pimas del Cerro Prieto, Sonora, 1767-1771), publicado en 1999 (Mexico, UNAM, Col. Historia Novohis- pana no. 63), aportará algun detalle biográfico más relevante, pero el bosquejo esencial pue- de quedar resuelto con lo apuntado. JUAN L. SÁNCHEZ |
||||||||||||
