ESTUDIOS HISTORIOBÉLICOS. EDICIÓN DIGITAL
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ROCROI, EL TRIUNFO DE LA PROPAGANDA .  NOTAS 41-57.
(41).— Ermes de Bentivoglio. Véase el resúmen biográfico final.

(42).—De todos los personajes que cita Vincart es el más desenfocado. Sabemos que no era
español porque no consta entre las 34 cias de caballos españolas que servían a la sazón en
Flandes (28 pagadas por el rey; las 6 restantes por las provincias). Pudiera ser italiano, de
apellido Moroni, pero sólo hallamos a dos capitanes coetáneos; uno en la infantería, Giaco-
mo, y otro en la caballería, Ottavio. Des éste último, carecemos de noticias a partir de 1644.

(43).—Giannantonio Baracchini (o Barrachini), véase resúmen biográfico final.

(44).—Antonio Carrillo comenzó a servir de soldado en 1632. Ignoramos los jalones de su
carrera, pero no parece haber sido capitán antes de 1640. Salió ileso de Rocroi y mantuvo su
cia hasta 1648. Fue SgM de uno de los tercios de caballería formados en 1649 y era MdC de
Caballería en 1666 y aun en 1685.

(45).—Philippe-Charles-Spinola, barón d'Andres. Véase el resúmen biográfico final.

(46).—De las memorias de Sirot no dispongo más que notas fragmentarias, tomadas de la
transcripción de Cousin, en la parte que concierne a la batalla, e inclusas en el primer tomo
de su obra ya comentada, dedicada a la juventud de Mme de Longueville.

(47).—Ver Dragona-3, pg. 68.

(48).—El entrecomillado, que hoy, como sin duda también entonces, alude inequívocamente
a una cita, exigía y exige la referencia documental precisa a la que el duque invoca (un infor-
me) pero que escamotea (¿donde puede consultarse tal informe; es decir donde se preser -
va?). Ya dijimos (Dragona-3, pg. 66 nota 32) que Fabert debió prestar crédito a quien no lo
merecía; hoy cabe ser más atrevido con el duque, cuya labor histórica deja tanto que desear.
¿Hasta el punto de haber inventado citas inexistentes?

(49).—Cánovas del Castillo, El Solitario y su tiempo, II,175. Madrid, 1883.

(50).—Antonio Rodríguez Villa, El duque de Alburquerque en la batalla de Rocroy. Impug-
nación a un artículo del duque de Aumale sobre esta batalla y noticia biográfica de aquel
personaje. Madrid, 1884.

(51).—   Antonio Cánovas del Castillo, Estudios del reinado de Felipe IV. Tomo II. Antece -
dentes y relación crítica de la batalla de Rocroy, con el principio y fin que tuvo la superioridad
militar de los españoles en Europa. Madrid, 1888, pg. 191-92.

(52).—Su esbozo biográfico se publicó en R&D-12, pg. 36.

(53).—AHN, Estado, leg. 1268, Apd.1. Esta certificación ya fue publicada en R&D-12, pg. 37,
cuando aún no había valorado su capital importancia en el esclarecimiento de la controversia.
(54).—"Revue des Questions historiques, julio 1913", pgs. 455-464. Consultable en Internet
a través del portal de la BNF (Blibliotèque National de France).

(55).— Lefevre d'Ormesson, Olivier, Journal (Edición de Adolphe Chéruel), en "Collections
des documents inédits sur l'Histoire de France", Paris, 1850, vol. LIX, tomo I, pg. 58.

(56).—No obstante, la mentira podía hacerse evidente. Luis de Haro quiso disimular la de-
rrota personal que sufrió en Elvas, el 14 de enero de 1659, cuando por primera y única vez se
puso al frente del ejército. El rey y la corte le recibieron en Madrid triunfalmente, pero no
pudo evitar la reacción de voz pública. Se alzaron contra él pasquines, hojas volanderas, co-
plillas, sátiras y hasta dramas escénicos aunque —naturalmente— ninguno de tales materia-
les fue jamas impreso.Vid. Paola Elía y José Luis Ocasar, El engaño en la Victoria, Madrid,
Actas, 1996.

(57).—Estan disponibles en Internet. Basta invocar al autor en cualquier buscador para acce-
der a ellas en formato de texto, fácilmente imprimible.

(58).— Se trata de uno de los secretarios de Francisco de Melo, gobernador y capitán general
de los Paises Bajos (1641-1644), que tuvo al menos cuatro: el general, que era portugués; el
de lenguas, que era flamenco; el de avisos secretos, que era valón y el de despacho, al que no
hemos identificado. Probablemente fuera él quien escribiera ésta interesante carta.

(59).— El extenso "aviso" del RP jesuíta Sebastián González (Mem.Hist,XVII,159-163), se
hace eco de los cuatro cargos que entonces se le formaban:
«El primero, que no siguió el pa-
recer de los más en la consulta, siendo los que le daban los hombres de mayor experiencia
que traía en su ejército.
Segundo, que aconsejándole aguardase las tropas de Beck y del con-
de de Bucquoy dió la batalla, siendo muy inferior en número al ejército del enemigo.
Tercero,
que habiéndole aconsejado se atrincherase, que con la gente que tenía sería fácil repeler al
enemigo y hacerle notable daño, no lo hizo.
Cuarto, que habiéndole dicho pusiese en cobro el
bagaje, pues aquella era una acción tan arriesgada, y si se perdía se hallaría seguro el bagaje
con aparejo para poder en breve recobrarse, no lo había hecho. Estos son los cargos princi-
pales. El conde de la Fontana, viendo [que] no quería en nada seguir su parecer, le envió el
bastón de teniente de general y se puso con una pica en el tercio de los españoles y murió el
buen viejo peleando como un león. Añaden que puso algunos por cabos principales que no
tenian la experiencia ni la inteligencia que los oficios requerían...».

(60).— Antes, en setiembre de 1643, se descubrió una conjura en la que tomaron parte algu-
nos de los viejos rivales de Richelieu: los duques de Beaufort, Vendôme y Mercoeur. Pero
Rocroi era ya tenida como una "señal de los cielos" y fue otro par, el duque de Orléans, quien
denunció a los conjurados. Estos fueron tratados con suavidad y Beaufort, el único embasti-
llado de los importantes, sería posteriormente absuelto.

                                                                                                                                       JUAN L. SÁNCHEZ


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